La Caridad sin Verdad sería ciega, La Verdad sin Caridad sería como , “un címbalo que tintinea.” San Pablo 1 Cor.13.1
domingo, mayo 13, 2018
Marcharon por la Vida màs de 800,000 personas en Perù
Perú y Colombia celebraron el sábado 5 de mayo la Marcha por la
Vida. Los dos países se hermanaron para celebrar este evento en el que
se reunieron más de un 1,2 millones de personas -800.000 en Perú y
400.000 en Colombia-.
En Perú celebraron el derecho a la vida y la defensa de la misma
desde su concepción hasta su fin natural. En el evento participaron
católicos y cristianos de diversas denominaciones. Asimismo, se podía
observar la asistencia de jóvenes, madres embarazadas, familias con
niños y bebés, ancianos y personas con discapacidad que cantaban en un
ambiente festivo.
Durante la celebración también se guardó un minuto de silencio en
recuerdo de Alfie Evans, el niño inglés que murió recientemente después
de que la Justicia ordenara retirarle la ventilación artificial.
También se anunció que el lunes 7 de mayo se entregará a los
poderes del Estado 10 medidas imprescindibles para fortalecer a la
familia.
Por su parte en Colombia, más de 400.000 colombianos han salido a
las calles de 53 ciudades del país para pedir respeto a la vida humana
desde la concepción hasta la muerte natural. Una gran cantidad de
ciudadanos salieron a las calles de Bogotá, Medellín, Barranquilla,
Cali, Cartagena, Bucaramanga, Cúcuta, Villavicencio, Ibagué, entre
otras.
Uno de los objetivos principales de haber marchado es la anulación
de las sentencias de la Corte Constitucional que violan el derecho a la
vida, según han afirmado los organizadores.
“El derecho a la vida es el primer derecho que todo ser humano
tiene. No puede ser manipulado, ni limitado, solo puede ser reconocido y
protegido por el Estado y la sociedad. Violar este derecho, o
desconocerlo aun con sentencias dadas por las Cortes, es el delito más
grave: no prescribe ni es indultable”, ha precisado el comunicado final
de Unidos por la Vida.
“Marchamos porque exigimos la creación de un organismo estatal que
brinde apoyo y atención para las mujeres con embarazos inesperados o
difíciles, pues hoy la única solución que se les ofrece es el aborto. La
mujer necesita más opciones, mejor acompañamiento, mejor acceso a
servicios integrales de atención”, han añadido.
También han solicitado anular las leyes aprobadas los últimos años
en las que se despenaliza la eutanasia en adultos, así como la sentencia
que permite la eutanasia infantil que se aprobó en 2017.
Además, como en los próximos meses tendrán lugar las elecciones a
la Presidencia del país, los organizadores de la Marcha por la vida Vida
han pedido “a los candidatos a la Presidencia de la República
pronunciamientos claros y firmes en favor de la vida introduciendo
medidas en sus programas de gobierno que cumplan con esta petición del
pueblo colombiano”.
El Cid, entre la Historia y la leyenda
Rodrigo
Díaz de Vivar ha pasado a la historia de España con los sobrenombres de
«El Cid» y «El Campeador». Pero, ante todo, es uno de los personajes
que más han contribuido a construir el imaginario colectivo de «lo
español»
MADRIDActualizado:Pese a la relevancia histórica y literaria de Rodrigo Díaz,
no se conocen datos sobre su aspecto físico, salvo algunas referencias
genéricas literarias a que llevaba «larga barba recogida en un cordón».
Ni siquiera se sabe en qué año nació; diversos historiadores han
especulado que debió de ser entre los años 1038 y 1052, a una decena de
kilómetros al norte de Burgos, en Vivar, uno de los lugares del dominio
señorial de su padre, Diego Laínez (o Flaínez), caballero al servicio
del Rey Fernando I de León, que defendía la frontera de Castilla con el
reino de Pamplona.
Rodrigo Díaz heredó las tierras de Vivar y Ubierna y llegó a alcanzar un relevante puesto en la corte del Rey Sancho II de Castilla, y luego en la de su hermano y sucesor, Alfonso VI.
Su matrimonio, hacia 1072, o poco después, con la noble leonesa Jimena Díaz,
le confirió una mayor relevancia social y ganó nuevos señoríos en las
tierras de Gormaz, al sur de Soria. Recaudó parias que pagaban los reinos de taifas
islámicos al Rey de León y de Castilla, e incluso actuó como juez en
algunos pleitos, pues sabía leer, escribir y tenía conocimientos de
leyes. De esas fechas data su apelativo Campeador, del latín «Campi
doctoris»; es decir, experto en el campo de batalla.
Convertido en
señor de la guerra en la frontera con los musulmanes, Rodrigo rompió
unas treguas firmadas entre su Rey Alfonso VI y Al-Qadir,
monarca musulmán de Toledo, al irrumpir en territorio de este último en
persecución de unos bandidos. Por ello fue expulsado de Castilla,
aunque no perdió sus propiedades. Rodrigo tuvo que «buscarse el pan»
entrando al servicio de los reyes musulmanes de la taifa de Zaragoza,
donde ejerció como jefe militar entre 1081 y 1086. Al
frente del ejército musulmán, derrotó al Rey Sancho Ramírez de Aragón y
al conde Berenguer Ramón II de Barcelona.
Exilio
Perdonado, volvió a Castilla para ayudar a Alfonso VI
contra la invasión de los almorávides norteafricanos, pero un
desencuentro con el monarca cristiano, por no acudir a una cita para la
campaña de Aledo, lo condenó a un segundo y definitivo exilio en 1088,
que conllevó además la pérdida de sus dominios.
De nuevo tuvo que
ganarse el pan por sí mismo, y entre 1089 y 1094 saqueó con su mesnada
las tierras fronterizas entre los reinos musulmanes de Zaragoza y
Valencia, hasta que consiguió hacerse con poder militar suficiente como
para conquistar esta última ciudad en 1094, donde estableció un señorío
propio y completamente autónomo. De esta época data su apelativo, «El Cid»,
es decir, «sidi», «señor» en árabe. En Valencia, donde se instaló con
su esposa Jimena, su hijo Diego y sus hijas María y Cristina, derrotó a
los almorávides con la ayuda del Rey Pedro I de Aragón.
En 1097 murió su hijo Diego,
luchando en la batalla de Consuegra contra los almorávides, episodio
dramático que, extrañamente, no recogen los cantares. Murió en esta
ciudad a fines de primavera o comienzos del verano de 1099. Su esposa
Jimena mantuvo el dominio cristiano sobre Valencia durante tres años
más, hasta que se vio obligada a abandonarla llevándose el cadáver de El
Cid, que fue depositado en el monasterio de San Pedro de Cardeña, cerca
de Burgos.
Rodrigo Díaz tuvo tal relevancia en vida que pronto
pasó a convertirse en un personaje de leyenda. Crónicas, romances,
poemas y canciones de gesta fabricaron un héroe al que se le atribuyeron
hechos prodigiosos, hazañas fabulosas y la capacidad para forjar su propio destino.
El escritor José Luis CorralEn los relatos sobre El Cid se mezclaron aspectos reales y ficticios con
tal habilidad que hechos imaginados pasaron a ser considerados como
históricos. Entre otros, el episodio en el que Rodrigo da muerte al
padre de Jimena en un combate singular que nunca se produjo; su victoria
luchando en solitario contra catorce caballeros leoneses, lo que jamás
ocurrió, obligando a jurar a Alfonso VI en Santa Gadea de Burgos que no
había tenido nada que ver con la muerte de su hermano Sancho,
jura que no se produjo; las nunca celebradas bodas de Sol y Elvira, las
hijas de Rodrigo, con unos presuntos infantes de Carrión, y luego la
afrenta de Corpes, cuando las hijas de El Cid se llamaron en realidad
Cristina y María (no hubo tal afrenta y se casaron con el conde de
Barcelona y con un noble de Pamplona). O, sobre todo, la tan manida
victoria después de muerto en una inexistente batalla, pues no hubo tal.
La mayoría de los relatos hacen de Rodrigo Díaz un campeón de los
cristianos frente a los musulmanes, a los que vence siempre. Pero El Cid
fue adalid del reino islámico de Zaragoza, gran amigo de su rey Al-Mutamin y fiel defensor de su reino frente a los cristianos aragoneses y barceloneses.
Fascinación
Desde
su muerte, la figura de El Cid ha fascinado a decenas de generaciones
de todo el mundo. Considerado modelo de reyes y caballeros cristianos en
la Edad Media, su fama fue tal que en el siglo XVI se produjo un intento de canonizarlo.
Sus restos, depositados en el monasterio de Cardeña, fueron saqueados y
vandalizados por los franceses durante la guerra de la Independencia,
luego recuperados sin demasiada fiabilidad, y depositados, con los de su
esposa Jimena, en 1911 en el centro de la catedral de Burgos.
La
tergiversación de la historia de Rodrigo Díaz ha sido tal que se le han
asignado valores que en cada época se creían los correctos, deformando
así su biografía hasta convertirlo en un personaje lejano y tal vez por
ello mítico.
Los Reyes Católicos, Felipe II e incluso el franquismo no duraron en aprovecharse de El Cid. El 24 de julio de 1955, Francisco Franco
inauguró en Burgos el monumento a Rodrigo Díaz de Vivar con una
parafernalia propia de las dictaduras. En el discurso que pronunció,
Franco dijo, entre otras cosas, que «El Cid es el espíritu de España» y
que encarnaba todos los ideales patrios que habían sido aireados tras la
Guerra Civil. Se le atribuyó el hondo sentimiento
nacional con el fin de «impulsar la deseada unidad de España», tal cual
propugnaba la historiografía ultranacionalista. José María Pemán,
intelectual oficioso del franquismo, escribió sobre El Campeador lo
siguiente: «El Cid escogió Valencia como objeto de su esfuerzo militar.
Tenía la misma importancia que hoy tiene frente a la guerra contra los
rojos (…). No es ya su gloria ni su provecho lo que le preocupa. Es
España, cuya unidad siente como nadie».
En esa tesitura, las
biografías de Franco y El Cid tenían que encontrarse. En 1948 se
estableció la doctrina oficial del caudillismo. Al igual que El Cid en
la Edad Media frente a los almorávides, a Franco se le atribuyó la
defensa de España frente a los «rojos». Comparándose con el caballero de
Vivar, Franco lo sublimó como «Salvador de España».
Novecientos años después de su muerte, El Campeador sigue siendo objeto de controversias. A veces es presentado como un guerrero ávido de riquezas
y de gloria que aplica con dureza bárbara la guerra y la venganza, y
otras como un caballero leal y honorable, fiel a su rey y a su reino.
Pero
no fue el héroe inmaculado, ni el caballero ejemplar, aunque tampoco un
mercenario sin escrúpulos. A veces, se comportó como un guerrero indómito y otras como un ventajista afortunado, pero siempre forjador de su propio destino.
A principios del siglo XXI, los seres humanos siguen necesitando del mito, de la leyenda y de los héroes,
porque continúan inmersos en similares miedos y rodeados de las mismas
pasiones de sus antecesores y porque se hacen las mismas preguntas
eternas e irresolubles para las que sólo los mitos y las leyendas tienen
respuesta.
Y así, el Cid continua enclavado en el etéreo imaginario colectivo,
que no es capaz de discernir qué hubo de realidad y qué de ficción en
la vida de Rodrigo Díaz de Vivar. Y tal vez no sea malo que siga siendo
así para siempre.
Los africanos que buscan minas de guerra en Malvinas
Marina Aizen
Del
otro lado de la bahía, Puerto Argentino parece una pintura bucólica. El
mar, las montañas, las casitas... Pero caminar aquí puede ser mortal.
Literalmente. El sitio tiene un nombre sin espíritu: “Minefield 67”
(campo minado 67). Fue su ubicación estratégica (su cercanía con la
ciudad) lo que lo convirtió en un lugar tan peligroso.
Ex militares británicos explican cómo se hace. Foto: Rubén Digilio.
Cualquier
ejército hubiera hecho lo mismo: llenar de explosivos ocultos este
acceso desde el mar para evitar un asalto anfibio a la capital.
Y eso es precisamente lo que hicieron los argentinos en 1982. Me lo
explican dos ex militares británicos retirados, ahora a cargo del
proceso de desminado. Ellos van en unos cuatriciclos de lo más
cancheros, surcando la turba poceada que desafía a cualquier cuatro por
cuatro. Pero los que ponen el lomo sacando cada explosivo vienen de
Zimbabwe. Hablan shona (una lengua bantú de ese país) por radio. Ininteligible.
Van vestidos con tanta protección que parecen robots. Y son los mejores
del mundo haciendo esto. Aprendieron el oficio cuando tuvieron que
desminar la frontera con Mozambique, que tuvo una guerra que duró
décadas. Morris Gunamombe (42) está entre ellos. No se queja de lo que
tiene que hacer, aunque pase unos nueve meses en Malvinas, lejos de
casa.
“
En
las islas, se colocaron 25 mil explosivos, entre minas antipersonales y
anti vehículo. Fue para defender lugares estratégicos y posiciones de
infantería.
Un miembro del operativo de desminado, en las cercanías de Puerto Argentino. Foto: Rubén Digilio
Volver al Africa desde aquí es un dolor de cabeza. Pero no se queja, aunque ellos sufren lo mismo que los soldados argentinos: el clima y el terreno.
En un día tenés cuatro estaciones diferentes. El suelo es pantanoso. Y,
como si fuera poco, hay desafíos ambientales también: una playa con
pingüinos, por ejemplo, no se puede perturbar mucho. Hay que esperar que
las aves migren para poder acceder a ella.
Algunos de los
trabajadores que vienen de Zimbabwe terminan quedándose. Es el caso de
Shupi Chipunza, quien tras participar de las tareas de desminado, trajo a
su familia (esposa y tres hijos) y se dedicó a colocar alfombras.
Tienen los mismos derechos que un nativo.
La familia Chipunza, originaria de Zimbabwe, terminó radicándose en Malvinas. Foto: Rubén Digilio
En
las islas, se colocaron 25 mil explosivos, entre minas antipersonales y
anti vehículo. Fue para defender lugares estratégicos y posiciones de
infantería. En total, se detectaron 122 campos minados y diez áreas
sospechosas. Algunos de ellos fueron limpiados en 1992. Pero los récords
fueron mal asentados. Lo que se dice: “Una herida autoinfligida”, me
explican. Los mapas que hicieron los soldados argentinos resultaron muy
útiles para volver sobre estos terrenos.
La mayor parte de las
minas eran de Fabricaciones Militares de la Argentina. Pero también
había de España e Italia. Hasta ahora lograron remover un 70% del total,
pero lo que queda es desafiante. Para quienes hacen el trabajo,
el sueldo que se cobra en libras es un tesoro. Es que Zimbabwe sabe
tanto de inflación como la Argentina. Algo que nos une.
Las mujeres de la corte de Felipe II
Ana
de Austria, la cuarta esposa (y sobrina) de Felipe II, tuvo a su
alrededor una serie de personajes femeninos que retrata este libro
Frente a la supuesta invisibilidad de las mujeres en la historia,
en bibliotecas y archivos se hallan sus rastros con nombres y
apellidos, a disposición de quienes tengan la laboriosidad y el coraje
de buscarlas. Sus acciones fueron muchas veces decisivas. ¿Podríamos
imaginar al emperador Carlos V sin la cercanía e influencia de su única esposa Isabel de Portugal? ¿O a su hijo y sucesor Felipe II sin la alegría de la tercera, Isabel de Valois?
La
bendita complejidad de la disciplina permite reconstruir el tejido
denso de la experiencia humana, más allá de ficciones políticas y burdos
anacronismos. Una corte en femenino se basa en una investigación impecable y muestra las mentalidades y comportamientos existentes en la etapa áulica de la reina Ana de Austria (1549-1580). Esta fue sobrina y cuarta esposa de Felipe II, además de madre de una hija y cuatro hijos suyos, entre ellos el futuro monarca Felipe III.
El objetivo, plenamente conseguido, es el análisis de la casa y
servidumbre que le otorgó servicio y compañía. El estudio de la vida y
pendencias de damas y servidoras de la reina, en la corte primero, o en
tránsito hacia bodas, conventos y aventuras, resulta extraordinario.
Pero el significado del caso elegido va más allá.
Escenas teatrales
En un momento crucial de la España del siglo XVI,
la corte actuó como dispositivo de monarquía, herramienta de lealtad,
ejemplo y sujeción frente a los malos tiempos, que eran casi todos. Los
cinco capítulos de la primera parte se consagran a la evolución de la
casa de la reina de 1568 a 1598. Aborda aspectos fascinantes, como la
reconversión de la servidumbre entre una reina y otra, o las rebeliones de las damas ante normativas que pretendían limitar su libertad de movimientos en el caótico Alcázar madrileño. A ratos, nos hallamos ante escenas teatrales que parecen tomadas de una obra de Lope de Vega, con caballeros burladores, damitas con la virtud perdida, o mayordomos dedicados a gestionar entuertos irreparables.
El
intento de dar una estructura a la casa de Ana de Austria, al modo
feliz en que estuvo organizada durante la etapa de Isabel de Portugal,
con sus entradas, salidas, farsas y divertimentos reglados, ocupa otro
capítulo central. Las damas de la reina, incluso aquella que poseía el supremo honor de ser la «dueña del retrete», eran nobles de sangre y servicio, de cuya buena o mala fortuna dependían sus linajes y parientes.
Modelo a imitar
Que la paga era escasa y la presión máxima, quedó reflejado en el dicho popular «gajes del oficio»,
para aludir a lo que hay que aguantar y, quizás, obtener algo a cambio.
Los cuatro capítulos de la segunda parte apuntan a la consolidación de
la posición de la soberana y el triunfo del modelo español de reina
católica, replicado en Turín y Bruselas.
La última parte del
ensayo recorre la vida de estas damas altas y bajas, desde nobles
supervivientes hasta enanas, graciosas y locas, pero solo sobre el
papel. Porque frente al trazo falaz de la leyenda negra, aquí aprendemos que aquella España filipina fue modelo a imitar.
Estadounidenses, italianos y españoles: los inversores extranjeros con más tierras en el país
..
Son casi tres millones de hectáreas o, por ofrecer
una equivalencia, 24 veces la superficie total de Nueva York, con sus
cinco condados. Esa es la extensión de tierra argentina que está en
manos de estadounidenses, la nacionalidad extranjera con más propiedad
rural en el país. El podio se completa con los italianos, que controlan
2,1 millones de hectáreas locales -casi la superficie total de Sicilia- y
los españoles, dueños de casi 1,8 millones de hectáreas, más de dos
veces la extensión de la Comunidad de Madrid.
La Argentina tiene 266.711.077 hectáreas de tierras
rurales con posibilidad de explotación agropecuaria, ganadera,
vitivinícola o minera. De acuerdo con datos del Registro Nacional de
Tierras Rurales (RNTR), un 5,57% de ese territorio rural argentino hoy
está en manos de extranjeros. Son 12.520.826 hectáreas, equivalentes,
por ejemplo, a casi la mitad de la provincia de Misiones o a 622 veces
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Entre los terratenientes de la Argentina hay grandes
empresarios extranjeros como Joseph Lewis, pero también conocidas
figuras locales, como
Marcelo Tinelli
y Huberto Roviralta o astros del deporte como
Gabriel Batistuta
y
Emanuel Ginóbili.
En otros casos, hay grandes extensiones en manos de gigantes
internacionales como Glencore o el Grupo Benetton (a través de Compañía
Tierras del Sud).
Otros propietarios de la tierra argentina, en cambio, son
ignotos. Sus nombres se ocultan detrás de sociedades offshore, empresas
de papel que muchas veces le otorgan el beneficio del anonimato a sus
verdaderos dueños. En el país, según un pedido de información pública
cursado por
Chequeado y
LA NACION al RNTR, casi 2 millones de hectáreas están en manos de
firmas radicadas en jurisdicciones consideradas paraísos fiscales. Es
más que la suma de las superficies de Liechtenstein, Bahamas, Islas
Caimán, Barbados y las Islas Vírgenes Británicas, cinco de los más
afamados enclaves offshore.
La conviviencia no se da sin tensiones: en el último año
recrudecieron los conflictos terriotoriales reclamos de comunidades
indígenas, pero también por potenciales problemas ambientales y
económicos.
En Villa Mascardi, un grupo
mapuche
irrumpió de forma violenta para reclamar cinco hectáreas en un predio que está a nombre de la familia estadounidense
Grehan,
en un conflicto que quebró la paz del lugar. Hacia el sur, por la ruta
40, un grupo de vecinos realizó el año pasado la marcha por la
"soberanía al Lago Escondido" para reclamar por senderos públicos dentro
del predio que pertenece a Lewis. A escasos kilómetros, en Chubut,
murió
Santiago Maldonado
. El joven estaba allí en apoyo a la causa mapuche, que reclama
tierras dentro de la estancia Leleque, de los empresarios italianos de
Benetton.
La cantidad y la calidad de territorio que puede
venderse a personas o empresas extranjeras quedó regulada por la Ley
26.737, que estipuló el Régimen de Protección al Dominio Nacional sobre
la Propiedad, Posesión o Tenencia de las Tierras Rurales. Fue sancionada
en diciembre de 2011 e impulsada por el kirchnerismo, que actuó
convencido de que se debía frenar la extranjerización. Esa norma
introdujo fuertes restricciones para la venta de campos y estableció,
entre otros puntos, un límite de mil hectáreas a un titular foráneo en
la denominada zona agrícola núcleo argentina (que está ubicada en las
regiones fértiles del norte bonaerense, el sur de Santa Fe y el sur de
Córdoba), o las equivalencias de cada provincia.
La ley fija topes. Las tierras en manos de extranjeros no
pueden superar el 15% a nivel nacional, provincial y departamental. Una
nacionalidad, a su vez, no puede superar el 4,5% de las tierras de un
departamento, de una provincia o del país.
La normativa no afectó los derechos adquiridos. Si una
empresa o una persona extranjera poseía tierras por fuera de los límites
impuestos por la Ley 26.737, el Estado argentino no podía retrotraer la
situación. Así, hoy hay más de 40 distritos en "offside", que superaban
los límites que luego impuso la ley, de acuerdo con documentos
públicos.
Las dos localidades con mayor nivel de extranjerización
del país son salteñas. Se trata de San Carlos, un área declarada "lugar
histórico nacional" en los Valles Calchaquíes (con el 58% de su
territorio extranjerizado) y el departamento de Molinos (con el 57% de
extranjerización). Siguen en el ránking General Lamadrid, en La Rioja
(con el 57% de extranjerización); la localidad de Lácar, en Neuquén
(53%); San Miguel, en Corrientes (50,8%) y Campana, en Buenos Aires, con
el 50,7% de su superficie en manos de foráneos.
Hay, en tanto, 5.900 registros de tierras extranjeras de
los que se desconoce la nacionalidad, correspondientes a 2.230.610
hectáreas. De ellas, 890.000 están en Santa Cruz, 234.00 están en Chaco,
159.000 en Chubut y 136.000 en La Pampa.
Cambio de época
La gestión de
Mauricio Macri
viró su enfoque a la hora de regular la extranjerización de la
tierra argentina, convencido de que era necesario "abrir las tranqueras"
para fomentar la inversión. El Presidente recibió uno de los primeros
cuestionamientos públicos cuando se embarcó en el helicóptero del
magnate Lewis, dueño de una propiedad de casi 12 mil hectáreas en el
Lago Escondido, en Río Negro.
La figura de este empresario genera diversas resistencias
en el sur: numerosas ONG exigieron al gobierno provincial que garantice
el acceso a la costa del Lago Escondido a través del sendero Tacuifi,
unos 14 kilómetros de camino vehicular desde la ruta nacional 40, que
está bloqueado por las instalaciones de All About Kids, la iniciativa de
Lewis para las escuelas de la zona.
Con el decreto 820, firmado por Macri el 29 de junio de
2016, Cambiemos dispuso que algunas restricciones de la llamada "ley de
tierras" quedaran en desuso o especificó su aplicación.
En este sentido, a diferencia de lo que ocurría antes,
dio mayor libertad a la venta y recompra. Por ejemplo, si durante el
kirchnerismo un extranjero tenía 1.500 hectáreas en la zona núcleo
(superaba el tope de mil) quería venderlas y comprar la misma cantidad,
no podía, porque comenzaba a correr la restricción. Macri, con su
decreto, comenzó a proteger no sólo los derechos adquiridos sino también
los derechos en expectativa: el extranjero puede recomprar la misma
cantidad de tierras (o sus equivalencias), lo que estimula el mercado
inmobiliario rural.
Entre enero de 2016 y septiembre de 2017, el Registro
Nacional de Tierras Rurales entregó 172 certificados de habilitación a
nuevos propietarios de extranjeros, según la respuesta al pedido de
acceso a la información pública presentado por
Chequeado y
LA NACION.
Mendoza es la provincia donde se entregaron mayor
cantidad de certificados a extranjeros: 75 por 11.784 hectáreas, en su
mayoría para viñedos. Estadounidenses, canadienses, brasileños y
chilenos invirtieron en los últimos dos años en la actividad
vitivinícola mendocina. Un ejemplo de estas nuevas inversiones es The
Vines of Mendoza, un emprendimiento fundado por el estadounidense
Michael Evans que propone la reventa de parcelas a más de 135 amantes
del vino para que puedan tener su propio viñedo personalizado. Allí se
alojó Macri en julio de 2017 tras la cumbre del Mercosur.
La gestión actual, en tanto, ajustó algunos términos de
la fórmula para contabilizar los campos en manos de foráneos. Si se
analiza la variación de las tierras en manos de extranjeros a partir de
la asunción de Cambiemos y se comparan los registros de febrero de 2016
con los de febrero de 2018 (primero y último dato oficial disponible),
se observa que 12 provincias redujeron la cantidad de tierras en manos
de foráneos: Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos,
Jujuy, Mendoza Misiones, Río Negro, San Luis, Santa Cruz y Santa Fe.
Otras siete aumentaron la extranjerización: Chubut, Formosa, La Pampa,
La Rioja, San Juan, Santiago del Estero y Tucuman. Y cuatro provincias
se mantuvieron estables (Chaco, Neuquén, Salta y Tierra del Fuego). Según explicaron desde el RNTR, las bajas en los
porcentajes de extranjerización se debieron a que esta gestión
estableció que "había nacionales o residentes considerados por error
como extranjeros", sociedades constituidas en el extranjero "pero
integradas en un 100% por nacionales", empresas que se vendieron a
nacionales y tierras que fueron recategorizadas como "parcela
industrial".
«No hubo genocidio en América, 99 de cada 100 nativos murieron por culpa de las enfermedades»
Borja
Cardelús publica «La civilización hispánica», una obra en la que ahonda
en las similitudes históricas y sociales que unen a españoles y
latinoamericanos
Lograr que la verdad histórica una lo que la Leyenda Negra ha conseguido dividir. Este es el principal objetivo que se ha marcado el versado divulgador del legado de España en América, Borja Cardelús, en su nuevo libro: «La civilización hispánica» (Edaf, 2018).
Pero
no es el único, sino que también busca demostrar mediante datos
palpables que, a pesar de lo que los enemigos de nuestro país han
afirmado durante más de cinco siglos, el genocidio de la mal llamada conquista del Nuevo Mundo (él aboga por denominarla «poblamiento»,
ya que se llevó a cabo mediante el mestizaje y las escaramuzas fueron
mínimas) fue una falsedad forjada con la finalidad de separar a dos
pueblos hermanos.
«Este ensayo pretende poner la primera piedra de un edifico hispánico desmoronado por la Leyenda Negra.
Es imprescindible reivindicar lo que hemos construido: una civilización
conjunta que cuenta con más de 600 millones de personas», explica el
autor a ABC.
La obra, que será presentada este martes a las 19:00 horas en la Casa de América de Madrid, es además uno de los buques insignias de la fundación «Civilización Hispánica».
Una asociación dirigida por el mismo Cardelús que, desde el pasado
enero, quiere poner luz sobre una realidad histórica ennegrecida por
unos países que vivieron durante siglos a la sombra de nuestro Imperio.
«Naciones como Holanda o Inglaterra aventaron la Leyenda Negra
para separar a los iberoamericanos de los españoles. Debemos darnos
cuenta de que hemos sido manipulados y divididos a lo largo de los
siglos por intereses espurios y recuperar la unidad que una vez
tuvimos», añade Cardelús.
Grandes falacias
Como
armas contra estas mentiras, el autor usa la historia y la razón. Dos
elementos que le permiten hacer añicos falacias tales como que los
exploradores españoles se hicieron con el Nuevo Mundo aniquilando
sistemáticamente a los americanos. «El saldo final de muertes en las
luchas fue minúsculo. De cada 100 nativos muertos que hubo en América,
99 fallecieron por causa de enfermedades como el tifus o la viruela, y
solo 1 por los combates», desvela.
Sin embargo, esta tropelía fue
exacerbada hasta la extenuación por Inglaterra, un país que (aunque ha
logrado ocultarlo) sí perpetró todo tipo de barbaridades contra los
nativos. «Los anglosajones no contaban con los indios, no los querían ni
como esclavos. Solo les interesaban sus tierras y, cuando los nativos
protestaban, les exterminaban», señala.
Además, y según se explica en «La civilización hispánica»,
los ingleses no apostaron por el mestizaje ni por la enriquecedora
unión entre civilizaciones. Ellos, por el contrario, cruzaron el océano
con sus familias ávidos de riquezas. «Su política era de trasplante, la nuestra de injerto.
Los españoles que acudían eran hombres solos que formaron nuevas
familias. Y lo revolucionario es que sus leyes alentaban esos
matrimonios mixtos», completa.
Pizarro parte hacia Cajamarca-ABCGracias
a este cruce de culturas, hubo un trasvase sumamente beneficioso entre
ambos mundos. «Fue algo mutuo, nosotros llevamos hasta allí toda la
cultura occidental, pero los médicos y biólogos que fueron a las Indias
dejaron también patente la riqueza científica que había allí», destaca Cardelús.
Con
todo, entre las diferentes mentiras que ha extendido la Leyenda Negra
hay una especialmente indignante: la que afirma que los españoles
trataron a los americanos como esclavos. Algo totalmente falso. «Desde
la aprobación de las Leyes de Indias a principios del siglo XVI, los nativos fueron considerados parte de la Corona», señala el autor. «Las Leyes de Indias supusieron una auténtica revolución»Estas
normas fueron, de hecho, las primeras del mundo en apostar por la
igualdad de todos los seres humanos ante la ley. «En ellas se entendía
que había que proteger a los nativos. Estipulaban, por ejemplo, que las
mujeres locales no debían trabajar y que los hombres debían hacerlo
cerca de su casa. Todo ello, para fomentar la vida y la unidad
familiar», confirma Cardelús.
No fueron las únicas ventajas que obtuvieron. Y es que, además, se creó la figura del protector de indios para
que los americanos pudieran acudir a él con cualquier reclamación y se
estableció (entre otras tantas cosas) que los nativos solo podían
trabajar a cambio de un salario digno. «Supusieron una auténtica
revolución», finaliza el experto.
Sabor español
Para
nuestra desgracia, el hombre que construyó los pilares sobre los que se
terminó asentado la Leyenda Negra tiene nombre y apellidos castizos: Bartolomé de las Casas.
Poco
después de arribar al Nuevo Mundo, este fraile se encomendó a luchar
por los derechos de los nativos. Una noble tarea que llevó a cabo de una
forma nada adecuada. «Escribió un libro, la “Brevísima relación de la destrucción de las Indias”, en el que exageró y falseó las barbaridades cometidas por los españoles para causar revuelo a nivel social», señala Cardelús.
Bartolomé de las Casas-ABCAsí
pues, Bartolomé de las Casas aireó falacias tales como que, antes de la
llegada de los españoles a América, había nada menos que 100 millones de nativos.
Y no solo eso, sino que una ingente cantidad de ellos había sido pasada
a cuchillo por los exploradores. «Está perfectamente documentado que
había entre 13 y 14 millones, lo que hace que la cifra de muertos sea
muchísimo menor», destaca el autor.
Por si fuera poco, se limitó a
recoger los testimonios minoritarios de aquellos americanos que habían
sufrido abusos por parte de los encomenderos y atribuyó matanzas a sus
compatriotas que, realmente, habían sido perpetradas por tribus locales.
«Consiguió que le escucharan, pero los países enemigos de España
difundieron y ampliaron sus argumentos por motivos políticos, religiosos
y económicos. Así forjaron la Leyenda Negra», finaliza.
El Prado exhibe «La última comunión de san José de Calasanz» de Goya
La
incorporación temporal de la obra coincide tanto con el segundo
centenario de la apertura del museo como con el de la realización de la
pintura
..
El Museo del Prado
y la Orden de las Escuelas Pías han formalizado hoy un convenio en
virtud del cual el Museo del Prado recibirá en préstamo temporal durante
un año, prorrogable por otro, «La última comunión de san José de Calasanz» de Goya.
La
incorporación temporal de esta pintura a las colecciones del Museo
adquirirá una especial relevancia al tener lugar coincidiendo con la
celebración de los doscientos años desde que éste abriera sus puertas en
1819, el mismo año en que fue pintada la obra, informa el Museo en un
comunicado.
Su exhibición en el contexto de la mayor y más completa colección del artista permitirá profundizar
en la esencia de su pintura, y de su arte en general, que revela un
profundo y excepcional conocimiento del ser humano y de sus tensiones,
desgarros y padecimientos. Goya
pone todo ello de manifiesto en ese gran lienzo de altar, con el
estudio de cada uno de los caracteres de la escena, que parecen
prefigurar un tema clásico del mundo occidental, como es el del estudio
de las tres edades del hombre, o el de la mansedumbre contra la
violencia, o el de la luz y la sombra como metáfora de los actos y
pensamientos de los protagonistas, añade el comunicado.