jueves, abril 09, 2015

La milagrosa batalla de Otumba: 100.000 aztecas contra 400 españoles y Santiago Apóstol

Fray Bernardino de Sahagún asegura en sus textos que cuando Cortés contempló las hordas de enemigos clamó que «los españoles entre tanto escuadrón indígena eran como una islita en el mar». Una leyenda fantasiosa ubica al patrón de España junto a los jinetes que dirigió el conquistador extremeño

 

 

En la llamada Noche Triste, el 30 de junio de 1520, Cortés y sus hombres se vieron obligados a huir desordenadamente de la capital azteca, Tenochtitlán, acosados por los aztecas, que les provocaron centenares de bajas y la mayor derrota de la Monarquía hispánica en sus primeros 50 años de conquista. Lejos de la malintencionada imagen de desbandada española –aparentemente provocada por la codicia de los conquistadores, más preocupados por recoger su oro que por salvar su vida– la Noche Triste fue pródiga en acciones heroicas y fue el prólogo de la batalla, una de las más desproporcionadas de la historia, que selló el destino del Imperio azteca.
Hernán Cortés, un hidalgo extremeño enviado a explorar la actual zona de México, aprovechó el odio de los pueblos dominados por el Imperio azteca para incrementar notablemente sus escasas tropas y avanzar en dirección a la capital mexica. Tras ser recibido de forma pacífica por Moctezuma II, el máximo líder azteca, el largo y tenso periodo que los españoles pasaron en Tenochtitlán, sin que pareciera que tuvieran intención de marcharse, terminó levantando al pueblo contra los conquistadores justo cuando Hernán Cortés regresaba de enfrentarse a una expedición arrojada por el gobernador Velázquez para obligarle a volver a Cuba. La noche se tiñó de sangre cuando los aztecas se abalanzaron sobre el convoy de carros que los españoles y sus aliados tlaxcaltecas formaban durante su huida de la ciudad.
La milagrosa batalla de Otumba: 100.000 aztecas contra 400 españoles y Santiago Apóstol
Retrato de Hernán Cortés
600 españoles y cerca de 900 tlaxcaltecas fallecieron durante la huida o bien fueron apresados para satisfacer la interminable sed de sacrificios humanos de los aztecas. La mayor parte de los caballos murieron –solo veinte caballos quedaron con vida– todos los cañones se perdieron y los arcabuces quedaron arruinados con la pólvora mojada. Frente a la tragedia, el cronista Bernal Díaz afirma que a Cortés «se le soltaron las lágrimas de los ojos al ver como venían». Durante seis días el ejército español marchó sin rumbo fijo con las huestes aztecas a su espalda. No obstante, la fortuna fue propicia para los españoles, puesto que los aztecas se entretuvieron festejando la victoria y conduciendo a los prisioneros hacia los altares con parsimoniosa ceremonia, ofreciendo sus corazones a los dioses y devorando sus cuerpos.

La caballería europea marca la diferencia

El conquistador extremeño no desaprovechó el error de los aztecas, que estimaban que los españoles estaban completamente derrotados, y reorganizó sus escasas fuerzas buscando un terreno favorable. Cortés y sus capitanes, entre ellos Alvarado, Gonzalo de Sandoval, Cristóbal de Olid y Juan de Salamanca, se plantearon como objetivo llegar a Tlaxcala, donde podrían reponer fuerzas y preparar mejor un contraataque si se veían acorralados. Para ello eligieron bordear el lago Texcoco por el norte. Hostigados por los aztecas y por el hambre, la marcha de los españoles dejó a sus espaldas nuevas bajas.
El sábado 7 de julio de 1520, la huida ya no fue una opción. Un gran contingente de guerreros mexicas y sus aliados de Tlalnepantla, Cuautitlán,Tenayuca, Otumba y Cuautlalpan alcanzaron a los españoles en los llanos de Temalcatitlan. La cifra de aztecas allí congregado es todavía hoy un tema de controversia, siendo posible que hubiera reunidos cerca de 100.000 guerreros (los primeros historiadores en estudiar la batalla calcularon 200.000), frente a unos 400 españoles y 3.000 indígenas aliados. Lo único irrefutable es la sensación de absoluta desproporción que provocó la visión del ejército azteca a Hernán Cortés. Fray Bernardino de Sahagún asegura en sus textos que cuando el conquistador contempló las hordas de enemigos clamó que «los españoles entre tanto escuadrón indígena eran como una islita en el mar. La pequeña hueste parecía una goleta combatida por las olas».

María de Estrada peleó con una lanza, siendo una de las pocas mujeres en la expedición

En la primera línea enemigas se situaron las cofradías militares del Jaguar y del Águila, fácilmente identificables por sus trajes a imitación de estos depredadores, y la nobleza azteca encabezada por Matlatzincatzin, el cihuacóatl (jefe militar), que veía en la contienda una forma de borrar de una vez a los españoles. Por su parte, los escasos cuatrocientos españoles formaron en una disposición típica en ese momento en Europa: los piqueros se colocaron tras los rodeleros, mientras los ballesteros formaban en los flancos dispuestos a cubrir a sus compañeros junto a los pocos afortunados que portaban arcabuces. Cortés contaba con dos únicas ventajas para enfrentarse a la oleada de enemigos: un pequeño grupo de jinetes capaces de marcar la diferencia con sus cargas al estilo táctico europeo y la escalofriante garantía de que los aztecas buscarían apresar vivos a todos y cada uno de los conquistadores para usarlos en sus rituales. Aquella garantía sirvió de excusa para aguantar hasta las últimas consecuencias.
Finalmente, fueron los jinetes castellanos encabezados por el propio Cortés los primeros en arremeter contra la marea, sorprendiendo a los aztecas. La fuerza de la galopada les introdujo en mitad del ejército enemigo antes de retroceder ordenadamente. El extremeño y su caballería repitió este movimiento, carga y huida, una y otra vez, mientras la infantería española recibía las primeras acometidas furiosas. María de Estrada, una de las pocas mujeres españolas que participó en la conquista de México, peleó junto a la infantería con una lanza en la mano «como si fuese uno de los hombres más valerosos del mundo».

Una carga al grito de «Santiago y cierra España»

Pese a las exitosas incursiones de la caballería, la desproporción de fuerzas causó que la infantería formada por españoles y tlaxcaltecas comenzara a retroceder lentamente. De hecho, el flanco protegido por los tlaxcaltecas estaba a punto de derrumbarse completamente cuando Hernán Cortés dispuso un plan para salir con vida de aquella encrucijada. Tras pasar varios meses en la corte de Moctezuma, el extremeño sabía que en Mesoamérica la muerte del general, e incluso la captura del estandarte del enemigo, se consideraba el fin del combate. También conocía el importante papel que estaba jugando Matlatzincatzin en aquella batalla, quien, bajo un enorme estandarte negro con una cruz blanca sobre fondo rojo, era fácilmente distinguible desde la posición española. Así, al grito de «Santiago y cierra España», Cortés se abrió pasó junto a cinco jinetes (Pedro de Alvarado, Alonso de Ávila, Cristóbal de Olid, Rodrigo de Sandoval y Juan de Salamanca) en dirección al jefe militar azteca. Según una leyenda fantasiosa que surgió poco después de la batalla, el Apóstol Santiago, patrón de España, también secundó a caballo la carga casi suicida, como se cuenta que había hecho en varias contiendas contra los musulmanes en la Península Ibérica.
La milagrosa batalla de Otumba: 100.000 aztecas contra 400 españoles y Santiago Apóstol
Representación de la batalla de Otumba en el Lienzo de Tlaxcala
Antes de que la infantería pudiera detener la carga, los jinetes alcanzaron el estado mayor azteca y a Matlatzincatzin. El cihuacóatl vestía un traje de negro de pies a cabeza, con enormes garras en sus pies y manos y un yelmo imitando el aspecto de una serpiente. Pese a su aspecto tétrico, Cortés no tembló en derribarlo y Juan de Salamanca en darle el golpe final antes de apoderarse de su estandarte. Cuando los guerreros de la Triple Alianza vieron a los jinetes castellanos enarbolar el estandarte de su general, dieron la batalla por perdida y comenzaron ellos entonces una desesperada huida hacia Tenochtitlán. «Y con su muerte, cesó aquella guerra», escribió Hernán Cortés a Carlos I de España anunciando el desenlace de la batalla.
Los españoles y sus aliados indígenas se reorganizaron para atacar Tenochtitlán meses después. Un cerco de setenta y cinco días, donde la ciudad quedó muy diezmada por una epidemia de viruela traída por los europeos,marcó el final del Imperio azteca

miércoles, abril 08, 2015

Por error, todo el sistema de defensa de Malvinas terminó en Internet

LONDRES
Así se vio un documento que describe los campos de vuelo y las coordenadas de cuarteles y depósitos de municiones de los ingleses.
Por un error de codificación, todo el sistema de defensa de las Islas Malvinas terminó en internet, determinando una posible falla en la defensa del archipiélago cuya soberanía detenta Gran Bretaña pero es reclamada por Argentina.

Un documento que describe la colocación exacta de los campos de vuelo, consistencia del cemento de las defensas físicas y coordenadas Gps de cuarteles y depósitos de municiones, "prácticamente un manual para la invasión perfecta", explicó una fuente militar citada por el Daily Mirror, terminó on line en el sitio del ministerio de Defensa.

Hace 10 días el gobierno británico anunció un aumento en el presupuesto militar en torno a las islas por temor a una invasión argentina, lo que provocó fuertes críticas de Buenos Aires. Además, el canal TN reveló documentos donde los británicos hablaban de Argentina e Irán poniéndolos en el mismo lugar de evaluación y también, contó sobre el espionaje británico sobre Argentina.

"Se trata de errores que no podemos permitirnos", dijo el ex ministro de Defensa Liam Fox. El ministerio de Defensa negó que las informaciones sensibles hayan ido a parar al internet. El link del documento no está más activo.

Argentina reclama la devolución de las islas desde que una fuerza inglesa las invadió en 1833, expulsando al gobernador y a la población argentina del lugar. Ambos países libraron una guerra en 1982, cuando Argentina estaba gobernada por una dictadura militar, que concluyó con la victoria militar británica.


LONDRES, ANSA.

jueves, abril 02, 2015

De la revista “ Razon y Fe”


En las tormentas de la Iglesia, alegres en la esperanza

José María Iraburu, sacerdote

Parte I

–Perdone, pero no veo yo muchos motivos para estar alegres en la esperanza.
–La Santísima Trinidad habita en usted como en un templo. Cristo lo atrae con su gracia hacia el cielo, que está a la vuelta de la esquina… ¿Y no ve motivos para estar alegre en la esperanza?… Necesita leer lo que sigue.

–La Iglesia en la tierra está siempre en guerra con el mundo, precisamente para salvarlo de sus gravísimos errores y pecados. «El mundo entero yace bajo el poder del Maligno» (1Jn 5,19). Hay que combatirlo con la fuerza del Salvador para vencerlo y liberar a los hombres. «Yo he vencido al mundo» (Jn 16,33). Pero lo ha vencido porque lo ha combatido. «No penséis –dice Cristo– que he venido a sembrar paz en la tierra; no vine a sembrar paz, sino espada» (Mt 10,34).

Por tanto, como dice el Vaticano II, «toda la vida humana, la individual y la colectiva, se presenta como una lucha, y por cierto dramática, entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas» (GS 13b). «A través de toda la historia humana existe una dura batalla contra el poder de las tinieblas, que, iniciada en los orígenes del mundo, durará, como dice el Señor, hasta el día final» (GS 37b). Pero muchos ni se enteran de que estamos en guerra… Quizá porque ellos, al menos, no lo están.

Sin embargo el Señor anunció con toda claridad esa batalla permanente entre la Iglesia y el mundo: «Si el mundo os odia, sabed que me odió a mí antes que a vosotros. Si fueseis del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, sino que yo os elegí del mundo, por esto el mundo os aborrece… Si a mí me persiguieron, también a vosotros os perseguirán» (Jn 15,18-20). Pero incluso anunció también esa lucha dentro de la misma Iglesia: «se levantarán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos» (Mt 24,11). Será la Iglesia como campo de trigo, en la que el diablo siembra cizaña (Mt 13,25).

Esta guerra se da hoy quizá con más gravedad que nunca. No conocemos momentos anteriores de la historia en los que estuviera el mundo tan herméticamente cerrado a la predicación del Evangelio –en China, en las naciones islámicas, en los pueblos laicistas, antes cristianos y hoy apóstatas–. Quizá nunca el diablo ha tenido tanto imperio sobre el mundo. Pongo sólo un ejemplo: la pornografía, que todo lo invade. Por muchos medios, por internet especialmente, la mayoría de los niños y adolescentes actuales, sólo con hacer un clic, en unos pocos años (menos, en unas horas) ha visto mucha más pornografía que la gran mayoría de sus abuelos en toda su vida. Ése es uno de los grandes poderes del príncipe de este mundo, el diablo. Y como ese poder terrible tiene otros muchos.

Y en buena parte esa batalla se da dentro de la misma Iglesia católica, como ya lo anunció el Señor. Luz y tinieblas combaten en su interior muy duramente. Es curioso. Nunca ha habido en la Iglesia un corpus doctrinal tan amplio y perfecto como en el tiempo actual; y nunca han proliferado tanto dentro de ella las herejías. Prácticamente no hay actualmente ninguna verdad de la fe católica que no se haya puesto en duda o negado impunemente, al no ser suficientemente combatidos los errores por la Autoridad apostólica y por los teólogos ortodoxos.

No me alargo sobre el tema porque ya lo he tratado en este blog en varias ocasiones: (39) Innumerables herejías actuales; (40-41) La Autoridad apostólica debilitada -I (y II); (45-46) Reprobaciones tardías de graves errores -I (y II), increíblemente tardías; (42) Teólogos católicos ortodoxos, pero no combatientes.

San Juan Pablo II reconocía: «Es necesario admitir con realismo, y con profunda y atormentada sensibilidad, que los cristianos de hoy, en gran parte, se sienten extraviados, confusos, perplejos, e incluso desilusionados. Se han esparcido a manos llenas ideas contrastantes con la verdad revelada y enseñada desde siempre. Se han propalado verdaderas y propias herejías en el campo dogmático y moral, creando dudas, confusiones, rebeliones. Se ha manipulado incluso la liturgia. Inmersos en el relativismo intelectual y moral, y por tanto en el permisivismo, los cristianos se ven tentados por el ateísmo, el agnosticismo, el iluminismo vagamente moralista, por un cristianismo sociológico, sin dogmas definidos y sin moral objetiva» (discurso 6-II-1981). «Los cristianos de hoy, en gran parte»… (!).

Con ocasión del Sínodo 2014-2015 este combate interno de la Iglesia se ha hecho público más que nunca. Luchas semejantes dentro de la historia de la Iglesia pueden hallarse quizá en la gran crisis del arrianismo, y más recientemente durante el surgimiento del modernismo. Pero, frenado éste en tiempos de San Pío X y en años posteriores, ha permanecido siempre latente y ha crecido mucho en los últimos decenios, hasta llegar a expresarse últimamente dentro de la Iglesia en grados nunca antes conocidos.

No hemos conocido, por ejemplo, un tiempo de la Iglesia en que se haya hecho el elogio del adulterio, o al menos su exculpación. Pero actualmente hay Obispos y Cardenales, y no digamos teólogos, que en declaraciones públicas afirman que el cónyuge abandonado y divorciado se ve a veces en la necesidad de contraer un «matrimonio» segundo, habiendo fracasado el primero, «por el bien de los hijos», y que en conciencia debe «guardar fidelidad» a este nuevo vínculo nupcial, estimándolo como un «regalo del cielo», como «un acercamiento personal a Dios». Por eso, consolidado este segundo matrimonio en «un largo tiempo», la Iglesia no debe negar a los esposos «la comunión eucarística», atendiendo a su bien espiritual y también al bien de los hijos. Por otra parte, la Iglesia, como lo hacen los Estados modernos, debe dar «reconocimiento» a todas las formas estables de unión sexual…

Nunca como hoy en algunas Iglesia locales habían recibido el adulterio y las otras formas de convivencia, igualmente contrarias a la ley de Dios y al orden natural, un «reconocimiento» tan respetuoso y benévolo; tanto que en ciertas Iglesias locales ha llegado a tomar forma de celebración litúrgica. Y lo que es más grave: no se producen todavía en la Iglesia rechazos públicos eficaces de semejantes herejías.

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Todos los cristianos estamos obligados a «confesar y defender la fe católica», expresión clásica que rezábamos en la oración de los santos Cirilo y Metodio, patronos de Europa (14 de febrero). Los Obispos y teólogos, por supuesto, se ven especialmente obligados a esa confesión y defensa. Pero, como ya he indicado, este grave deber hoy es cumplido muy escasamente. La actual cultura predominante relativista y liberal hace que muchos se sientan más obligados a respetar la libertad de expresión dentro de la Iglesia que a defender en ella la sagrada ortodoxia.

En mi artículo Reformadores, moderados y deformadores señalé en 2009 cómo reformadores y deformadores coinciden en apreciar que muchas cosas están mal en la Iglesia y exigen reforma. Pero unos y otros –piensen por ejemplo en la enseñanza de la Humanæ vitæ difieren luego mucho. –Los deformadores exigen para la reforma que se cambien ciertas doctrinas y normas católicas. –Los reformadores pretenden que esas doctrinas y normas se reafirmen y se apliquen pastoralmente. –Los moderados, por fin, centristas en la plenitud del equilibrio, quieren el mantenimiento de las doctrinas y normas, pero siempre que se silencien convenientemente, y sobre todo que no se exijan ni en la confesión, ni en las cátedras y las publicaciones, ni se impugnen en públicas argumentaciones apologéticas, para evitar así en la Iglesia divisiones públicas y tensiones enojosas. Son éstos quizá los que más daño hacen, porque conociendo la verdad, ni la proclaman ni la defienden.

Está claro que entre los católicos que mantienen la ortodoxia hoy prevalecen ampliamente los moderados, que no dan la lucha por los motivos aludidos y por otras razones que después señalaré. Lo eclesialmente correcto es hoy un buenismo oficialista que obliga a pensar que «vamos bien», aunque reconociendo sí, que hay deficiencias, sin duda, «luces y sombras». Y esta actitud es considerada por los moderados como virtuosa, prudente, caritativa, y la mantienen muchas veces con buena conciencia. Incluso fundamentan su actitud en piadosas consideraciones sobre la Providencia divina, la virtud de la esperanza, la obediencia, la filial confianza que debemos a nuestros Pastores sagrados, etc. Y a ello hay que añadir otra nota caracterizadora muy elocuente:
Deformadores y moderados coinciden en el profundo desagrado que les producen los combatientes defensores de la fe. Los primeros porque, acostumbrados al silencio y la impunidad, se ven atacados fuerte y públicamente en sus errores. Los segundos porque ven implícitamente denunciada su práctica neutralidad silenciosa en los combates de la fe. Más aún: no pocos de los más identificados con los defensores de la fe llegan incluso a veces a escandalizarse por los modos apologéticos cada vez más fuertes que van empleando… Y es que no se dan cuenta de que la fuerza y dureza en la defensa de la fe está en función de la fuerza y dureza de las agresiones contra la fe. Intervenciones públicas tan fuertes, por ejemplo, como las recientes de los Cardenales y Obispos Müller, De Paolis, Caffarra, Burke, Brandmüller, Dolan, Pell, Gadecki o Schneider no se habían producido ni siquiera en los momentos más efervescentes de las polémicas posteriores al Vaticano II. Y es porque nunca como hoy se habían producido tan graves y públicas agresiones de algunos Obispos y Cardenales modernistas contra verdades de la fe católica.

Los moderados, quizá con buena voluntad, pero con discernimiento erróneo, estiman que un verdadero amor a la Iglesia y a su jerarquía exige un apoyo indiscriminado al presente católico. Y por otra parte –todo hay que decirlo– tienen en cuenta, quizá inconscientemente, que esa actitud no sólo les evita a ellos persecuciones dentro de la comunidad cristiana, sino que les abre caminos ascendentes de prosperidad eclesial… Dios los bendiga. Pero sus actitudes son falsas, se eximen de los buenos combates de la fe, y no conducen a una santa reforma de la Iglesia, sino que la impiden, y llevan a una apostasía siempre creciente.

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Los Borgia y el odio de los italianos hacia los catalanes: así se forjó la leyenda negra

Los prejuicios contra la familia valenciana que dio dos Papas al mundo procedían de la mala fama histórica que arrastraron los catalanes durante la expansión militar de la Corona de Aragón. Este recelo fue el antecedente de la leyenda negativa sobre el Imperio español en Italia

 

El Papa Julio II –el mismo que escandalizó a Lutero en 1511 por el libertinaje que vivía Roma– definió cuando todavía era cardenal al Papa Alejandro VI como «un catalán, marrano y circunciso» (catalogarle de circunciso era como llamarle judío). Aunque la familia Borgia era valenciana, una región de España en auge en ese momento, y nunca lo escondió, era tal el odio hacía los catalanes, a causa de su protagonismo militar y comercial durante la expansión de la Corona de Aragón por Italia, que la denominación se empleaba a finales del siglo XV como un insulto vinculado a la maldad y la avaricia. Todos los aragoneses en Italia eran considerados catalanes. No en vano, la hostilidad contra los catalanes, enfocada con tanta saña en la familia que dio dos Papas al mundo, forma parte fundamental de la leyenda negra que ha arrastrado España durante siglos.
La mala reputación del Imperio español en Italia, transformada en hostilidad abierta durante el reinado de Carlos I de España, tuvo su antecedente en la expansión mediterránea de la Corona de Aragón a finales de la Edad Media. Así, a comienzos de siglo XII, el Reino de Aragón se unió con el condado de Barcelona a través del matrimonio de Berenguer IV y Petronila de Aragón, formando una confederación de «reinos» en lo que más tarde se llamaría la Corona de Aragón. En esta entidad política, donde cada parte conservaba sus propias instituciones pero tenían un único soberano, los catalanes fueron el elemento más emprendedor, influenciados por una potente burguesía mercantil, y quienes llevaron originalmente la iniciativa durante la expansión aragonesa en el Mediterráneo. En 1282, los sicilianos se rebelaron contra el rey francés, Carlos de Anjou, que el Papa Inocencio III les había impuesto. Pedro III de Aragón aprovechó la coyuntura histórica para conquistar Sicilia con la ayuda de los almogávares, mercenarios de élite encabezados durante esta campaña por Roger de Flor. Para ello, no escatimó en violencia.
En los siglos XIV y XV, el comercio catalán adquirió extraordinaria importancia y se acentuó la rivalidad entre Barcelona y las ciudades italianas, que se quejaban de los privilegios que la Corona de Aragón otorgaba a los comerciantes catalanes en Sicilia. Cuando una comitiva de catalanes se presentó en Nápoles para entregar a Jaime de Aragón como esposa a la princesa Constanza, hija de Manfredo I de Sicilia, dejaron la impresión de miserables y recelosos, siendo descritos en «El Decamerón» de Boccaccio, a través del personaje de don Diego Della Ratte, como un pueblo avaro.

El tópico del catalán avaro surge en Italia

«Si mi hermano pudiera prever esto/ evitaría la pobreza avara de los catalanes, para no recibir ningún daño», cita el florentino Dante Alighieri en su célebre obra la «Divina Comedia» (Paraíso, canto VIII). El escritor florentino, que apoyó a los franceses durante el conflicto en Sicilia, recoge en sus versos el recelo que provocaban los catalanes en Italia y deja fe escrita de la fama histórica, basada en tópicos, que ha acompañado a los habitantes de esta región española hasta nuestros días. Cuando fue escrita esta obra poética, la mejor forma de insultar a un catalán en Italia era recordar la rigidez de sus bolsillos y referir los defectos vinculados al mal comerciante.
Lejos de amilanarse por los insultos, la Corona de Aragón continuó su expansión por Italia. En 1297, el Papa Bonifacio VIII atribuyó Cerdeña al rey Jaime II, que la conquistó en 1324. Asimismo, Alfonso «El Magnánimo» tomó en 1443 el Reino de Nápoles, aunque lo consideró una posesión personal y lo legó a su muerte a su hijo bastardo Ferrante. El litigio por decidir al fallecimiento de este último quién debía seguir al frente de Nápoles, que de facto pertenecía a Aragón, causó un conflicto entre los Reyes Católicos y Francia, donde el Gran Capitán resolvió en favor español con la ayuda de tropas castellanas.
En medio de toda esta hostilidad contra los españoles, en general, y los catalanes, en particular, la designación del valenciano Calixto III como Papa en 1455 levantó una ola de indignación por toda la península. «¡Un Papa bárbaro y catalán! Advertid a qué grado de abyección hemos llegado nosotros, los italianos. Reinan los catalanes y solo Dios sabe hasta qué punto están de insoportables en su dominio», recoge una carta dirigida a Pedro de Cosme de Médici, señor de Florencia. Aunque el pontificado de Calixto III, llamado «El Papa Bárbaro», duró solo tres años, abrió las puertas de Roma a un joven valenciano, el sobrino del Papa, que iba a elevar a su máxima expresión el odio hacia los catalanes en Italia.
Los Borgia y el odio de los italianos hacia los catalanes: así se forjó la leyenda negra
Cuadro «Un vaso de vino con César Borgia», de John Collier
Rodrigo de Borja nació en Játiva, Valencia, en el seno de una importante familia de nobles que habían participado de forma destacada durante la conquista cristiana del territorio valenciano a los musulmanes. Con el ascenso al papado de su tío, Rodrigo Llançol i Borja le acompañó a Roma, donde se produjo la adopción de la grafía italiana por la que serían mundialmente conocidos, pasando de «Borja» al italianizado «Borgia». A la muerte de Inocencio VIII, cuatro cardenales se destacaron en el cónclave que debía elegir a un sucesor: el milanés Ascanio Sforza, el genovés Lorenzo Cibo, sobrino del difunto, el napolitano Giuliano della Rovere, y el valenciano Rodrigo Borgia. Pese a que su condición de no italiano reducía en gran medida sus posibilidades, el cardenal valenciano fue el que finalmente fue reconocido como nuevo pontífice gracias al apoyo de Ascanio Sforza, que, viendo imposible el desempate a su favor, cedió a cambio de la vicecancillería de Roma, un poderoso cargo que había ejercido el propio Borgia durante décadas.
Alejandro VI era calificado de forma despectiva como catalán por los italianos y odiado como a uno de ellos. Así y todo, los crímenes de los Borgia (abusos en el poder, nepotismo, tráfico de influencias, etc) fueron idénticos a los de otros Papas y no alcanzaron los índices de desvergüenza de Julio II o León X, con la salvedad de que pocos pontífices han sido de nacionalidad no italiana. Más allá de los escándalos familiares y sus ambiciones personales, la actividad de Alejandro VI en la Cátedra de San Pedro resultó extraordinariamente productiva: promulgó diversas medidas de tipo jurídico, como la creación de un Tribunal Supremo compuesto por cuatro grandes doctores de Jurisprudencia, y el establecimiento de normas tendentes a evitar los abusos judiciales que se producían en los tribunales inferiores.

«Españoles, simiente de judíos, moros y herejes»

La muerte de Rodrigo Borgia, posiblemente a causa de un envenenamiento, y la caída en desgracia de sus familiares y seguidores fue celebrada por toda Italia. Sin embargo, la mala fama de los españoles no terminó con el Papa español y su leyenda negra. Con la llegada al trono de España de Carlos I de la familia de los Habsburgo, el recelo se trasladó también a los castellanos, que eran vistos como la punta de la lanza de un sistema imperial que tenía sus garras puestas en Italia. En 1527, las tropas imperiales, formadas en su mayoría por mercenarios, saquearon Roma y obligaron al pontífice del momento, Clemente VII, a refugiarse en el Castillo de San Ángelo (el antiguo Mausoleo de Adriano). En consecuencia, la intensidad del odio aumentó, aunque los soldados castellanos y aragoneses no tuvieron apenas implicación en el saqueo, y frente a la superioridad militar de los españoles –«Dio sŽera fatto Spagnuolo» («Dios estaba de su parte»)– surgió la burla italiana. De aquella época datan los chistes sobre la virtuosidad de los militares españoles presentados como bravucones y fanfarrones, como el soldado español que aparece en «La ilusión cómica» de Corneille.
Los Borgia y el odio de los italianos hacia los catalanes: así se forjó la leyenda negra
«Saco de Roma», por Francisco Javier Amérigo Aparicio
Otro ataque recurrente contra los españoles fue el llamarlos «malos cristianos» por su convivencia durante siglos con musulmanes y judíos. El Papa Paulo IV detestaba a los españoles, de los que decía ser «malditos de Dios, simiente de judíos, moros y herejes». Y sobre Carlos I y Felipe II, el napolitano afirmaba: «Quiero declararlos despojados de sus reinos y excomulgarlos, porque son herejes». Así y todo, el odio italiano contra los españoles no adquirió la virulencia mostrada por otros países del centro de Europa más tarde, como en el caso de Holanda, y se disipó conforme disminuyó la influencia de España en Italia. «Los historiadores italianos actuales son los primeros en reconocer y rehabilitar, en aspectos esenciales, la presencia de España en Italia», analiza Joseph Pérez en su libro «La leyenda negra», en contraste con los de otros países europeos que han permanecido anclados en la leyenda y las mentiras hasta hace bien poco.

De cómo la Vera Cruz llegó a España

Santo Toribio trajo en el siglo V, según la tradición, la reliquia más grande de la cruz de Cristo

 

En las inmediaciones de Potes, en Cantabria, existe un monasterio que se cuenta entre los cuatro lugares santos del cristianismo junto a Jerusalén, Roma y Santiago de Compostela. El Papa Julio II otorgó este privilegio en 1512 aSanto Toribio de Liébana por albergar, según la tradición, el mayor fragmento de «Lignum Crucis» que se conserva desde que la Vera Cruz fuera encontrada por Santa Elena en Jerusalén.
La madre del emperador Constantino viajó a Tierra Santa hacia el año 326, poco después de que el edicto de Milán concediera libertad de culto al cristianismo en el Imperio Romano. En Jerusalén ordenó demoler el templo romano que se levantaba en el Gólgota y excavar en el depósito donde los romanos solían desechar las cruces empleadas en las crucifixiones. «Parece cierto que encontraron cierto número de ellas y se plantearon: ¿cuál es la verdadera?», explica el catedrático emérito de Historia de la Universidad de Sevilla José Sánchez Herrero antes de relatar cómo la tradición cuenta que se llevaron tres a un hospital y se fueron colocando sobre un enfermo hasta que al tocar una de ellas sanó.
San Ambrosio, obispo de Milán, «fue el primero que contó la aparición de la Vera Cruz, en la oración fúnebre con motivo de la muerte del emperador Teodosio I el Grande en el año 395», continúa el historiador.
Apenas había pasado una década de la peregrinación a Tierra Santa de Egeria, una mujer gallega que en su «Itinerarium» describe la ceremonia de la adoración del «Lignum Crucis» el Viernes Santo y cuenta que «el obispo, sentado, aprieta bien con sus manos el sagrado madero, mientras que los diáconos situados alrededor lo vigilan. Y lo custodian así porque cuentan que, en cierta ocasión, hubo alguien que hincó los dientes y arrancó una astilla de la santa reliquia».
La Vera Cruz se guardó en Jerusalén, aunque el patriarca San Cirilo (315-382) ya escribe en torno al año 348 en una de sus catequesis que «todo el orbe está lleno de los pedazos que han sido cortados del leño de la cruz».
Se sabe que un fragmento de «Lignum Crucis» llegó a Francia a petición de Santa Radegunda, que obtuvo el permiso de su marido, el rey franco Clotario I, para fundar en el año 556 un monasterio en Poitiers al que el emperador Justino II y su esposa Sofía enviaron un pedazo de la Vera Cruz. «El monasterio de la Santa Cruz de Poitiers se hizo famosísimo», señala Sánchez Herrero. El poeta italiano Venancio Fortunato, que visitó la abadía, llegó a escribir una serie de poemas «que aún hoy se siguen cantando en la liturgia del Viernes Santo, en la Adoración de la Cruz», añade el historiador.

A Astorga y Liébana

La Vera Cruz que se guarda en Liébana habría llegado de mano de Santo Toribio, obispo de Astorga, que viajó en el siglo V a Jerusalén. En un primer momento, la reliquia se conservó en Astorga hasta que tras la invasión musulmana, fue trasladada en el siglo VIII a Santo Toribio de Liébana junto a los restos del santo. «Es posible que a mediados del siglo VIII, una vez consolidada la Reconquista en esta zona, se trajesen aquí los restos del obispo Toribio de Astorga y las reliquias del Lignum Crucis -que según la tradición él había traído de Jerusalén- para depositarlas en un lugar seguro como era este monasterio, que ya había adquirido cierto prestigio en el territorio cristiano», señalan en la web de Santo Toribio de Liébana.
Según Prudencio Sandoval, cronista de la orden benedictina, la reliquia corresponde al «brazo izquierdo de la Santa Cruz, que la Reyna Elena dejó en Jerusalén cuando descubrió las cruces de Cristo y los ladrones. Está serrado y puesto en modo de Cruz, quedando entero el agujero sagrado donde clavaron la mano de Cristo». El madero fue dividido y colocado en forma de cruz en el relicario de plata dorada en el siglo XVI.
En el Monasterio de Santo Toribio señalan que el leño santo allí conservado mide 635 milímetros en el palo vertical y 393 en el travesaño y tiene un grosor de 38 milímetros. «Es la reliquia más grande conservada de la cruz de Cristo, por delante de la que se custodia en San Pedro del Vaticano», aseguran. El análisis científico realizado determinó que «la especie botánica de la madera del Lignum Crucis es Cupressus Sempervivens L., tratándose de una madera extraordinariamente vieja y que nada se opone a que alcance la edad pretendida», añaden.
Sánchez Herrero apunta, sin embargo, a que existen ciertas dudas al existir «una duplicidad de personajes con el mismo nombre de Toribio». Un monje también así llamado, que habría sido obispo de Palencia, habría fundado el primer monasterio, conocido en un primer momento como Monasterio de San Martín.
Las primeras noticias que se tienen sobre la existencia de la Vera Cruz en el monasterio «son del siglo XIII o XIV», prosigue el historiador, ya que también se cuestiona la autenticidad del documento de fundación de la cofradía en Santo Toribio de Liébana del siglo XII, señala.
Precisamente a partir del siglo XIII, «si no antes», se habría extendido por toda España la devoción a la Vera Cruz, según recuerda Sánchez Herrero. Las cofradías de Semana Santa de la Vera Cruz son las primeras que se crearon en el siglo XVI, añade.
En opinión de este historiador, la reliquia española con visos de ser parte de la que encontró Santa Elena es la que guarda en la iglesia templaria de la Vera Cruz en Segovia. «Allí hay una reliquia de la Vera Cruz de comienzos del siglo XIII autentificada», dice. Fue a partir de la primera cruzada en el 1095 cuando se produce la llegada de la mayor parte de las reliquias desde Jerusalén, explica.
Actualmente existen más de 250 hermandades, cofradías y asociaciones de la Vera Cruz repartidas por toda España, la mayor parte de ellas agrupadas en la Confraternidad de Hermandades de la Vera Cruz de España. Hay cofradías en León, Valladolid, Salamanca, Murcia, Soria, Jaén Sevilla, Málaga y en las localidades cordobesas de Puente Genil y Aguilar que poseen un «lignum crucis» que, por lo general, acompaña a sus imágenes titulares durante la Semana Santa.

Pueblos y ciudades orgullosos de sus Semanas Santas, declaradas de Interés Turístico Internacional

Ávila

Veinticinco obras maestras de la Semana Santa en España
Procesión del Encuentro, Ávila
En la Semana Santa de Ávila destaca la procesión del Cristo de las Batallas (Miércoles Santo), con un busto del siglo XV que llevaban los Reyes Católicos en sus batallas (de ahí el nombre). Además: el Cristo de los Ajusticiados o Cristo de la Buena Muerte (Vía Crucis de Penitencia del Viernes Santo) y la procesión del Miserere (Martes Santo).
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2Bajo Aragón

EFE/Antonio García
La Plaza de Calanda, unos minutos antes de la rompida
 
Es una de las tradiciones más reconocibles e históricas del Bajo Aragón. Miles de cofrades golpean sin parar los tambores durante horas. Nueve pueblos componen la Ruta del Bombo y el Tambor: Albalate, Alcañiz, Alcorisa, Andorra, Calanda, Híjar, La Puebla de Híjar, Samper y Urrea de Gaén. Dos citas que resumen la fiesta: en Híjar, la rompida es a las doce de la noche del Jueves Santo. En Calanda, a las doce del mediodía del Viernes Santo.
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3Cáceres

lorenzo cordero/ hoy
Procesión del Cristo Negro, en Cáceres
 
Las más famosas y concurridas son las del Santo Crucifijo de Santa María de Jesús -el Cristo Negro- (a las 12 de la noche del Miércoles Santo) y Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Misericordia (madrugada del Viernes), la que más pasos lleva. La Cofradía de Jesús Nazareno es antiquísima (fundada en 1464) y la de mayor numero de nazarenos (más de 2.000).
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4Cartagena, Murcia

semanasanta.cartagena.es
Miércoles Santo en Cartagena
 
Su esplendor se debe al «enfrentamiento» entre las cofradías de Jesús Nazareno (marrajos) y Nuestro Padre Jesús (californios). Son tronos monumentales. Uno de los momentos más emocionantes es la salida desde el Arsenal militar (Martes, a las 21.00 horas) de San Pedro Apóstol, o el llamado Lavatorio de Pilatos (Miércoles por la tarde). La Magna Procesión de Jesús en el Doloroso Paso del Prendimiento es el Miércoles Santo por la noche.
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5Crevillente, Alicante

Salvador Mata
Los pasos del valenciano Mariano Benlliure son el mejor patrimonio de la Semana Santa Crevillentana
 
Participan treinta y dos pasos procesionales (algunos de Benlliure) de los que veinticuatro suelen estar en el museo de la Semana Santa. Destacan los guiones o estandartes de las treinta cofradías. Desde el interior del templo Ntra. Sra. de Belén se inicia la procesión en la que intervienen dieciséis pasos que representan las secuencias evangélicas mas características de la Pasión de Cristo. La procesión de la Pasión de Cristo, el Miércoles Santo, puede considerarse como la mas genuina de cuantas se celebran en Crevillent.
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En la madrugada del Viernes Santo, al rayar el alba (5.30 h.), se inicia la procesión Camino del Calvario desde la Iglesia Parroquial de El Salvador. La portada del Templo se abre ante las numerosas turbas que, con clarines destemplados y roncos tambores, esperan al Nazareno de El Salvador que inicia su camino hacia la Crucifixión. Más información sobre las procesiones de este año, aquí.
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Es la más famosa y multitudinaria de todas las procesiones que se celebran el Domingo de Ramos por sus numerosas palmas trenzadas artísticamente, procedentes de los palmerales de la localidad. Cada parroquia organiza su desfile, pero el más importante es en la basílica de Santa María. Más información sobre la representación de Pasión de Elche, hasta el 5 de abril, aquí.
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En el año 2014 recibió la distinción de Fiesta de Interés Turístico Internacional. Veinticinco procesiones organizadas por 5 cofradías: las más importantes, las del Jueves Santo (Pontificia y Cristo de la Misericordia) y Viernes Santo (Encuentro, El Crucificado, Santo Entierro y «Os Caladiños»). Miles de personas acuden a lo largo de las calles de los barrios de Esteiro y La Magdalena para contemplar los desfiles procesionales.
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El «Chía», con capuz y túnica negros, anuncia con su trompeta la Semana Santa. Hay procesiones toda la semana. Es famoso -Miércoles al atardecer- el Cristo de los Gitanos por el Sacromonte. A su paso se le encienden hogueras y se le cantan saetas. A las 5.00 llega a la Abadía del Sacromonte.
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Conocida como la ciudad del tambor. Son cuatro tamboradas: noche del Viernes de Dolores, Miércoles Santo, Jueves Santo y Sábado de Gloria. Participan unos 20.000 cofrades con túnica negra, pañuelo rojo al cuello y muchos con bota de vino. El Viernes de madrugada suben al Calvario de donde parte la procesión que finalizará a las 15.00 h.
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Un total de 16 cofradías penitenciales, algunas de ellas con más de 400 años de antigüedad, desfilan estos días por las calles de León. Los penitentes reciben el nombre de papones. Tres históricas cofradías son las encargadas del día grande (Viernes Santo): Dulce Nombre de Jesús, Las Angustias, y Minerva y Vera-Cruz que procesionan el Santo Entierro (del siglo XIII). Salen obras de Juan de Juni y Gregorio Fernández. Destaca el Encuentro de La Dolorosa y San Juan (mañana del Viernes, en la Plaza Mayor).
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Desfile bíblico pasional donde salen más de 200 caballos así como cientos de personajes bíblicos, y pasos «ajenos» a la Semana Santa, como carrozas de egipcios o cuádrigas romanas. Los principales protagonistas son el Paso Azul y el Paso Blanco. En el primero destacan guerreros etíopes a caballo, Moisés, Marco Antonio y Cleopatra.En el Blanco, la parte bíblica del Antiguo Testamento y la Visión Apocalíptica de San Juan. El Viernes Santo es el gran desfile que dura varias horas.
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Por privilegio real, el paso de Jesús el Rico goza del beneficio de liberar a un preso de la cárcel (Miércoles Santo). En algunos pasos se cuentan más de 200 costaleros. Destaca el paso del Cautivo (Lunes tarde), la Virgen de la Paloma (Miércoles) y el Cristo de la Buena Muerte llevado por la Legión (Jueves). Horarios e itinerarios de la Semana Santa en 2015, aquí.
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El Jueves, la procesión del Mandato sale de Santiago de los Caballeros. Destaca la llamada «rodillada» (los pasos hacen una genuflexión). En la tarde del Viernes Santo desfilan los «pasos grandes»: La Crucifixión (Longinos) y El Descendimiento, portados cada uno por veinte hermanos. Información detallada sobre las procesiones en Medina de Rioseco, aquí.
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Las más antiguas procesiones de disciplina de España creadas en 1411 por San Vicente Ferrer. La primera villa que representó la Pasión por las calles. Destacan las procesiones de la Caridad (Jueves) con el Cristo de la Agonía, y las del Encuentro y la Procesión General del Silencio (Viernes). Todas las procesiones en Medina del Campo, aquí.
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Decir Semana Santa en Murcia es decir Salzillo. Los pesados pasos barrocos del imaginero son llevados en andas por nazarenos en traje de huertanos que dejan ver las caladas medias. A su paso por las calles van repartiendo caramelos. El día de los Salzillos es el Viernes Santo y la procesión comienza con el primer rayo de sol.
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Famosa por la riqueza artística de sus pasos, muchos de Salzillo. El Martes sale la cofradía del Perdón y el Sábado el caballero cubierto, que tiene el privilegio de no descubrirse cuando los pasos atraviesan la catedral (va al principio cubierto con chistera). Curioso es el momento, el Sábado por la tarde, de La Diablesa (demonio-mujer), una alegoría del Triunfo de la Cruz. Guía de procesiones en 2015, aquí.
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Todas las cofradías participan en todas las procesiones. Son austeras, sin bandas de música, solo con toques de tambor. Los pasos más antiguos son La Virgen de los Cuchillos, la Quinta Angustia o La Lanzada. Las procesiones más importantes son La Oración en el Huerto (Jueves) y Los Pasos y Santo Entierro (Viernes). El «tararú» (trompeta larga) suena en las paradas de los pasos. Programa de 2015, aquí [pdf]
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Sobresalen dos ritos: la ofrenda y el reconocimiento del copón y dos procesiones: el Descendimiento en el Patio Chico (Viernes Santo) con un Cristo articulado, y El Encuentro en la Plaza Anaya (Domingo). La más antigua de las imágenes es la del Cristo de las Batallas, o Cristo del Cid, que acompañaba en sus batallas al Campeador. Destaca el paso por el Puente Romano del Cristo del Amor (Jueves Santo). Más información sobre la Semana Santa de Salamanca, aquí.
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Es la más conocida internacionalmente. Si hubiera que destacar algo serían las Vírgenes bajo palio, con bellas imágenes y mantos bordados. Las más famosas, la Macarena y la Virgen de la Esperanza. Jesús del Gran Poder es la imagen más antigua y la más difícil de llevar. Momentos emocionantes: las salidas de las iglesias o el paso del Cristo -el Cachorro- por el Guadalquivir. Y la salida de la Macarena (0.00 h. del Jueves Santo) de su iglesia. Más información sobre la Semana Santa de Sevilla, aquí.
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Vírgenes y Cristos de leyenda: Cristo de la Vega con el brazo desclavado, Cristo de las Batallas, Nazareno del capítulo de caballeros penitentes... La principal procesión es la de Cristo Redentor (noche del Miércoles con canto del Miserere). El Jueves hay un rito-mozárabe en Santa Eulalia y procesión. El viernes es el día de los Cristos y de muchos desfiles procesionales (nueve cofradías). Programa de la Semana Santa de 2015, aquí.
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La procesión es un museo al aire libre con tallas de Berruguete, Gregorio Hernández, Juan de Juni y Gregorio Fernández. El día más importante es el Viernes Santo con El Sermón de las Siete Palabras en la Plaza Mayor, por la mañana. Luego, por la tarde, la Procesión General de la Pasión con 31 pasos y 19 cofradías. Programa de procesiones en Valladolid, aquí.
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Destaca el Viernes la Procesión del Encuentro, con imágenes articuladas, el Santo Entierro, el Paso del Calvario (con noventa costaleros y un peso de tres toneladas) y la más entrañable, la Soledad, conocida como Os Caladiños. El Jueves lo hacen La Última Cena y el Beso de Judas. Más información sobre la Semana Santa de Viveiro, aquí.
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Otra opción segura. Con antiguos personajes como «El Barandales» y «El Merlú», que anuncian los cortejos. Algunas de sus cofradías datan del siglo XIII. Destacan por su emoción la salida en la madrugada del Viernes Santo del Camino del Calvario (conocido como El Cinco de Copas) o el salmo penitencial del Miserere en la procesión del Yacente. Más información de la Semana Santa de Zamora, y retransmisión en streaming, aquí.
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Viernes Santo es la Procesión del Santo Entierro que reúne a todas las cofradías y hermandades que van haciendo sonar sus tambores y es la única procesión de toda España que cuenta con todas las escenas de la pasión. Su paso principal es el Cristo de la Cama (finales del XVI). Las celebraciones tiene su origen en 1286 en el convento de Padres Franciscanos. Es uno de los lugares -junto con Málaga, Santander, Teruel, Logroño y Elche- donde sueltan a un preso (Jueves Santo). www.semanasanta.zaragoza.es

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Desde el momento en que los palestinos se unan, los fiscales ganarán el derecho de investigar cualquier presunto delito

La entrada de Palestina en la Corte Penal Internacional arrincona a Israel
La Autoridad Palestina se convertirá en el miembro número 123 del Tribunal Penal Internacional (TPI) este miércoles, un importante paso que podría trasladar el largo conflicto que mantiene durante décadas con Israel a La Haya.
La pertenencia de los palestinos supone un gran dilema para Israel, que puede quedar atascado en el marco legal a menos que haga un importante cambio de política mediante la cooperación, o incluso uniéndose a la institución, que nació bajo los principios de los juicios de Nuremberg contra los líderes nazis.
«El TPI puede solicitar la comparecencia ante el tribunal y emitir órdenes de detención. Si un país no responde, se hablará mucho de él», ha declarado un funcionario palestino. «El ataque de pánico que hemos visto (desde Israel) sugiere que no somos los únicos en tomar al tribunal seriamente», ha añadido.
Los beneficios de firmar Estatuto de Roma, tratado fundacional del TPI, incluyen inmunidad diplomática para los funcionarios gubernamentales que trabajan con el tribunal, la revisión de los casos y el derecho a designar a los jueces.
Desde el 1 de abril, el TPI tendrá jurisdicción automática sobre cualquier crimen cometido en el territorio que controla la Autoridad Palestina. Además ha recibido permiso para examinar los hechos desde el 13 de junio de 2014, poco antes de la última ofensiva militar israelí en Gaza. Se espera que varias ONG vinculadas a los palestinos presenten argumentos legales e informes con pruebas al tribunal en los próximos días o semanas.
Por otro lado, desde el momento en que los palestinos se unan, los fiscales ganarán el derecho de investigar cualquier presunto delito en el lado palestino, incluso contra la voluntad de sus dirigentes. Ese riesgo quedó más a la vista la semana pasada tras la publiación de un informe de Amnistía Internacional que detallaba presuntas violaciones de Derechos Humanos por parte de los palestinos contra israelíes durante el conflicto de Gaza.
Israel está en desacuerdo con el TPI, del que no es miembro, y tampoco planea cooperar con los investigadores que ya examinan los posibles crímenes de ambas partes durante la guerra de este verano. Palestina anunció la solicitud para ser miembro el 31 de diciembre.

La postura de Israel

Un caso basado en Israel y Palestina examinaría los actos en el campo de batalla del Ejército de Israel y los milicianos palestinos en Gaza, pero también podría considerar los asentamientos israelíes en el territorio ocupado deseado por los palestinos.
Algunos expertos han señalado que Israel podría no bloquear la investigación, pero sí podría detener que lo procesen a través de iniciar sus propias investigaciones sobre la conducta de sus soldados, de obstruir las pesquisas, y en última instancia de negarse a entregar a los sospechosos.
Funcionarios israelíes dicen que la pertenencia palestina al TPI, que también ha provocado las críticas de Estados Unidos, quien tampoco pertenece al tribunal, debilita las posibilidades de paz. Sin embargo, la oposición israelí se ha pronunciado menos durante los últimos días porque espera las instrucciones del recién reelegido primer ministro, Benjamín Netanyahu.
Los fiscales que conducen una investigación preliminar sobre presuntos crímenes cometidos en el conflicto de Gaza caminan sobre una línea muy delgada para determinar si abren una investigación completa. «Si tomamos una decisión precipitada seremos acusados de prestar especial atención a Israel», ha dicho uno de los fiscales. «Pero si nos tomamos demasiado tiempo, seremos acusados de tener miedo a Israel y a Estados Unidos», ha añadido.

Investigación formal

Son pocos los que esperan una decisión rápida. En los 13 años desde que se estableció el tribunal, investigar crímenes de guerra o crímenes contra la Humanidad en situaciones donde las autoridades locales no están dispuestas o no son capaces de intervenir supone más de un año.
Los fiscales han examinado casos en más de 20 países y han abierto una investigación oficial en solo ocho de ellos. Además, solo ha concluido tres de los casos. Los fiscales tienen la obligación de examinar cualquier material presentado ante el tribunal por cualquiera de las partes.
La negativa de Israel a cooperar podría frustrar cualquier intento por parte del TPI de investigar o juzgar a los ciudadanos israelíes, un problema que enfrenta la investigación del presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta.
En cualquier caso, los expertos esperan que la investigación se base en supuestos crímenes cometidos por ambas partes. «Si los fiscales abren una investigación formal, serán muy cuidadosos de elegir un área donde solo se investigue a Israel», ha explicado el profesor de Derecho, Jon Heller.