lunes, junio 19, 2017

"Para Cristina, es la victoria o la cárcel" - Carlos Pagni:

El analista político habló de la posible candidatura de la ex presidenta y de la crisis del peronismo Jueves 15 de junio de 2017 • 21:37 2372 Click Aqui En Análisis PM, el periodista Carlos Pagni opinó sobre el anuncio de la ex presidenta Cristina Kirchner de competir por fuera del peronismo y del apoyo que obtendrá de algunos gobernadores del interior.


"Cristina tiene alineado su discurso con lo que realmente cree. Ella cree que le debemos todo y ve como su adversario a Macri, no a Randazzo", indicó Pagni y agregó que la ex presidenta contará con el apoyo de algunos dirigentes provinciales. "Por lo menos tres gobernadores o grandes dirigentes del peronismo del interior, a los que les gustaría un Macri más débil, les van a poner plata a Cristina porque quieren que llegue al Senado", sostuvo. Para el periodista, la ex mandataria considera la posibilidad de ir a prisión pero no lo vincula a las causas judiciales en su contra. "Para Cristina es la victoria o la cárcel. No porque admita ser ladrona sino porque considera que hay mucho resentimiento a sus políticas sociales. Ella ve la cárcel como una sanción del sistema contra ella y los jueces que la tienen que juzgar", manifestó Pagni.

Malinche, la indígena amante de Hernán Cortés que fue odiada por defender al Imperio Español

El 2 de diciembre de 1547 falleció el conquistador. Un hombre conocido posteriormente por ser un mujeriego que despreció a la que fue una de las madres de sus hijos en el Nuevo Mundo




Vídeo: Malinche, la indígena odiada por defender al Imperio Español
«Pensé que haber trabajado en la juventud me aprovecharía para que, en la vejez, tuviera descanso. Y así ha cuarenta años que me he preocupado en no dormir, malcomer […] dilatando el nombre y el patrimonio de mi Rey». Con estas palabras se lamentaba -durante la última fase de su vida- Hernán Cortés. Por aquel entonces ya poco quedaba del hombre que había conquistado México y había vencido a los aztecas en la batalla de Otumba décadas atrás.
De ese espejismo tan solo había ya un anciano achacoso que apenas pudo confesarse y al que le fue casi imposible firmar su propio testamento. Su estado era tan penoso que, el 2 de diciembre de 1547, falleció mientras trataba de regresar al Nuevo Mundo para morir. Dejó este mundo como un mujeriego. Sin embargo, hubo una mujer que siempre permaneció en su memoria: «La Malinche». Una traductora indígena (a la que posteriormente traicionó) que acabó siendo odiada por su pueblo por combatir por el Imperio Español.

Doña Marina

¿Cómo comenzó el amor entre estas dos personas de mundos tan distantes? Su origen hay que buscarlo en la batalla de Centla (México), una contienda acaecida en 1519 en la que Cortés arrasó a un contingente indígena gracias a la potencia de su caballería. «Aquella fue la primera guerra que tuvimos en compañía de Cortés en la Nueva España», afirmaría posteriormente el cronista Bernal Díaz del Castillo, contemporáneo del conquistador y presente en la expedición, en su obra «Historia verdadera de la conquista de la Nueva España».
La victoria fue tan contundente, y la visión de los equinos que llevaban los soldados tan estremecedora, que los jefes locales se presentaron poco después en el campamento de aquellos «barbudos» para solicitarles la paz. El miedo, que suele tener ese efecto. Sin embargo, no acudieron con las manos vacías. Como si fueran los Reyes Magos (muy tradicionales en esta fechas) se presentaron con todo tipo de regalos, entre ellos, una buena cantidad de oro.



Pero no solo eso, sino que también entregaron a Cortés unos regalos más llamativos en penitencia: un grupo de chicas jóvenes. «No fue nada todo este presente en comparación de veinte mujeres, y entre ellas una muy excelente mujer», afirmaba Bernal Díaz. Entre ellas se encontraba, en palabras del propio cronista, una tal Malinaalli Tenépatl. Una joven «de buen parecer, entretenida y desenvuelta» que pronto llamó la atención a la tropa.
En principio, el conquistador se la entregó como muestra de respeto a Alonso Hernández pero, posteriormente, se sintió tan atraído por ella que acabó mandado al militar de vuelta a España para no tener enemigos contra los que combatir en lo que se refiere al campo de batalla del amor.
Así lo afirma el divulgador histórico y escritor José Luis Hernández Garvi en su popular obra «Adonde quiera que te lleve la suerte» (Editada por Edaf): «Cortés se las arregló para quitar de en medio a Alonso, y el 26 de julio de 1519 lo envió de regreso como su emisario ante la Corte de Carlos I». Para entonces, esta nativa ya se había convertido en «doña Marina» después de haber sido hecha cristiana. Todo ello, gracias a la ayuda del sacerdote de la expedición (y también intérprete -o «lengua», como les solían llamar-) Jerónimo de Aguilar.
«Cortés convirtió a la sumisa doña Marina en su amante».
«El mismo fraile, con nuestro lengua Aguilar, predicó a las veinte indias que nos presentaron muchas buenas cosas de nuestra santa fe, y que no creyesen en los ídolos que de antes creían, que era malos y no eran dioses, ni les sacrificasen, que las traían engañadas, y adorasen a Nuestro Señor Jesucristo. Luego se bautizaron, y se puso por nombre doña Marina a aquella india y señora que allí nos dieron, y verdaderamente era gran cacica e hija de grandes caciques y señora de vasallos, y bien se le parecía en su persona», explica Bernal Díaz del Castillo.
A partir de entonces ya no hubo vuelta atrás, ambos se hicieron amantes. O, en palabras de Garvi, «Cortés convirtió a la sumisa doña Marina en su amante».

Una buena «lengua»

A pesar de que, desde entonces, ambos mantuvieron una relación, la importancia de doña Marina no se materializó hasta la Semana Santa de 1519. Fue entonces cuando llegaron hasta San Juan de Ulúa, una población en la que fueron recibidos por los emisarios del emperador de los aztecas, Moctezuma. El amo y señor de la riqueza y el oro de la región. El conquistador trató de hablar con ellos, pero en principio le resultó imposible debido al idioma. Tampoco tuvo mejor suerte Jerónimo del Aguilar, quien desconocía qué diablos decían aquellos personajes.
Lo cierto es que aquello no era extraño, pues solo hablaban un endiablo dialecto sumamente concreto llamado náhuatl. Por entonces doña Marina no entendía ni papa de castellano, pero conocía tanto el maya como el náhuatl. Aquí estuvo la salvación del conquistador. «Cortés la llamó entonces a su lado y, a través de Jerónimo de Aguilar, le explicó que tradujera lo que le decían del náhutl al maya», añade Garvi.
Su ayuda fue más que determinante, pues gracias a ella Cortés pudo saber que las intenciones de aquellos indígenas eran amistosas. Esto es, que venían en son de paz (y con muchos regalos, todo hay que decirlo) de parte de Moctezuma. Y no con ganas de liarse a bofetadas con aquellos «semidioses barbudos». Más allá de la negociación, el conquistador descubrió que tenía un diamante en bruto con la que era su amante, y que -si esta tenía facilidad para los idiomas- tendría a una auténtica políglota entre sus filas.



Representación de Hernán Cortés
Representación de Hernán Cortés- WiIKIMEDIA
Por ello, fomentó que doña Marina aprendiera el castellano. Una meta que, poco a poco, su bella «novia» logró. «Cuando dominó perfectamente el castellano, desplazó a Jerónimo de Aguilar a un segundo plano», destaca Garvi. De esta forma, no se limitó a ser una concubina y una cocinera (las dos tareas que solían desempeñar las mujeres indígenas que acompañaban a los conquistadores) sino que se convirtió, en palabras de los expertos, en la consejera, secretaria e intérprete de Cortés. Algo sumamente extraño en la época.
Bernal Díaz del Castillo se deshizo en elogios hacia ella en todos sus textos: «En las guerras de Nueva-España, Tlascala y México fue tan excelente mujer y buena lengua, como adelante diré, que a esta causa la traía siempre Cortés consigo». Pero no solo eso, sino que también afirmó que su ayuda supuso «el gran principio para nuestra conquista» e hizo que la prosperidad llegara al ejército de Cortés.
El conquistador, por su parte, afirmaba que no podría haber «tratado con los indios» sino fuese por ella y que era su gran «faraute» (aquellos que interpretan las verdaderas intenciones de dos interlocutores que hablan una lengua diferente). Garvi es de la misma opinión: «Respondiendo a la confianza que se había depositada en ella, supo trasladar a los pueblos precolombinos de México los puntos de vista de los conquistadores españoles».

Las tres traiciones

Pero... ¿Por qué se considera a doña Marina (posteriormente «La Malinche») una traidora a su pueblo? ¿Por qué, hoy en día, se tiene un recuerdo de ella más que negro en México? Las razones son varias. Para empezar, la amante de Cortés no tenía problemas en cargar contra los dioses indígenas como forma de desprestigiarlos. Con todo, algunos escritos posteriores recogidos por Rosa María Grillo (de la Universidad de Salerno) en su dossier «El mito de un nombre: Malinche, Malinalli, Malintzin», afirmarían que terminó criticando severamente el cristianismo. Aunque, como señala la experta, es posible que dichos informes fueran redactados después de la época colonial para tratar de que el personaje fuera más admitido a nivel social.
La segunda traición de doña Marina está documentada y se produjo en la ciudad de Cholula. Según explica el historiador Christian Duverger en su libro «Hernán Cortés, más allá de la leyenda», los soldados del conquistador llegaron a esta región en octubre de 1519 junto a un ejército de unos 100.000 indígenas que se habían aliado con ellos. Los políticos (enviados por Moctezuma) recibieron con las puertas abiertas a los españoles, aunque no permitieron que el grueso de los aliados accedieran a la urbe. ¿Sospechoso? Desde luego, pero el conquistador no andaba precisamente para desechar ayuda ni simpatías ajenas. A los pocos días la estancia se convirtió en enigmática, pues los emisarios empezaron a mostrarse distantes.



Hernán Cortés y doña Marina con Moctezuma en Tenochtitlan
Hernán Cortés y doña Marina con Moctezuma en Tenochtitlan- WIKIMEDIA
El enigma continuó hasta el 17 de octubre. Durante la noche de aquel día, Garvi afirma que una noble anciana de la zona se las ingenió para llegar hasta donde dormía «La Malinche» y le desveló que había 2.000 guerreros preparados en el interior de la ciudad para pasar a cuchillo a los españoles. La avisó con el objetivo de que se casara con su hijo. «Doña Marina la escuchó atentamente al mismo tiempo que procuraba mantener la calma, preguntando a la vieja india sobre los detalles de la conjura», señala Garvi. Posteriormente, doña Marina se excusó ante la anciana... y fue a contarle todo a su querido Hernán, quien no dudó un segundo y arremetió contra sus enemigos a base de espada y caballo.
«A la mañana siguiente, las mujeres y los niños, que habían sido evacuados en previsión del asalto, regresan. No hay alegría alguna en el triunfo español; el propósito de Cortés no era verter la sangre de los indios. Contrariado, hará levantar una cruz en la cúspide de la gran pirámide y trabajará en la reconciliación con Tlaxcala y Cholula, que se habían enfrentado a causa de su presencia», completa, en este caso, Duverger. Según parece, Moctezuma había cambiado de opinión y ahora consideraba que los españoles no eran bien recibidos en su palacio.
«Para evitar la humillación de verse cautivo, Moctezuma ofreció como rehenes a uno de sus hijos y a dos hijas, pero chocó con la determinación del caudillo»
La tercera traición de «La Malinche» se produjo cuando, tras llegar a Tenochtitlan (la capital del imperio y donde residía Moctezuma) Cortés se entrevistó con el mismísimo emperador. Según señala Francisco Martínez Hoyos en su obra «Breve historia de Hernán Cortés» aquel día el conquistador culpó al hombre más poderoso de los aztecas de perpetrar un ataque contra sus hombres en la costa. Este se lo negó, y se propuso hallar a los culpables y castigarles. Pero aquello no fue suficiente para el español, quien ordenó apresarle y advirtió que, en el caso de negarse, sería ejecutado allí mismo.
«Para evitar la humillación de verse cautivo, Moctezuma ofreció como rehenes a uno de sus hijos y a dos hijas, pero chocó con la determinación inflexible del caudillo. En cierto momento, preguntó a la Malinche qué había dicho uno de los capitanes castellanos, que se estaba poniendo nervioso y quería cortar por lo sano. La intérprete aprovechó para convencerlo de que más le valía obedecer si deseaba seguir con vida», determina el escritor galo. Al final, el emperador pasó por el aro, pero aquellas palabras le valieron a la «lengua» su tercera traición a su pueblo, así como su futuro odio eterno.

El mujeriego Cortés

¿Cómo era realmente la relación entre doña Marina y Hernán Cortés? La mayoría de autores coinciden en afirmar que los dos llevaban su amor en el más estricto secreto. Garvi, por su parte, añade que Cortés estuvo totalmente enamorado de ella en los primeros años. Ambos incluso llegaron a tener un hijo: Martín Cortés, nacido en 1522 y posteriormente desterrado a España.
De hecho, en una ocasión estos sentimientos casi le costaron entrar en conflicto con algunas tribus de indígenas. «Mientras Cortés intentaba convencer a los tlaxcaltecas para que se unieran a su lucha, como gesto de buena voluntad sus futuros aliados le ofrecieron cinco jóvenes indígenas que habían aceptado ser bautizadas. Una de ellas era la hija de un viejo cacique que no dudó en entregársela a Cortés para que la tomase como esposa», deterrmina el autor español.



La Malinche, junto a Cortés
La Malinche, junto a Cortés- WiIKIMEDIA
Cortés, sin saber qué diantres hacer, acabó entregándosela en matrimonio a Pedro de Alvarado, a quien -según dijo para relajar la situación- consideraba como su hermano. Al final, todo se solucionó.
La relación oculta entre ambos se mantuvo hasta meses después. Todo ello, a pesar de que Cortés tenía una esposa esperándole. Sin embargo, repentinamente las muestras de cariño se transformaron en desidia. Y la desidia, en rechazo. De hecho, el conquistador no tardó en empezar a amontonar nuevas conquistas amorosas y en ser considerado todo un mujeriego (sin tener problema en que sus conquistas estuvieran o no casadas). Al final, olvidada y despechada, «La Malinche» fue casada en 1524 con Juan Jaramillo por orden de nuestro protagonista. Aquel fue el final de lo que, durante años, había sido una bonita historia de amor.

Misión: "¡Ataquen al Invencible!"

El piloto argentino Gerardo Isaac relata el histórico ataque al buque insignia de la armada británica. Fue un coloso del mar, y lo abatieron con el último Exocet que quedaba, fuego de metralla y bombas lanzadas en vuelos rasantesa 





Producción y Entrevista: Fernando Morales
En la mañana del 2 de abril de 1982, Gerardo Isaac, un alférez de 23 años, estaba de guardia en la Cuarta Brigada Aérea de Mendoza.
Recuerda que "vi gente que entraba con banderas argentinas, pregunté qué pasaba, y me dijeron, eufóricos: '¡¡¡Recuperamos las Malvinas!!!'".
"Después de la emoción inicial, caí en la cuenta de que yo era un piloto en condiciones de combatir, y me enfrenté a la toma de conciencia… ¿cuál sería mi destino?"
"Me trasladaron con mi escuadrilla el 9 de abril, y el 1º de mayo ¡salimos todos a volar! Estábamos muy bien entrenados, pero aún así tuvimos que mejorar sobre la marcha… Por ejemplo, en comunicaciones".
Hasta entonces, la historia de la fuerza aérea había sido casi apacible. Sus alas y sus pilotos existían desde el 4 de enero de 1945. Pero cero hipótesis de conflicto. Y de pronto, guerra en la tierra y en el cielo.
Victorias y caídas. Héroes. Pero también muertes…
El bautismo del 1º de mayo fue inolvidable: ¡más de veinte misiones!



1° de mayo de 1982. Los ingleses buscaban el desembarco. Habían enviado buques anfibios a las costas. Los aviones argentinos cumplieron 57 misiones de cobertura y ataque a blancos navales británicos. Lanzaron 20 toneladas de bombas. Fue el bautismo de fuego.
1° de mayo de 1982. Los ingleses buscaban el desembarco. Habían enviado buques anfibios a las costas. Los aviones argentinos cumplieron 57 misiones de cobertura y ataque a blancos navales británicos. Lanzaron 20 toneladas de bombas. Fue el bautismo de fuego.
El 29 de mayo, Isaac tenía franco: había volado el 28. "Pero cuando estaba por dormir una corta siesta matutina, mi jefe fue tajante: 'Isaac, ¡cámbiese! Vamos a volar'. Empezaba a decidirse mi destino".
Un poco antes de esa orden, la unidad recibió una noticia–estrella: era posible atacar al portaviones "Invencible". Y por primera vez se pidieron voluntarios.
La fuerza de ataque: dos Super Étendart comandados por el capitán de corbeta Alejandro Francisco –su avión llevaba el último misil Exocet AM–39 que tenían las fuerzas argentinas– y el teniente de navío Luis Collavino (apoyo de radar), y cuatro Skyhawk, grupo 4 de caza, comandados por los primeros tenientes José Daniel Vázquez y Ernesto Ureta, el teniente Omar Jesús Castillo, el alférez Gerardo Guillermo Isaac.
"Ureta y Vázquez se presentaron como voluntarios. Se les concedió el derecho de elegir a los pilotos. Vázquez eligió a Castillo, y Ureta, a mí. Un problema: teníamos sólo cinco Exocet para toda la guerra. Dos fueron lanzados sobre la fragata Sheffield, dos sobre el mercante Atlantic Conveyor… y el Invencible no podía ser hundido ni quedar fuera de servicio con menos poder de fuego".



Gerardo Isaac, tenía 23 años y era alférez de la Cuarta Brigada Aérea de Mendoza
Gerardo Isaac, tenía 23 años y era alférez de la Cuarta Brigada Aérea de Mendoza
"Con los dos Súper Étendard navales y los cuatro Skyhawk de la Fuerza Aérea teníamos que ir a la caza de un blanco a 80 millas náuticas (150 kilómetros) al oeste de Malvinas. Francisco llevaría el último misil, Collavino sería el confirmador de blanco, y nosotros lo atacaríamos con metralla de 20 milímetros y bombas convencionales de 250 kilos. Cada uno de los Skyhawk llevaba tres…"
"Nuestro ataque: hicimos un enorme rodeo en forma de arco. Algo que el enemigo no podía imaginar… La operación empezó pasado el mediodía del 30 de mayo. Silencio en los pilotos y vuelo rasante: tan alto como para no tocar el agua, y tan bajo para no ser presa del radar enemigo…"
Pero el enemigo, el Invencible, no era un hueso fácil de roer. Botado el 3 de mayo de 1977 y buque insignia de la flota británica en Malvinas (eslora –largo– 210 metros, y manga –ancho– 36 metros), amadrinado por la reina Isabel II, llevaba en sus entrañas una poderosa fuerza aérea: aviones Sea Harrier y helicópteros Lynx, Merlin y Sea King. Dado de baja en 2005, fue vendido como chatarra en febrero de 2011.



El emocionado regreso después del ataque al Invencible. En la heroica misión murieron dos de los seis pilotos que atacaron al buque insignia de la Armada británica: Vázquez y Castillo
El emocionado regreso después del ataque al Invencible. En la heroica misión murieron dos de los seis pilotos que atacaron al buque insignia de la Armada británica: Vázquez y Castillo
"Después de que los aviadores navales hicieron impactar ese último misil en el imponente casco del portaviones más grande de la flota británica, teníamos que terminar la faena… A 12 kilómetros del blanco pusimos las turbinas a máxima potencia: poca distancia para aviones que vuelan a 900 kilómetros por hora, pero grande para matar a dos de los cuatro pilotos: Vázquez y Castillo".
"Pero Ureta y yo le tiramos todo lo que teníamos. Yo, tres bombas y 200 proyectiles… Al dejar atrás el blanco me encontré solo, volando sobre la inmensidad del océano, y con el dolor de saber que al menos dos camaradas no estaban… Nada sabía del tercero, Ureta, hasta que un punto en el horizonte que creí un avión enemigo…, pero era él."
Inglaterra negó con énfasis que el Invencible hubiera sufrido daños. Pero, sugestivamente, después del 30 de mayo, los vuelos ingleses se redujeron a menos de la mitad…
La verdad: el misil, las bombas y la metralla inutilizaron el ascensor del Invencible: el mecanismo que eleva los aviones hasta la pista de la nave.
El portaviones abandonó la zona de Malvinas el 18 de junio, acompañado por la fragata Andromeda. Destino: un astillero donde los daños fueron reparados. Dejó de operar durante dos semanas. Y en ese lapso cambió dos de sus motores Olympus. Señal de daños mayores…
En los 74 días de guerra, la fuerza aérea perdió 55 hombres y 70 aviones.
Después del ataque, Ureta e Isaac se reabastecieron en vuelo y aterrizaron en la base aérea militar Río Grande. La operación contra el Invencible duró cuatro horas.
Todavía hoy, aquel alférez que no pudo dormir la siesta –hoy el comodoro retirado Gerardo Isaac (68)– no puede olvidar el instante en que sus tres bombas y su metralla cayeron sobre ese coloso del mar, y el humo que anunció "Misión cumplida".



El Skyhawk A4C de Isaac y el recuerdo de su hazaña durante la guerra de Malvinas
El Skyhawk A4C de Isaac y el recuerdo de su hazaña durante la guerra de Malvinas
Hundirlo hubiera sido imposible.
No tenían poder de fuego suficiente.
Fueron David contra Goliat.
No lo mataron, pero le dejaron su marca, y un agujero fatal en las entrañas.
La urgencia de Inglaterra por desmentir los daños fue la mayor verificación de que el gigante estaba herido y en retirada. Pero no pudo ocultar la verdad. El día en que regresó toda la flota inglesa entre ovaciones y agitar de banderas… el Invencible no estaba. Todavía no habían terminado de curarle las heridas.
Y ese ataque del 30 de mayo entró en la historia grande de la Patria.

La deshonrosa alianza del Rey de Francia con los musulmanes para destruir al Imperio español

La alianza de Francia y el Imperio otomano, ampliamente criticada en Europa, llevó a que ambos países se coordinaran en las ofensivas contra Carlos I de España y posteriormente Felipe II. Francia sería, de hecho, la gran ausente en la victoria cristiana sobre los musulmanes en la batalla de Lepanto




Retrato de Solimán el Magnífico - Wikimedia
A Francisco I de Francia le pasó como a los políticos malos. Lo que dijo al principio de su reinado quedó obscenamente desfasado en pocos años: «Si me eligen emperador, dentro de tres años entraré en Constantinopla o habré perecido», prometió Francisco durante la carrera por hacerse con la Corona imperial en 1520. Muy al contrario, en menos de una década iba a estar tan desesperado como para aliarse con el némesis de la Cristiandad del periodo, el temido Imperio otomano, una fuerza musulmana que amenazaba con arrasar toda Europa.

De la prisión a una alianza peligrosa

Carlos I de España fue finalmente quien se hizo con el trono del Sacro Imperio Germánico, a lo que Francisco I intentó resarcirse en una nueva campaña en Italia, allí donde Francia anhelaba extender su dominio desde Milán. El impulsivo Francisco condujo a su ejército a uno de los mayores desastres en la historia de Francia, la batalla de Pavía (1525), donde murieron 10.000 soldados franceses y suizos (incluidos los comandantes Bonnivet y La Tremoille) y cayeron prisioneros 3.000 hombres, entre los cuales se contaba lo más granado de la nobleza: Saluzzo, Montmorency, Enrique de Navarra y el propio Francisco I. Al igual que el resto de caballeros, el Rey francés padeció los estragos de los arcabuces españoles en la refriega. Derribado de su montura, el monarca fue capturado por el soldado vasco Juan de Urbieta cuando trataba de zafar su pierna de debajo del moribundo caballo. En un principio, el vasco no supo distinguir la calidad de su botín, pero se frenó de degollarlo al vislumbrar su cuidada armadura.

Retrato de Francisco I
Retrato de Francisco I
Francisco I fue llevado preso a Madrid y permaneció en la Torre de los Lujanes y en el Real Alcázar hasta que accedió a firmar el ignominioso Tratado de Madrid. El acuerdo obligaba a Francisco I a renunciar al Milaneso, Génova, Nápoles, Borgoña, Artois y Flandes. Durante su estancia en Madrid, donde recibió trato cortés, escribiría a su madre: «Todo se ha perdido, menos el honor y la vida». Si bien, estaba a punto de perder también el honor a ojos de la Europa cristiana.
La liberación de Francisco impuso la llegada a Madrid como rehenes de los dos hijos mayores de éste: el delfín, Francisco, cuya salud quedó maltrecha en su prisión y murió en extrañas circunstancias con solo 18 años; y el futuro Enrique II. Lo cual no impidió que el Rey de Francia, una vez en suelo patrio, se desdijera de todo lo firmado, presentando un acta notarial efectuada en secreto ante algunos nobles franceses donde alegaba la nulidad del documento. Era como decir que había cruzado los dedos de las manos mientras juraba. Además, el Rey Cristianísimo dio luz verde a la alianza que los diplomáticos franceses habían cerrado en su ausencia con el sultán otomano Solimán «El Magnífico».
Con el rey preso, Luisa de Saboya, la reina madre, organizó la continuidad del Estado, la contraofensiva contra Carlos I y buscó nuevas alianzas para combatir a España. La regente convenció a Enrique VIII de Inglaterra para que finiquitara su alianza con Carlos mediante una desorbitada cifra económica. Asimismo, un antiguo comunero español llamado Antonio Rincón ejerció el papel de intermediario entre galos y turcos en un auténtico pacto con el Diablo. Poco después de la batalla de Pavía, la reina madre aprobó la apertura de la primera embajada francesa en Turquía y el envío de ricos presentes a la Sublime Puerta en señal de amistad. Lo curioso es que ese primer embajador francés no llegó vivo a Estambul, pues el pachá de Bosnia hizo asesinar a la comitiva diplomática cuando cruzó su territorio.
Como primera reacción a la petición de alianza, Solimán se ofreció a enviar una expedición para rescatar a Francisco I de Madrid
Así se las gastaban los turcos. Francia estaba demasiado desesperada por lograr la alianza como para protestar por la atrocidad. Se limitó a destinar un nuevo embajador en la Sublime Puerta. El sultán turco, Solimán «El Magnífico», también había nacido en 1494, como Francisco, y estaba llamado a compartir el mundo conocido con Carlos, que había accedido al poder casi al mismo tiempo que el turco. La rivalidad estaba servida y sus fuerzas estaban parejas, salvo en lo que se refería a las batallas marítimas en el Mediterráneo, en la que los turcos dominaban desde hace un siglo. Como primera reacción a la petición de alianza, Solimán se ofreció a enviar una expedición para rescatar a Francisco I de su prisión madrileña. A la demanda francesa de ayuda inmediata, Solimán derrotó a la coalición imperial y húngara en la batalla de Mohács, que supuso la desaparición de hecho del reino magiar hasta el siglo XIX y un golpe crítico a la única potencia balcánica que resistía, con astucia y salvajismo, al avance musulmán. Además, el turco estuvo cerca de conquistar Viena, en 1529, tras una fulgurante ofensiva a cargo de 120.000 hombres. Y solo tres años después, el sultán volvió a marchar sobre Viena, aunque esta vez el propio Carlos I acudió al frente de un ejército levantado a contrarreloj, en parte con el dinero del rescate de los hijos de Francisco, ya liberados. Solimán se retiró antes de la llegada de las fuerzas imperiales, privando al mundo de lo que hubiera sido el combate del siglo: los dos emperadores del planeta, frente a frente.

El Papa Clemente VII se une a la conjura

La alianza de Francia y el Imperio otomano, ampliamente criticada en Europa, puesto que Francisco I tenía el título de Rey Cristianísimo, llevó a que ambos países se coordinaran en las ofensivas contra el Imperio español y sus aliados a partir de entonces. Mientras las fuerzas imperiales contenían a los turcos en Hungría en 1527, una alianza entre Venecia, una parte de Suiza, el Papa Clemente VII y Francia se unieron para formar la llamada Liga de Cognac (o Liga Clementina) con el objetivo de expulsar a los españoles de Italia.
Hasta el último momento, Carlos I y su hermano Fernando de Habsburgo, el archiduque de Austria, intentaron convencer sin éxito al Papa de que aparcara por el momento las diferencias en Italia y ayudara a frenar la acometida musulmana. La apatía de estos estados cristianos frente al desastre húngaro, que llevaba siglos conteniendo el avance musulmán, convenció a Carlos I de atacar al integrante más débil de la alianza, al menos en lo militar: el Papa Clemente VII. La campaña llevó a las tropas españolas a arrasar Roma el 6 de mayo de 1527, cuando la muerte del comandante imperial, Charles de Borbón, dejó sin gobierno al ejército. El Emperador lamentaría la imagen que dieron sus tropas, muchas de ellas mercenarios luteranos, en este saqueo al corazón de la Cristiandad; pero el mensaje quedó claro entre aquellos que se atrevieran a desafiarle.

«El Emperador Carlos V con el bastón», por Rubens
«El Emperador Carlos V con el bastón», por Rubens
Pero Francia no se conformó con usar al Papa en contra de los intereses de la Cristiandad en los Balcanes, sino que estrechó la alianza militar con los turcos a un nivel casi fraternal. En 1536, tuvieron lugar varias expediciones marítimas franco-otomanas contra los territorios hispánicos en Italia y las Islas baleares. Las flotas turcas ayudaron en el ataque a Niza y otras poblaciones aliadas de España en 1542. Tras incendiar Reggio, la flota del corsario Barbarroja fue recibido entre gritos de júbilo cuando se refugiaron en el puerto francés de Marsella.
Todos los puertos franceses en el Mediterráneo quedaron abiertos para los musulmanes y los corsarios berberiscos durante estas operaciones. El célebre historiador Cesáreo Fernández Duro describe con gruesas palabras la estancia de Barbarroja en otro puerto galo:
«No era allí huésped (en Tolón); era amo. No consentía que se tocaran campanas en las iglesias; de noche ponía en tierra destacamentos a correr los caseríos y veredas, con objeto de secuestrar campesinos de reemplazo de los remeros que morían; cometía toda especie de violaciones, recibiendo raciones al completo de su gente y 50.000 ducados mensuales de sueldo».
A la muerte de Francisco I la alianza se mantuvo en pie. Enrique II, que había estado preso en España, heredó de su padre el odio hacia España y su amistad con los otomanos. Francia fue una de las grandes potencias católicas ausentes durante la Santa Alianza organizada entre Roma, España, Génova, Venecia y otras repúblicas italianas, que devino en la batalla de Lepanto de 1571. Austria y Portugal se abstuvieron de participar porque mantenían en ese momento treguas con los turcos, pero al menos se mantuvieron neutrales. Francia, no lo hizo. Tras la derrota musulmana, Francia y los rebeldes holandeses vendieron materiales para que la flota del sultán pudiera ser reconstruida cuanto antes.

Barbarroja, nombrado por Solimán almirante en jefe de la flota otomana, derrotó a la Liga Santa de Carlos V al mando de Andrea Doria en la Batalla de Preveza en 1538
Barbarroja, nombrado por Solimán almirante en jefe de la flota otomana, derrotó a la Liga Santa de Carlos V al mando de Andrea Doria en la Batalla de Preveza en 1538
A la vista de sus ventajas, la alianza de Francia fue imitada pronto por los príncipes protestantes de Alemania. En una carta de Solimán fechada en mayo de 1552, el sultán manifestó al Elector de Sajonia, al duque de Prusia y a otros príncipes protestantes que «no tienen nada que temer de Turquía». El sultán incluso estudió ayudar a Lutero en su reforma religiosa, lo cual hizo de forma indirecta.

Con los protestantes en la Guerra de los 30 años

El siglo XVII vivió todo tipo de acrobacias diplomáticas igualmente impactantes. A pesar de soportar un siglo de guerras religiosas entre calvinistas y católicos, el estadista que sacó de su letargo a Francia, el Cardenal Richelieu, no tuvo escrúpulos a la hora de aliarse con el bando protestante en la Guerra de los 30 años. Su condición de clérigo católico no impidió que sus tropas se pusieran a disposición de los enemigos del Imperio español y de los Habsburgo, aliándose con holandeses, suecos y demás fuerzas protestantes.

Retrato del Cardenal Richelieu
Retrato del Cardenal Richelieu
La religión perdía poco a poco toda su importancia de puertas para fuera, mientras que de puertas para dentro la intolerancia hacia otras confesiones en países como España e Inglaterra seguía en puntos críticos. El paso de la Edad Media a la Edad moderna concibió este tipo de contradicciones y una red de alianzas hasta entonces inverosímiles, incluso en España.
Carlos I tuvo entre sus tropas a soldados luteranos mercenarios por exigencias militares, y a príncipes alemanes protestantes como aliados. Además, desde 1547 autorizó igualmente varias treguas con el salvaje Imperio otomano.
Tras la batalla de Lepanto (1571), su hijo, Felipe II, firmaría también varias paces secretas con los turcos, de manera que el conflicto entre estos dos gigantes fue lentamente desarticulado y entre 1593 y finales de siglo apenas hubo enfrentamientos. Eso por no hablar de que el propio Felipe II impulsó una alianza con el shah de Persia, también musulmán, finalmente poco fructífera, para abrir un frente a los otomanos en su propio territorio.
Y es que la «realpolitik» crea extraños compañeros de cama.


El Imperio habsburgo contra todo el planeta: las épicas guerras de Carlos V, en un juego de mesa

«Here I Stand» basa su mapa y personajes en los conflictos militares, políticos y religiosos en la Europa del siglo XVI al desencadenarse la Reforma Protestante, desde 1517 a 1555
Retrato de Carlos I de España, realizado por Tiziano
Retrato de Carlos I de España, realizado por Tiziano
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Decía León Tolstoi en un fragmento de «Guerra y Paz» que «las grandes personalidades son las etiquetas que dan la denominación al acontecimiento histórico», pero son meras etiquetas. Los líderes y los estadistas de nuestra historia maniobran en aguas acotadas, aunque en verdad sean ellos los que parezcan decidirlo todo. El juego de mesa «Here I Stand» (Aquí estoy yo) juega con la idea de las etiquetas históricas para poner a los jugadores en la piel de los líderes políticos de las principales potencias del siglo XVI, esto es, el Imperio Otomano, los Habsburgo, Inglaterra, Francia, el Papado y el Protestante. ABC Historia recomienda esta semana el juego por su alto detallado y su fidelidad histórica.
Aquí Estoy Yo es un juego para tres a seis jugadores, basado en los conflictos militares, políticos y religiosos en Europa al desencadenarse la Reforma Protestante, desde 1517 a 1555. Cada jugador controla una o más potencias de las que dominaban en Europa y debe enfrentarse a unas circunstancias muy distintas. Así, para los Habsburgo o los Otomanos el reto es conservar sus anchas tierras, mientras que para el Papado y la Reforma protestante el combate será de carácter religiosos. Los debates teológicos, las seis esposas de Enrique VIII y los primeros pasos en la exploración del Nuevo Mundo tienen también hueco en este juego de mesa.
Mapa del juego «Here I Stand» sin desplegar las fichas y marcadores
Mapa del juego «Here I Stand» sin desplegar las fichas y marcadores
La situación inicial de una de las dos campañas jugables sitúan a los jugadores en el periodo posterior al nombramiento de Carlos V como Emperador del sacro imperio Romano. Concretamente, la partida se inicia con las 95 tesis de Lutero (evento obligatorio), que extienden el protestantismo por varios electorados del imperio de Carlos V. En paralelo a ello, Francisco I Rey de Francia se encuentra en guerra con el Papa y los Habsburgo. Además, el imperio Otomano está en guerra con Hungría.
En este sentido, lo más interesante a nivel histórico es que se incluyen personajes jugables con bastante fidelidad en sus características. De modo que el Gran Duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo, es el mejor general a disposición de los Habsburgo y Andrea Doria su mejor almirante. Los principales monarcas europeos aparecen representados, en detalle:
-Francisco I de Francia.-Francisco I de Francia.Un Rey seductor, mujeriego, imponente físicamente (medía casi dos metros), mecenas del arte y valiente guerrero, tanto como para exponerse varias veces a la primera línea del combate, quedó reducido por el augusto Carlos I y la superioridad de los ejércitos hispánicos a un gobernante aplastado en Europa y humillado a nivel personal. Tras la batalla de Pavía en 1525, Francisco I fue llevado preso a Madrid, donde permaneció un año en la Torre de los Lujanes y en el Alcázar, después, hasta que accedió a firmar el ignominioso Tratado de Madrid y jurar su cumplimiento ante los Evangelios. Nada más pisar Francia dio la razón a su fama de ser «un hombre sin honor» y donde dijo digo dijo ahora Diego.-Carlos V de Alemania y I de España-Carlos V de Alemania y I de EspañaTan guerrero como Francisco, pero mucho más meditado en sus decisiones. Su capacidad de aprender idiomas le permitió moverse con solvencia por su gigantesco imperio, empezando por una España que desconfió a su llegada de aquel joven inexpresivo y tímido pero terminó ofreciéndole su última morada en un pueblecito de Extremadura. Si bien salió triunfante de sus enfrentamiento con Francisco I en la mayoría de casos, así como en su lucha contra los protestantes; no se puede decir lo mismo del pulso con el Imperio otomano y los esbirros de éste en el Mediterráneo, los corsarios. Allí tuvo algunos tropiezos de entidad como la Jornada de Argel o la Batalla de Préveza. El hombre invicto no lo era tanto en el Mediterráneo.-Enrique VIII de Inglaterra-Enrique VIII de InglaterraEl Tudor jerció de cerrajero y árbitros en las contiendas entre Francisco I y Carlos V en Europa. El inglés, casado con la tía de Carlos, Catalina de Aragón, fue un valioso aliado del Imperio español hasta que sus líos de faldas echaron al traste la alianza. A esto se sumaba que el monarca inglés y el francés en sus escasos encuentros no terminaron de congeniar a nivel personal. Se cuenta como anécdota que el inglés agarró al francés del cuello y le pidió que lucharan juntos en su primer encuentro. Tras dos intentos de tirar a tierra al corpulento francés, los consejeros de Enrique le disuadieron de que siguiera con el juego. Solo el divorcio y posterior muerte de Catalina agrietaron la alianza e incluso acercaron a Enrique a Francia.-Solimán I del Imperio otomano.-Solimán I del Imperio otomano.Desesperado por sus derrotas, Francia inició tras la batalla de Pavía un acercamiento diplomático hacia el Imperio otomano que tenía al Imperio español como su enemigo principal. Tras destruir al país que más problemas le había causado en la zona balcánica, Hungría, la furia de Solimán estuvo cerca de conquistar Viena, en 1529, tras una fulgurante ofensiva a cargo de 120.000 hombres. Solo tres años después, el sultán volvió a marchar sobre Viena, aunque esta vez el propio Carlos V acudió al frente de un ejército levantado a contrarreloj, en parte con el dinero del rescate de los hijos de Francisco. Solimán se retiró antes de la llegada de las fuerzas imperiales, privando al mundo de lo que hubiera sido el combate del siglo: los dos emperadores del planeta, frente a frente.-León X.-León X.Este Papa procedente de la familia Médici mantuvo una dura batalla para evitar la invasión francesa de Italia, de la que a largo plazo salió triunfante gracias a la ayuda de Carlos V. No obstante, este pontífice, hedonista y amante de los placeres de la música, de la literatura, de la pintura, es recordado porque durante su papado se alzó la voz de Lutero. La construcción de la Basílica de San Pedro emprendida por León X derivó en la venta de indulgencias. Esta cuestión fue el principal detonante para que Martín Lutero iniciara en 1517 una reforma eclesiástica que habría de escindir la comunidad cristiana. León X condenó las tesis luteranas en 1520 mediante la bula Exsurge Domine y, al no retractarse, el Papa pronunció la excomunión de Lutero y la de sus partidarios en 1521.-Martín Lutero.-Martín Lutero.Nacido en la ciudad burguesa de Mansfeld (Alemania), Lutero dejó sus estudios universitarios para ingresar en un monasterio agustino de Erfurt cuando, en 1505, un rayo estuvo a punto de alcanzarle de camino a la casa de sus padres. Aterrado, el joven gritó: «¡Ayuda Santa Ana! ¡Me haré monje!». Lutero entró así en el clero empujado «por el terror y la angustia de una muerte repentina, y a través de esta obsesión moral dio lugar a unos escritos donde exhortaba, entre otras cuestiones, a reestructurar la Iglesia y a regresar a las enseñanzas originales de la Biblia. En las 95 tesis, un texto clavado en las puertas de la Iglesia del Palacio de Wittenberg en 1517, el agustino cargó contra la doctrina papal. León X contestó excomulgando al fraile e instando a Carlos a tomar medidas. En Worms, el popular fraile y el imberbe Emperador tuvieron su primera confrontación teológica.* Cabe advertir que «Here I Stand» no es un juego para principiantes en el género, ya que hay que dedicar bastantes horas a estudiar el reglamento, y no se encuentra traducido al castellano. En la versión a la que hemos tenido acceso en ABC Historia, comprada en Atlántica Juegos (Calle de la Luna, 6, 28004 Madrid), contábamos con fotocopias de las cartas y un libro del juego traducidos al castellano. Hay que asegurarse de que la tienda donde se compre incluya estas facilidades.
El juego, no obstante, cuenta con una segunda parte, «Virgin Queen», que se ambienta en la siguiente generación de líderes europeos, tomando en esta ocasión el enfrentamiento entre Felipe II e Isabel Tudor como el epicentro de la acción.

lunes, junio 12, 2017

Entrevista exclusiva al obispo Schneider: Mons. Lefebvre aceptaría sin dudarlo la propuesta canónica de Roma



TITULARES – HEADLINES


SITUACIÓN GENERAL
“hay muchos sitios donde los sacerdotes se comportan más como ministros protestantes que católicos”
“hay familias que deben viajar más de 100 km para poder asistir a una misa digna y escuchar doctrina segura”
“los fieles deben pedir a los sacerdotes reclinatorios para poder arrodillarse”
“tenemos una dolencia cardiaca-eucarística, mientras no la curemos todo el cuerpo seguirá enfermo y no producirá frutos”
“en el ambiente actual es un auténtico milagro que haya vocaciones”
“la ideología de género es una perversidad, una última forma de marxismo”
“los padres si pueden deberían retirar a sus hijos de las escuelas donde enseñan ideología de género”
“dentro de la iglesia hay una mentalidad de un relativismo radical”
“con el relatismo moral, especialmente de la comunión a los divorciados vueltos a casar, queremos que Dios haga nuestra voluntad, y no nosotros hacer la suya”
“el diaconado femenino sacramental contradice la naturaleza de la Iglesia”
“debemos levantar nuestra voz para que el magisterio se pronuncie con claridad”
“hay que amar al papa sobrenaturalmente rezando por él, no practicando una especie de papolatría”
FSSPX – MONS. LEFEBVRE
“estoy convencido que en las circunstancias actuales mons. lefebvre aceptaría sin dudarlo la propuesta canónica de una prelatura personal”
“Mons. lefebvre era un hombre con un profundo sensus eclessiae”
“las ordenaciones episcopales de 1988 las hizo porque en conciencia pensaba debía hacerlo, como un acto extremo, pero a la vez dijo que esta situación no debería demorarse mucho tiempo”
“Si se permanece mucho tiempo de forma autónoma canónicamente, se entra en riesgo de perder una característica de la iglesia católica, que es estar sujeto al papa”
“No podemos hacer depender nuestra sujeción al Vicario de Cristo de la persona del papa, esto no sería Fe. No se puede decir no confío en este papa, no me someto, voy a esperar hasta que venga uno que me guste. Esto no es católico, no es sobrenatural, es más humano. Falta sobrenaturalidad y confianza en la Providencia Divina de que Dios es quien guía la Iglesia. Esto es un peligro para la FSSPX”
“le he pedido a Mons. Fellay que no demore más la aceptación y tenga confianza en la Providencia, no es viable esperar a tener certezas 100%”
“tengo un gran deseo de que la FSSPX sea reconocida y establecida cuanto antes en la estructura normal de la Iglesia, y eso sería para beneficio de todos, para ellos y nosotros. Realmente sería una nueva fuerza en esta gran batalla por la pureza de la Fe”
“Le he dicho a Mons. Fellay: Monseñor, precisamos vuestra presencia para ir juntos con todas las buenas fuerzas de la Iglesia, tener esa unión”
MISA TRADICIONAL
“El movimiento por la restauración de la misa tradicional es obra del Espíritu Santo, y es imparable”
“Si los padres del Vaticano II presenciarán hoy una misa como hoy la conocemos y una misa tradicional, mayoría dirían que la tradicional es la que ellos querían y no la otra”
“la liturgia tradicional es, en cierto modo, la liturgia del Vaticano II, tal vez con pequeñas modificaciones”
HEADLINES
GENERAL
“There are many places where priests act more like Protestant ministers than Catholic priests”
“There are families that must travel more than 100 km (60 mi) so that they can go to a dignified Mass and hear sound doctrine”
“The faithful must ask the priests for kneelers so that they can kneel”
“We have a eucharistic-heart disease, and as long as we fail to heal it, the whole body will remain ill and will not produce fruit”
“In today’s climate, it’s a true miracle that we have vocations”
“Gender ideology is a depravity, a final form of Marxism”
“If they can, parents should withdraw their children from schools where they are taught gender ideology”
“There is a mentality of radical relativism within the Church”
“We should speak up so that the Magisterium might speak clearly”
“With moral relativism, especially concerning the reception of Communion by the divorced and remarried, we want God to do our will, and not for us to do His”
“A sacramental female diaconate contradicts the nature of the Church”
“We have to love the pope supernaturally, praying for him, not practicing a form of papolatry”
SSPX – Msgr. Lefebvre
“I am convinced that in the present circumstances, Msgr. Lefebvre would accept the canonical proposal of a personal prelature without hesitation”
“Msgr. Lefebvre is a man with a deep sensus ecclesiae”
“The episcopal ordinations were done in 1988 because in good conscience he thought that he had to do it, as an extreme act, and at the same time said that this situation should not last a long time”
“If you remain canonically autonomous for too long, you run the risk of losing a characteristic of the Catholic Church, that is, to be subject to the pope”
“We cannot make our subjection to the Vicar of Christ dependent upon the person of the pope; this would not be faith. You cannot say that “I don’t believe in this pope, I don’t submit, I am going to wait until one comes along that I like.” This is not Catholic, it is not supernatural; it is human. It is a lack of supernaturality and trust in Divine Providence, that God is the one who guides the Church. This is a danger for the SSPX”
“I have asked Msgr. Fellay not to delay his acceptance any longer, and I trust in Providence, though it is not possible to have 100% certainty”
“It is my great wish that the SSPX might be recognized and established within the regular structure of the Church as soon as possible, and this will be for the benefit of all, for them and for us. Actually it will be a new force in this great battle for the purity of the Faith”
“I have told Msgr. Fellay: “Monsignor, we need your presence to join together with all of the good forces in the Church to achieve this union.”
TRADITIONAL MASS
“The movement to restore the traditional Mass is the work of the Holy Spirit, and is unstoppable”
“If the Fathers of Vatican II witnessed a Mass like the one we know today and a traditional Mass, the majority would say that the traditional Mass is what they want, and not the other”
The traditional liturgy is the liturgy of Vatican II, perhaps with small changes.
(Vídeo por Agnus Dei)

Así es el impresionante Stratolaunch, el avión más grande del mundo

El gigante, destinado a colocar satélites en el espacio en pleno vuelo, acaba de salir del hangar por primera vez para comenzar las pruebas de combustible
El Stratolaunch sale del hangar en Mojave, California
El Stratolaunch sale del hangar en Mojave, California - Stratolaunch
ABC.es Madrid - Actualizado: Guardado en: Ciencia
Un monstruo de dos cabezas absolutamente impresionante. Eso es lo que parecía el Stratolaunch, el avión más grande del mundo, cuando por fin, hace unos pocos días, salió del hangar donde ha sido construido en Mojave, California (EE.UU.). Por primera vez, la aeronave abandonaba las paredes y los andamios que han visto crecer su magnífica envergadura para comenzar las pruebas de combustible, entre otras. Compuesto por dos cabinas unidas por un ala de 117 metros, más que el largo promedio de un campo de fútbol FIFA, y con una longitud de 86 metros desde su doble morro delantero al extremo de las secciones de cola, lleva a bordo los motores de seis 747 y pesa unas 227 toneladas sin carga. Está destinado a lanzar satélites en pleno vuelo a distintas órbitas bajas de la Tierra y puede que un día también lleve seres humanos. Su primer ensayo espacial se realizará en 2019.
La empresa fabricante de este avión colosal pertenece al multimillonario y cofundador del gigante informático Microsoft, Paul Allen, dispuesto también a hacer carrera en el espacio. La compañía compró dos Boeing 747 usados a United Airlines y los reensambló en una sola unidad capaz de despegar con una carga de 590 toneladas. El Stratolaunch, apodado «Ruc», en honor al ave de la mitología persa tan grande que puede levantar un elefante con sus garras, tiene una intención eminentemente comercial. El objetivo es que el avión pueda colocar en órbita constelaciones de satélites diseñadas para proporcionar servicios globales de internet, imágenes, datos del clima, etc.
El avión es más grande que el legendario hidroavión Spruce Goose, el diseño de Howard Hughes que voló una sola vez en 1947, y que el Antonov An-225, un carguero de la era soviética originalmente construido para transportar el transbordador espacial Buran. Pero el Stratolaunh es más ligero, gracias a sus materiales más modernos.
Al igual que un 747, el Stratolaunch está diseñado para ser operado por una tripulación de tres personas: piloto, copiloto y el ingeniero de vuelo, con un asiento plegable en la cabina disponible para una cuarta persona. Eso sí, el despegue requiere de una larga pista. La compañía cree que su avión puede ahorrar costes a la hora de poner cargas en el espacio, ya que es más baratos que los cohetes reutilizables en prueba. Una vez cumplida la misión, el avión volvería a la Tierra en perfecto estado para realizar un nuevo trabajo sin un gran mantenimiento. Si tiene éxito, el Stratolaunch cumpliría el sueño de Paul Allen de «normalizar el acceso a la órbita baja de la Tierra».