martes, abril 14, 2015

El alquiler del hotel Alto Calafate bajó de $10 millones a 800 mil

Maniobras sospechosas de Hotesur, la firma de Cristina.Después de las denuncias por lavado de dinero contra Lázaro Báez, cambió la cifra y el inquilino: Bochi Sanfelice.
Altas sospechas. El hotel más lujoso de la empresa Hotesur, que pertenece a la familia Kirchner. opi santa cruz
Altas sospechas. El hotel más lujoso de la empresa Hotesur, que pertenece a la familia Kirchner. opi santa cruz
Desde agosto del 2013, los Kirchner alquilan su hotel más importante, el “Alto Calafate”, por 800 mil pesos al año. La empresa que les paga esa cifra se llama Idea S.A. La familia presidencial supo hacer negocios mejores con su emprendimiento: entre el 2010 y el 2011, por ejemplo, la sociedad Valle Mitre les pagó por la renta del mismo hotel más de 10 millones de pesos, según publicó La Nación. Esta abrupta pérdida de ganancias tal vez no sea producto de una mala negociación. El dueño de Valle Mitre es Lázaro Báez. Justo en el 2013 el empresario empezó a ser investigado por lavado de dinero en Argentina, Uruguay y Suiza.Los Kirchner lo desplazaron en esa época del manejo de las finanzas de sus negocios turísticos.
Las pesquisas sobre el caso de “la ruta del dinero K” empezaban a dirigirse hacia las cuentas de esos hoteles: se supo que empresas de Lázaro habían pagado cientos de habitaciones en esos alojamientos que finalmente nadie usó, un recurso que suelen utilizar quienes intentan lavar dinero.
Hoy, las cuentas de los hoteles presidenciales están bajo investigación del juez Claudio Bonadio, en la causa conocida como “Hotesur”: ese el nombre de la sociedad de los Kirchner que es dueña del “Alto Calafate”.
Ahora se sabe que quien reemplazó a Báez en el alquiler y manejos de los hoteles de los Kirchner, a través de Idea S.A, fue Osvaldo “Bochi” Sanfelice, uno de los socios del hijo mayor de la Presidenta, Máximo (ver aparte).
Clarín accedió a varios “Informes de Revisión” de las finanzas de Idea S.A, realizados en el 2014 por el contador Hugo Carlos Álvarez, a su vez síndico del Banco Central. Su estudio en Río Gallegos está ubicado en Avenida Néstor Carlos Kirchner 952. Los documentos de Idea S.A. describen a sus negocios como “cadena hotelera”.
Ocurre que la sociedad le alquila a la familia K el “Alto Calafate”, y también otros dos de sus cuatro hoteles, “Las Dunas” y “La Aldea”.
Los lazos entre los Kirchner y los principales empresarios a los que beneficiaron con multimillonarios contratos públicos se entrecruzan en las finanzas de sus hoteles.
Según los documentos contables de Idea S.A, esta firma también alquila y maneja la hostería “El Retorno”, del líder del Grupo Indalo, Cristóbal López, dueño de licencias de juego, medios y concesiones viales.
Los documentos contables de Idea muestran que Sanfelice alquila el “Alto Calafate” por 100 mil pesos al mes, más un 10 por ciento del canon de lo recaudado en el mismo período. El acuerdo incluye un “perdón”: de abril a agosto de cada año, Idea S.A está exenta de pagar por el usufructo del hotel K.
Salvo en el punto de vista económico, el acuerdo de la familia presidencial con Idea S.A, de Sanfelice, es similar al que habían firmado con Valle Mitre, de Báez.
Como hizo Lázaro, la sociedad del “Bochi” también alquila y administra los hoteles de los Kirchner llamados “Las Dunas”, de El Calafate; y “La Aldea”, de El Chaltén.
Ya con la Justicia husmeando sus finanzas, los Kirchner resignaron ganancias millonarias en la locación de esas empresas.
Según difundió el diario La Nación, entre el 2010 y el 2011, Báez le pagó a la Presidenta y sus hijos más de 4,3 millones de pesos para administrar esos últimos dos hoteles.
Los documentos contables de Idea S.A, a los que accedió este diario, indican que esta sociedad regentea ahora “La Aldea” a cambio de 20 mil pesos por mes, más el 10 por ciento del canon de lo que se recaude cada 30 días. Sanfelice tampoco paga alquiler por “La Aldea” entre abril y agosto.
Clarín pudo saber que la renta que paga Idea S.A por manejar “Las Dunas”, en El Calafate, es similar a lo que abona por “Las Dunas”. Báez pagaba mucho más. Y los Kirchner ganaban entonces más también. Ahora pasa lo contrario. ¿Por qué? La Justicia busca una respuesta a ese interrogante.

Muy apreciada por el pueblo inglés, la esposa del Monarca se negó a aceptar la anulación de su matrimonio y reclamó a su todopoderoso sobrino Carlos I que defendiera sus derechos y los de su hija María I, futura Reina de Inglaterra. El empeño del Rey por divorciarse le llevó a romper con la Iglesia Católica

Catalina de Aragón, la Reina madrileña de Inglaterra que fue humillada por Enrique VIII
Catalina de Aragón, la hija menor de los Reyes Católicos, se alzó como una inesperada figura política en el Reino de Inglaterra, donde vivió en primera persona el acontecimiento más significativo de su historia: la ruptura de Inglaterra con la Iglesia Católica. La Reina de origen madrileño mantuvo la dignidad y el aprecio del pueblo cuando su esposo Enrique VIII la repudió y humilló públicamente para casarse con Ana Bolena. La posterior rivalidad de España e Inglaterra ocultó el hecho de que «la Reina de todas las reinas y modelo de majestad femenina», según la describió William Shakespeare, fue una de las soberanas más queridas por el pueblo inglés en la Historia.
Nacida en el Palacio arzobispal de Alcalá de Henares, el 15 de diciembre de 1485, donde también lo hizo Fernando de Habsburgo, otro ilustre madrileño con proyección en el extranjero, Catalina de Aragón fue la última de las hijas de los Reyes Católicos y posiblemente la que más se parecía físicamente a su madre Isabel «la Católica». La joven, de ojos azules, cara redonda y tez pálida, fue prometida en matrimonio a los cuatro años con el Príncipe de Galés Arturo, primogénito de Enrique VII de Inglaterra, en el Tratado de Medina del Campo. La decisión de los Reyes Católicos obedecía a una estrategia matrimonial para forjar una red de alianzas contra el Reino de Francia. Así, dos de los hijos de los Monarcas contrajeron matrimonio con los hijos de Maximiliano, Emperador del Sacro Imperio Romano; dos hijas entroncaron con la familia real portuguesa, y la más pequeña con el heredero a la Corona inglesa.
Catalina de Aragón causó una grata impresión a su llegada a Inglaterra, donde viajó siendo todavía una adolescente. El 14 de noviembre de 1501, Catalina se desposó con Arturo en la catedral de San Pablo de Londres, pero el matrimonio duró tan solo un año. Los dos miembros de la pareja enfermaron de forma grave –posiblemente de sudor inglés (una extraña enfermedad local cuyo síntoma principal era una sudoración severa)– causando la muerte del Príncipe. En los siguientes años, la situación de la joven fue muy precaria puesto que no tenía quien sustentara su pequeño séquito y su papel en Inglaterra quedó reducido al de viuda y diplomática al servicio de la Monarquía hispánica.
Catalina de Aragón, la Reina madrileña de Inglaterra que fue humillada por Enrique VIII
Retrato de Enrique VIII
Con la intención de mantener la alianza con España, y dado que todavía se adeudaba parte de la dote del anterior matrimonio, Enrique VII tomó la decisión de casar a la madrileña con su otro hijo, Enrique VIII. El Príncipe quedó prendido al instante de la belleza de la hija de los Reyes Católicos, que, además, «poseía unas cualidades intelectuales con las que pocas reinas podrían rivalizar», según las crónicas inglesas de la época. No obstante, el matrimonio con el hermano de Arturo dependía de la concesión de una dispensa papal porque el derecho canónico prohibía que un hombre se casara con la viuda de su hermano. Se argumentó que el matrimonio anterior no era válido al no haber sido consumado. Catalina siempre defendió su virtud y la incapacidad sexual del enfermizo Arturo durante el breve tiempo que duró el enlace.
A la muerte de Enrique VII en 1509, su hijo Enrique VIII fue coronado Rey y dos meses después se casó con Catalina en una ceremonia privada en la Iglesia de Greenwich. Pese a la buena sintonía inicial, la sucesión de embarazos fallidos, seis bebés de los que solo la futura María I alcanzó la mayoría de edad, enturbió la convivencia entre el Rey y la Reina. Con todo, Catalina adquirió gran relevancia política y supo estar a la altura en los asuntos de Estado. En 1513, su marino la nombró regente del reino en lo que él viajaba a Francia. Así, la Reina tuvo que lidiar con la incursión escocesa en Inglaterra que desembocó en la batalla de Flodden Field. Se dice, entre el mito y la realidad, que Catalina viajó embarazada y equipada con armadura a dar una arenga a las tropas antes de la célebre contienda.

La Reina lidió con la incursión escocesa en Inglaterra que desembocó en la batalla de Flodden Field

La falta de un hijo varón y la aparición de una mujer extremadamente ambiciosa, Ana Bolena –una seductora dama de la corte–, empujaron al Rey a iniciar un proceso que cambió la historia de Inglaterra. Así, Enrique VIII propuso al Papa una anulación matrimonial basándose en que se había casado con la mujer de su hermano. El Papa Clemente VII, a sabiendas de que aquella no era una razón posible desde el momento en que una dispensa anterior había certificado que el matrimonio con Arturo no era válido (no se había consumado), sugirió a través de su enviado el cardenal Campeggio que la madrileña podría retirarse simplemente a un convento, dejando vía libre a un nuevo matrimonio del Rey. Sin embargo, el obstinado carácter de la Reina, que se negaba a que su hija María fuera declarada bastarda, impidió encontrar una solución que agradara a ambas partes.
Catalina de Aragón, la Reina madrileña de Inglaterra que fue humillada por Enrique VIII
Catalina suplicando en el juicio contra ella por parte de Enrique
Si bien el pueblo inglés adoraba a su Reina y parte de la nobleza estaba a su favor, fue la intervención del todopoderoso sobrino de Catalina, Carlos I de España, la que complicó realmente la disputa. Pese a las amenazas de Enrique VIII hacia Roma, Clemente VII temía todavía más las de Carlos I, quien había saqueado la ciudad en 1527, y prohibió que Enrique se volviera a casar antes de haberse tomado una decisión. Anticipado el desenlace, Enrique VIII tomó una resolución radical: rompió con la Iglesia Católica y se hizo proclamar «jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra». En 1533, el Arzobispo de Canterbury, Thomas Cranmer, declaró nulo el matrimonio del Rey con Catalina y el soberano se casó con Ana Bolena, a la que el pueblo denominaba «la mala perra».

El corazón negro, ¿un cáncer o un veneno?

Enrique privó a Catalina del derecho a cualquier título salvo al de «Princesa Viuda de Gales», en reconocimiento de su estatus como la viuda de su hermano Arturo, y la desterró al castillo del More en el invierno de 1531. Años después, fue trasladada al castillo de Kimbolton, donde tenía prohibido comunicarse de forma escrita y sus movimientos quedaron todavía más limitados. El 7 de enero de 1536, antes de morir a causa posiblemente de un cáncer, Catalina de Aragón escribió una carta a su sobrino Carlos I pidiéndole que protegiera a su hija, la cual fue esposada posteriormente con Felipe II, y otra dirigida a su terrible esposo. Después de perdonarlo, terminaba con unas palabras conmovedoras hacia Enrique: «Finalmente, hago este juramento: que mis ojos os desean por encima de todas las cosas. Adiós». El color negro de su corazón, indicio de que sufrió algún tipo de cáncer, propagó por Inglaterra el rumor de que había sido envenenada por orden del Rey.

La tercera esposa, Jane Seymour, dio a luz a su único hijo varón, el Príncipe Eduardo

Coincidiendo con la muerte de Catalina, Ana Bolena sufrió un aborto de un hijo varón. La joven, que ya había dado a luz a otra futura Reina de Inglaterra, Isabel I, solo sobrevivió cuatro meses a su antecesora Catalina. Fue decapitada en la Torre de Londres el 19 de mayo acusada falsamente de emplear la brujería para seducir a su esposo, de tener relaciones adúlteras con cinco hombres, de incesto con su hermano, de injuriar al Rey y de conspirar para asesinarlo.
Posteriormente, el Rey contrajo otros cuatro matrimonios más: repudió a su cuarta esposa y también decapitó a la quinta. La tercera esposa, Jane Seymour, dio a luz a su único hijo varón, el Príncipe Eduardo. Así y todo, la prematura muerte de Eduardo VI de Inglaterra, a los 15 años de edad, por una tuberculosis, forzó que la Corona pasara sucesivamente a las otras hijas del Rey: María, hija de Catalina de Aragón, e Isabel, hija de Ana Bolena. La figura de la española quedó parcialmente rehabilitada con el ascenso al trono de la hija por la que tanto había luchado.

El Rango de la Política - Jordán Bruno Genta

a política, no es una técnica, no es una habilidad. Con habilidades y con técnica se manejan las cosas materiales, también lo material del hombre. Pero para tratar al hombre mismo, al hombre que es ante todo su alma, inteligente y capaz de querer, un alma que a la vez que informa al cuerpo, vivifica al cuerpo y siente con el cuerpo, es capaz de sobrepasar al cuerpo en sus actos de inteligencia y de voluntad, para tratar esa alma, para cuidar de esa alma, para remontar esa alma hacia el fin para el cual existe, las verdades para usar no sirven para nada. Las verdades para servir, esas verdades que son el fruto de la contemplación de las esencias y del fin de lo que existe, esas verdades que tienen que ver con Dios y con aquello del hombre que está referido y ordenado a Dios, ésas son las verdades que se necesitan para cuidar al hombre como hombre, al hombre como animal racional, al hombre dotado de esa alma que Dios ha creado para cada uno de nosotros, que nos confiere la dignidad de persona y un destino eterno.
  La política es una virtud prudencial. La prudencia es la sabiduría de Dios y de la realidad, de las cosas reales, del hombre y de todo lo que rodea al hombre, proyectada la acción humana en la conducta. La conducta del hombre es práctica de la sabiduría, de la sabiduría esencial, de la sabiduría de la eternidad y de lo que es eterno en cada criatura. En consecuencia, la política es sabiduría. Sabiduría realizándose en la acción, conduciendo la acción del hombre, el comportamiento en orden al bien común. La política, pues no puede ser jamás lo que ha venido a ser, lo que es en el día de hoy: la habilidad, oportunismo, demagogia, adulación, todo eso que a nosotros nos abruma en este momento en la Patria. Es no tiene nada que ver con la política. Es es la política cuando el hombre es tratado como un instrumento, como un máquina, como una mercancía, pero no como un hombre.
  …sinteticemos lo que acabamos de decir: el hombre, en cuanto criatura, está en dependencia absoluta del Creador y en la unión con Él encuentra su perfección de ser y su fin. Por eso lo más natural en el hombre, en esta criatura racional y libre, es la tendencia, la apetencia religiosa; eso es lo más natural. El hombre sabe que es criatura del Creador, que todo lo que es le viene de ese Creador y que todo él se mueve finalmente hacia el Creador. Sabe, además, que si se divide de su principio, que es a la vez su fin último, se desploma, se degrada en su naturaleza, se vuelve inhumano con él mismo. Porque el hombre alcanza la perfección de su ser en la medida que permanece unido con Aquel que es su principio y último fin.
  En segundo término, el hombre, por su naturaleza social, está en interdependencia con los demás hombres y tan sólo en comunidad, en comunión con ellos, puede alcanzar ese fin último, es decir, a través del bien común temporal, elevarse al Bien Común Eterno, que es Dios. De modo que el hombre por ser criatura está en dependencia absoluta de Dios, y por ser social está en interdependencia con sus semejantes, con su prójimo. Todo esto le está diciendo a uno que el hombre no puede ser ni hacer nada por sí solo.
  Ahora bien, ¿Qué ocurrió? El pecado original. ¿Qué es el pecado original? Simplemente que el hombre quiso estar sin Dios y fue condenado por Dios a quedarse sin Él. Porque el castigo, la justicia del castigo sigue la misma línea del delito. La desobediencia de Adán y Eva significó desacatar al Creador, como quien dijera no quiero estar contigo, o te desconozco. ¿Qué hizo Dios? Lo condenó a estar sin Él. Es decir, el hombre quedó volcado ¿hacia adonde? Hacia la nada. Por eso los signos de la nada son la muerte, la ignorancia, la decrepitud, el mal. Por su inclinación egoísta, herencia del pecado original – porque el egoísmo no es una cosa natural en el hombre, es congénita sí, pero en nosotros herencia del pecado original – el hombre se ama con exceso a sí mismo, por lo que se divide de Dios y de sus semejantes. Porque ¿qué es el egoísmo? Es amarse excesivamente a sí mismo. Cuando uno se ama con exceso a sí mismo no puede amar a los otros, y menos amar a Dios…
  Avaro de sí mismo, el egoísta no entiende ni vive el amor sino como posesión y provecho del otro. Hay, en efecto, dos sentidos del amor, dos modos en que se diversifica el amor: el amor es donación o es posesión. Todo amor avaro tiende a poseer, a usar al otro como instrumento. El amor verdadero, en cambio, es donación, es un acto de ofrenda…
  Claro está que este hombre, a pesar de esta inclinación egoísta, de esta proclividad al mal que lo hace finalmente ateo y contrario y opositor de sus prójimos, sin embargo ha conservado su naturaleza, sus potencias. Declinantes, debilitadas, es cierto. Pero el hombre después del pecado continúa con su inteligencia, aunque disminuida y proclive al error, y continúa con su voluntad, aunque esa voluntad no sea finalmente suficiente para obrar el bien, para lo cual es necesaria la gracia de Dios.   Pero es evidente, como lo registra toda la historia del mundo pagano, que se pueden dar actos heroicos, actos de virtud, a pesar de la caída. El hombre por la disciplina, por el esfuerzo, por la ascesis, aún en el plano natural, elevarse a actos virtuosos, actuar sacrificando su propio bien al bien común.
  Tenemos ejemplos de heroísmo y de grandeza entre los antiguos. Cuando uno lee que trescientos espartanos contuvieron en las Termópilas a las inmensas muchedumbres de los ejércitos persas, hasta el sacrificio total de todos ellos, es evidente que uno está frente a la grandeza. Pero es como decía el poeta Simónides, que cita Platón:
“elevarse a la virtud es difícil para el hombre, pero permanecer en ella es imposible”
  El hombre está siempre proclive a caer, es así. Por eso el hombre, librado a sí mismo, después del pecado no puede ni reconstruir plenamente su ser ni su convivencia. El hombre necesita de Dios y como no puede ir a Él por sí mismo – porque le ha puesto, por ser criatura y pecador, una distancia, una distancia invencible – no queda más que la Misericordia Divina que hace que Dios venga hacia el hombre.
  Y esto es Cristo. Esto es la Encarnación, el acto de infinita misericordia de Dios. Dios viene al hombre para llevar al hombre a Dios y para que el hombre pueda reconstruir su humanidad en la plenitud de sus ser. Por eso Dios ha unido a Él, en la Persona del Hijo, la naturaleza humana. Y ahí está, en la Santísima Trinidad, nuestra naturaleza humana, integrada a ella, en la Persona del Hijo por la mediación de Nuestra Señora, la Santísima Virgen María.
  No hay más que la caridad de Dios derramándose e impulsando al corazón del hombre al olvido de sí mismo por el prójimo. Entonces el hombre ama generosamente, con un amor generoso que es donación, ofrenda hasta el extremo de sacrificar la propia vida. Es amar en Cristo y por Cristo, como Él nos amó. Por eso dice en el discurso de despedida de sus discípulos:
“Amaos los unos a los otros, como Yo os he amado”.
    En ese mismo discurso insiste a sus discípulos:
“Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por su amigo”.
  Cristo la dio por nosotros, a quienes consideró sus amigos. Ser amigo de Cristo es obrar lo que nos manda y es el camino de la verdadera grandeza humana. Nosotros no tenemos otro camino, lo mismo en el orden personal, que en el familiar, que en el orden educativo, que en el jurídico, que en el orden político, no tenemos otro camino que Cristo.
  Ese es el camino que debe transitar el cristiano, Cristo; el camino de su sabiduría divina y su sabiduría humana porque era hombre verdadero y Dios verdadero. Debemos permanecer, debemos ser su Verdad. La vida verdadera es permanecer en esa Verdad, en todo. A Cristo no le podemos retacear nada. Cristo es para la intimidad, para la vida personal, para la vida social, cultural y política. O reina Él o reina el diablo. No hay otras realezas que estas dos.
JORDÁN BRUNO GENTA – “Asalto Terrorista al Poder” Ed. Buen Combate. Bs. As. 2014. Págs.389-394.
Nacionalismo Católico San Juan Bautista

Dessins Poleur

La fortaleza más protegida del mundo


Ratifican a Moldes al frente de la causa por la denuncia de Nisman

DENUNCIA POR ENCUBRIMIENTO DE CRISTINA
La Sala I de la Cámara Federal dispuso que el fiscal general continúe a cargo del caso por el presunto encubrimiento a iraníes acusados por el atentado a la AMIA.
El fiscal German Moldes ingresa a los Tribunales Federales de Retiro. (Pedro Lázaro Fernández)
El fiscal German Moldes ingresa a los Tribunales Federales de Retiro. (Pedro Lázaro Fernández)
La Cámara Federal rechazó hoy la recusación al fiscal general Germán Moldes que había planteado el canciller Héctor Timerman para que deje de intervenir en la denuncia por encubrimiento del caso AMIA presentada por el fallecido fiscal Alberto Nisman.

La decisión fue tomada por unanimidad por la Sala I de la Cámara, integrada por Jorge Ballestero, Eduardo Farah y Eduardo Freiler, informaron a DyN fuentes judiciales.
Ahora ese cuerpo tiene que resolver si acepta la apelación de Moldes para que la denuncia de Nisman pase a la Cámara Federal de Casación Penal.

Leyendas «Mi antepasada la Varona de Castilla era el terror de los árabes»

Rodrigo María Varona relata la historia de la brava María Pérez, de Villanañe, que venció a Alfonso el Batallador y llegó a ser señora de 40 villas

«Mi antepasada la Varona de Castilla era el terror de los árabes»
El escudo de los Varona esculpido en piedra ante la Torre-Palacio familiar en Villanañe de Valdegovía (Álava) luce las barras de Aragón en diagonal, recordando que fueron ganadas como trofeo. El detalle podría pasar inadvertido para algunos si la estatua heráldica no mostrara el busto de una mujer, con armadura y celada y una espada rota en la mano: María Pérez, la Varona de Castilla.
«Hay muy pocas mujeres, en su época, que llegaran a tener su poder», afirma Rodrigo María Varona al contar la historia de su antepasada, que ha pasado de padres a hijos a lo largo de 27 generaciones. «Todas las leyendas tienen parte histórica y parte aumentada», advierte. La que cambió el apellido de su familia y marcó a sus herederos, «está basada en hechos reales».
El relato del actual señor de la Torre-Palacio de los Varona se remonta a los últimos años del siglo XI y primeros del XII en los que María Pérez vivió allí junto a sus hermanos Alvar y Gómez. La familia, partidaria de Doña Urraca de Castilla y su hijo Alfonso VII en su lucha contra Alfonso I el Batallador, había sido llamada a tomar las armas y María se empeñó en acompañar a sus hermanos en la batalla, haciéndose pasar por un guerrero más.
Las tropas castellanas y aragonesas se enfrentaron en Soria, en los campos de Barahona. Según la leyenda, al anochecer y en la confusión del combate, María se apartó de sus hermanos y fue a encontrarse con el mismo Alfonso el Batallador. «Ella le dio batalla y le venció», a pesar de que en la lucha se le quebró la espada, según narra Varona.
«Mi antepasada la Varona de Castilla era el terror de los árabes»
El escudo de los Varona
La mujer llevó preso al rey aragonés ante Alfonso VII y éste al descubrir su identidad y admirado por su hazaña, le dijo: «Habéis obrado, no como débil mujer, sino como fuerte varón y debéis llamaros Varona, vos y vuestros descendientes y en memoria de esta hazaña usaréis las armas de Aragón». Y para recordar el suceso, se dice que el monarca mandó que los campos también se intitularan de Varona (Barahona).
Su descendiente apunta que en el escudo se añadieron a las barras «ocho espejos como las ocho mujeres ilustres de la historia» a las que ya se sumaba esta mujer de armas tomar.
«Era el terror de los árabes», asegura Varona. Les arrebató plazas como Toro, Torquemada o Dueñas y «llegó a ser señora de 40 villas en Castilla», subraya.
«Mi antepasada la Varona de Castilla era el terror de los árabes»
La Varona Castellana, en el Semanario Pintoresco Español
«La Varona de Castilla» contrajo matrimonio con el infante don Vela, hermano de tres reyes de Aragón: Pedro I, Alfonso I y Ramiro El Monje. De este enlace nació Rodrigo Varona, el primero de la estirpe. «Desde entonces todos los descendientes nos llamamos Rodrigo, con un nombre adicional», señala el actual residente de la torre, reconvertida en Casa-Museo.
María Pérez se retiró en los últimos años de su vida, ya viuda, al Monasterio de San Salvador de Oña, donde reposan sus restos.
Con ella se perdió el apellido Pérez del almirante visigodo Ruy Pérez que mandó construir la Torre en Villanañe allá por el año 680. En esta fortificación se dice que descansó Don Pelayo tras la Batalla de Guadalete (711) y preparó la Reconquista. «Ha servido de paso seguro para todas las grandes rutas», señala Varona recordando por ejemplo la ruta de la sal o el antiguo itinerario del Camino de Santiago que pasaba por Álava.
Emparentada con los Salazar, Mendoza, Velasco, Saravia, Rueda o Manrique, entre otros históricos apellidos, la familia contó entre sus miembros con primeras autoridades en Italia, Flandes o América. Sus recuerdos, como el crucifijo donado a un Varona por Don Juan de Austria tras la batalla de Lepanto, se han ido acumulando con el paso del tiempo en la Casa Torre que hoy se muestra a los visitantes.
«Mi antepasada la Varona de Castilla era el terror de los árabes»
Ilustración de La Varona Castellana en el Semanario Pintoresco Español en 1848
«Somos una de las pocas familias que hemos conservado siempre nuestro hogar», subraya con orgullo su actual residente, de 66 años, que también presume de mantener sus habitaciones con papeles pintados de los siglos XVII-XVIII. «Los Varona siempre hemos tenido inquietudes», añade Rodrigo antes de apuntar que su casa fue «la segunda vivienda de España que tuvo luz eléctrica» y una de las primeras en contar con teléfono.
La Torre-Palacio de los Varona es una de las 15 casas que permanecen abiertas en invierno en el pequeño pueblo de Villanañe, que llega a contar con un centenar de personas los fines de semana. El valle de Valdegovía, con unos 1.000 habitantes, «es una de las zonas más desconocidas de España, pese a que aquí tenemos mucha historia de todas las épocas», remarca Varona. Afortunadamente, dice, «hoy se está volviendo a dar al valle la importancia que tuvo».

«De la ilustre doncella, que llamaron varona»

Lope de Vega dedicó una comedia a La Varona Castellana, una octava en la Jerusalén Conquistada y otra en la segunda parte de Filomena a la leyenda de la Varona de Castilla. De esta última son los famosos versos: «De la ilustre doncella, que llamaron Varona, que al Rey aragonés prendió arrogante, origen del linaje Barahona».
En 1848, Rafael Monje publicó la historia de La Varona Castellana en el Semanario Pintoresco Español basándose en una genealogía panegírica compuesta en 1715 por un religioso agustino de la familia Varona. Su relato, de tinte romántico, incorporaba detalles de la batalla, así como del final de María Pérez en el monasterio de Oña, donde falleció «después de cumplidos los 63 años de su edad y ocho de reclusión edificante». Reproducía además una inscripción trazada en un arco del claustro: «Aquí yace, en paz la muy ilustre y valerosa capitana María Pérez, conquistadora de reinos y provincias; las guerras por la espada la granjearon el timbre de Varón, que adquirió femenil Varona».
«Hoy se destaca su figura desde el punto de vista feminista», señala Varona.