domingo, mayo 01, 2016

DROGA  Y  DENGUE
          CULTURA Y MOSQUITO

                                                Hugo Esteva

A comienzos de los años noventa, cuando arrancaba la epidemia del SIDA y quedaba claro su origen occidental en el turismo homosexual masculino entre Estados Unidos y Europa, escribí una nota en el diario ”La Prensa” en que advertía sobre “El SIDA y la droga que vienen”. Tuvo tan poca trascendencia que he olvidado hasta dónde podría encontrar una copia en la montaña desordenada de mis papeles. Pero el pronóstico se cumplió tal cual y, aunque no tuviera mayor mérito porque ya estaba vigente en el hemisferio Norte, la referencia viene al caso porque la negativa a aceptarlo surgió de inmediato.
Es más –y esto pretende ser testimonio, no “auto-referencia”-, empezar a decir en reuniones científicas acerca de la relación entre virus HIV y Cirugía lo que brevemente desarrollaré aquí, fue suficientemente incorrecto desde el punto de vista político como para que de inmediato dejaran de invitarme a tales exposiciones. Eso a pesar de haber dirigido y realizado personalmente las primeras biopsias pulmonares para diagnosticar infecciones oportunistas en enfermos infectados por SIDA, con el riesgo de contagio pertinente pero obligado por la condición de cirujano del hospital universitario.
Lo sencillísimo que desarrollé y reitero, es que la epidemia del SIDA (podría agregarse la de la drogadicción) fue la primera en que no escuché de mis colegas la definición clásica: una epidemia cuenta con un agente causal, un vector y una población víctima. Tal lo que sucede con el dengue, o con la fiebre amarilla: un virus como agente causal, una población expuesta como víctima, y un vector –en este caso un mosquito- que la transmite. Cuando no se puede eliminar al agente causal, y así sucede con estos virus, hay que atacar al vector. Lo singular es que en la epidemia del SIDA, donde el agente es el virus de la inmunodeficiencia humana adquirida (HIV) y la víctima inicial la población homosexual masculina promiscua, nadie habla del vector. Como tampoco se hace con el aumento epidémico de la drogadicción. Porque el vector transmisor es, en esos casos, la cultura. Y pocos están dispuestos a pagar el precio de denunciar a la cultura ambiente.
En efecto, desde la ambigüedad de las palabras hasta la oscuridad de las definiciones interesadas, nuestros ambientes intelectuales, nuestros medios de comunicación y, poco a poco, nuestra vida cotidiana se han llenado de la hipocresía que implica no llamar a las cosas por su nombre. Baste sólo recordar que son las minorías degeneradas las que han impuesto la definición de varios géneros donde Dios y la naturaleza han ubicado solamente dos sexos. Pero hay mucho más, porque toda la imaginación del “marketing” se ha ido poniendo al servicio de la promoción de esas mismas degeneraciones. O de los vicios que conducen a la muerte.
Porque, y debemos repetir lo que demostramos tiempo atrás, hasta las organizaciones internacionales supuestamente dedicadas a la promoción de la salud, como la OMS,  usan de campañas necesarias –combatir el tabaquismo- para ocultar que no luchan contra la drogadicción o que la apañan.
A través de falsos ídolos populares, a través de la música, a través de mensajes audiovisuales sutiles que nuestros nietos captan mucho mejor que nosotros, a través de un arte cada vez más vacío y complaciente con “lo que hay”, la sociedad occidental se cava su propia fosa. Y queda indefensa ante la siempre acechante invasión que ya no espera.
No digo nada nuevo. Pero vale la pena recordar el rechazo que provocó Benedicto XVI cuando lo expresó con claridad y calidad no igualables, en Ratisbona hace una década.
De ahí que no quepa asombrarse porque la importación de espectáculos musicales que requieren de drogas sintéticas para su disfrute, se cobre vidas de jóvenes cuyo entorno los impulsa a no poder ver el color de la vida sin una “previa” de estupidización mediante alcohol o fármacos estimulantes. Pero sí hay que tener claro que esos asesinatos masivos a merced de pequeños errores de cálculo o de excesos en la ambición económica que empiezan a multiplicarse al compás de la música electrónica, no se detienen sólo con procedimientos policiales. Menos con fuerzas de seguridad cómplices de los estrategas de la muerte. El combate se da en la cultura y requiere de autoridades capaces de ponerse coloradas frente a los vientos del mundo.
Da trabajo contener al mosquito vector del dengue, que aprovecha los inviernos moderados para preservar sus larvas y se adapta frente a los insecticidas. Pero mucho más trabajo y trabajo mucho más  sutil ha de costar vencer al vector cultura que, de lo contrario, promete traernos más y más muerte por droga y pestes rosas.

EVANGELIO DEL DIA



Virgen y doctora de la Iglesia (1347-1380) Fue todo un prodigio de criatura. La penúltima de 25 hermanos. Hija del matrimonio formado por el dulce y bonachón Giacomo Benincasa, tintorero de pieles y de Lapa de Puccio dei Piangenti, mujer enérgica y trabajadora. Nació en Siena el 1347, el año anterior a la tristemente célebre Peste Negra que asoló a toda Europa.
Ella vendría a sanar grandes males que poco después se levantarían también en el seno de la Iglesia. A pesar de su corta vida y de no haber ocupado cargos de responsabilidad, parece casi increíble cómo una joven mujer de pueblo pudo realizar empresas tan grandes como le tenía reservadas el Señor. Aquella niña alegre, juguetona  como correspondía a su edad, quedó prontamente truncada cuando siendo muy niña todavía, caminaba con su hermana y recibió una maravillosa visión del cielo: Veía a Jesús sentado en un rico trono y le acompañaban los Apóstoles San Pedro, San Pablo y San Juan...
Se entregó más a la oración, hacía todo mucho mejor que antes y de modo casi impropio de una jovencita de su edad. Parecía estar ensimismada y fuera de sí. Su madre para quitarle de la cabeza estas «manías», la pone al servicio de la criada de la casa. Catalina acepta gustosa esta nueva misión y se entrega de lleno a servir a los demás. Lo hace con gran cariño. Madre Lapa quiere que se aficione a la vida de sociedad y que piense en contraer matrimonio con un joven bueno y apuesto que ella le propone. Catalina no piensa así.
Ella se ha desposado ya secretamente con su Señor Jesucristo... Por fin el bueno y pacífico de su padre toma cartas en el asunto y dice: «Que nadie moleste a mi hija Catalina. Que ella sea quien tome la decisión de su futuro. Si ella quiere servir a Jesucristo que nadie se lo impida». Catalina ve abiertos los cielos y se hace terciaria dominica o Montelata como entonces se decía.

Oremos
Señor Dios nuestro, que diste a Santa Catalina de Siena el don de entregarse con amor a la contemplación de la pasión de Cristo y al servicio de la Iglesia, haz que, por su intercesión, el pueblo cristiano viva siempre unido al misterio de Cristo, para que pueda rebosar de gozo cuando se manifieste su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Calendario de  Fiestas Marianas: Nuestra Señora de la Fe, Amiens, Francia.

La Justicia avanza cada vez más decidida sobre Cristina Kirchner

Sábado 30 de abril de 2016
La mancha del escándalo está mojando muy cerca, demasiado cerca, de Cristina Kirchner. La ex presidenta y su hijo Máximo fueron imputados en una nueva causa por supuestos hechos de corrupción en la compraventa y el alquiler de inmuebles de la empresa Los Sauces. Los delitos que se investigan son la adulteración de documentos públicos, omisiones y adulteraciones en declaraciones juradas, enriquecimiento ilícito y, eventualmente, lavado de dinero.
La segunda imputación directa contra Cristina (y la primera contra Máximo Kirchner) la hizo el fiscal Carlos Rívolo ante el juez Claudio Bonadio, que investiga una denuncia presentada por Margarita Stolbizer. Mientras esto sucedía en Buenos Aires, el fiscal Guillermo Marijuan quedaba estupefacto varias veces en Santa Cruz por la fastuosidad obscena de las propiedades de Lázaro Báez.
Hay algo raro (o no tan raro) en esas propiedades inmensas y suntuosas: la mayoría de ellas nunca fueron usadas. No es raro, en efecto, si se analizan esas compras como maniobras de lavado de dinero. En definitiva, es mucho más fácil lavar la compra de inmuebles que dinero en efectivo.
Esta imputación contra Cristina Kirchner y su hijo tiene dos rasgos muy especiales. El primero es que se trata de una investigación en manos del juez Bonadio y del fiscal Rívolo; ambos han mostrado una importante independencia respecto de los Kirch-ner en tiempos en los que a la Justicia le costaba ser independiente.
Bonadio fue el único juez que allanó en Santa Cruz las empresas de la familia cuando Cristina era presidenta
Lo hizo cuando instruía la causa Hotesur, un caso claro de lavado de dinero en hoteles. Se hizo acompañar hasta el Sur por la Policía Metropolitana, bajo el mando del entonces opositor Mauricio Macri. Rívolo fue el fiscal que juntó las primeras y determinantes pruebas contra Amado Boudou en el caso Ciccone, que terminó luego con el procesamiento del entonces vicepresidente (y protegido de Cristina) por parte del juez Ariel Lijo.
La segunda característica es que el caso de la empresa Los Sauces confirma la teoría, extendida entre varios jueces, sobre el sistema de corrupción en los últimos 12 años. Empresarios de obras públicas o subsidiados para la provisión de energía y de transporte facturaban con enormes sobreprecios; ese dinero sobrante servía para pagar sobornos o retornos a los funcionarios que autorizaban los pagos. En algunos casos, como el de Lázaro Báez, eran, además, supuestos testaferros de quienes estaban en la más alta instancia política del país. Por eso, en algún momento Báez se vio en la desesperación de esconder dinero en el exterior o lavarlo en el país. El fiscal Marijuan descubrió en El Calafate que las sábanas y toallas de sus estancias no habían sido usadas nunca. Canchas de fútbol 5 con riego automático y quinchos con aperturas automáticas de puertas y ventanas. Todo eso tenía Báez en Santa Cruz y no lo usó jamás.
Báez y Cristóbal López vuelven a aparecer en el caso de la empresa Los Sauces, que le costó la segunda imputación a la ex presidenta y la primera a su hijo por delitos de corrupción. La primera imputación a Cristina la hizo el fiscal Marijuan por la ruta del dinero K, que es lo que está investigando en Santa Cruz. Un aspecto llamativo del expediente de Los Sauces es que hay un edificio construido por Lázaro Báez, con plata de Báez, sobre un terreno de Néstor Kirchner, que éste donó a su empresa, Los Sauces. Báez y Cristóbal López alquilaron luego ese edificio. ¿Cómo se explica que Báez haya construido con su dinero un edificio sobre un terreno de Kirchner y luego haya pagado por el alquiler del edificio? "Desconfianza. La vieja desconfianza de Néstor Kirchner", explica un juez que conoce varias pesquisas en marcha.
Otra extravagancia. La empresa fue incluida en sus declaraciones juradas por los Kirchner como adquirida en 2010 por 900.000 pesos, pero fue inscripta en el Registro de la Propiedad sólo dos años después, en 2012. En 2011, la compró por 200.000 pesos Osvaldo Sanfelice, socio de Máximo Kirchner. En 2012 la compraron los Kirchner, pero por un precio sideralmente más alto: 250.000 dólares. La constitución societaria de la empresa quedó inicialmente de esta manera: Néstor y Cristina Kirchner tenían, cada uno, el 45% de las acciones, mientras que Máximo Kirchner era dueño del 10% restante. Después de la muerte del ex presidente, las acciones se dividieron de esta forma: Cristina, con el 45%; Máximo, con el 32,5, y Florencia Kirchner, con el 22,5. La empresa tenía ocho inmuebles en la Capital Federal, Río Gallegos, El Calafate y el Chaltén; se los alquilaba sólo a Lázaro Báez y a Cristóbal López. "Los alquileres podrían ser sobornos o retornos a los Kirchner por los negocios que entregaron a Báez y López durante 12 años", escribió Stolbizer en su denuncia inicial. Bonadio y Rívolo avanzaron luego en la obtención de pruebas.
Cierta opinión pública tiene dudas sobre los resultados de los allanamientos en Santa Cruz porque no se encontró dinero suficiente. La conclusión es equivocada. Se encontró muchísimo dinero en bienes inmuebles, tres veces más que los previstos en la primera orden del juez Sebastián Casanello. Las espléndidas estancias y casas estaban recién hechas. La Justicia deberá investigar ahora cuándo se hicieron esas obras y cómo se pagaron. Es posible que Marijuan impute a más personas en esta causa, que tiene todas las características de una monumental operación de lavado de dinero.
En rigor, es Marijuan quien le está dando una orientación a esa causa. El juez Casanello parecía llevarla sin una dirección clara y cierta. Casanello es conocido en los tribunales por su vieja relación con La Cámpora y con el ex viceministro de Justicia cristinista Julián Alvarez. Sin embargo, exponentes importantes de la justicia federal confían en el progreso de la investigación porque Casanello está atenazado por dos factores. Uno es la calidad del fiscal: Marijuan es conocido como un funcionario implacable en los tribunales. Otro elemento determinante es que la investigación está siendo supervisada por la única sala independiente y prestigiosa de la Cámara Federal. Es la integrada por los jueces Martín Irurzun, Horacio Cattani y Eduardo Farah. Los tres jueces, que están por encima de Casanello, ya le indicaron al magistrado que fuera mucho más allá de sus propósitos iniciales.
Casanello ha recibido consejos de pares y superiores para que ponga en prisión, cuanto antes, a Martín Báez, el hijo de Lázaro. "Es sólo el hijo. Yo también tengo hijos", suele responder Casanello. Casanello se equivoca: Martín Báez tiene 35 años, no es un adolescente al que su padre lo lleva a cualquier parte, y es accionista de todas las empresas de Lázaro Báez. En resumen: si las empresas de Lázaro Báez lavaron dinero, también es culpable su hijo y socio, Martín. Su eventual detención no sería una extorsión, sino una conclusión lógica de la investigación. Casanello lo citó a declaración indagatoria para el próximo viernes. Martín Báez podría estar viviendo los últimos días en libertad.
Casanello difícilmente llegue, por sus antecedentes y su actual gestión, hasta Cristina Kirchner. Pero significará sólo un descanso para la ex presidenta. El juez fue empujado por la Cámara Federal para que decidiera los allanamientos que finalmente hizo el fiscal Marijuan. El propio Marijuan está decidido a llegar hasta los que mandaban en el país en los tiempos en que Lázaro Báez se enriqueció sin límites ni medidas. La polémica sobre si se llegará o no a Cristina Kirchner es poco consistente. ¿Por qué se condenaría a alguien por lavado de dinero sin averiguar el delito precedente, es decir, cómo consiguió el dinero? ¿Por qué, si Báez construyó su inmensa fortuna con la obra pública que le prodigaron los Kirchner durante 12 años? Varios jueces quedarían a tiro de un juicio político en el Consejo de la Magistratura si el hilo se cortara en el lavado de dinero de Báez.
Báez también aparece en la causa Hotesur alquilando habitaciones vacías en hoteles de Cristina Kirchner. Típico y antiguo método de lavar dinero. Esa causa es la más sencilla de esclarecer. Basta, como dice el periodista Hugo Alconada Mon, con contar las medialunas y las sábanas que se mandaban a lavar y compararlas con las habitaciones supuestamente ocupadas. La causa terminó en manos del juez Julián Ercolini, luego de que otra sala de la Cámara Federal, la más cuestionada y la que más desconfianza merece (integrada por los jueces Jorge Ballesteros y Eduardo Freiler), la retuviera desde octubre pasado para establecer si el juez competente era Ercolini o Daniel Rafecas.
Otra cosa es el cómo y el cuándo se llegará a Cristina Kirchner. Un consenso entre jueces señala que una ex presidenta necesita de una carga de pruebas más sólidas que cualquier otro mortal. La oportunidad ocurrirá, dicen, luego de que muchos de sus viejos colaboradores hayan ido a parar a la cárcel. No quieren convertir una eventual sentencia merecida en un espectáculo de resurrección política. Deberán caer antes los que la rodearon. Es simple. Primero ellos; después ella.

Cristina y Báez, un hilo que puede cortarse

Jueves 28 de abril de 2016
Los tribunales federales porteños producen gags desopilantes. Por ejemplo, que en las tranqueras de las remotísimas estancias de Lázaro Báez aparezcan movileros relatando: "De un momento a otro llegarán los allanamientos del juez Sebastián Casanello". Mientras tanto, el fiscal Guillermo Marijuan hacía noche en Comodoro Rivadavia, porque el avión que le prestaron no atravesaba la niebla patagónica. Para calmar la ansiedad de la audiencia, Casanello hizo abrir cofres y galpones con autos de alta gama y joyas costosísimas. Eso sí, no encontró bóveda alguna. Lo más parecido fue un montículo de tierra removida. Un mani pulite filmado por Fellini.
Tal vez sea razonable. El kirchnerismo es capaz de superar el 30% de inflación, de importar gas en el país de Vaca Muerta y de quedarse sin dólares durante el boom de las commodities. Pero, si le dan tres años de plazo, consigue hacer desaparecer los escondites del dinero mal habido. Porque sobre los tesoros que mandó a buscar Casanello la prensa está informando desde el año 2013.
Pero la impericia puede ser invencible: a primera hora de la mañana de hoy, cuando se actualiza este texto (*), llegaban versiones desde Santa Cruz acerca de que el personal policial habría detectado una bóveda en la estancia La Julia, escondida tras paredes y techos falsos. Se la habría detectado gracias al plano de un albañil que trabajó en su construcción. Al parecer, también habría plata. Si es que no falla el olfato de los perros.
A pesar de eso las diligencias de estos días en el sur, con toda su espectacularidad, o tal vez gracias a ella, parecen un nuevo recurso para garantizar la impunidad de los funcionarios acusados de corrupción. En especial de Cristina Kirchner.
Nadie se interesó en identificar los escondites de Báez en todos estos años. Casanello tampoco ordenó un allanamiento cuando detuvo al empresario. Declaró el explosivo Leonardo Fariña y aun así siguió esperando. Hace 15 días, la Cámara Federal le ordenó decomisar los fondos de Báez. Pero hizo falta una segunda confesión de Fariña para que se desperezara. Así y todo, se tomó una semana para autorizar a Marijuan a viajar al Sur.
Casanello perjudica a sus colegas. En un momento en que los jueces federales porteños están bajo sospecha, él exhibe los trucos disponibles para evitar una sanción. Retrasar los procedimientos es sólo uno. Hay otro mucho más eficiente: acotar el delito que se investiga para dejar a salvo a posibles imputados. Durante mucho tiempo Casanello circunscribió su interés a los despilfarros de Fariña. De la compra de una Ferrari a un amigo del sindicalista José Luis Lingeri, "Mr. Cloro", a un campo mendocino. Como el recorte del juez era insuficiente, el kirchnerismo intervino sobre la fiscalía. Carlos Gonella, el fiscal antilavado, escribió a los subordinados de Marijuan que excluyeran a Báez y a Julio De Vido de la investigación. Gonella está procesado por ese consejo. Pero Alejandra Gils Carbó, la procuradora, no lo sancionó.
Después de desbocarse ante Jorge Lanata, Fariña fue tras las rejas por evasión impositiva. O por hablar. Al poco tiempo, Casanello dictó la falta de mérito de Báez. También redactó el sobreseimiento. Pero, cuando estaba por firmarlo, Cristina Kirchner acusó de deslealtad a su presunto testaferro.
Fariña se cansó de ser el único preso de la red. Esperó al cambio de gobierno y se declaró arrepentido. Sus revelaciones obligaron a Casanello a abrir el círculo del expediente. Entró Báez. Pero la causa sigue estando restringida. Que aparezcan autos, alhajas, aviones, campos y aun euros enmohecidos es irrelevante. El juez se circunscribe a un caso de lavado de dinero. Es una falta subsidiaria del crimen principal: la fijación de sobreprecios en la obra pública para el cobro de retornos. La excitante "ruta del dinero K" puede conducir a Nassau o Seychelles, pero aleja a los jueces de los Kirchner. Permite que, a la larga, Casanello transfiera el expediente al fuero penal y económico. Cristina Kirchner, De Vido y los demás acusados de apropiarse de fondos públicos seguirían protegidos.
Hay dos circunstancias que desbaratarían esta estrategia. La primera es que la causa Báez se conecte con la de sobrefacturación de la infraestructura, que investiga el juez Julián Ercolini, y con la de los retornos enmascarados en alquileres de Hotesur, que lleva Daniel Rafecas. Esos puentes reconstruirían el circuito sobreprecios-lavado-coimas. Y conectarían dos fenómenos que el montaje procesal pretende aislar: política y dinero negro.
Las decisiones judiciales van en sentido contrario. Rafecas desarticuló la pesquisa de Hotesur girando una parte a Ercolini. En la senda de Elisa Carrió y Margarita Stolbizer, Laura Alonso, la titular de la Oficina Anticorrupción, pidió anteayer la reunificación. Es una señal significativa de Mauricio Macri.
Rafecas estuvo paralizado nueve meses con la excusa de un problema de competencia. El fiscal de Hotesur, Carlos Stornelli, le pidió en vano que activara la investigación. Pero Rafecas aún no tocó un solo documento de los que incautó Claudio Bonadio en las oficinas santacruceñas de los Kirchner. Los tiene en un galpón. No se los muestra a nadie. A la Báez. Bonadio los pidió para otra causa. Sólo cuando amenazó a su colega con allanar la secretaría del juzgado logró que se los enviaran. A la vez Stornelli, ayer, en una causa por el financiamiento del mausoleo de Néstor Kirchner que sigue el juez Sergio Torres, obtuvo otros testimonios relevantes. Fue en una oficina santacruceña, sobre la ruta 3, que se le escapó a Casanello.
Rafecas y Casanello superaron un antiguo encontronazo emocional para estudiar juntos una protección para la señora de Kirchner. En los tribunales aseguran que Casanello mantiene contacto permanente con El Calafate, a través de Telegram. Apenas Fariña terminó su declaración, se unió a esa mensajería.

Arrepentidos

La otra novedad que perforaría el escudo procesal que protege a Cristina Kirchner es que un nuevo arrepentido conecte las tres causas. Por eso el kirchnerismo teme a Báez. En cualquier momento él podría sentir que el lugar que ocupa en el penal corresponde a otro. Como Fariña sintió que ocupaba el lugar de Báez. Hasta hace pocas semanas, la ex presidenta mantuvo un dispositivo para alejar ese nubarrón: las defensas de los involucrados en las tres causas eran coordinadas en las sombras por un mismo abogado. Adjudican ese rol a Daniel Pastor, un discípulo de Julio Maier. Pero Pastor ya no monitorea a Báez. En cambio su maestro, Maier, sigue fiel a Cristina Kirchner: ayer acompañó al defensor de la ex presidenta, Alberto Beraldi, a la Cámara Federal para recusar a Bonadio en la causa del dólar futuro. Los escoltó el titular del CELS, Horacio Verbistky. ¿Denunciarán una violación de los derechos humanos?
El hilo que une a Báez con la señora de Kirchner es cada día más delgado. Comenzó a debilitarse mucho antes de que ella lo acusara de apropiarse de sus bienes y le bajara el pulgar de la obra pública. Tal vez Báez tuvo el primer indicio cuando, en la licitación de las represas Kirchner y Cepernic, ya no lo trataron como un testaferro. Báez iba asociado a Iecsa, de Ángelo Calcaterra, el primo de Macri, y a la china Sinohidro. Pero el escándalo desatado por Fariña hizo que lo reemplazaran por otro constructor nacional y popular: Gerardo Ferreyra, aliado a otra china, Gezhouba. Ferreyra es el titular de Electroingeniería, acusada en Brasil junto con De Vido por recibir coimas de Petrobras. La compañía lo niega. Ferreyra está casado con la dueña de la joyería Simonetta Orsini, la preferida de los jueces federales. Alguien convenció a Cristina Kirchner de que los cargos contra Electroingeniería se proponen reemplazarla con compañías de Calcaterra y Nicolás Caputo, manteniendo a Gezhouba. ¿Alucinaciones?
El azar, o el funcionamiento de un sistema, quiere que estos actores reaparezcan en una polémica que ayer tomó temperatura. El cordobés Juan Schiaretti se enfrentó al grupo Techint por la provisión de tubos para los gasoductos que licitó la provincia. El ministro de Servicios Públicos, Fabián López, acusó a Techint de querer monopolizar ese producto. Desde Techint denunciaron que Schiaretti autorizará la importación de caños chinos a precio de dumping.
La disputa es interesante por su contexto. La red de gas fue adjudicada a Iecsa, de Calcaterra, asociada a China Communications Construction Co., y a Electroingeniería, unida a China Petroleum Pipeline Bureau. Lo más llamativo: el ministro Fabián López, que defiende la importación de insumos chinos, fue el organizador de la licitación de las represas patagónicas cuando era subsecretario de Recursos Hídricos de De Vido. López trató en aquel entonces con los mismos protagonistas: Calcaterra, Ferreyra y el gobierno chino. Sólo falta Báez.
Las represas santacruceñas y los gasoductos cordobeses iluminan otro ángulo opaco: la expansión de China en la obra pública coincide con el aumento de la corrupción. Curiosa ruta del dinero que lleva desde la celda de Báez al diseño de la política exterior.


¿EN PRO O EN CONTRA DEL ORDEN NATURAL?


NOTIVIDA, Año XVI, Nº 1005, 27 de abril de 2016
¿EN PRO O EN CONTRA DEL ORDEN NATURAL?
El diputado Daniel Lipovetzky (PRO) presentó en la cámara baja el proyecto de ley antidiscriminatoria que la activista María Rachid impulsó en la Ciudad de Buenos Aires -él cofirmó- y la Legislatura aprobó. Al igual que la ley porteña el proyecto prevé sanciones para cualquiera que defienda el orden natural. El expediente que históricamente impulsó la FALGBT ahora es promovido por los “militantes oficialistas” de la flamante Mesa Nacional de “Cambiemos Diversidad”.
Como precisó la propia Rachid, el proyecto es el último de los objetivos (“identidad de género”, “matrimonio igualitario”, etc.) que le queda por cumplir a la FALGBT desde su constitución el año 2004. Es el primer punto del “Plan Nacional contra la Discriminación” aprobado por el expresidente Néstor Kirchner mediante el Decreto 1086/2005 y el más codiciado por la FALGBT.
La ley incorporaría causales de discriminación no contempladas en la Ley Nacional Antidiscriminatoria vigente; entre ellas, la no discriminación por “género, identidad de género y/o su expresión, y orientación sexual”, motivos que -según explicaba Rachid en los fundamentos que replicó Lipovetzky - tienen “poder simbólico, político y educativo”. 
Al igual que la ley Nº 5261 de la Ciudad, el proyecto nacional  introduce la carga dinámica de la prueba en lo civil y administrativo, obliga a difundir mensajes antidiscriminatorios en espectáculos masivos y a incluir los mismos lineamientos en los contenidos curriculares básicos del Programa Nacional de Educación Sexual Integral. Establece al Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) como autoridad de aplicación.
El expediente presentado ahora por Lipovetzky (1450/2016) fue cofirmado por: Fernando Sánchez (CC, Cap.Fed.), Lucas Incicco (PRO, Sta.Fe), José Luis Patiño (PRO, Cap.Fed.) y  Gisella Scaglia (PRO, Sta.Fe).
Para medir los alcances del proyecto basta recordar que a poco de ser sancionada la ley porteña su autora, María Rachid, cargaba en su cuenta de Twiter contra el colegio católico San José de Calasanz, ubicado en el barrio porteño de Caballito. Le tocó a un activista LGBT votar en el Calasanz y cuando ingresó en el Colegio vio un cartel colgado en la galería. Tenía la imagen de una joven pareja con un bebé en los brazos y la leyenda: “Apostemos por lo que es natural. Un hombre y una mujer transmiten la vida. Hay cosas que no pueden cambiar”. Eso alcanzó para que Rachid -por entonces legisladora de la Ciudad de Buenos Aires- anuncie que iba a realizar una denuncia contra el colegio porque “viola la ley antidiscriminatoria de la ciudad de Buenos Aires”.
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NOTIVIDA, Año XVI, Nº 1005, 27 de abril de 2016
Editores: Lic. Mónica del Río y Pbro. Dr. Juan C. Sanahuja
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Denuncian que Máximo Kirchner recibía dinero de Milagro Sala

Una diputada imputada por el desvío de fondos declaró que la Tupac entregaba valijas al hijo de Cristina, en Olivos
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Lucrecia BullrichLA NACION
Sábado 23 de abril de 2016
Mabel Balconte apuntó a Sala y a Máximo
Mabel Balconte apuntó a Sala y a Máximo. Foto: Archivo
La denuncia de una supuesta "ruta del dinero" que incluiría a Máximo Kirchner recibiendo retornos recalentó ayer el escándalo por el reparto de fondos públicos en Jujuy, por el que la dirigente Milagro Sala está presa hace más de tres meses.
La diputada provincial Mabel Balconte, ex integrante de la Tupac Amaru -la organización Social que lidera Sala-, denunció que durante 2014 y 2015 la dirigente se reunió todos los meses con Máximo Kirchner en la quinta de Olivos para entregarle parte del dinero que la Tupac recibía del gobierno nacional de Cristina Kirchner para construir viviendas en Jujuy.
La denuncia forzó a Máximo Kirchner a salir a hablar del tema. En diálogo con radio Del Plata vinculó la acusación al discurso que dio su madre la semana pasada ante los tribunales. "Es un vuelto a las palabras de Cristina", sostuvo. Y después agregó: "Así está Jujuy, van a buscar donde más le duela a la compañera (Sala), pero uno está para bancar y ayudar".
Balconte, integró la Tupac Amaru desde 2007 hasta hace pocos días y está imputada en la causa por la que Sala está presa por supuesta asociación ilícita, fraude a la administración pública y extorsión.
Según pudo reconstruir LA NACION, Balconte denunció ante el juez Gastón Mercau, quien la indagó ayer, que una vez que los cooperativistas de la Tupac cobraban en el Banco Nación de San Salvador los cheques enviados por el Ministerio de Planificación, entonces a cargo de Julio De Vido, Sala retenía el dinero y lo trasladaba en bolsos a Buenos Aires, a veces en avión y otras por tierra, dependiendo de la cantidad.
Una vez en la ciudad, acompañada por una decena de cooperativistas de la Tupac Amaru, entre los que al menos una vez estuvo la propia Balconte, Sala llevaba los bolsos a la habitación de un hotel en Lima 265, en el barrio de Monserrat, volvía a contar los billetes y luego se reunía a solas con Máximo y con Andrés "El Cuervo" Larroque en Olivos. Los encuentros los organizaba el dirigente de la Tupac "Coco" Garfarini. El miércoles, antes de ser indagada por Mercau, Balconte presentó una denuncia contra Sala en la que dio detalles de la maniobra y sumó protagonistas a la trama.
Según la denuncia, a la que accedió LA NACION, después de ver a Máximo -a quien según Balconte Sala se refería como "el principito"-, la dirigente se reunía con De Vido en Planificación para entregarle los "comprobantes de obra" a cargo de la Tupac. Siempre según la denuncia, también era recibida por el entonces secretario de Obras Públicas, José López, y el subsecretario de Vivienda, Julián Nivello.
Según expuso ante el fiscal Darío Osinaga, Balconte no denunció antes a Sala por temor. Afirmó haber sido "amenazada y extorsionada" por la líder del movimiento en "reiteradas oportunidades". Detalló que Sala le decía "hija de puta, cajetuda de mierda" y que hasta la amenazó de muerte. Añadió que, en otras oportunidades, la jefa de la Tupac Amaru "mostraba un revólver chiquito, lo ponía sobre la mesa" y les decía " Pintemos fierros. ¿O qué? ¿Les tiembla la pera?".
La abogada de Sala, Elizabeth Gómez Alcorta, aseguró ayer que Balconte declaró contra Sala después de haber sido amenazada el martes pasado por su abogado, Guillermo Puertas, y por otras personas que no identificó.
"Luego de ese hecho, Balconte cumplió con el guión a rajatabla: denunció que se llevaban valijas de dinero de Jujuy a Olivos, en consonancia con la estrategia nacional de implicar al gobierno saliente en el uso indebido de fondos", ahondó Gómez Alcorta. Puertas rechazó la acusación. "La diputada me buscó voluntariamente para que la asesorara", dijo a LA NACION. También Balconte negó haber sido amenazada por su abogado y aseguró que denunció a Sala recién ahora porque el nuevo gobierno provincial, del radical Gerardo Morales, le permitió "volver a creer en la Justicia".