lunes, marzo 24, 2008

MILAGROS DEL PADRE PÍO. ULTIMA PARTE

MILAGROS DEL PADRE PÍO.

Edit. ”Poco y Bueno “. Serie Testimonios.

4ta parte y final.

“ Pietrelcina.”

La espiritualidad del Padre hunde sus raíces en el pueblo de Pietrelcina, del cual es la flor más bonita y santa. Gente simple aquella del castillo, del burgo nativo del fraile estigmatizado. Gente que frecuenta la iglesia a rezar el rosario y participar con amor en la bendición de la Eucaristía vespertina.

El amor a la Eucaristía y a la Virgen María son los fundamentos de su vida interior. Y luego la devoción al ángel de la guarda, que señala momentos de extraordinaria delicadeza y recíproco cariño. Pero el Padre Pío también tiene una especial y estrecha devoción hacia san José, a san Francisco, a santo Domingo y a Santa Catalina de Siena.

Sus cartas escritas a sus dirigidos y a sus hijos espirituales son todas encabezadas por una secuela de iniciales apuntadas : “ I.M.G.I.D.E.C “, que son las iniciales de Jesús, María, Giuseppe ( José), Domingo, Francisco, Catalina, los santos de que invoca la bendición y la protección.

Aunque en el centro del pensamiento, de los sentimientos y de los ruegos ardientes del Padre Pío están sobre todos ellos Jesús y María .Un culto Eucarístico y Mariano que encuentra cotidianamente, en el convento de San Giovanni Rotondo, en los momentos de gran amor por la simple liturgia vespertina : la oración del Rosario y la bendición Eucarística acompañadas por las visitas al Santo Sacramento y a María Santa.

Las palabras vibrantes de ardiente amor con los que cada día dirige su oración a Jesús Eucarístico, encuentran su significado, en aquella unión mística con el Cristo que presupone en el capuchino estigmatizado la conciencia de encontrase delante de un Misterio de Amor infinito y misericordioso.

COMUNIÓN ESPIRITUAL.

Así el Padre Pío escribe a Asunta De Tomaso el 4 de enero de 1922 : “ En el curso del día, cuando no te es permitido la Comunión, llama a Jesús, también entre todas tus ocupaciones, con gemido resignado del alma, y Él vendrá y siempre se quedará con el alma tuya a través de su gracia y de su santo amor. Vuela con el espíritu delante del tabernáculo. Cuando no puedes ir con el cuerpo y, allá, deshoga los ardientes afanes y habla y ruega y abraza al Querido de las almas mejor que si te fuera dado de recibir sacramentalmente “.

Y como delante de Jesús Eucarístico, la representación de la visita a Jesús sacramentado por parte del Padre Pío se hace ardiente, así se hace vibrante su ruego a María, antes de impartir la bendición Eucarística “.

“ La Santa Virgen María nos consiga el amor y la cruz, a los padecimientos, a los dolores y a ella, que fue la primera en practicar el Evangelio en toda su perfección, en toda su severidad. Nos esforzamos nosotros incluso, como muchas almas elegidas, por estar siempre detrás de esta bendita Madre, de caminar siempre cerca de ella, no siendo otro el camino que a la vida conduce, sino aquel indicado por nuestra Madre: no rehusamos esta senda nosotros, que queremos llegar al término “.

LA ESPIRITUALIDAD DEL PADRE PÍO .

Sobre la espiritualidad del Padre Pío y sobre su intensa relación afectiva con Jesús y María , tenemos el testimonio de una persona que lo ha frecuentado mucho : el jesuita Domenico Mondrone. “ El Padre Pío fue orientado a la unión con Dios. Yo quisiera creerlo entre los más grandes místicos de nuestros días. Modelo excepcional de devoción al misterio Eucarístico y a la Pasión, consiguió que su Misa fuera el centro de la atracción de las almas que llegaban a san Giovanni Rotondo. Devoto de la Virgen, la honró cada día con la coronación de muchos rosarios “.

Estamos en 1952, y las heridas y cicatrices de la guerra están gradualmente cicatrizando. La sociedad italiana vive proyectada hacia una nueva etapa de la historia, no más hechas de ideas totalitarias sino de un humanismo cristiano advenedizo y fecundado por los sufrimientos causados por la guerra. La gente trata de conquistar aquel bienestar civil y económico que tendrá su máxima estampida en los años sesenta. A la par de los grandes santuarios del espíritu, San Giovanni Rotondo se vuelve lugar de refugio, de oración, de espiritualidad , de acogida y de comparación ideal entre la dimensión de la fe y una realidad social que en busca de nuevas referencias éticas, morales y espirituales, por un futuro de esperanza y de paz.

ANTE LOS NIÑOS .

En un convento de Gargano el Padre Pío sigue viviendo cotidianamente absorbido por una misión sacerdotal y profética. Y como por una parte se muestra severo para los que se acercan al sacramento de la Confesión con superficialidad, así de la otra, con ternura extraordinaria se vuelve hacia los niños.

Tenemos a propósito un testimonio ocular. Dos amigos de Benavente deciden ir a confesarse a San Giovanni Rotondo. Uno de ellos lleva consigo a su nieto Donato Calabrese , de siete años, que busca el segundo año de la escuela elemental. Antes de emprender el viaje, el niño es llamado por su mamá para que pidiera por ella la bendición al fraile estigmatizado : “ Apenas te encontrarás con el Padre Pío- la mamá le recomienda –dile : Padre quiero su santa bendición. A no olvidártelo : Padre, quiero vuestra santa bendición “.

Las tres personas salen de viaje para Foggia. Luego toman el autobús hacia Gargano .Llegados a San Giovanni Rotondo van a la pequeña iglesia de Santa María de las Gracias. El niño junto con el abuelo espera de ver a este fraile barbudo de quien tanto ha sentido hablar. El perfume de santidad es perceptible por todos, pero sobre todo por los niños. Ellos, más que los adultos perciben el atractivo de un hombre de Dios. Y cuando llega el turno del abuelo, el niño lo acompaña al espacio reservado para los hombres, donde el Padre Pío está confesando .Y aquí ocurre el encuentro que se imprimirá por siempre en la memoria del pequeño y de su abuelo : “ ¿ Cuánto tiempo hace que no te confiesas ?.”, pregunta el Padre Pío al hombre venido de Benavente. Y él : ¡ Son siete, ocho años ! “.

A este punto el Padre Pío estalla:” siete, ocho años que no reconfiesas !.Vas fuera, haces el examen de conciencia, y luego vuelves “. Luego el niño : ¿ y tú ,que quieres ?.”.temeroso el niño no logra pronunciar palabra. Entonces el abuelo, todavía mortificado por el reproche, contesta : “ Padre, es mi nieto. Quiere vuestra bendición “. “ Cambiando entonces su severa expresión en un dulce sonrisa, el Padre Pío pone dulcemente su mano llagada sobre la cabeza de aquel niño y dice : “ Anda, anda , que te bendigo “.

POR LA GLORIA DE DIOS.

Un acontecimiento importante de la vida del Padre Pío recurre en el año 1953. el 22 de enero recuerda el quincuagésimo aniversario de la toma de su hábito religioso. Un día que ve llegar a Gargano mucha gente, hijos espirituales y peregrinos que quieren celebrar sus cincuenta años de vida franciscana. En la iglesia de Santa María de las Gracias, colmada de fieles, el padre Pío renueva una vez más, en las manos del superior provincial sus votos de pobreza, castidad y obediencia.

En el diario del Padre Agostino de San Marco en Lamis leemos la renovación de los votos hecha por el Padre “ con todo el impulso de su amor ,lleno de Dios…La pequeña iglesia no contuvo la muchedumbre del pueblo…entre muchas demostraciones de admiración, de amor, el Padre Pío queda en su sencillez y humildad, atribuyendo toda la gloria a Dios, Autor de cada bien “.

En este día de fiesta también está presente en san Giovanni Rotondo el superior general de la orden franciscana, el padre Benigno de San Ilario. Con la ocasión también es preparada una estampa- recuerdo en cuyo reverso se lee una plegaria compuesta por el mismo Padre Pío. Es síntesis de su misión y de su ministerio de Amor:

“ Cincuenta años de vida religiosa,

cincuenta años crucificado sobre la cruz,

cincuenta años de fuego devorador

por ti, Señor, por los tuyos rescatados.

Qué, e otra cosa desea mi alma

Sino que conduzcas todo a Ti,

Y pacientemente esperar que este fuego devorador

Queme todas mis entrañas en el amor? .

FIN.