miércoles, julio 05, 2017

TESTIMONIO de CARLOS ROBACIO HÉROE ARGENTINO DE MALVINAS


Ataque al portaviones "HMS INVENCIBLE"


jueves, junio 29, 2017

La caída de los dioses

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“No puedo pensar en ninguna necesidad de la infancia tan fuerte como la necesidad de protección de un padre”
Sigmund Freud
Médico neurólogo austriaco


Periódicamente tenemos noticias de padres que matan a sus hijos. Nunca habrá causa que pueda justificar el horror de una desnaturalización tan irracional, solo propia del ser racional. Los animales matan por instinto para subsistir, nosotros matamos porque pensamos.
No tiene sentido destruir lo que uno mismo ha creado.
Con frecuencia recibimos la triste noticia, de que un progenitor —como la izquierda progre denomina ahora a los padres— ha asesinado a su hijo o hijos. Y lo verdaderamente asombroso, es que la mayoría de las veces, no lo hace por odio a los mismos, sino por hacer el daño más brutal y cruel que se pueda concebir, a la que generalmente fue su pareja. Al otro progenitor.
Por referirme solo a los casos más próximos y recientes, presuntamente y según el resultado de las investigaciones de los cuerpos de seguridad del Estado, el pasado mes de mayo, Marcos Javier Miras Montánez, fue detenido como presunto autor del asesinato de Javier, su propio hijo de 11 años, quien «recibió un golpe seco con una pala en la cabeza» y posteriormente «arrojó al niño a un pequeño barranco quedando el cuerpo apoyado sobre un eucalipto».
Días más tarde, un hombre de 44 años, fue detenido en la provincia de Cádiz, acusado de haber dado muerte por asfixia a su bebé de ocho meses y haber asestado una brutal paliza a su pareja embarazada, a consecuencia de la cual hubo de ser ingresada en un hospital.
Hace apenas unas horas, ha fallecido en el Hospital Virgen Macarena de Sevilla, un bebé de siete meses, que había sido ingresado con fracturas en el cráneo y en las retinas, y moratones por todo el cuerpo —lo que se conoce como síndrome del niño sacudido— lesiones que le hicieron entrar en coma, a consecuencia de las cuales, los padres estaban siendo investigados por un presunto delito de malos tratos en el ámbito familiar, calificación que tras la muerte del bebé probablemente será modificada.
Me pregunto, ¿Qué le tiene que pasar por la cabeza a una persona para ejercer tan brutal crueldad sobre un diminuto ser inocente y absolutamente indefenso?
Tener un hijo, no le hace a uno padre, al igual que tener una batuta, no le hace a uno director de orquesta. La paternidad, es algo mucho más trascendente que la consecuencia de la unión de un espermatozoide con un óvulo; es un sentimiento que nace de lo más profundo de nosotros mismos; es una vocación de entrega incondicional; una permanente prueba de amor sin límites.
La gran sabiduría de la infancia nos permite sentir todo en lo más profundo de nuestro ser, aun cuando no alcancemos todavía a comprenderlo. El día que ya somos capaces de interpretar lo acontecido en nuestra niñez, las cicatrices que surcarán nuestra alma, serán ya excesivamente profundas. Marcarán para siempre nuestra existencia.
Dicen que la infancia es una etapa maravillosa en la que no hay pasado ni futuro; sólo un presente que se mira con inocencia e ilusión.
No es cierto.
La niñez, siempre es incomparable, no tiene punto de referencia con ninguna otra etapa de nuestra vida, podrá haber sido feliz, gris o infortunada, pero sea cual fuere como haya quedado almacenada en las profundidades de nuestro inconsciente, ningún ser humano es capaz de recuperarse de ella. Cuando menos lo esperemos, de la bruma de nuestros recuerdos, como ladrón agazapado en espera de su oportunidad, asaltarán nuestra memoria imágenes y recuerdos, que sin saberlo, han condicionado nuestro presente. Imágenes y recuerdos de lo que pudo ser y no fue; de lo que pudiendo haber sido, nunca será ya.
La infancia debería ser la más bella de todas las estaciones de la vida, pero pobres los niños que se ven obligados a sufrir las consecuencias de los naufragios de los mayores.
Con idealista desconocimiento se enarbola el mito de la «infancia dorada y feliz», en la que se asume que cualquier cosa es una maravilla. Contemplando a un niño correr alborozado tras aquello que ha despertado su ilusión y deseo, o manifestando su alegría con sus manos abiertas y sus brazos en alto por haber hecho realidad sus sueños, pensamos que nada hay más bello que disfrutar de la vida a través de sus ojos.
Sin embargo, aquello no deja de ser más que el mundo mágico forjado por la mente del niño. La realidad es que en la conmoción que sufre al pasar del sosegado reposo del claustro materno al agresivo mundo exterior, el niño se siente solo e indefenso, intuye su necesidad de protección y por ello, con su manita, en la que cabe todo un universo, se agarra casi con desesperación al pecho de la madre, cuando de él está recibiendo la vida. Su cabecita busca refugio al apoyarse sobre el hombro de quien le sostiene, mientras con su otro brazo rodea su cuello porque solo así se siente seguro.
El niño no sabe comunicarse con el mundo que le rodea. Un universo desconocido para él que ni concibe ni entiende. Su único medio de expresión es el llanto. El necesita y espera que le adivinen, y cuando esto no ocurre, siente miedo y desesperación. En su minúscula cabecita y en su pequeño corazón, experimenta la infinita tristeza de la desesperanza y la soledad.
Él no sabe quiénes son; desconoce cualquier tipo de reglas y organización, pero reconoce a quienes están cerca de él, quienes le alimentan y le cuidan, aunque no sepa lo que nada de ello significa. Sin embargo, presiente que junto a esas imágenes son con las que se siente a gusto, protegido y seguro. Para su virginal inocencia, son sus dioses protectores junto a los que se siente inmortal e invulnerable.
Pero cuando inexplicablemente para él, no es atendido, no es protegido, se hunde y desalienta. Se siente solo y perdido. Porque intuye que el peligro y la muerte lo acechan en lo más profundo de esa soledad.
¿Qué siente ese niño de 11 años que ve como su padre, el que hasta ese momento había sido su héroe, el espejo en el que se miraba, le golpea en la cabeza hasta matarle? ¿Por qué? Su estupor bloquea su pequeño entendimiento, el pánico le paraliza mientras su dios se desmorona como castillo de arena.
¿Qué negritud y soledad infinita invade al bebé de 8 meses durante los 20 segundos que dura su agonía, mientras aquella figura en la que el confiaba le impide respirar hasta segarle la vida que él mismo le transmitió?
¿Qué pánico? ¿Qué terror cósmico? ¿Qué indefensión eterna aterroriza al niño que es torturado sistemáticamente por sus padres hasta entrar en un coma irreversible que le arrancará la vida?
Dice Antonio Gala, que: “Si la soledad manchara, no habría suficiente agua en el mundo para lavar a un niño”.
César Valdeolmillos Alonso

"Nuestra dolorosa y tremenda corrupción"

 
 
El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, dedicó su comentario televisivo semanal, en el programa "Claves por un Mundo Mejor" emitido por el Canal 9 TV el sábado 24 de junio, a "nuestra dolorosa y tremenda corrupción” y si bien reconoció que la Iglesia la viene denunciando “la cuestión no se arregla por allí. Se arregla con un cambio moral de la sociedad argentina, con una intolerancia santa y sabia respecto de que hay cosas que no pueden ser permitidas y que deben ser sancionadas como corresponde, y a su tiempo, y no 20 o 30 años después”.

“La palabra corrupción -comenzó diciendo- entró en nuestro lenguaje cotidiano. Antes no era así. Recuerdo que cuando era niño no se hablaba de corrupción y ahora todo el mundo habla de este asunto. Con razón, porque algo pasó en tantos años”.

Enseguida explicó que el diccionario de la Real Academia dice que corrupción es la “acción y efecto de corromper” y que el término corromper presenta varias acepciones; la tercera acepción dice: “sobornar a alguien con dádivas o de otra manera”. "Es esta acepción -dijo monseñor Aguer- la que normalmente está siendo puesta en juego cuando uno habla diariamente de corrupción, o cuando lee los diarios o cuando sigue las noticias por Internet, etc.”.

“El otro día -contó el prelado- un amigo mío, alemán, me llama desde su país por algunas noticias que había leído sobre cómo se van descubriendo casos de corrupción. A propósito, me atreví a preguntarle: ¿en Alemania hay corrupción? y me respondió: 'Sí, algo hay, pero muy chiquita'. Creo que ahí está la diferencia, entre un poquito de corrupción y la corrupción generalizada, por lo menos en muchos ambientes, y en variadas estructuras del Estado. Además, habría que computar ese fenómeno extraño de que la justicia federal se distrae durante una década, o más de una década, mira para otro lado como si no pasara nada y, de golpe, es diligente para atender denuncias e iniciar procesos”.

“Otra cosa curiosa -agregó el arzobispo- es nuestro sistema judicial, que con sus complicaciones facilita que se pueda recusar al juez que le toca a uno, y esas recusaciones demoran una eternidad. Lo más común es que cualquier 'perejil' que con una bandita atraca a alguien con un arma en la mano se traga seis, siete, ocho años de cárcel porque el juicio viene en seguida, pero las grandes corrupciones que, como dice la Real Academia, consisten en sobornar a alguien con dádivas o de otra manera (sabemos muy bien de qué estamos hablando) estas grandes corrupciones, por lo general, no se pagan. Ahora dicen que se van a pagar, que están empezando a pagarse. Hay que esperar a ver qué sucede”.

Y añadió: “Un elemento sociocultural tiene que ver con lo que ocurre y es que hubo una suerte de tolerancia generalizada. Ahora todo el mundo está sobresaltado con la cuestión de la corrupción, pero es verdad que hubo una gran tolerancia, porque sin ella es inexplicable que la Argentina haya podido llegar a un grado tal de corrupción”.

“Corrupción -prosiguió monseñor Aguer- significa alteración. Hay alteración de las instituciones: concretamente porque aquí todos sabemos que la justicia, la policía, los poderes del Estado están afectados de este mal. Además, para colmo de males, el fenómeno de la droga, del narcotráfico añade un ingrediente particular. El hecho de que los que deben conducir la sociedad no sólo desde el gobierno sino desde instituciones importantes sean gente corrupta, eso es algo tremendo”.

“La magnitud de la corrupción -sostuvo el prelado- es una de las causas fundamentales por las cuales el país anda a los tumbos. No nos engañemos, porque es así. Esto que decía mi amigo alemán sobre la diferencia de dimensión es muy importante. La corrupción es posible porque somos humanos, falibles, caemos en el pecado, pero que exista un poquito de corrupción o que una sociedad esté ampliamente corrompida, que las instituciones estén corrompidas o que los ‘lobbies’ hayan penetrado de tal manera en las instituciones de una sociedad que ni siquiera se puede hacer justicia, o que la justicia demore una eternidad en ejercerse, deja a todos en la indefensión”.

“Lo malo es que uno se acostumbra y trata de salvar su vida lo mejor que puede. Cuando a veces hablamos, sobre todo en las fiestas patrias, de la suerte del país, de su historia y de su futuro se me ocurre pensar si, por ejemplo, en el siglo XIX había o no corrupción. ¿Cuándo comenzó el declive? Ahora se van descubriendo casos y más casos. No sé si existe una conciencia alerta acerca de este mal pero es verdad que hay políticos que con todo coraje lo han denunciado, hay funcionarios que trabajan en eso ahora seriamente, y que la mayoría de la población es gente honrada, pero cuál será el resultado no lo sabemos”.

“¿Qué hace la Iglesia ante todo esto? se interrogó el pastor platense y respondió: “Lo denuncia. Cada tanto en los documentos del Episcopado aparece el tema de la corrupción, pero la cuestión no se arregla por allí. La cosa se arregla con un cambio moral de toda la sociedad argentina, con una intolerancia santa y sabia respecto de que hay cosas que no pueden ser permitidas y que deben ser sancionadas como corresponde, y a su tiempo, y no 20 o 30 años después”.

En la parte final de sus reflexiones monseñor Aguer señaló que “este es un asunto para reflexionar, porque así como existe la corrupción de los grandes avivados también está la corrupción cotidiana. No nos engañemos, el hábito de tratar de ‘meter la mula’ al prójimo también es corrupción y merced a ese y otro comportamiento de la misma especie se va configurando todo un clima social en el que la vigencia de una corrupción amplísima se hace posible. Esto equivale a la falta de verdad y, por tanto, a la falta de justicia, por no hablar de la falta de amor. Entonces, ¿qué queda de la convivencia en una sociedad?”.

“No quiero terminar con una nota pesimista, pero que esto existe hay que reconocerlo. Se puede superar. ¿Cómo se puede superar? Apoyándose en la honradez de tantísima gente. Estoy convencido de que la mayor parte de los argentinos es gente honrada pero sin embargo aparece con tanta prepotencia esta dimensión tremenda de la corrupción. ¿Estamos distraídos? ¿No nos hemos dado cuenta? ¿Hemos sido indebidamente tolerantes? Aquí hay algo que tenemos que pensar bien y cambiar”.+

Maricas, políticos y eclesiásticos: declaración de la Comunión Tradicionalista

17 Junio, 2017
John Martin: La destrucción de Sodoma y Gomorra, 1832
El colectivo LGTB ha lanzado un órdago sin precedentes a los políticos. Juan Carlos Alonso, coordinador general de la semana del Orgullo Gay 2017 (WorldPride) con expresa intención elogiosa ha llamado a Manuela Carmena, «la más marica de todos nosotros». Pues bien, los maricas (no tenemos inconveniente darles gusto y llamarlos así) exigen que se apruebe una  Ley contra la discriminación por orientación sexual elaborada por ellos mismos y presentada por Podemos como propuesta de ley ante el Congreso.
Se trata de una ley minuciosa, de casi 60 páginas y 99 artículos, que tiene por objeto suprimir la «el concepto socialmente establecido de hombre o mujer» y sustituirlo por «la identidad de género sentida» por cualquier persona en cualquier momento. La ley afecta a las obras, las palabras e incluso los pensamientos (el odio se considera un agravante), por omisión o comisión, que supongan una diferenciación por razones de sexo. Su aplicación incluye todos los ámbitos de la vida social, públicos o privados; afecta a la vida familiar (que equipara absolutamente las parejas de cualquier orientación sexual con la familia tradicional, y promueve actuaciones «preventivas» y la acogida de niños LGTB en casas habilitadas al efecto); al ámbito laboral y al educativo (sea público o no, en todos ellos se impedirán los manuales sostengan la discriminación sexual «socialmente» admitida); a la sanidad, que proporcionará a los LGTB una especial atención para sus transformaciones físicas y para la reproducción asistida; al ámbito de la justicia y al ejército. Y eso en todas las dependencias públicas o privadas (el uso de los baños para hombres o mujeres dependerá de la identidad de género sentida); y para todas las edades, incluidos los menores que atendiendo sólo a su inclinación recibirán la «atención sanitaria» de ayuda a su desarrollo físico, es decir, que podrán ser objeto de las cirugías de cambio de sexo. Los LGTB, dada su «especial vulnerabilidad» recibirán un trato tan de favor en todos esos ámbitos que hasta se invertirá la carga de la prueba en los procedimientos judiciales. Asimismo se emprenderán acciones de concienciación contra la discriminación en todos los terrenos. Todo ello, incluido el desarrollo de la ley, formará parte de las competencias de una Agencia Estatal contra la discriminación por orientación sexual, identidad de género, expresión de género y características sexuales, ente independiente, pero de derecho público estatal, cuyos miembros serán elegidos entre «personas de reconocido prestigio en la defensa contra la discriminación de las personas LGTB» y que tendrá extensiones en todas los organismos de la administración.
En otras palabras: la ley entregará un poder totalitario a los LGTB y a sus parciales, que extenderán obligatoriamente su ideología y prohibirán cualquier forma de defensa o acción que responda a la distinción natural entre el hombre y la mujer. Y eso bajo penas gravísimas, multas desproporcionadas, inhabilitaciones, cierres de negocios, cuando no privación de libertad con agravantes especiales.
Buena parte de la casta política, Podemos, Ciudadanos y PSOE incluidos, se ha adherido a la exigencia, y parece dispuesta a apoyar la ley mencionada con todas sus consecuencias. Los maricas, según la prensa, han emplazado al PP a sumarse a esta iniciativa, so pena de no ser invitados a la semana del orgullo gay y a su satánica liturgia. Con la vista puesta en unos votos que sólo emplean para su política capitalista, no es difícil imaginar a los próceres del PP devanándose los sesos para no inquietar demasiado al voto católico y dar al mismo tiempo satisfacción a los maricas.
No menos preocupados, los eclesiásticos de más elevado rango en nuestro país andarán rascándose la cabeza para ver la manera de torear la cosa con la ambigüedad sistemática que les caracteriza. Y es que su posición se ha vuelto verdaderamente insostenible. Desde los tiempos posconciliares, los eclesiásticos españoles, siguiendo las pautas marcadas por Tarancón y, en última instancia por Maritain, se han opuesto constantemente a la existencia de formaciones políticas declaradamente católicas y han favorecido la acción política de los católicos desde el interior de los partidos existentes. La absoluta inoperancia de semejante planteamiento, evidente para todos, ha sido suplida con una política hecha por detrás, o bajo capa, que ha permitido a esos eclesiásticos evitar sobresaltos y persecuciones a costa del creciente desprestigio de la Iglesia.
Al mismo tiempo, convencidos de que las cosas no podían llegar tan lejos, redujeron de hecho toda su doctrina social a un débil y recortado mantenimiento de la institución familiar acompañado de una neutra defensa de la libertad religiosa y de enseñanza. Ahora se encuentran con que ese último reducto doctrinal, mantenido, dentro de los parámetros modernistas, va a ser todavía más atacado desde unas instituciones políticas sobre las cuales ya no tienen ninguna influencia ¿Qué decisión tomarán? ¿Expulsarán públicamente de la comunidad eclesiástica a los miembros y a los votantes de los partidos que apoyen la futura ley, como los maricas están dispuestos a expulsar de sus aquelarres a quienes no la sustenten? ¿Les negarán los sacramentos? ¿Recordarán, ante el evidente desastre que están provocando, las obligaciones políticas de los católicos conforme a la doctrina social clásica de la Iglesia? Humanamente hablando, podemos estar seguros de que no lo harán. Se conformarán, en el peor de los casos, con solicitar bajo capa alguna modificación a la futura ley o manifestarán internamente su repulsa en las homilías. Y, en el mejor de los casos, quizás algún obispo se salga de madre y haga alguna declaración pública, de la que se retractará al día siguiente, presionado por la Conferencia Episcopal; o convocarán una manifestación pacífica, apolítica y silenciosa, sin más consecuencias que la de molestar al vecindario y descorazonar a quienes se molesten en asistir a ella.
El Presidente de los Estados Unidos, sin duda agradecido al apoyo decisivo que le han prestado las «iglesias» protestantes y especialmente la evangélica, ha declarado su apoyo a la familia y a la religión, evidentemente desde sus presupuestos democráticos y liberales. Y Putin, de consuno con las autoridades de la iglesia llamada ortodoxa, ha puesto coto a la degeneración sexual y a las pretensiones de los maricas. Aunque sólo sea por eso, los que vivimos en países de raigambre católica sentimos envidia de esos países donde predominan sectas heréticas y cismáticas. Porque no cabe esperar humanamente que los eclesiásticos del día abandonen una actitud que no es de cobarde timidez o de comodidad culpable, sino que se asienta sobre un liberalismo católico profundamente asumido como tesis inamovible.
La Comunión Tradicionalista nunca ha caído en la trampa de reducir su doctrina social y política a la defensa de la familia o a las cuestiones sexuales, como es costumbre entre los católicos actuales. Porque entiende que no hay forma de defender aisladamente la familia, sin encajarla dentro de una sociedad que respete el derecho natural y las doctrina social católica en su totalidad. Sin embargo, hoy, cuando nos encontramos en una situación como la que plantean los maricas, o con otras similares, que ya se han dado y se reproducirán en un futuro inmediato; hoy cuando está en juego la institución familiar, la enseñanza católica y lo que resta de sanas costumbres en nuestra sociedad, se permite recordar a los católicos que esos eclesiásticos no son la Iglesia; y que la misma Iglesia no tiene potestad para dirigir directamente la política, sino sólo para enseñar los principios en que debe fundarse, los cuales, para obligar en conciencia, han de ser acordes con el magisterio perenne de la Iglesia.

El comunicado del piloto que sobrevoló el Tribunal Supremo y al que Maduro acusa de terrorista

El policía Oscar Pérez difundió a través de la cuenta en Instagram un video en el que se lo observa leyendo un escrito y dando la cara, acompañado de otros cuatro uniformados encapuchados, en el que pide a los venezolanos ir "a cada base militar" del país
Oscar Pérez.
Oscar Pérez.
Mientras se producía el sobrevuelo, se difundió a través de la cuenta en Instagram de Pérez un video en el que se lo ve leyendo un escrito y dando la cara, acompañado de otros cuatro uniformados encapuchados, en el que pide a los venezolanos ir "a cada base militar" del país.
"Somos una coalición entre funcionarios militares, policiales y civiles en la búsqueda del equilibrio y en contra de este Gobierno transitorio criminal. No pertenecemos ni tenemos tendencia político partidista, somos nacionalistas, patriotas e institucionalistas", leyó Pérez.
Asimismo, dijo que en este día se está realizando un "despliegue aéreo y terrestre" para "devolver el poder al pueblo democrático" y así "cumplir y hacer cumplir las leyes para restablecer el orden constitucional".
También pidió al presidente Maduro su "renuncia inmediata" junto con su tren ministerial "y que sean convocadas, de manera inmediata, elecciones generales".
Indicó que es deber de los funcionarios de seguridad del Estado desarticular las "bandas paramilitares" y señaló que "este combate" es "en contra de la impunidad impuesta por este gobierno", en "contra de la tiranía" y "contra la muerte de jóvenes que luchan" por sus derechos.
Pérez hizo un llamado "a todos los venezolanos, de Oriente a Occidente, de Norte a Sur" para que los acompañen "en esta fuerza de lucha", los instó a que salgan a la calle, "en Caracas, al Fuerte Tiuna, y en el interior del país, a cada base militar".
Señaló que esto se haría para que los venezolanos se reencuentren "como hermanos" con las fuerzas armadas y para que juntos recuperen a la "hermosa Venezuela".
(Con información de EFE)

Estados Unidos probó con éxito su nueva arma que revolucionará la guerra en el aire

La tecnología fue diseñada en conjunto entre la compañía Raytheon y el Ejército de los Estados Unidos
Ayer lunes, demostraron un verdadero "progreso" al haber probado con éxito su nueva arma que promete revolucionar el dominio del aire tal como se conoce hasta el momento. Dominio que ya tienen asegurado, pero que con esto hacen inalcanzable para el resto de los países que representan una amenaza.
Se trata de un láser de alta energía montado en un helicóptero de ataque Apache AH-64 que fue probado con éxito en Nuevo México. El lunes, en el desierto de ese estado, se probó el primer disparo de precisión que logró destruir su blanco desde diferentes alturas, velocidades y tipos de vuelo.

La ilustración hecha por Raytheon muestra a dos helicópteros de ataque Apache con su láser (Raytheon)
La ilustración hecha por Raytheon muestra a dos helicópteros de ataque Apache con su láser (Raytheon)
El láser fue desarrollado por la empresa Raytheon, proveedora de tecnología de avanzada de las fuerzas armadas norteamericanas. La tecnología fue realizada por esa firma en conjunto con la Oficina de Gestión del Programa Apache del Ejército de los Estados Unidos y con el Comando Especial de Operaciones de los Estados Unidos.
El sistema diseñado por Raytheon puede buscar, identificar y dirigir la energía en un blanco estacionario en un rango -por el momento- de 1,4 kilómetros. "Nuestro objetivo es impulsar el futuro", indicó Art Morrish, vicepresidente de Conceptos y Tecnologías Avanzadas de la empresa. Durante la prueba, el sistema permite recolectar todo tipo de datos que son luego analizados por el equipo técnico. "Lo que recogimos nos indica que vamos por buen camino", añadió el ejecutivo en un comunicado emitido por la firma.

El Apache que se utilizó para la prueba en el desierto de Nuevo México (Raytheon)
El Apache que se utilizó para la prueba en el desierto de Nuevo México (Raytheon)
Para la prueba, Raytheon acopló una variante del Sistema Multi-Spectral Targeting, un avanzado sensor electro-óptico, infrarrojo, con un láser. El sistema proporcionó información de focalización, conocimiento de la situación y control del haz. "Combinando sensores probados en combate, como el MTS, con múltiples tecnologías láser, podemos llevar esta capacidad al campo de batalla cuanto antes", dijo Morrish en declaraciones hechas a DefenseNews.