lunes, enero 08, 2018

TRIVIA: ¿Cuánto sabes sobre la Revolución Rusa?

https://www.infobae.com/america/mundo/2017/10/25/trivia-cuanto-sabes-sobre-la-revolucion-rusa/

jueves, enero 04, 2018


La legendaria espada del Rey Santo Fernando en el escudo de Sevilla que espanta a Podemos

El escudo oficial muestra al Rey cristiano que completó el asedio de Sevilla con su espada «Lobera», símbolo de su poder y considerada una reliquia de tiempos del conde Fernán González

 

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La aprobación de un escudo para la ciudad de Sevilla suscitó hace pocos días una aparatosa polémica en el pleno de su ayuntamiento. La heráldica ahora oficial de Sevilla lo es con los votos a favor del PSOE, PP y Ciudadanos, pero con la oposición de Participa y de Izquierda Unida, que consideran que el escudo es «rancio, machista, y solo refleja cinco siglos de historia, y no la etapa tartésica o la moderna». En este sentido, a la marca de Podemos en este ayuntamiento le molesta especialmente que el Rey San Fernando aparezca en la posición central portando una espada medieval, «máxima expresión de la violencia» y «una llamada a la conquista y a la guerra», según cita una alegación de este partido titulada «Fomento e incitación a la violencia».
El escudo oficial de Sevilla muestra, concretamente, «sobre esmalte de gules (rojo), a un Rey sedente acompañado a la diestra y a la siniestra por dos obispos. Mantelado de azur con el NO8DO, corona real y lema de la ciudad». El Rey es San Fernando III de Castilla, el monarca y santo que tomó la ciudad en 1248, y los obispos San Leandro y San Isidoro, ambos del periodo visigodo. Una escena, la del rey y los obispos, que no era oficial hasta el pleno del pasado miércoles, pero sí un símbolo recurrente en la ciudad. Sin ir más lejos, algunos de los azulejos que decoran la Plaza de España la representan.
La espada de Fernando III criticada por Participa cuenta con una solemne historia a sus espaldas. Tras conquistar Córdoba y Jaén, el Monarca que unificó los reinos de Castilla y León puso cerco a la Sevilla musulmana en 1247. Fernando realizó un asedio combinado desde tierra y agua, de manera que sin apoyo las plazas musulmanas cercanas a la ciudad fueron cayendo paulatinamente en manos de los castellanos. El 23 de noviembre de 1248, el emir sevillano Axataf se rindió ante Fernando III, que participó en el asedio con su espada llamada «Lobera» e instaló en Sevilla la Corte hasta su muerte.

La leyenda de Fernán González

Sobre el origen de esta espada se cuenta que Fernando III, que sería santificado muchos siglos después, acudió expresamente a por ella al monasterio de San Pedro de Cardeña, donde se hallaba el sepulcro del mítico conde Fernán González. A este incierto noble del siglo X se le achaca haber elevado a Castilla a un nuevo escalón dentro de los reinos hispánicos y a su arma predilecta se le otorgaban poderes mágicos tales como una suerte de Excálibur español. Según relata el obispo de Pamplona Prudencio de Sandoval, el Santo Rey determinó llevarse la espada y el guión del conde a la campaña sevillana, «confiado en que por estos medios Dios le había de entregar la ciudad y le había de dar victoria contra los moros».
Lobera, espada de Fernando III el Santo, Catedral de Sevilla.
Lobera, espada de Fernando III el Santo, Catedral de Sevilla.
Tras la caída de Sevilla, la espada se convirtió en el símbolo de poder de Fernando III, y así aparecerá en muchos grabados, con espada y orbe en mano, en vez del tradicional cetro. A la muerte de su padre, Alfonso X dispuso, en 1255, que cada 23 de noviembre se conmemorara la toma de Sevilla con una procesión solemne donde la «Lobera» fuera exhibida a la cabeza. Todavía hoy se conserva esta tradición y la espada es guardada como una reliquia en la Catedral de Sevilla. O al menos allí se conserva una que corresponde con la descripción legendaria de esta espada, una hoja plana y dos filos que termina en punta redonda.
En este sentido, existe otra espada, también llamada Lobera e igualmente atribuida a Fernando III el Santo, custodiada por Patrimonio Nacional en la Armería de Palacio Real de Madrid. No obstante, Enrique de Leguina y Vidal, barón de la Vega de la Hoz, expuso en su obra «Espadas históricas» (1898), que ni la espada que se conserva en Sevilla ni la de Madrid son del siglo X. Ambas son del siglo XIII, cuando se produjo la conquista de Sevilla, pero ninguna pudo pertenecer al conde Fernán González.
En este sentido, el escritor Don Juan Manuel (nieto del Rey Santo) consignó en su «Libro de los ejemplos del conde Lucanor y de Patronio» (escrito entre 1330 y 1335) que el Rey entregó la espada a uno de sus hijos, al infante Don Manuel (padre del escritor), al tiempo que le decía: «Non vos puedo dar heredad ninguna, mas dovos la mi espada Lobera, que es cosa de muy grand virtud et con que me fizo Dios a mi mucho bien».​
El 29 de agosto de 1326, su hijo, el escritor, derrotó a las tropas del Reino de Granada en la batalla de Guadalhorce, donde murieron unos 3.000 musulmanes y unos 80 castellanos. En la «Gran Crónica» de Alfonso XI se relata que una carga de este noble, armado con la espada, salvó al ejército cristiano de la derrota cuando la retaguardia se estaba derrumbando peligrosamente.



FELIZ AÑO PARA TODOS A LOS PIES DE NUESTRA SANTÌSIMA VIRGEN


La carta de Francisco Franco y Martínez-Bordiú a su madre

Reivindica la memoria de su madre, recordando sus propias palabras: «No quiero ser juzgada por la vida de los demás. Soy Carmen. Nada más»

 

 

 



Ha sido providencial que la RAE haya incorporado, recientemente, un término tan preciso para definir lo que va a suceder con la memoria de mi madre.
Los emperadores romanos emplearon las «Damnatio memoriae» para condenar el recuerdo de un enemigo o predecesor, eliminando toda imagen o vestigio del mismo. Hoy se ha rescatado tan primitiva práctica, añadiéndole la «Posverdad», que tan eficazmente utilizó Stalin como arma de propaganda totalitaria. En el refinamiento de tal perversión, en España decidieron legislarla, a través de la ley de Memoria histórica del inefable Zapatero, una norma infame en línea con la dictadura de lo políticamente correcto, utilizada para que los cobardes se autocensuren y estigmatizar a quienes tienen un pensamiento libre e independiente.
Aún caliente el cuerpo de mi madre, en una tertulia televisiva se apresuraban a faltarle el respeto, poniéndose la «medalla» de llamarla «hija del Dictador» y anunciando ya su propia posverdad. No tuvieron la decencia de dar una tregua de cortesía, no quisieron perder un minuto para pensar en el dolor de su familia, pero prefiero quedarme con estas palabras suyas:
«Aquí estoy. Dispuesta a recibir aquello que venga. Sin lágrimas. No tengo miedo a nada. Ni tan siquiera a la muerte. La he visto de cerca muchas veces y la conozco perfectamente. No le tengo miedo. No me pillará quieta. Reivindico mi nombre porque no quiero ser juzgada por la vida de los demás. Ni la de mis padres, ni la de mi marido, ni la de mis hijos. Soy Carmen. Nada más. Carmen, una mujer que ha sido testigo de casi un siglo de historia».
Es fácil criticar a quien no se conoce, pero no deja de ser una temeridad y una práctica que descalifica a quien lo hace. Quien conoció de verdad a Carmen, dudo que pueda decir nada malo de ella.
Siempre he dicho que mi madre fue hija de su padre y mujer de su marido y que, solo tras su viudedad, fue ella misma. Fue una mujer discreta, y prudente, aprendió a pasar de puntillas y evitar situaciones tensas. Sobreprotegida durante más de la mitad de su vida, aprendió a sobrevivir en un mundo hostil. Y lo hizo con una enorme dignidad, sin un solo lamento. Era increíblemente comprensiva con las debilidades humanas y no conocía el odio ni el rencor. Su máxima fue siempre la de no molestar, aún en los umbrales de su muerte.

Capacidad de adaptación

Me tocó, como hijo y médico, comunicarle hace casi dos meses la inmediatez de su fin, sin cura ni remedio y fue ella la que quiso consolarme a mí. Me dijo que estaba preparada, que ya lo intuía y lo recibiría con fe y serenidad.
Generosa hasta el extremo, nunca dejó de sorprenderme su capacidad de adaptación y mente abierta ante los múltiples problemas y disgustos que la vida le deparó, especialmente a través de nosotros, sus hijos. Jamás le oí un lamento ni un reproche, todo lo aceptaba con naturalidad. Le costaba emitir opiniones, acaso para evitar molestar a nadie, había que sacárselas a la fuerza y cuando las decía, siempre eran ponderadas, reflexivas, llenas de sentido común, siendo un fuerte pilar y apoyo para todos los que la rodeábamos y queríamos.
No conseguí que escribiese sus memorias, pues desde su gran humildad, consideraba que no tenían interés, siendo su mayor orgullo haber presidido la Asociación contra el cáncer y su colaboración con Nuevo Futuro hasta el final.
Admiro especialmente su inmensa capacidad de renuncia, una virtud heredada de su padre, que, junto con la humildad y la bondad fue su seña de identidad.
Descansa en paz, madre y gracias por tu impagable amor y tu ejemplo. Defenderemos tu memoria contra la epidemia de la posverdad.

Santo Tomás Becket, 29 de diciembre 

Fue decapitado en el interior de la catedral donde se hallaba orando
Martirio de Santo Tomás Becket
Martirio de Santo Tomás Becket
«Defensor del clero frente a las ingerencias del poder civil encarnado por el monarca inglés Enrique II, del que fue su canciller y amigo, este arzobispo fue decapitado en el interior de la catedral donde se hallaba orando»
Nació en Londres, Inglaterra, el 21 de diciembre de 1118. Era hijo de una familia de origen francés; su padre era comerciante. Cursó estudios con los canónigos regulares de Merton, en Surrey, y tras la pérdida de sus padres, entrando ya en la veintena, se ganó el sustento trabajando primeramente al servicio de un familiar y luego con un señor aficionado a la cinegética y a la cetrería, deporte que heredó y cultivó durante un tiempo. Era inteligente y sagaz, exquisito en el trato. Había pasado por París y Bolonia donde había cursado teología, de modo que a los 24 años el arzobispo de Canterbury, Teobaldo, lo acogió entre los suyos y obtuvo para él muchas prebendas.
En 1154 después de recibir el diaconado, el arzobispo lo designó arcediano de Canterbury. Hasta la muerte de éste, acaecida en 1161, Tomás mostró su pericia y delicadeza en asuntos diplomáticos de cierta envergadura que el prelado le encomendó dentro y fuera de las fronteras. Estas misiones le llevaron en distintas ocasiones a Roma. Teobaldo veía en su estrecho colaborador un hombre valiente y fiel, que defendía la verdad; contó siempre con su aprobación y confianza. Estas y otras cualidades no pasaron desapercibidas para el rey Enrique II que hacia 1155 le había nombrado canciller suyo. Ambos mantuvieron una estrecha amistad. Fue una relación entrañable que sobrepasó el vínculo que les unía en las difíciles cuestiones de estado que compartían.
Tomás tenía una personalidad arrolladora y compleja. Fue templando su orgulloso temperamento, inclinado a la ira y a la violencia, a fuerza de oración y disciplina. Durante un tiempo fue excesivo en su prodigalidad, pero reconocido en su innegable generosidad a la hora de agasajar a todos, incluidos los ricos, y especialmente a los pobres. Tocante a la defensa de su país, en el campo de batalla no tenía precio. Era un aguerrido y valiente general que se sentía cómodo luchando por los suyos, a la par que vestía el hábito clerical.
Al fallecer Teobaldo, Enrique II lo designó sucesor suyo para ocupar la sede arzobispal haciendo uso del privilegio que le había conferido el pontífice. Al saber que fraguaba este nombramiento, Tomás pareció adivinar lo que iba a suceder, y vaticinó: «Si Dios permite que yo ascienda a la dignidad de arzobispo de Canterbury, no pasará mucho tiempo sin que pierda los favores de Vuestra Majestad, y todo el afecto con que vos me honráis se transformará en odio. Puesto que Vuestra Majestad proyectará hacer ciertas cosas que vayan en perjuicio de los derechos de la Iglesia, mucho me temo que Vuestra Majestad requiera de mí una ayuda o una aprobación que no podré darle. No faltarán personas envidiosas que aprovechen esas ocasiones para alentar una amarga e interminable desavenencia entre vos y yo».
Así fue. El 3 de junio de 1162 Tomás recibió el sacramento del orden y a continuación fue consagrado arzobispo. Entregado en cuerpo y alma a su misión, se propuso guardar celosamente los derechos del pueblo y de la Iglesia. De la noche a la mañana dio un cambio radical a su forma de vida, hecho que fue ostensible para quienes le conocían. Centrado en la oración, el ejercicio de la piedad y caridad con los desfavorecidos, templado y moderado al extremo en sus costumbres culinarias, que eran harto frugales, se esforzaba por todas las vías posibles en seguir el camino de la perfección. Humildemente pidió que no le ocultaran las flaquezas que advirtieran en él: «Muchos ojos ven mejor que dos. Si ven en mi comportamiento algo que no está de acuerdo con mi dignidad de arzobispo, les agradeceré de todo corazón si me lo advierten».
Las disensiones con el rey llegaron pronto. Tomás repudiaba cualquier prebenda del monarca sobre sus súbditos, como propugnaban las «constituciones» de 1164. Le había apoyado siempre incondicionalmente, pero no podía tolerar las presiones que ejercía sobre la Iglesia. Su rechazo a las decisiones que tomaba Enrique II oprimiendo al pueblo y haciéndole objeto de distintos atropellos, supuso para él un destierro de seis años en territorio francés. Primeramente vivió con la comunidad cisterciense de Pontigny, pero la ira del rey que amenazaba la vida de todos si cobijaban a Tomás, hizo que en 1166 éste se trasladara a la abadía de San Columba Abbey, en Sens, donde se gozaba de la protección de Luís VII de Francia. Hasta que el papa Alejandro III medió entre las partes y aunque Tomás le rogó que lo reemplazase en su misión por otra persona, no logró convencerle, por lo cual regresó a Canterbury. Su vuelta estuvo marcada por la convicción de que iba hacia su muerte. Ante la aclamación de sus seguidores manifestó: «Vuelvo a Inglaterra para morir». Impugnó las decisiones de obispos que acogieron las «constituciones» poniendo de manifiesto que nada había cambiado en él, y actuó como mediador de quienes veían pisoteados derechos elementales.
Harto y resentido, en un momento dado el rey farfulló ante un grupo de personas su deseo de liberarse de aquel «clérigo infernal que le hacía la vida imposible». Cuatro componentes de su séquito, que le oyeron, tomaron literalmente sus palabras. Buscaron a Tomás, le acosaron en el interior de la catedral donde se hallaba, y sin inmutarse ante su valentía, mientras decía: «En nombre de Jesús y en defensa de la Iglesia, estoy dispuesto a morir», lo decapitaron brutalmente el 29 de diciembre de 1170. Alejandro III lo canonizó el 21 de febrero de 1173.

La emotiva carta de la esposa de un tripulante del ARA San Juan
En vísperas a las fiestas de fin de año, la mujer de uno de los 44 marinos lo recordó con un sentido texto.

“¿Qué significa ser señora de un militar submarinista?”, tituló la señora del Suboficial primero Víctor Coronel, el conmovedor escrito con el que recordó a uno de los 44 marinos desaparecidos desde el 15 de noviembre pasado en mar argentino.
El texto completo:
“¿QUÉ SIGNIFICA SER SEÑORA DE UN MILITAR SUBMARINISTA?
Significan muchas cosas pero sobre todo es ser el APOYO número uno del hombre que tenemos al lado, es estar cuando el no está, es ser el primer comandante del navío familiar cuando él navega o se aleja, luego vuelve todo a la normalidad…y la tranquilidad vuelve a la casa porque él está en tierra.
Significa que cuando hay navegación, en la casa reina mamá y los chicos tienen sus caprichos y dormimos hasta tarde…..en casa quedan platos sin lavar y ropa para acomodar pero que cuando vuelve papá ya está todo arregladito como al él le enseñaron.
Es llegar a fin de año y no preocuparse mucho por el pase, porque es submarinista…y está en la casa de los submarinos…
Es esperar esa llamada de la Base, avisando que están navegando bien, si necesitamos algo o simplemente decirle algo, y solo pensamos decirle lo mucho que lo extrañamos… que vuelva pronto.
Que traiga regalitos del puerto al que llegaron, si es que bajan a tierra.…
Es verlo llegar barbudo y con el overol impregnado de olor a “hidráulica”, es verlo preparar todo para su navegación perfectamente ordenado y alistado la noche anterior a zarpar.
Es rogar que no les pase nada y que vuelvan…
Es tenerlo lejos, sufrir su ausencia y extrañar los mates por la mañana bien temprano llegando de la guardia.
Es pasar navidades, o año nuevo en el submarino, es saber bajar embarazada por un escotilla con mucha astucia….
Es sentirse orgullosa de sus trajes azul, blanco… su espada….sus jinetas.
Es saber (y sino te enseña) planchar camisas sin dejar doble línea, es amar ese uniforme como él lo ama…
Es pasar un domingo en la guardia, haciéndole compañía dentro del submarino…
Es cada vez que llegamos a la base ver la alegría de los chicos para poder bajar al San Juan o al Salta…. Verlo entrar o salir….es verlos orgullos de su padre….
Ser Señora de un submarinista es sobre todo admirar sus profesión, su dedicación y vocación, el esfuerzo y el valor para navegar, ser parte de la familia submarinista….
Es saber que cada navegación es triste porque se van, pero lleno de orgullo por su deber y por saber que ante todo aman lo que hacen.
Es amar también lo que ellos aman. Es seguir en pie, aquí en tierra, cuidando del bien más preciado, nuestros hijos y que en nosotras ellos nos confían…. su segundo comandante….como digo yo, queda a cargo de la casa, del perro, del auto…sin problemas y si los hay, ahí están sus compañeros submarinistas listos para ayudar… esa es la fuerza de submarinos…
Pero sobre todo, es mirar el mar y perderse en el horizonte sin dejar de buscar con la esperanza que asome la figura del submarino….y sentir que otra vez volvemos a estar todos juntos….hasta la próxima navegación… donde mamá se pone su overol, comanda la casa y navega a la par de su esposo…hasta su pronto regreso.
14 años juntos… te conocí enamorado del mar… yo solo te acompañé y espero haberlo hecho bien…y que donde estés, también te sientas tan orgulloso de mi como yo lo estoy de vos… Te amo y te extraño todos los días…
Sra. del Suboficial primero, Víctor Coronel”

El Gobierno pide que Cristina devuelva US$ 1216 millones de la corrupción

La Dirección de Vialidad se presentó ante la Justicia para que les reclame a la ex mandataria, a De Vido y a López, entre otros, una indemnización por otorgar obras públicas a Lázaro Báez
Miércoles 27 de diciembre de 2017
Hernán Cappiello
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LA NACION
Cristina recibió ayer a los senadores de su bloque
Cristina recibió ayer a los senadores de su bloque. Foto: Twitter
El Gobierno quiere demostrar que no sólo busca combatir la corrupción, sino también recuperar los fondos públicos. Por eso, la Dirección de Vialidad se presentó ante la Justicia para que les reclame a Cristina Kirchner y al resto de los procesados por otorgar obras públicas a Lázaro Báez con sobreprecios una indemnización de 22.500 millones de pesos, es decir, unos 1216 millones de dólares, por los delitos por los que serán juzgados.
En rigor, técnicamente, Javier Iguacel, administrador de la Dirección Nacional de Vialidad, se presentó como "actor civil" en la causa penal en la que el juez federal Julián Ercolini tiene previsto elevar a juicio el año próximo. Los actores civiles son aquellas víctimas que además consideran que tienen derecho a una indemnización en la propia causa penal.
Y esto es lo que hizo el Gobierno, a través de Vialidad. En seis carillas le pidió al juez Ercolini un resarcimiento porque los acusados -dijo- diseñaron un plan criminal para manejar fraudulentamente fondos del Estado en favor de Austral Construcciones SA y Kank y Costilla SA, las empresas de Lázaro Báez donde fueron direccionadas el 80% de las obras públicas realizadas en la provincia de Santa Cruz.
Ercolini ya aceptó a Iguacel como actor civil, por lo que en caso de un juicio contra los acusados el tribunal oral no sólo deberá resolver si son inocentes o no, sino que también deberá decidir el monto de la indemnización que tendrán que pagar al Estado.
Los acusados a los que se dirige la acción civil son Cristina Kirchner, el diputado desaforado y detenido Julio De Vido, el empresario Lázaro Báez, el ex administrador general de la Dirección Nacional de Vialidad Nelson Periotti y José López, el ex secretario de Obras Públicas, entre una lista de unos 30 acusados.
En esta causa, que es la que está más avanzada por la obra pública, están procesados con fallos confirmados por la Cámara Federal la ex presidenta, López, De Vido y Báez, entre otros.
El fiscal Gerardo Pollicita, por su parte, pidió hace una semana elevar la causa a juicio oral, medida en la que está trabajando el juez Ercolini, que acusó a los implicados de pertenecer a una asociación ilícita que cometió una administración fraudulenta.
Dijo el administrador de la Dirección Nacional de Vialidad que los funcionarios implicados causaron un "notorio y millonario perjuicio" a Vialidad al igual que los empresarios involucrados, y por eso fue contra todos ellos.
Este expediente es parte de una megacausa por corrupción que alcanza además los casos Hotesur SA y Los Sauces SA, por lo cual es probable que apenas suba a juicio oral y sea designado un tribunal para llevar adelante el proceso se adjunten los otros dos expedientes y el conocido como la "ruta del dinero K", que investiga el juez federal Sebastián Casanello.
En el caso de la obra pública se acusa a Cristina de ser "jefa de una asociación ilícita" y de haber defraudado al Estado al no velar por sus intereses y favorecer "al amigo presidencial".
Se estima que beneficiaron a Báez con 52 contratos viales por $ 46.000 millones, "plagados de irregularidades administrativas, sobreprecios y falta de controles". Por ello, se habla de un "direccionamiento" a favor del conglomerado del empresario K.
Pollicita amplió la maniobra y consideró que los "hechos de corrupción" alcanzaron a otro empresario "amigo, ligado personal y comercialmente" a quienes ocuparon la presidencia de la Nación entre 2003 y 2015, como es el caso de Cristóbal López y Fabián de Sousa, ambos procesados con prisión preventiva por presunta administración fraudulenta hace una semana.
Los fiscales entendieron que la investigación no se encuentra "en soledad", sino que se trata de la "causa madre" de un grupo de investigaciones que involucran a la ex presidenta, como Hotesur SA, Los Sauces SA y otros expedientes, como también aquel en el que Cristóbal López es investigado por no pagar a la AFIP $ 8000 millones del impuesto a los combustibles.
Se instauró una "maniobra de corrupción" -según los fiscales- desde el gobierno y organismos estatales vinculados a la obra pública, con quienes "se montó una organización criminal" para la "sustracción de fondos públicos a través de la asignación discrecional de obras".
Este circuito de contrataciones "irregulares" permitió que el patrimonio del "amigo presidencial" creciera -entre 2004 y 2015- un 12.127%, adquiriendo bienes por 205 millones de dólares.
Pero no era la instancia final: los fondos "eran destinados a enriquecer el patrimonio de los ex presidentes", sostuvo la fiscalía.

El reclamo, en cifras

22.500
millones de pesos
Es la cifra que reclama el Gobierno como indemnización por el otorgamiento de contratos de obra pública con sobreprecios a Lázaro Báez
30
son los acusados
A los que se dirige la acción civil interpuesta por la Dirección Nacional de Vialidad, entre ellos: Cristina Kirchner, Julio De Vido, Lázaro Báez, José López y Nelson Periotti
80%
de las obras públicas
Es el porcentaje de contratos de obra pública que se estima que fueron direccionados a favor de las empresas Austral Construcciones SA y Kank y Costilla SA de Báez en la provincia de Santa Cruz