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domingo, noviembre 12, 2017

"27 ANIVERSARIO DEL 03 DE DICIEMBRE DE 1990"

 

 
A todos los participantes del Pronunciamiento Militar del 3 de Dic de 1990, a sus familias,  amigos y a los allegados que siempre nos acompañan:
 
Al igual que los últimos años, nuevamente contaremos con el apoyo invalorable del Grupo REUNA (Rezo por la Unidad Nacional), de Pergamino, provincia de Buenos Aires, quienes traerán la imagen de la Santísima Madre del Rosario de San Nicolás que presidirá el acto de recordación del Pronunciamiento Militar del 3 de Dic de 1990. (ver archivo adjunto).
 
En tal sentido, nos reuniremos entre las 1045 y 1100 hs en la calle que pasa frente a la capilla central del cementerio de la Chacarita para recibir la imagen de la Santísima Madre. Desde ahí marcharemos en procesión hasta el lugar en que descansan los restos del Sr. Cnl. Mohamed Alí Seineldín, donde se oficiará una misa y el acto conmemorativo. 
 
Como parte de estos actos, el Movimiento Dignidad Nacional de ciudad de Córdoba, está organizando la presentación de un libro alegórico en la ciudad de Buenos Aires para el día 2 de diciembre de 2017 en lugar y hora a confirmar oportunamente.
 
Cordialmente.
 
¡Por Dios y por la Patria!
 
 
Hugo Reinaldo Abete
Ex Mayor E.A.

Un café frío, un papa en pijamas y 39 años de intrigas y misterio: la verdad sobre la muerte de Juan Pablo I

Una investigación recopiló y reveló los archivos que describen cómo fueron las últimas horas de Albino Luciani en el Vaticano
El cuerpo sin vida del papa Juan Pablo I en la Capilla Clementina de la Basílica de San Pedro, en Roma. Era el 3 de octubre de 1978 y el misterio sobre su muerte comenzaba a intrigar al mundo (Getty Images)
El cuerpo sin vida del papa Juan Pablo I en la Capilla Clementina de la Basílica de San Pedro, en Roma. Era el 3 de octubre de 1978 y el misterio sobre su muerte comenzaba a intrigar al mundo (Getty Images)
"¡Santidad, no debe hacerme estas bromas!". Las palabras de Vicenza retumbaron en San Pedro, más precisamente en la antecámara de la habitación del papa, quien no respondía al llamado a su puerta. Ante la falta de señales, y tras repiquetear una y otra vez en la gruesa madera que los separaba, la monja ingresó al cuarto. La imagen le quedaría grabada: el pontífice estaba muerto, recostado sobre su cama, en pijama, con almohadones bajo su espalda, la luz encendida, gafas puestas y papeles en la mano. Era el 28 de septiembre de 1978, y Luciani había cumplido apenas 33 días de papado.
Agosto de 1978. El papa Juan Pablo I es llevado en la silla papal. Estuvo apenas 33 días al mando de la Iglesia de Roma (Getty Images)
Agosto de 1978. El papa Juan Pablo I es llevado en la silla papal. Estuvo apenas 33 días al mando de la Iglesia de Roma (Getty Images)
En sus páginas, Falasca desarrolla la teoría de que Albino Luciani murió de causas naturales. Un paro cardíaco. Y se basa en los documentos que fue recolectando durante este tiempo para fundar su investigación periodística. Según la autora de la obra, el primer médico que revisó a Juan Pablo I fue Renato Buzzonetti, a quien le informaron que la tarde anterior, mientras rezaba, alrededor de las 7:30, con su secretario personal —el irlandés John Magee—, Luciani sintió un profundo dolor en el pecho al que no atendió, pese a que la molestia duró unos cinco minutos. El papa no quiso entonces que se llamara a la guardia médica vaticana. Restó importancia al asunto y continuó con su rutina: fueron a cenar.
Albino Luciani había tenido antecedentes cardíacos en 1975. Nuevos documentos sacados a la luz revelaron la verdadera causa de su muerte (Getty Images)
Albino Luciani había tenido antecedentes cardíacos en 1975. Nuevos documentos sacados a la luz revelaron la verdadera causa de su muerte (Getty Images)
El episodio fue rescatado por Falasca de un documento inédito en los archivos de la Santa Sede. El informe, enviado a la Secretaría de Estado el 9 de octubre de 1979, devela el "episodio de dolor localizado en la parte superior de la región esternal, sufrido por el S. Padre hacia las 19:30 del día de la muerte, prolongado durante más de cinco minutos, que se verificó mientras el papa estaba sentado y preparado para rezar con el padre Magee, que retrocedió sin ninguna terapia".
Juan Pablo I con una multitud durante su primer encuentro de bendiciones en San Pedro. Era el 27 de agosto. Su pontificado sería brevísimo y despertaría todo tipo de conjeturas y teorías conspirativas (Getty Images)
Juan Pablo I con una multitud durante su primer encuentro de bendiciones en San Pedro. Era el 27 de agosto. Su pontificado sería brevísimo y despertaría todo tipo de conjeturas y teorías conspirativas (Getty Images)
Juan Pablo I, el 28 de agosto de 1978 (Getty Images)
Juan Pablo I, el 28 de agosto de 1978 (Getty Images)
Sor Margherita sería la segunda en ingresar a la recámara de Juan Pablo I. "Ni una arruga. Estaba recostado un poco a la derecha, con una leve sonrisa, las gafas puestas, los ojos medio cerrados, como si durmiera. Le toqué las manos. Estaban frías. Me impresionaron las uñas: un poco oscuras", recuerda la religiosa, hoy de 76 años, en el libro. "Podemos decir, con toda la documentación, que Luciani murió por un ataque al corazón. Esta es la verdad desnuda y cruda", subrayó Falasca en una entrevista con Radio Vaticano.
Pero esos días fueron días de intrigas y misterios en el Vaticano. Los cardenales querían saber qué había ocurrido con el papa antes de nombrar a otro pontífice. Querían saber si los exámenes forenses permitían "excluir lesiones traumáticas de cualquier naturaleza"; qué significaba "muerte repentina"; "¿la muerte repentina es siempre natural?". Esas fueron las consultas que los desconfiados cardenales hicieron a los médicos que finalmente embalsamaron a Luciani.

Michelangelo


Revolución Rusa: la cronología de los hechos

La declaración de guerra del zar Nicolás II a Alemania dio inicio al proceso que desembocaría en la toma del Palacio de Invierno en 1917. 
Revolución Rusa: la cronología de los hechos
Un repaso a los principales fechas para entender la Revolución Rusa de octubre de 1917.
Si bien hay lugar para amplios debates en torno a las causas y motivos de laRevolución bolchevique de octubre de 1917, la mayoría de los historiadores coinciden en que la entrada de Rusia en la Primera Guerra Mundial en 1914 fue un hecho clave para entender los hechos que se desencadenarían años después. Antes de que la insurrección liderada por Lenin tuviera éxito, hubo levantamiento en febrero de 1917 que presagiaban lo que se venía. Acá, un repaso a las principales fechas que explican los hechos que desembocaron en la Revolución bolchevique de octubre de 1917:

Revolución rusa: los Románov, una dinastía de 300 años exterminada en un sótano

La muerte de Nicolás II y su familia, en 1918, marcó el final de una casa real que reinó desde 1613 y produjo 20 zares. 
Revolución rusa: los Románov, una dinastía de 300 años exterminada en un sótano
Una reproducción en 3D de la familia Románov en San Petersburgo. / AFP
Acaso por su destino trágico, pocas son las familias reales que fascinan tanto como los Románov. La desgracia se batió sobre ellos con un final criminal, cruel y sanguinario, corolario de tres siglos de reinado, aplastados por una revolución que hoy cumple 100 años.
Pero estas leyendas de la historia, a menudo retratadas con mirada romántica, eran el ejemplo perfecto del despotismo y de la arrogancia del poder absoluto en Rusia. Al último zar ruso, el autócrata Nicolás II, poco iluminado en ideas y genialidades, le tocó la imposible empresa de masticar al mismo tiempo los estragos de una guerra externa que mataba de hambre a su población en masa y un conflicto interno con aires revolucionarios. El precio del fracaso era y fue la muerte.
Acorralado entre estos dos frentes y sin la experiencia ni la capacidad para resolverlos, en febrero de 1917, la combinación casual de una serie de factores en San Petersburgo tuvo el inesperado resultado de arrancar al zar del trono. Después de 304 años, la dinastía Románov se evaporaba sorpresivamente.
El comienzo de esta casa real, que produjo 20 zares, comienza a escribirse mucho antes con los últimos "emperadores" Ruríkidas, como Iván el Terrible (1547-1584), quien en un acto de locura --fiel a su apodo-- mató a su propio hijo, atravesándole un bastón en el cráneo. Los Románov entran en escena de la mano de Anastasia Románovna Zajárina, la primera esposa del lunático Iván. Seis hijos tuvieron. Cuando el último de ellos murió, la dinastía Ruríkida desapareció con él.
Revolución rusa: los Románov, una dinastía de 300 años exterminada en un sótano
La familia Romanov, retratada en 1913. Fueron ejecutados cinco años después./ Archivo
No fue hasta 1613, que un Románov ocupó el trono: Mijail Feodorovich (Miguel I). Pero según la mirada de los historiadores, solo hubo dos genios políticos entre ellos: Pedro el Grande, el más tirano, y Catalina la Grande, una experta el nombrar subordinados talentosos a lo largo y ancho de Europa.
Se han escrito infinidad de libros y rodado otro tanto de películas sobre esta dinastía de autócratas que reinó Rusia entre 1613 y 1917. Sobre ellos se ha dicho, que "vivían en un mundo de rivalidad familiar, de ambición imperial, de esplendor escandaloso, de excesos sexuales y de sadismo depravado". Pero también, en palabras de Simon Sebag Montefiore en "Los Romanov", se trató de una dinastía "constructora de imperios que tuvieron un éxito espectacular desde los tiempos de los mongoles".
Nicolás II abdicó en la llamada revolución de febrero de 1917 ante la realidad de que el zar había perdido la lealtad de sus tropas en una Rusia que se hacía pedazos.
Revolución rusa: los Románov, una dinastía de 300 años exterminada en un sótano
El zar Nicolás II (izq.) y su hijo Alexis, cortan madera en Siberia. / AP
Nicolás II sin embargo logró reinar 22 años y sobrevivió tres años de guerra mundial y siete meses fuera del trono desde su abdicación. En octubre, cuando cayó en manos de los bolcheviques, su destino de espanto quedó sellado.
Sin el zar en el trono, durante ocho meses reinó la incertidumbre. Un gobierno provisional intentó aquello de atajar el frente externo y resolver el desorden interno. Fue imposible. Y la revolución de octubre se hizo presente. La familia del zar cayó presa. Y conducida a Ekaterimburgo, en los Urales.
El relato de la madrugada de la matanza de la familia real completa es escalofriante y rememorada hasta el cansancio. Es la caída y desaparición de una dinastía, enterrada en un par de fosas húmedas sin nombre, olvidadas y oscuras en el bosque, pero sobre todo es la aniquilación de unos padres junto a sus cinco hijos, en una balacera enloquecida y desquiciada; un baño de sangre.
El hecho de permanecer ocultos por décadas en tumbas sin marcar alimentó las especulaciones sobre la posible sobrevivencia o fuga del zarevich (hijo del zar) Alexis o alguna hija del zar.
En julio de 1991, nueve esqueletos humanos fueron exhumados en Siberia, a pocos kilómetros de la lúgubre celda donde el último zar y su familia habían sido asesinados en 1918. Entre esos restos estaban los del zar, su esposa la zarina Alejandra, tres de sus hijas, y cuatro sirvientes. La especulación entonces de que parte de la familia había logrado salir con vida engordó. Hasta que en 2007 en otra fosa de Ekaterimburgo se hallaron los restos de Alexis y una de sus hermanas.
Revolución rusa: los Románov, una dinastía de 300 años exterminada en un sótano
Los restos óseos hallados en 2007. / AFP
Los verdugos tenían instrucciones de mutilar y esconder los cuerpos para que no pudieran ser reconocidos y algunos de los huesos estaban quemados.
Noventa años antes, a la 1:30 de la madrugada del 17 de julio de 1918, a unos 1.300 kilómetros de Moscú, Los Románov eran arrancados abruptamente de su sueño.
En aquella casa en los Urales dormían Nicolás II, de 50 años, la zarina de 46, sus cuatro hijas: Olga, la mayor (22); Tatiana (21), María (19) y Anastasia, la menor, de 17; el zarevich Alexis, de 13 años, débil, enfermo de hemofilia y el único hijo varón, además de un grupo de asistentes y el médico de la familia.
Llevados a un sótano con la excusa de que era preciso por seguridad huir del lugar, su verdugo Yakov Yurovksy, el jefe de los ejecutadores, les leyó la orden que le había llegado. Dos veces leyó la orden porque el zar no daba crédito a lo que escuchaba, mientras su familia se persignaba con estupor.
Padre e hijo iban vestidos de chaqueta militar y pantalones, las mujeres, todas, de blusa blanca y falda negra. Se les pidió que no llevaran objetos o que llevaran pocos. Y obedecieron.
"En vista de que sus parientes continúan con su ofensiva contra la Rusia soviética, el Presidium del Consejo Regional de los Urales ha decidido condenarlos a muerte", leyó Yurovksi y disparó contra el zar.
El pelotón de fusilamiento, (un hombre por cada víctima) que había ingresado poco antes a la sala, levantó las armas, apuntó y disparó desatando una lluvia de balazos y aullidos. Algunos cayeron de inmediato, otros resistieron los tiros y moribundos fueron asesinados a golpe de bayoneta. Al final, todo fue humo, pólvora en el aire, sangre y silencio. Los cargaron en un camión y se los llevaron. El proceso duró 20 minutos.
Cien años después, aún quedan los monárquicos nostálgicos. Acaso el mismo Vladimir Putin podría anotarse en esa lista, retratado en el último número de The Economist como un nuevo emperador bajo el título "Nace un zar", y su poca o más bien ninguna propensión a conmemorar hecho alguno este 7 de noviembre.
Revolución rusa: los Románov, una dinastía de 300 años exterminada en un sótano
"Nace un zar", reza el título de la tapa de The Economist.
El retrato de Nicolás II ha reflotado tras el fin de la URSS. Los restos del zar fueron enterrados en San Petersburgo, la antigua capital imperial, en una ceremonia en 1998. La Iglesia Ortodoxa Rusa lo considera un mártir. Y el propio Kremlin ha rehabilitado la imagen del zar canonizado.
A 100 años del fin de una historia y el comienzo de otra, reflotan también los viejos secretos del último zar, como su romance con la famosa bailarina polaca Matilda Kshesínskaya; un amor que dio lugar a "Matilda", una película estrenada a fines de octubre, buscando el momento oportuno del centenario.
El film abrió viejas heridas en la sociedad rusa, y su estreno pareció, para muchos zaristas, golpear la imagen santa del último emperador.
También tuvo que pasar un siglo para que se revelaran cartas, fotografías y dibujos de la familia imperial que retratan su angustia ante la llegada al poder de los bolcheviques.
En su huida, la familia llevó consigo estos documentos --escritos en ruso, francés o inglés, en papel amarillento y con los monogramas de los miembros de la familia-- , que hoy vuelven a Rusia y revelan su vida cotidiana y el afecto que se tenían entre ellos.

La Agrupación de los Ortivas

En tiempos complicados para el kirchnerismo, surgen "delatores sin códigos".

La Agrupación de los Ortivas
Gioja y De Vido: duelo de cartas y reproches.
Tenemos un problema, Houston. ¿Ortiva va con v o con b? No está claro. Sí está claro desde el punto de vista semántico. Quiere decir batilana, que viene a ser una especie de delator sin códigos.
Una aclaración lingüística. Según José Gobello y otros expertos en lunfardo, ortiva va con v aunque se trata de batidor dicho al revés. Le sacaron la d para comodidad y economía de pronunciación.
Aclarado el punto, pasemos al motivo de esta controversia. Escribió el penado Julio De Vido, en situación de preventiva sobre dichos y actitudes o falta de actitudes de José Luis Gioja: "¿Sabe qué, compañero? Es de ORTIVA (con mayúsculas en el original) muy feo y contrario a las más caras tradiciones del peronismo".
 
 
 El compañero que ha dejado de serlo es justamente el varias veces gobernador de San Juan y actual jefe del PJ y diputado. Y ha dejado de serlo porque Gioja no lo defendió desde el partido frente al desafuero o porque al parecer anduvo negociando con el Gobierno. Para De Vido, Gioja es un verdadero ortiva vaya con v o vaya con b.
En la tercera entrega de la serie que bien podría llamarse Cartas de Furia a la Sombra, De Vido deja el lunfardo y el tuteo de lado y va derecho al grano.
Le dice a Gioja: "Sería un honor para mí que me haga expulsar del partido si piensa que soy un corrupto". Y después de otro "¿sabe qué?", añade: "Me haría un favor. Me da asco compartir con Bossio el mismo espacio".
Lo compartió muchos años cuando De Vido era ministro y Bossio director de la Anses. No dice que Bossio estuvo a punto de ocupar su puesto de ministro de Planificación. Por eso y no sólo por eso lo odia.
La carta anterior también desde la cárcel se la había destinado al "yo por De Vido no pongo las manos en el fuego" de Cristina.
Cristina no lo dijo pero cuanto menos sospecha o tiene información de que es un corrupto.
De una u otra manera, ella y Néstor compartieron más de 20 años con De Vido. Eso sí: De Vido se cuidó de ser tan brutal y agresivo con Cristina como lo es con Gioja, aunque de ella fue al fin la decisión de que el bloque no bajara al recinto para defenderlo.
El bloque del Frente para la Victoria está partido por mitades. Una le responde a Máximo y a La Cámpora y la otra, al kirchnerismo menos o más o menos ultra de Kunkel, Recalde y Di Tullio. Alguien de este grupo, la diputada Teresa García, fue quien propuso no poner la cara por De Vido. Gioja tampoco la puso. Pero la que ordenó borrarse fue Cristina.
 
 

Al ortiva u ortiba de Gioja, De Vido lo amenaza con las mismas armas: batir todo. Otro batilana.
Prometió que dará "precisas instrucciones" a sus abogados "para que procedan inmediatamente con las presentaciones ante la Justicia federal".
Traducido: va a contar la plata o en qué se gastó la plata que le dio a Gioja. Hay una pregunta obvia: si hubo coimas o corrupción ¿por qué lo permitió? Y si lo permitió, ¿por qué no lo denunció? Y hay un indicio: la lista de obras públicas en San Juan que recuerda en su carta.
Sin meterse en el baile de los ortivas, Gioja respondió defendiendo a De Vido y tratando de defenderse de De Vido. Dijo que no quería polemizar "con un compañero privado injusta e ilegalmente de su libertad".
Hasta ahí, claro. Y de ahí, oscuro: dijo que las obras que se hicieron en San Juan habían sido "hechas de buena fe". ¿Qué se entiende por buena fe en el mundo de las obras públicas de De Vido?
La diputada Teresa García fue quien propuso no poner la cara por De Vido. Gioja tampoco la puso. Pero la que ordenó borrarse fue Cristina.
Gioja también se colgó del pedido de De Vido para que se auditara la obra pública kirchnerista.
Sería fantástico que se conociera la verdad. Por qué el kilómetro de ruta costaba el doble de lo que cuesta ahora, qué pasó con los millones de Río Turbio, las rutas cobradas y nunca terminadas de Lázaro Báez, los gasoductos inconclusos, algún que otro barco fantasma con gas licuado, el destino de los subsidios al transporte y el origen de los bolsos de López. Y sigue la lista.
Nadie conoce más de todo eso que De Vido. Y nadie espera que vaya a destapar semejante olla.