domingo, mayo 13, 2018

Marcharon por la Vida màs de 800,000 personas en Perù

Perú y Colombia celebraron el sábado 5 de mayo la Marcha por la Vida. Los dos países se hermanaron para celebrar este evento en el que se reunieron más de un 1,2 millones de personas -800.000 en Perú y 400.000 en Colombia-.
En Perú celebraron el derecho a la vida y la defensa de la misma desde su concepción hasta su fin natural. En el evento participaron católicos y cristianos de diversas denominaciones. Asimismo, se podía observar la asistencia de jóvenes, madres embarazadas, familias con niños y bebés, ancianos y personas con discapacidad que cantaban en un ambiente festivo.
Durante la celebración también se guardó un minuto de silencio en recuerdo de Alfie Evans, el niño inglés que murió recientemente después de que la Justicia ordenara retirarle la ventilación artificial.
También se anunció que el lunes 7 de mayo se entregará a los poderes del Estado 10 medidas imprescindibles para fortalecer a la familia.
Por su parte en Colombia, más de 400.000 colombianos han salido a las calles de 53 ciudades del país para pedir respeto a la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Una gran cantidad de ciudadanos salieron a las calles de Bogotá, Medellín, Barranquilla, Cali, Cartagena, Bucaramanga, Cúcuta, Villavicencio, Ibagué, entre otras.
Uno de los objetivos principales de haber marchado es la anulación de las sentencias de la Corte Constitucional que violan el derecho a la vida, según han afirmado los organizadores.
“El derecho a la vida es el primer derecho que todo ser humano tiene. No puede ser manipulado, ni limitado, solo puede ser reconocido y protegido por el Estado y la sociedad. Violar este derecho, o desconocerlo aun con sentencias dadas por las Cortes, es el delito más grave: no prescribe ni es indultable”, ha precisado el comunicado final de Unidos por la Vida.
“Marchamos porque exigimos la creación de un organismo estatal que brinde apoyo y atención para las mujeres con embarazos inesperados o difíciles, pues hoy la única solución que se les ofrece es el aborto. La mujer necesita más opciones, mejor acompañamiento, mejor acceso a servicios integrales de atención”, han añadido.
También han solicitado anular las leyes aprobadas los últimos años en las que se despenaliza la eutanasia en adultos, así como la sentencia que permite la eutanasia infantil que se aprobó en 2017.
Además, como en los próximos meses tendrán lugar las elecciones a la Presidencia del país, los organizadores de la Marcha por la vida Vida han pedido “a los candidatos a la Presidencia de la República pronunciamientos claros y firmes en favor de la vida introduciendo medidas en sus programas de gobierno que cumplan con esta petición del pueblo colombiano”.


El Cid, entre la Historia y la leyenda

Rodrigo Díaz de Vivar ha pasado a la historia de España con los sobrenombres de «El Cid» y «El Campeador». Pero, ante todo, es uno de los personajes que más han contribuido a construir el imaginario colectivo de «lo español»

 

MADRIDActualizado:Pese a la relevancia histórica y literaria de Rodrigo Díaz, no se conocen datos sobre su aspecto físico, salvo algunas referencias genéricas literarias a que llevaba «larga barba recogida en un cordón». Ni siquiera se sabe en qué año nació; diversos historiadores han especulado que debió de ser entre los años 1038 y 1052, a una decena de kilómetros al norte de Burgos, en Vivar, uno de los lugares del dominio señorial de su padre, Diego Laínez (o Flaínez), caballero al servicio del Rey Fernando I de León, que defendía la frontera de Castilla con el reino de Pamplona.
Rodrigo Díaz heredó las tierras de Vivar y Ubierna y llegó a alcanzar un relevante puesto en la corte del Rey Sancho II de Castilla, y luego en la de su hermano y sucesor, Alfonso VI.
Su matrimonio, hacia 1072, o poco después, con la noble leonesa Jimena Díaz, le confirió una mayor relevancia social y ganó nuevos señoríos en las tierras de Gormaz, al sur de Soria. Recaudó parias que pagaban los reinos de taifas islámicos al Rey de León y de Castilla, e incluso actuó como juez en algunos pleitos, pues sabía leer, escribir y tenía conocimientos de leyes. De esas fechas data su apelativo Campeador, del latín «Campi doctoris»; es decir, experto en el campo de batalla.
Convertido en señor de la guerra en la frontera con los musulmanes, Rodrigo rompió unas treguas firmadas entre su Rey Alfonso VI y Al-Qadir, monarca musulmán de Toledo, al irrumpir en territorio de este último en persecución de unos bandidos. Por ello fue expulsado de Castilla, aunque no perdió sus propiedades. Rodrigo tuvo que «buscarse el pan» entrando al servicio de los reyes musulmanes de la taifa de Zaragoza, donde ejerció como jefe militar entre 1081 y 1086. Al frente del ejército musulmán, derrotó al Rey Sancho Ramírez de Aragón y al conde Berenguer Ramón II de Barcelona.

Exilio

Perdonado, volvió a Castilla para ayudar a Alfonso VI contra la invasión de los almorávides norteafricanos, pero un desencuentro con el monarca cristiano, por no acudir a una cita para la campaña de Aledo, lo condenó a un segundo y definitivo exilio en 1088, que conllevó además la pérdida de sus dominios.
De nuevo tuvo que ganarse el pan por sí mismo, y entre 1089 y 1094 saqueó con su mesnada las tierras fronterizas entre los reinos musulmanes de Zaragoza y Valencia, hasta que consiguió hacerse con poder militar suficiente como para conquistar esta última ciudad en 1094, donde estableció un señorío propio y completamente autónomo. De esta época data su apelativo, «El Cid», es decir, «sidi», «señor» en árabe. En Valencia, donde se instaló con su esposa Jimena, su hijo Diego y sus hijas María y Cristina, derrotó a los almorávides con la ayuda del Rey Pedro I de Aragón.
En 1097 murió su hijo Diego, luchando en la batalla de Consuegra contra los almorávides, episodio dramático que, extrañamente, no recogen los cantares. Murió en esta ciudad a fines de primavera o comienzos del verano de 1099. Su esposa Jimena mantuvo el dominio cristiano sobre Valencia durante tres años más, hasta que se vio obligada a abandonarla llevándose el cadáver de El Cid, que fue depositado en el monasterio de San Pedro de Cardeña, cerca de Burgos.
Rodrigo Díaz tuvo tal relevancia en vida que pronto pasó a convertirse en un personaje de leyenda. Crónicas, romances, poemas y canciones de gesta fabricaron un héroe al que se le atribuyeron hechos prodigiosos, hazañas fabulosas y la capacidad para forjar su propio destino.
El escritor José Luis Corral
En los relatos sobre El Cid se mezclaron aspectos reales y ficticios con tal habilidad que hechos imaginados pasaron a ser considerados como históricos. Entre otros, el episodio en el que Rodrigo da muerte al padre de Jimena en un combate singular que nunca se produjo; su victoria luchando en solitario contra catorce caballeros leoneses, lo que jamás ocurrió, obligando a jurar a Alfonso VI en Santa Gadea de Burgos que no había tenido nada que ver con la muerte de su hermano Sancho, jura que no se produjo; las nunca celebradas bodas de Sol y Elvira, las hijas de Rodrigo, con unos presuntos infantes de Carrión, y luego la afrenta de Corpes, cuando las hijas de El Cid se llamaron en realidad Cristina y María (no hubo tal afrenta y se casaron con el conde de Barcelona y con un noble de Pamplona). O, sobre todo, la tan manida victoria después de muerto en una inexistente batalla, pues no hubo tal. La mayoría de los relatos hacen de Rodrigo Díaz un campeón de los cristianos frente a los musulmanes, a los que vence siempre. Pero El Cid fue adalid del reino islámico de Zaragoza, gran amigo de su rey Al-Mutamin y fiel defensor de su reino frente a los cristianos aragoneses y barceloneses.

Fascinación

Desde su muerte, la figura de El Cid ha fascinado a decenas de generaciones de todo el mundo. Considerado modelo de reyes y caballeros cristianos en la Edad Media, su fama fue tal que en el siglo XVI se produjo un intento de canonizarlo. Sus restos, depositados en el monasterio de Cardeña, fueron saqueados y vandalizados por los franceses durante la guerra de la Independencia, luego recuperados sin demasiada fiabilidad, y depositados, con los de su esposa Jimena, en 1911 en el centro de la catedral de Burgos.
La tergiversación de la historia de Rodrigo Díaz ha sido tal que se le han asignado valores que en cada época se creían los correctos, deformando así su biografía hasta convertirlo en un personaje lejano y tal vez por ello mítico.
Los Reyes Católicos, Felipe II e incluso el franquismo no duraron en aprovecharse de El Cid. El 24 de julio de 1955, Francisco Franco inauguró en Burgos el monumento a Rodrigo Díaz de Vivar con una parafernalia propia de las dictaduras. En el discurso que pronunció, Franco dijo, entre otras cosas, que «El Cid es el espíritu de España» y que encarnaba todos los ideales patrios que habían sido aireados tras la Guerra Civil. Se le atribuyó el hondo sentimiento nacional con el fin de «impulsar la deseada unidad de España», tal cual propugnaba la historiografía ultranacionalista.
José María Pemán, intelectual oficioso del franquismo, escribió sobre El Campeador lo siguiente: «El Cid escogió Valencia como objeto de su esfuerzo militar. Tenía la misma importancia que hoy tiene frente a la guerra contra los rojos (…). No es ya su gloria ni su provecho lo que le preocupa. Es España, cuya unidad siente como nadie».
En esa tesitura, las biografías de Franco y El Cid tenían que encontrarse. En 1948 se estableció la doctrina oficial del caudillismo. Al igual que El Cid en la Edad Media frente a los almorávides, a Franco se le atribuyó la defensa de España frente a los «rojos». Comparándose con el caballero de Vivar, Franco lo sublimó como «Salvador de España».
Novecientos años después de su muerte, El Campeador sigue siendo objeto de controversias. A veces es presentado como un guerrero ávido de riquezas y de gloria que aplica con dureza bárbara la guerra y la venganza, y otras como un caballero leal y honorable, fiel a su rey y a su reino.
Pero no fue el héroe inmaculado, ni el caballero ejemplar, aunque tampoco un mercenario sin escrúpulos. A veces, se comportó como un guerrero indómito y otras como un ventajista afortunado, pero siempre forjador de su propio destino.
A principios del siglo XXI, los seres humanos siguen necesitando del mito, de la leyenda y de los héroes, porque continúan inmersos en similares miedos y rodeados de las mismas pasiones de sus antecesores y porque se hacen las mismas preguntas eternas e irresolubles para las que sólo los mitos y las leyendas tienen respuesta.
Y así, el Cid continua enclavado en el etéreo imaginario colectivo, que no es capaz de discernir qué hubo de realidad y qué de ficción en la vida de Rodrigo Díaz de Vivar. Y tal vez no sea malo que siga siendo así para siempre.

Los africanos que buscan minas de guerra en Malvinas

Marina Aizen
Del otro lado de la bahía, Puerto Argentino parece una pintura bucólica. El mar, las montañas, las casitas... Pero caminar aquí puede ser mortal. Literalmente. El sitio tiene un nombre sin espíritu: “Minefield 67” (campo minado 67). Fue su ubicación estratégica (su cercanía con la ciudad) lo que lo convirtió en un lugar tan peligroso.

Ex militares británicos explican cómo se hace. Foto: Rubén Digilio.


   Cualquier ejército hubiera hecho lo mismo: llenar de explosivos ocultos este acceso desde el mar para evitar un asalto anfibio a la capital. Y eso es precisamente lo que hicieron los argentinos en 1982. Me lo explican dos ex militares británicos retirados, ahora a cargo del proceso de desminado. Ellos van en unos cuatriciclos de lo más cancheros, surcando la turba poceada que desafía a cualquier cuatro por cuatro. Pero los que ponen el lomo sacando cada explosivo vienen de Zimbabwe.
Hablan shona (una lengua bantú de ese país) por radio. Ininteligible. Van vestidos con tanta protección que parecen robots. Y son los mejores del mundo haciendo esto. Aprendieron el oficio cuando tuvieron que desminar la frontera con Mozambique, que tuvo una guerra que duró décadas. Morris Gunamombe (42) está entre ellos. No se queja de lo que tiene que hacer, aunque pase unos nueve meses en Malvinas, lejos de casa.
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En las islas, se colocaron 25 mil explosivos, entre minas antipersonales y anti vehículo. Fue para defender lugares estratégicos y posiciones de infantería.

Un miembro del operativo de desminado, en las cercanías de Puerto Argentino. Foto: Rubén Digilio
Volver al Africa desde aquí es un dolor de cabeza. Pero no se queja, aunque ellos sufren lo mismo que los soldados argentinos: el clima y el terreno. En un día tenés cuatro estaciones diferentes. El suelo es pantanoso. Y, como si fuera poco, hay desafíos ambientales también: una playa con pingüinos, por ejemplo, no se puede perturbar mucho. Hay que esperar que las aves migren para poder acceder a ella.
Algunos de los trabajadores que vienen de Zimbabwe terminan quedándose. Es el caso de Shupi Chipunza, quien tras participar de las tareas de desminado, trajo a su familia (esposa y tres hijos) y se dedicó a colocar alfombras. Tienen los mismos derechos que un nativo.

La familia Chipunza, originaria de Zimbabwe, terminó radicándose en Malvinas. Foto: Rubén Digilio
En las islas, se colocaron 25 mil explosivos, entre minas antipersonales y anti vehículo. Fue para defender lugares estratégicos y posiciones de infantería. En total, se detectaron 122 campos minados y diez áreas sospechosas. Algunos de ellos fueron limpiados en 1992. Pero los récords fueron mal asentados. Lo que se dice: “Una herida autoinfligida”, me explican. Los mapas que hicieron los soldados argentinos resultaron muy útiles para volver sobre estos terrenos.
La mayor parte de las minas eran de Fabricaciones Militares de la Argentina. Pero también había de España e Italia. Hasta ahora lograron remover un 70% del total, pero lo que queda es desafiante. Para quienes hacen el trabajo, el sueldo que se cobra en libras es un tesoro. Es que Zimbabwe sabe tanto de inflación como la Argentina. Algo que nos une.

Las mujeres de la corte de Felipe II

Ana de Austria, la cuarta esposa (y sobrina) de Felipe II, tuvo a su alrededor una serie de personajes femeninos que retrata este libro

 



Frente a la supuesta invisibilidad de las mujeres en la historia, en bibliotecas y archivos se hallan sus rastros con nombres y apellidos, a disposición de quienes tengan la laboriosidad y el coraje de buscarlas. Sus acciones fueron muchas veces decisivas. ¿Podríamos imaginar al emperador Carlos V sin la cercanía e influencia de su única esposa Isabel de Portugal? ¿O a su hijo y sucesor Felipe II sin la alegría de la tercera, Isabel de Valois?
La bendita complejidad de la disciplina permite reconstruir el tejido denso de la experiencia humana, más allá de ficciones políticas y burdos anacronismos. Una corte en femenino se basa en una investigación impecable y muestra las mentalidades y comportamientos existentes en la etapa áulica de la reina Ana de Austria (1549-1580). Esta fue sobrina y cuarta esposa de Felipe II, además de madre de una hija y cuatro hijos suyos, entre ellos el futuro monarca Felipe III. El objetivo, plenamente conseguido, es el análisis de la casa y servidumbre que le otorgó servicio y compañía. El estudio de la vida y pendencias de damas y servidoras de la reina, en la corte primero, o en tránsito hacia bodas, conventos y aventuras, resulta extraordinario. Pero el significado del caso elegido va más allá.

Escenas teatrales

En un momento crucial de la España del siglo XVI, la corte actuó como dispositivo de monarquía, herramienta de lealtad, ejemplo y sujeción frente a los malos tiempos, que eran casi todos. Los cinco capítulos de la primera parte se consagran a la evolución de la casa de la reina de 1568 a 1598. Aborda aspectos fascinantes, como la reconversión de la servidumbre entre una reina y otra, o las rebeliones de las damas ante normativas que pretendían limitar su libertad de movimientos en el caótico Alcázar madrileño. A ratos, nos hallamos ante escenas teatrales que parecen tomadas de una obra de Lope de Vega, con caballeros burladores, damitas con la virtud perdida, o mayordomos dedicados a gestionar entuertos irreparables.
El intento de dar una estructura a la casa de Ana de Austria, al modo feliz en que estuvo organizada durante la etapa de Isabel de Portugal, con sus entradas, salidas, farsas y divertimentos reglados, ocupa otro capítulo central. Las damas de la reina, incluso aquella que poseía el supremo honor de ser la «dueña del retrete», eran nobles de sangre y servicio, de cuya buena o mala fortuna dependían sus linajes y parientes.

Modelo a imitar

Que la paga era escasa y la presión máxima, quedó reflejado en el dicho popular «gajes del oficio», para aludir a lo que hay que aguantar y, quizás, obtener algo a cambio. Los cuatro capítulos de la segunda parte apuntan a la consolidación de la posición de la soberana y el triunfo del modelo español de reina católica, replicado en Turín y Bruselas.
La última parte del ensayo recorre la vida de estas damas altas y bajas, desde nobles supervivientes hasta enanas, graciosas y locas, pero solo sobre el papel. Porque frente al trazo falaz de la leyenda negra, aquí aprendemos que aquella España filipina fue modelo a imitar.

Estadounidenses, italianos y españoles: los inversores extranjeros con más tierras en el país

 

https://www.lanacion.com.ar/2132709-las-tierras-en-manos-extranjeras-suman-125-millones-de-hectareas

 

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Son casi tres millones de hectáreas o, por ofrecer una equivalencia, 24 veces la superficie total de Nueva York, con sus cinco condados. Esa es la extensión de tierra argentina que está en manos de estadounidenses, la nacionalidad extranjera con más propiedad rural en el país. El podio se completa con los italianos, que controlan 2,1 millones de hectáreas locales -casi la superficie total de Sicilia- y los españoles, dueños de casi 1,8 millones de hectáreas, más de dos veces la extensión de la Comunidad de Madrid.
La Argentina tiene 266.711.077 hectáreas de tierras rurales con posibilidad de explotación agropecuaria, ganadera, vitivinícola o minera. De acuerdo con datos del Registro Nacional de Tierras Rurales (RNTR), un 5,57% de ese territorio rural argentino hoy está en manos de extranjeros. Son 12.520.826 hectáreas, equivalentes, por ejemplo, a casi la mitad de la provincia de Misiones o a 622 veces la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Entre los terratenientes de la Argentina hay grandes empresarios extranjeros como Joseph Lewis, pero también conocidas figuras locales, como Marcelo Tinelli y Huberto Roviralta o astros del deporte como Gabriel Batistuta y Emanuel Ginóbili. En otros casos, hay grandes extensiones en manos de gigantes internacionales como Glencore o el Grupo Benetton (a través de Compañía Tierras del Sud).
Otros propietarios de la tierra argentina, en cambio, son ignotos. Sus nombres se ocultan detrás de sociedades offshore, empresas de papel que muchas veces le otorgan el beneficio del anonimato a sus verdaderos dueños. En el país, según un pedido de información pública cursado por Chequeado y LA NACION al RNTR, casi 2 millones de hectáreas están en manos de firmas radicadas en jurisdicciones consideradas paraísos fiscales. Es más que la suma de las superficies de Liechtenstein, Bahamas, Islas Caimán, Barbados y las Islas Vírgenes Británicas, cinco de los más afamados enclaves offshore.
La conviviencia no se da sin tensiones: en el último año recrudecieron los conflictos terriotoriales reclamos de comunidades indígenas, pero también por potenciales problemas ambientales y económicos.
En Villa Mascardi, un grupo mapuche irrumpió de forma violenta para reclamar cinco hectáreas en un predio que está a nombre de la familia estadounidense Grehan, en un conflicto que quebró la paz del lugar. Hacia el sur, por la ruta 40, un grupo de vecinos realizó el año pasado la marcha por la "soberanía al Lago Escondido" para reclamar por senderos públicos dentro del predio que pertenece a Lewis. A escasos kilómetros, en Chubut, murió Santiago Maldonado . El joven estaba allí en apoyo a la causa mapuche, que reclama tierras dentro de la estancia Leleque, de los empresarios italianos de Benetton.
Una versión completa de esta investigación puede leerse en Chequeado Investigación.

La ley

La cantidad y la calidad de territorio que puede venderse a personas o empresas extranjeras quedó regulada por la Ley 26.737, que estipuló el Régimen de Protección al Dominio Nacional sobre la Propiedad, Posesión o Tenencia de las Tierras Rurales. Fue sancionada en diciembre de 2011 e impulsada por el kirchnerismo, que actuó convencido de que se debía frenar la extranjerización. Esa norma introdujo fuertes restricciones para la venta de campos y estableció, entre otros puntos, un límite de mil hectáreas a un titular foráneo en la denominada zona agrícola núcleo argentina (que está ubicada en las regiones fértiles del norte bonaerense, el sur de Santa Fe y el sur de Córdoba), o las equivalencias de cada provincia.
La ley fija topes. Las tierras en manos de extranjeros no pueden superar el 15% a nivel nacional, provincial y departamental. Una nacionalidad, a su vez, no puede superar el 4,5% de las tierras de un departamento, de una provincia o del país.
La normativa no afectó los derechos adquiridos. Si una empresa o una persona extranjera poseía tierras por fuera de los límites impuestos por la Ley 26.737, el Estado argentino no podía retrotraer la situación. Así, hoy hay más de 40 distritos en "offside", que superaban los límites que luego impuso la ley, de acuerdo con documentos públicos.
Las dos localidades con mayor nivel de extranjerización del país son salteñas. Se trata de San Carlos, un área declarada "lugar histórico nacional" en los Valles Calchaquíes (con el 58% de su territorio extranjerizado) y el departamento de Molinos (con el 57% de extranjerización). Siguen en el ránking General Lamadrid, en La Rioja (con el 57% de extranjerización); la localidad de Lácar, en Neuquén (53%); San Miguel, en Corrientes (50,8%) y Campana, en Buenos Aires, con el 50,7% de su superficie en manos de foráneos.
Hay, en tanto, 5.900 registros de tierras extranjeras de los que se desconoce la nacionalidad, correspondientes a 2.230.610 hectáreas. De ellas, 890.000 están en Santa Cruz, 234.00 están en Chaco, 159.000 en Chubut y 136.000 en La Pampa.

Cambio de época

La gestión de Mauricio Macri viró su enfoque a la hora de regular la extranjerización de la tierra argentina, convencido de que era necesario "abrir las tranqueras" para fomentar la inversión. El Presidente recibió uno de los primeros cuestionamientos públicos cuando se embarcó en el helicóptero del magnate Lewis, dueño de una propiedad de casi 12 mil hectáreas en el Lago Escondido, en Río Negro.
La figura de este empresario genera diversas resistencias en el sur: numerosas ONG exigieron al gobierno provincial que garantice el acceso a la costa del Lago Escondido a través del sendero Tacuifi, unos 14 kilómetros de camino vehicular desde la ruta nacional 40, que está bloqueado por las instalaciones de All About Kids, la iniciativa de Lewis para las escuelas de la zona.
Con el decreto 820, firmado por Macri el 29 de junio de 2016, Cambiemos dispuso que algunas restricciones de la llamada "ley de tierras" quedaran en desuso o especificó su aplicación.
En este sentido, a diferencia de lo que ocurría antes, dio mayor libertad a la venta y recompra. Por ejemplo, si durante el kirchnerismo un extranjero tenía 1.500 hectáreas en la zona núcleo (superaba el tope de mil) quería venderlas y comprar la misma cantidad, no podía, porque comenzaba a correr la restricción. Macri, con su decreto, comenzó a proteger no sólo los derechos adquiridos sino también los derechos en expectativa: el extranjero puede recomprar la misma cantidad de tierras (o sus equivalencias), lo que estimula el mercado inmobiliario rural.
Entre enero de 2016 y septiembre de 2017, el Registro Nacional de Tierras Rurales entregó 172 certificados de habilitación a nuevos propietarios de extranjeros, según la respuesta al pedido de acceso a la información pública presentado por Chequeado y LA NACION.
Mendoza es la provincia donde se entregaron mayor cantidad de certificados a extranjeros: 75 por 11.784 hectáreas, en su mayoría para viñedos. Estadounidenses, canadienses, brasileños y chilenos invirtieron en los últimos dos años en la actividad vitivinícola mendocina. Un ejemplo de estas nuevas inversiones es The Vines of Mendoza, un emprendimiento fundado por el estadounidense Michael Evans que propone la reventa de parcelas a más de 135 amantes del vino para que puedan tener su propio viñedo personalizado. Allí se alojó Macri en julio de 2017 tras la cumbre del Mercosur.
La gestión actual, en tanto, ajustó algunos términos de la fórmula para contabilizar los campos en manos de foráneos. Si se analiza la variación de las tierras en manos de extranjeros a partir de la asunción de Cambiemos y se comparan los registros de febrero de 2016 con los de febrero de 2018 (primero y último dato oficial disponible), se observa que 12 provincias redujeron la cantidad de tierras en manos de foráneos: Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, Mendoza Misiones, Río Negro, San Luis, Santa Cruz y Santa Fe. Otras siete aumentaron la extranjerización: Chubut, Formosa, La Pampa, La Rioja, San Juan, Santiago del Estero y Tucuman. Y cuatro provincias se mantuvieron estables (Chaco, Neuquén, Salta y Tierra del Fuego).
Según explicaron desde el RNTR, las bajas en los porcentajes de extranjerización se debieron a que esta gestión estableció que "había nacionales o residentes considerados por error como extranjeros", sociedades constituidas en el extranjero "pero integradas en un 100% por nacionales", empresas que se vendieron a nacionales y tierras que fueron recategorizadas como "parcela industrial".


«No hubo genocidio en América, 99 de cada 100 nativos murieron por culpa de las enfermedades»

Borja Cardelús publica «La civilización hispánica», una obra en la que ahonda en las similitudes históricas y sociales que unen a españoles y latinoamericanos

 



Lograr que la verdad histórica una lo que la Leyenda Negra ha conseguido dividir. Este es el principal objetivo que se ha marcado el versado divulgador del legado de España en América, Borja Cardelús, en su nuevo libro: «La civilización hispánica» (Edaf, 2018).
Pero no es el único, sino que también busca demostrar mediante datos palpables que, a pesar de lo que los enemigos de nuestro país han afirmado durante más de cinco siglos, el genocidio de la mal llamada conquista del Nuevo Mundo (él aboga por denominarla «poblamiento», ya que se llevó a cabo mediante el mestizaje y las escaramuzas fueron mínimas) fue una falsedad forjada con la finalidad de separar a dos pueblos hermanos.




«Este ensayo pretende poner la primera piedra de un edifico hispánico desmoronado por la Leyenda Negra. Es imprescindible reivindicar lo que hemos construido: una civilización conjunta que cuenta con más de 600 millones de personas», explica el autor a ABC.

La obra, que será presentada este martes a las 19:00 horas en la Casa de América de Madrid, es además uno de los buques insignias de la fundación «Civilización Hispánica». Una asociación dirigida por el mismo Cardelús que, desde el pasado enero, quiere poner luz sobre una realidad histórica ennegrecida por unos países que vivieron durante siglos a la sombra de nuestro Imperio.
«Naciones como Holanda o Inglaterra aventaron la Leyenda Negra para separar a los iberoamericanos de los españoles. Debemos darnos cuenta de que hemos sido manipulados y divididos a lo largo de los siglos por intereses espurios y recuperar la unidad que una vez tuvimos», añade Cardelús.

Grandes falacias

Como armas contra estas mentiras, el autor usa la historia y la razón. Dos elementos que le permiten hacer añicos falacias tales como que los exploradores españoles se hicieron con el Nuevo Mundo aniquilando sistemáticamente a los americanos. «El saldo final de muertes en las luchas fue minúsculo. De cada 100 nativos muertos que hubo en América, 99 fallecieron por causa de enfermedades como el tifus o la viruela, y solo 1 por los combates», desvela.
Sin embargo, esta tropelía fue exacerbada hasta la extenuación por Inglaterra, un país que (aunque ha logrado ocultarlo) sí perpetró todo tipo de barbaridades contra los nativos. «Los anglosajones no contaban con los indios, no los querían ni como esclavos. Solo les interesaban sus tierras y, cuando los nativos protestaban, les exterminaban», señala.
Además, y según se explica en «La civilización hispánica», los ingleses no apostaron por el mestizaje ni por la enriquecedora unión entre civilizaciones. Ellos, por el contrario, cruzaron el océano con sus familias ávidos de riquezas. «Su política era de trasplante, la nuestra de injerto. Los españoles que acudían eran hombres solos que formaron nuevas familias. Y lo revolucionario es que sus leyes alentaban esos matrimonios mixtos», completa.

Pizarro parte hacia Cajamarca-ABC
Gracias a este cruce de culturas, hubo un trasvase sumamente beneficioso entre ambos mundos. «Fue algo mutuo, nosotros llevamos hasta allí toda la cultura occidental, pero los médicos y biólogos que fueron a las Indias dejaron también patente la riqueza científica que había allí», destaca Cardelús.
Con todo, entre las diferentes mentiras que ha extendido la Leyenda Negra hay una especialmente indignante: la que afirma que los españoles trataron a los americanos como esclavos. Algo totalmente falso. «Desde la aprobación de las Leyes de Indias a principios del siglo XVI, los nativos fueron considerados parte de la Corona», señala el autor.
«Las Leyes de Indias supusieron una auténtica revolución»
Estas normas fueron, de hecho, las primeras del mundo en apostar por la igualdad de todos los seres humanos ante la ley. «En ellas se entendía que había que proteger a los nativos. Estipulaban, por ejemplo, que las mujeres locales no debían trabajar y que los hombres debían hacerlo cerca de su casa. Todo ello, para fomentar la vida y la unidad familiar», confirma Cardelús.
No fueron las únicas ventajas que obtuvieron. Y es que, además, se creó la figura del protector de indios para que los americanos pudieran acudir a él con cualquier reclamación y se estableció (entre otras tantas cosas) que los nativos solo podían trabajar a cambio de un salario digno. «Supusieron una auténtica revolución», finaliza el experto.

Sabor español

Para nuestra desgracia, el hombre que construyó los pilares sobre los que se terminó asentado la Leyenda Negra tiene nombre y apellidos castizos: Bartolomé de las Casas.
Poco después de arribar al Nuevo Mundo, este fraile se encomendó a luchar por los derechos de los nativos. Una noble tarea que llevó a cabo de una forma nada adecuada. «Escribió un libro, la “Brevísima relación de la destrucción de las Indias”, en el que exageró y falseó las barbaridades cometidas por los españoles para causar revuelo a nivel social», señala Cardelús.
Bartolomé de las Casas-ABC
Así pues, Bartolomé de las Casas aireó falacias tales como que, antes de la llegada de los españoles a América, había nada menos que 100 millones de nativos. Y no solo eso, sino que una ingente cantidad de ellos había sido pasada a cuchillo por los exploradores. «Está perfectamente documentado que había entre 13 y 14 millones, lo que hace que la cifra de muertos sea muchísimo menor», destaca el autor.
Por si fuera poco, se limitó a recoger los testimonios minoritarios de aquellos americanos que habían sufrido abusos por parte de los encomenderos y atribuyó matanzas a sus compatriotas que, realmente, habían sido perpetradas por tribus locales. «Consiguió que le escucharan, pero los países enemigos de España difundieron y ampliaron sus argumentos por motivos políticos, religiosos y económicos. Así forjaron la Leyenda Negra», finaliza.


El Prado exhibe «La última comunión de san José de Calasanz» de Goya

La incorporación temporal de la obra coincide tanto con el segundo centenario de la apertura del museo como con el de la realización de la pintura

 

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El Museo del Prado y la Orden de las Escuelas Pías han formalizado hoy un convenio en virtud del cual el Museo del Prado recibirá en préstamo temporal durante un año, prorrogable por otro, «La última comunión de san José de Calasanz» de Goya.
La incorporación temporal de esta pintura a las colecciones del Museo adquirirá una especial relevancia al tener lugar coincidiendo con la celebración de los doscientos años desde que éste abriera sus puertas en 1819, el mismo año en que fue pintada la obra, informa el Museo en un comunicado.
Su exhibición en el contexto de la mayor y más completa colección del artista permitirá profundizar en la esencia de su pintura, y de su arte en general, que revela un profundo y excepcional conocimiento del ser humano y de sus tensiones, desgarros y padecimientos.
Goya pone todo ello de manifiesto en ese gran lienzo de altar, con el estudio de cada uno de los caracteres de la escena, que parecen prefigurar un tema clásico del mundo occidental, como es el del estudio de las tres edades del hombre, o el de la mansedumbre contra la violencia, o el de la luz y la sombra como metáfora de los actos y pensamientos de los protagonistas, añade el comunicado.