jueves, noviembre 01, 2012

Despierta dudas la enfermedad de Cristina | Informador Público

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Despierta dudas la enfermedad de Cristina

octubre 31, 2012
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En todos los niveles del gobierno existe la preocupada certeza de que Cristina W. Fernández se encuentra gravemente enferma. Así, se asegura que la “hipertensión arterial” que ayer la sacó de la escena pública es nada más -y nada menos- que un agravamiento de su conocida bipolaridad, intensificada por la medicación que, en cantidades cada vez mayores, se le suministra de manera continua. Sin embargo, ha llamado la atención el comunicado difundido ayer temprano que, pese a su carácter difuso y pretendidamente no alarmista, viene a darse sobre la fecha del 8 de noviembre cuyos alcances inquietan sobremanera al oficialismo. Algunos observadores no desechan la posibilidad de que la idea que ahora anima los actos de gobierno es la de victimizar a Cristina con la esperanza de que influya psicológicamente para disminuir la afluencia de público a las marchas que ese día se realizarán a lo largo y lo ancho de todo el país para realizar toda clase de reclamos y oponerse al todavía no abandonado proyecto de reelección y de reforma constitucional.
Para los conocedores de la intimidad de la situación, por más que se desee poner el acento en esa eventual victimización, será imposible detener a la marea humana anticipada por un inteligente proceso de organización, pese a la espontaneidad con que ha sido elaborado. Pocas son las personas que intervienen y el peso de las conexiones está dado por la intercomunicación de las llamadas “redes sociales”, que incluso detectaron algunas maniobras del oficialismo para tratar de debilitar la gran movilización. Hasta ese día, el sistema utilizado es único en el país y ofrece la particularidad de que, al carecer de una o más figuras conocidas, la posibilidad de realizar ataques personalizados se ha esfumado. Algunos lo comparan con la técnica del judo, que aprovecha la fuerza del oponente y lo cierto es que quienes más conocen de estos asuntos y asesoran a la Casa Rosada, hicieron que se desecharan todos los planes consistentes en utilizar la violencia u otras medidas concurrentes. Estas ideas circularon a partir de las conversaciones que centralizaron los jóvenes camporistas y de las distintas organizaciones que mantiene el kirchnerismo, a quienes se les señaló que sería “peor el remedio que la enfermedad” y que la intención de infiltrar activistas para que produzcan desórdenes de distinta naturaleza, también terminaría mal. La experiencia de los “indignados” españoles fue contundente: recomendaron sentarse y dejar en evidencia a los revoltosos.
Como última variante surgió entonces la victiminización, pero el hecho es que la realidad del malestar de Cristina es inocultable y contribuye al debilitamiento general de su gobierno. En realidad, los más preocupados son la docena de funcionarios que integran la intimidad presidencial, pues están más expuestos que otros a las consecuencias legales que deberán afrontar en el futuro por las graves irregularidades cometidas, además de los jueces prevaricadores que se sometieron a la voluntad oficial de aplicar condenas anticonstitucionales a más del millar de presos políticos, cuya cantidad está o estaba previsto aumentar. Esto último merece un comentario adicional, pues las opiniones comienzan a dividirse frente a la realidad. Por ejemplo, mientras unos buscan la manera de crear mejores condiciones para enfrentar el devenir, otros, a la inversa, quieren acelerar los hechos persecutorios, como ocurre, por ejemplo, con la causa n° 1282 y las conexas, (TOF n° 5, de la Capital Federal) donde hay 67 acusados que en parte también están comprendidos por la causa n° 1289, generada por un profesional de las denuncias, Víctor Melchor Basterra, Nombre de Guerra “El Vasco”. Este actuó como terrorista dentro de las distintas organizaciones -FAP, ERP y Montoneros, entre otras- participó del asesinato del gremialista Dirk Klosterman, del senador peronista Alberto Armesto y de varios abogados y empresarios, además de atentados con bombas y otros medios. Lo interesante de este caso es que está demostrado que Basterra es un delincuente de alta peligrosidad que, finalmente, integró la pléyade de terroristas traidores a sus organizaciones, se convirtió en entregador de sus compañeros a los grupos de tareas de la ESMA y llegó a actuar como un verdadero PCI (Personal Civil de Inteligencia). Ahora vuelve a traicionar, lo que confirma el viejo adagio que expresa que “quien traiciona una vez, lo hará siempre”. Las causas en cuestión reunieron a unos 800 testigos bien organizados y aleccionados, que deberán declarar durante las horas hábiles de sólo 12 días pero con 2 para que el Tribunal Oral analice más de 10 mil fojas. El dislate determinó, entre diversos motivos, la renuncia de la fiscal general adjunta de la Procuración General de la Nación, Dra. Mirna Goransky, quien fue reemplazada por los fiscales Guillermo Friele y Mercedes Soiza Reilly, todo lo cual configura una serie de anomalías similares a las ocurridas en otros casos de los que, se dice, las sentencias -muchas de ellas a perpetuidad- estaban redactadas de antemano.
Si nos detuvimos resumidamente en este hechos que están en plena ebullición, es porque ponen de manifiesto intimidades contradictorias dentro del gobierno, que se apresta a enfrentar tensiones de gravedad inusitada, incluso más profundas de lo que creen algunos funcionarios que hacen oídos sordos a las advertencias de otros, más realistas o tal vez mejor informados. Al respecto, es difícil ubicar la posición de Cristina. Están los que sostienen que su enfermedad le impide evaluar correctamente la realidad y, a la inversa, hay quienes interpretan que se siente apabullada por la multiplicidad de problemas, el fracaso de todas las iniciativas para solucionarlos y su sometimiento al ideologismo de quienes son elegidos como asesores preferidos para luego ser dejados de lado.
De todos modos, lo cierto es que entre las principales medicaciones que consume la Presidente, está la Levotiroxina, el Rivotril en dosis progresivas, litio para la bipolaridad y un nuevo remedio inyectable, cóctel que le modifica erráticamente el ánimo, le provoca la caída del pelo, altera sus facultades, la vuelve irascible con cualquiera, y al insomnio se le agrega la excesiva sequedad de la piel, factores todos éstos adversos y constantes. Los médicos ya le habían recomendado que era imprescindible una licencia, que día a día debería ser más prolongada, circunstancia que genera problemas políticos que ya comentamos, centralizados en la imposibilidad moral y política de Boudou (Amado) para sentarse en el sillón de Rivadavia. Aunque bien mirado, el asunto podría entenderse si se mide adecuadamente la decisión de enviarlo a las Naciones Unidas a Víctor Hortel, el director del Servicio Nacional Penitenciario que integra el movimiento “Negros de Mierda” y conduce a los presos comunes que integran el activista “Vatayón Militante”. En ese destino diplomático, deberá exponer sobre sus ideas de manejo carcelario, asunto que posiblemente tenga un contenido papeloneo que se sumará a todos los temas similares o de igual categoría. Por eso hablamos recientemente de una “virtual acefalía presidencial” que, en la práctica, significa que el kirchnerismo se encuentra en un callejón sin salida. Otros, con acierto, la definen como una marcha vertiginosa hacia el abismo. También podemos recordar nuestros vaticinios de una situación cada vez más anárquica, de pérdida de autoridad y de crecimiento de preguntas inquietantes como las que giran alrededor de la decisión final que tomarán los gobernadores, sector donde “hizo punta” el cordobés de la Sota. De allí que el llamado 8 N -cada vez más cercano- tiene múltiples implicancias. Entre ellas, la necesidad de la ciudadanía de expresarse de manera directa para cubrir el vacío de los partidos políticos y la ausencia de dirigentes. Por eso vamos a reiterar aquello de que hay que ir pensando -con equilibrio pero en profundidad- en la necesidad de prepararse para el día después.
Carlos Manuel Acuña