miércoles, febrero 15, 2017
Malvinas y sus heroes motivan
Publicado por
Dr. Federico Carlos Scharn y Vidal
en
7:47 a.m.
Cien años de la Revolución rusa, semilla de barbarie
Referencia inexcusable
«La Revolución rusa» nos llega con veintisiete años de retraso, lo que no deja de ser asombroso porque Richard Pipes ya había sido traducido anteriormente y es un autor con cierto prestigio en nuestro idioma. Muchas cosas han cambiado a lo largo de este tiempo. Incluso el prólogo, escrito en ¡1989!, deja en el lector actual la amarga sensación de que nos encontramos ante un producto extemporáneo. El gran valor de este trabajo fue su anticipación, provocadora y polémica a partes iguales, lo que se ha perdido por completo en esta edición tardía. Pese a todo, Pipes continua siendo una referencia inexcusable y, probablemente, ésta sea una de las cinco principales aportaciones historiográficas sobre la Revolución del 17. Una lista en la que, por cierto, también podríamos colocar a Orlando Figes con su completa «La tragedia de un pueblo», que también ha sido reeditado por Edhasa y que bien merecería una atenta relectura.La Checa sirvió como instrumento de una violencia aleatoria, que llenó de perplejidad a una sociedad intimidadaNacido en Polonia pocos años después de iniciada la revolución, Richard Pipes pertenecía a una familia judía que consiguió escapar de la amenaza nacionalsocialista en 1939 poco después de la llegada de Hitler a Varsovia. El lugar elegido para el exilio fue Estados Unidos. Un joven Pipes se enroló durante la Segunda Guerra Mundial en el ejército de su nuevo hogar. Como consecuencia de su labor militar, tuvo que aprender ruso y terminó especializándose en ese campo de estudio que se conoció con el aparatoso nombre de «sovietología» en la Universidad de Harvard, donde hoy continúa siendo catedrático emérito. Asimismo, su conocimiento de la Unión Soviética le permitió convertirse en un preciado analista de una CIA dirigida por George Bush padre y miembro del Consejo de Seguridad Nacional durante la administración de Ronald Reagan, a quien sigue considerando uno de los mejores presidentes norteamericanos.
Anticomunista
Su particular biografía, por tanto, permite clasificarlo como un ferviente anticomunista, lo que no impide que siga siendo considerado como uno de los más solventes especialistas en la historia contemporánea rusa.«La Revolución rusa» es un análisis minucioso del largo proceso que derivó en el estallido revolucionario, que Pipes caracteriza como un golpe insurreccional de una élite reducida dentro de una revolución con diversas tendencias políticas. Lo que sucedió en aquel octubre del calendario juliano no fue un episodio al margen de la deriva represiva e implacable de un zarismo moribundo, que había comenzado con la respuesta cruel a la movilización estudiantil en el período de entresiglos. En 1905, la derrota militar ante un pujante Imperio japonés convulsionó la vida social del país. El régimen de los zares sólo supo responder con más violencia. Se fue generando, a pasos agigantados, una profunda indignación que estalló con la costosa participación, sobre todo en vidas humanas, en la Gran Guerra. Un nuevo fracaso que generó huelgas y alborotos.
Paz y pan para todos
En febrero de 1917, los liberales y los socialistas moderados estaban convencidos de que la democracia iba a triunfar y podrían superar, por fin, los atrasos que sufrían. Pero se equivocaron, y Pipes carga también contra sus decisiones. La tensión no desapareció e, incluso, se recrudeció. Lenin diría que, salvo el poder, todo lo demás era ilusión. En octubre, los bolcheviques comprendieron que estaban ante la oportunidad para conquistar el poder. En los meses anteriores, más personas de las que está dispuesto a aceptar el propio Pipes se habían unido a los comunistas gracias a sus grandilocuentes promesas, entre las que destacaban la paz soñada y el pan para todos. Los bolcheviques quisieron crear una sociedad nueva. La realidad no era demasiado importante para ellos, querían «volver el mundo del revés». Creían que sólo la revolución era la verdad. Los enemigos estaban en cualquier parte. Y, por esta razón, el terror se desencadenó desde el primer momento. La Checa sirvió como instrumento de una violencia aleatoria, que llenó de perplejidad a una sociedad intimidada. Lenin lo había señalado: no había posibilidad de hacer una auténtica revolución sin ejecuciones.En febrero de 1917, liberales y socialistas creían que la democracia iba a triunfar en Rusia. Pero se equivocaronPipes cree que no hay nada que celebrar. «La Revolución rusa», en definitiva, evidencia que la revolución fue el inicio de una catástrofe que aniquiló la vida de millones de personas, que no tuvieron respiro y que sintieron el terror como algo inevitable. O, como señalaba el famoso epigrama contra Stalin de Osip Mandelstam, los rusos vivieron sin sentir el país a sus pies.
A lo largo de estas páginas, no podemos obviarlo, Richard Pipes se enardece en el combate político y, entonces, su ecuanimidad disminuye. La Revolución rusa no fue, ni mucho menos, el golpe de estado dirigido por una vanguardia intelectual fanatizada sin apoyo popular que deja entrever. Es más, numerosos datos que aporta contradicen esta explicación simplificadora. En otras ocasiones, su mirada está cargada de interpretaciones demasiado esencialistas sobre el exclusivo carácter ruso.
Pese a todo, su perspicacia está fuera de toda duda. Son muchos los que prefieren quedarse con etiquetas peyorativas a la hora de referirse al trabajo de Pipes. Me parece que no se miden por igual los excesos dependiendo de su procedencia ideológica. La fantasía roja mantiene su seducción y vigencia. Hace años, Michel Ignatieff preguntó a Eric Hobsbawm si la pérdida de tantos millones de vidas hubiera estado justificada de haberse hecho realidad el sueño comunista. No dudó ni un segundo. Su respuesta fue afirmativa. A pesar de este tipo de opiniones, la bibliografía del historiador comunista es celebrada, a izquierda y a derecha, como una de las más lúcidas del siglo XX. Esta obra de Pipes, con todos los peros que le queramos otorgar, se levanta como un monumento contra las desazonadoras y desmemoriadas defensas de la experiencia comunista de 1917.
Publicado por
Dr. Federico Carlos Scharn y Vidal
en
7:46 a.m.
El siguiente es el texto completo y oficial del artículo:
Abriendo el paraguas antes de que llueva, declaro que no soy un obseso por las cuestiones sexuales, sino que me refiero a la enseñanza bíblica y a la Gran Tradición de la Iglesia, asumida en el Catecismo de la Iglesia Católica promulgado por San Juan Pablo II, donde aquellas cuestiones tienen su lugar. La misión de la Iglesia es, desde los tiempos apostólicos, anunciar el misterio de Cristo y sus consecuencias de vida. Hoy se aprecia si la Iglesia, a través de sus pastores, se empeña en promover la justicia y la paz, si acicatea a los gobiernos para que los pobres tengan tierra, techo y trabajo; pero no es bien recibida si recuerda alguno de los preceptos del Decálogo que contradice las opciones de una cultura descristianizada, y el “establishment” se enfurece o se burla si un obispo reivindica realidades elementales del orden natural o si califica de inicuas ciertas leyes que violan la justicia rectamente entendida, la justicia según la “ratio” propia de la naturaleza humana. Para decirlo con una formulación simplota, popular: la misión de la Iglesia es conducir a los hombres al cielo. Debe, por tanto, señalar el camino que trazó Jesús. Así lo hicieron los Apóstoles, los Santos Padres, los Doctores y los mártires. Estos lo hicieron al precio de su sangre. Después de este prólogo paso a las materias anunciadas en el título.
La definición de concubinato, según el diccionario, es: “relación marital de un hombre con una mujer sin estar casado”. Como se puede apreciar, este concepto remite al de matrimonio: “unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales”. Esta es la primera acepción; en la segunda se recoge la noción católica del sacramento. La etnología demuestra que existió en las sociedades humanas una evolución desde las formas originarias hacia la constitución de la familia, de la cual el matrimonio es la base; fue un proceso de civilización, de humanización. Además, la fenomenología de la religión comprueba que el matrimonio posee una dimensión sagrada, porque la palabra que en él se dan el varón y la mujer tiene poder; esa unión es una comunidad sacramental, como aparecía ya en el “hierós gámos” de los misterios eleusinos. El matrimonio y el consiguiente nacimiento del hijo eran señal de redención.
En su diálogo aéreo con los periodistas en el viaje de retorno de Lesbos, el papa Francisco indició que el problema pastoral principal para la Iglesia no es la comunión de los divorciados, sino que “la gente no se casa”. La generalización pertenece al lenguaje coloquial, pero refleja una realidad innegable. Algunos se casan, pero en todo caso muchísimos menos que antes. Las razones son varias, múltiples quizá, y no viene al caso investigarlas. Es verdad que el matrimonio ha sido devaluado en la legislación argentina, desde la ley de divorcio, obra del gobierno de Alfonsín, hasta el mamarracho de su figura en el nuevo Código Civil. ¿Para qué casarse? En el orden religioso cuenta la descatolización de la sociedad argentina. La mayoría de los casamientos que celebramos en nuestras parroquias son lo que antes llamábamos “regularizaciones” ¡Bienvenidas! Yo también generalizo: la gente primero convive (eso es el concubinato) y tiene hijos; después se casa. Una cuestión interesante es la duración de los concubinatos, desde unos pocos meses –como ocurre con los ricos y famosos cuyos amoríos se publican en “los medios”- hasta años y años, más de 20, por ejemplo, entre los pobres. Éstos están siempre más cerca de la naturaleza, de la verdad. Algo singular que he observado en La Plata: la convivencia de muchachos y chicas del interior, que vienen a estudiar; si saben que existe la palabra concubinato, no se les ocurre pensar que esa es su situación, y además no les pasa por la cabeza la idea de casarse.
La legislación veterotestamentaria sobre el adulterio es severísima. Se refiere a lo que nosotros llamamos vulgarmente “meter los cuernos”. Baste citar este solo pasaje del Levítico, tomado de un capítulo en el que se determinan las penas de diversas faltas sexuales: “Si un hombre comete adulterio con la mujer de su prójimo, los dos serán castigados con la muerte” (Lev. 20,10). En el Sermón de la Montaña Jesús interioriza y amplía la gravedad del adulterio, en una antítesis con el viejo precepto: “Pero yo les digo: el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón” (Mt. 5,28). El exégeta protestante Ulrich Luz, al comentar este pasaje, afirma que “Jesús considera tan importante, para el Reino de Dios, la integridad de la mujer y la santidad del matrimonio instituido por Dios, que ya la mirada concupiscente de un hombre a una mujer casada constituye un adulterio”. La tradición de la Iglesia destaca la injusticia de ese pecado en el que se quebranta el derecho del otro cónyuge y se atenta contra la institución del matrimonio y contra el bien de los hijos, que necesitan la unión estable y el amor sin fingimiento de los padres. Esa tradición y el consiguiente magisterio han entendido la formulación originaria del sexto mandamiento del Decálogo, “No cometerás adulterio” (Ex, 20,14; Dt. 5,17) como referida a la totalidad del comportamiento sexual humano. Uno de los pasajes más conmovedores de los Evangelios es el que presenta a Jesús y a una mujer adúltera que va a ser apedreada, según correspondía conforme a la legislación judía entonces vigente. Los escribas y fariseos tienden una trampa al Señor: si propone la clemencia actuará en conflicto con la ley; si aprueba la sentencia estaría contradiciendo su propia predicación que anuncia la misericordia de Dios para con los pecadores arrepentidos. “El que de ustedes esté sin pecado, que tire la primera piedra”, es la sentencia del Salvador, ante la cual los acusadores se van retirando avergonzados. En esa escena concisa y extraordinariamente descrita (Jn. 7,53-8,11) se anuncia un paso de la muerte a la vida por obra de la gracia divina del perdón. “¡En adelante no peques más!”; las palabras finales abren camino a la esperanza, a un futuro que se encamina al Reino de Dios. Da mucha pena comprobar cómo un suceso de vida dramático, trágico, como el adulterio es objeto de sorna y considerado frívolamente, por ejemplo en los comentarios sobre los devaneos eróticos transitorios de personajes que no merecen la fama que se les atribuye.
Finalmente, una mención de las “otras yerbas”, hierbas malas, por cierto. En primer lugar, las facilidades y el relativo anonimato que ofrece la informática. No faltan los sitios en los que “como una distracción no muy onerosa” según observa un empresario que obviamente vive de eso, la gente que tiene una pareja estable puede conseguir una aventura. Se ha creado, entonces, una nueva figura: el adulterio de quienes en realidad no están casados. “Second love” se llama un sitio que al parecer hace furor en la Argentina y en La Plata; ya contamos con estadísticas del marketing de la “infidelidad on line”. Y existen a disposición propuestas llamativas: el primer sitio de encuentros extraconyugales pensado por mujeres. El feminismo avanza triunfante. Hace un par de meses la periodista Clara Gualano presentó con elogio en CLARIN una nueva versión del “ménage à trois”: dos varones para una mujer; “quería a otro más en la cama” confiesa una joven de 27 años, Anabella, una de las entrevistadas. El “levante” de hoy, según he leído en el mismo matutino, tiene a su disposición el uso de Happn y Tinder; el boom de las apps de citas ha creado un nuevo vocabulario de lo que el periodista llama equivocadamente amor. Castañeda, con su habitual ironía, ha comentado recientemente en EL DIA el uso de muñecas y muñecos inflables, aptos para obtener satisfacción a falta de un acompañante de carne y hueso. En países más desarrollados que el nuestro se ensaya la actuación de parejas “transhumanas”, esto es, robots que no dejan nada que envidiar. Parece que estarán dispuestos al uso dentro de unos años. ¡Pobres los viciosos de siglos pasados, constreñidos a un laborioso primitivismo!.
Ya ven, un yerbatal de procacidades. Como pastor de la Iglesia no juzgo ni condeno a nadie (no soy ni escriba ni fariseo); quisiera llegar a cada uno de mis contemporáneos y hablarles con las palabras mismas de Jesús, que ya he citado. Los Apóstoles hicieron lo mismo, y con absoluta claridad alertaron a las primeras comunidades sobre el paganismo circundante que se infiltraba en ellas; lean ustedes en sus Biblias, por ejemplo, Romanos 1, 24-32; 1 Corintios 6, 9-11; 1 Timoteo 1, 8-11. Concluyo con una anotación poco conocida sobre el feminismo, ya que lo he mencionado de paso: “El nuestro será el siglo del feminismo victorioso (se refería al XX); la victoria del feminismo está en la indisolubilidad del matrimonio y en la presencia de la mujer en el hogar”. Lo dijo Eva Perón.+
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Dr. Federico Carlos Scharn y Vidal
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7:43 a.m.
Luego de lograr US$ 97.842 millones hasta fines de diciembre, básicamente por el blanqueo de cuentas bancarias en el exterior y de efectivo en el país, ahora se prevé poco más de US$ 20.000 millones, que se concentraría en inmuebles (con una tasa del 5%) y nuevas cuentas (al 15% en vez del 10% vigente en 2016).
Del total blanqueado hasta fines del año pasado, US$ 84.172 correspondían a bienes en el exterior y US$ 13.715 millones en el país.
Los tributaristas consultados por LA NACION estimaron que el resultado del blanqueo se ubicará entre los 120.000 y los 130.000 millones de dólares.
El ex subsecretario de Ingresos Públicos José María Farré estimó que "el resultado final de la regularización será del orden de los 120.000 millones de dólares, a lo que habría que sumarle el valor de todos los bienes que están regularizando contribuyentes vía "Régimen General" - ya sea por presentación de declaraciones juradas originales o rectificativas-, y que se declaran por primera vez ante el fisco por esta vía y no por "blanqueo, por estar justificados el origen de los fondos con que se adquirieron". Estos bienes se incorporarán como base imponible de impuestos a partir de su declaración y generarán mayor recaudación futura en Ganancias y Bienes Personales.
El abogado tributarista Diego Fraga, del estudio RCTZZ, dijo que "dado que todavía falta sincerar una buena parte de los inmuebles y también algunas cuentas y otros bienes (haciendo uso de la posibilidad de pagar la tasa del 10% mediante la cancelación con títulos públicos Bonar 17 o Global 17), creo que el resultado podría llegar a los US$ 130.000 millones".
En tanto, el tributarista César Litvin, socio del estudio que lleva su nombre, consideró que "el resultado final del blanqueo estará superando los 130.000 millones de dólares".
En cuanto al ritmo del blanqueo desde el 1° de enero, Fraga explicó que "en enero las operaciones se pararon un poco, por un lado, pues bastante gente se fue de vacaciones; por otra parte, el sistema informático de la AFIP estuvo inactivo durante los primeros días del año".
En febrero, agregó, "se comenzó a trabajar en el cierre de aquellos asuntos que quedaron pendientes, especialmente inmuebles, ya que la alícuota para este tipo de bien no varía; también se analizaron nuevos casos, como producto del acuerdo celebrado en diciembre con Estados Unidos".
Por su parte, Litvin dijo que "enero y la primera quincena de febrero han sido meses tranquilos en el ritmo de operaciones dado que gran parte de los contribuyentes dejaron para marzo las exteriorizaciones pendientes, en parte por el período vacacional y en parte por la especulación por un aumento del tipo de cambio que reduzca la tasa efectiva del impuesto especial".
El especialista pronosticó que el mes próximo "va a haber un nuevo aluvión de exteriorizaciones con predominio en inmuebles y también va a haber una importante cantidad de adhesiones de aquellos sujetos que compraron Bonar o Global 17".
"También se van a sumar nuevos contribuyentes que tenían resistencia al sinceramiento y, por el contexto de transparencia fiscal sin camino de retorno, se están convenciendo de la necesidad de tener sus activos en orden para poder utilizarlo sin obstáculos", opinó.
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Dr. Federico Carlos Scharn y Vidal
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7:41 a.m.
“MI CADETE” GIL …
Para que lo lea "mi Cadete" Gil... (aunque hace un tiempo te agregaste Lavedra). Te acordás mi cadete Gil Lavedra?, vos estabas en cuarto año del Liceo Militar General San Martín y yo en primero. Vos con el uniforme marrón terroso y un silbato en la boca haciéndonos ejecutar movimientos vivos durante horas para tu regocijo y de algún otro. Pero también nos hablabas, nos enaltecías a San Martín, Belgrano, nos hablabas sobre la importancia de la Lealtad, del respeto, de las convicciones, de la Traición, etc. Un maestro que dejó en nuestros corazones y mente un referente de hombre que en mi caso continúa con la misma mística que me inyectaste en aquellos años 1965/66. Siempre nos contabas que traías de la cuna y del barrio tu hombría de bien y que aceraste tus convicciones, personalidad y espíritu en tu vida Liceísta. Nos contabas del orgullo de pertenecer a la Institución que te vió partir como nada para luego después de muchos años volver al lugar caro y reconocerte e investirte con el Grado Militar que ostentás actualmente de Sub Teniente del arma de Infantería. Pero algo pasó en tu corazón "mi Cadete".... no sé, algo te cambió, no sos la misma persona, te escuchaba hablar por la tele y no podía creer que eras la misma persona... un otrora orgulloso Oficial (res) del Ejército Argentino era actualmente un oficial de un Ejército Revolucionario. Pegaste un disparo a mi corazón. Nunca creí que una persona pudiera traicionar a sus discípulos de la manera que te escuchaba... no eras vos "mi cadete"... pero sí, aunque con unos kilos más y dentadura nueva eras vos... con la mentira y la agresividad resentida de un perdedor de la vida que no pudo sostener sus convicciones vaya uno a saber porque... Pero te digo algo "mi Cadete": sigo preso de tus hermosas enseñanzas y orgulloso del legado común que nos cobijó y al que enaltecías. Te tengo lástima "mi Cadete" porque tiraste al chiquero la HONRA que te lograste en noble derrotero y teniendo como testigos a tus Cadetes de San Martín. Ganaste algunos títulos pero perdiste al hombre "mi Cadete" y de eso somos también testigos todos, antes y ahora... Ya no podés cantar "...los Cadetes con porte marcial,al impulso viril del Liceo Militar"... Perdiste.
Autor Carlos Tomás Olmos
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Dr. Federico Carlos Scharn y Vidal
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7:37 a.m.

