viernes, febrero 03, 2012

Tercios Españoles

Benedicto XVI carga contra un plan de Obama sobre el aborto

En una inusual incursión en la campaña electoral, el Papa criticó un programa del presidente que obliga al seguro social a reembolsar el pago de la “píldora del día después”. Y llamó a los católicos a movilizarse en defensa del “derecho a la vida”.
EL VATICANO. CORRESPONSAL - 28/01/12
El Papa y la Iglesia de Estados Unidos terminaron de alinearse contra el presidente Barak Obama y en favor del candidato del partido Republicano, sea quien fuere, tras la visita al Vaticano de 15 obispos de ese país encabezados por el arzobispo de Nueva York, Timothy Nolan, el que en febrero será elevado a la púrpura cardenalicia en el Consistorio convocado por Benedicto XVI. La ofensiva se ubica ahora contra un plan del presidente demócrata sobre el aborto y los anticonceptivos.
Esta no es una novedad, aunque la dureza y energía de las críticas del Papa Joseph Ratzinger contra Obama en el discurso que pronunció a los obispos norteamericanos –en plena campaña electoral para las elecciones presidenciales de noviembre– representan un llamado abierto a la movilización en defensa “del derecho a la vida” y contra “la cooperación con prácticas intrinsecamente malas”. Ya en otras elecciones la Iglesia norteamericana reclamó a los 70 millones de fieles católicos del país que votaran por los candidatos contrarios al aborto y al uso de anticonceptivos, siendo hostiles a los manejos biológicos como el uso de embriones en la maternidad asistida, las uniones libres y el matrimonio entre personas del mismo sexo.
El actual Papa ha acentuado la lucha sin cuartel con “tolerancia cero” en estas cuestiones, teniendo en cuenta, según Benedicto XVI, “la influencia del modo de vida” de Estados Unidos sobre el resto del mundo.
El detonante de la declaración de guerra del pontífice a Obama es la decisión del presidente de adoptar un plan que preve reembolsar el precio de una píldora abortiva que actúa luego de una relación sexual considerada de riesgo a fin de prevenir el embarazo. Es la llamada “píldora del día después”.
La posición de la administración demócrata de Washington es neta. Desde el 1 de agosto próximo, todos los contratos de seguro social sobre la salud deberán responder a los requisitos nuevos. Quienes decidan no reembolsar los gastos por la píldora abortiva y aleguen objeciones de conciencia deberán adaptarse a las nuevas reglas.
El arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, es el adalid de la campaña contra Obama en este terreno desde hace meses y habló en la ceremonia del encuentro del Papa con los 15 obispos norteamericanos en el Vaticano. “No estamos de acuerdo con la opinión de un gobierno que considera la contracepción una enfermedad a curar”, dijo monseñor Dolan. El Papa, a su vez, dijo aludiendo a los anticonceptivos: “La separación entre la Iglesia y Estado no significa que la Iglesia deba permanecer en silencio frente a determinadas cuestiones”.
En las elecciones de 2008, el 54% de los católicos votaron a Obama , entonces senador demócrata por Illinois, para la presidencia, con una fuerte concentración de consenso de la comunidad latina. La incógnita ahora es saber cuántos votarán igualmente a Obama pese a la campaña en contra de la Iglesia, dentro de la cual se mueven muchas corrientes internas que en parte no están de acuerdo con el ataque cerrado a los demócratas de Obama.
Por parte del actual Papa, las simpatías hacia los republicanos –y en especial hacia la familia Bush, padre e hijo, ambos presidentes– han sido más que evidentes. El 15 de abril del 2008, con la campaña electoral iniciada, George Bush hijo fue a recibir a Joseph Ratzinger en visita a EE.UU. al aeropuerto de Washington, un gesto inédito para un primer mandatario norteamericano. Más tarde, le organizó una fiesta de cumpleaños en la Casa Blanca.
Poco después, el 13 de junio, Bush hijo vino a Roma para despedirse de Benedicto XVI, quien lo recibió en los jardines vaticanos, en la puerta del torreón de San Giovanni, con unos homenajes sin precedentes. “¡Cuánto honor, cuánto honor!”, le agradeció un emocionado Bush, mientras paseaban por los jardines como grandes amigos.
Esas preferencias hacia Bush se reflejaron después en el apoyo a los republicanos, aunque Obama ganó igual. La Iglesia norteamericana considera “segura” la posición del Grand Old Party por sus posiciones conservadoras y tradicionalistas que le hacen sostener “el derecho a la vida”.
El Vaticano de Ratzinger comparte esta posición y las posiciones guerreristas de Bush en la invasión a Irak en 2003, que costó una tragedia a la vasta comunidad católica caldea de ese país. En su discurso, el Papa denunció el “laicismo radical”, la sociedad relativista y las “tendencias poderosas cada vez más hostiles al cristianismo”. Criticó además “los esfuerzos concertados para negar a los católicos y las instituciones católicas su derecho a la objeción de conciencia”.
De los dos candidatos republicanos favoritos que están por enfrentarse en las decisivas primarias de Florida del próximo martes, sólo el ex presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, es un católico ultraconservador convertido del protestantismo a la fidelidad al Papa de Roma por influencia de su tercera esposa. El favorito, el ex gobernador de Massachussetts, Mitt Romey, pertenece a la iglesia mormona y es monógamo aunque su religión autoriza la poligamia. Hay otro candidato católico, el ex gobernador Jack Santorum, un fervoroso tradicionalista con quien al parecer el Papa simpatiza, pero que tiene pocas chances de ganar.
 

 

Es el dueño de "Página 12" diario Kirchnerista.

SERGIO SZPOLSKY
Es el dueño de "Página 12" diario Kirchnerista.

Aunque todos lo sabemos, no viene nada mal REFRESCAR  nuestra memoria,

de tanto en tanto.
La elasticidad ética de los dirigentes argentinos y de quienes informamos a la sociedad desde los medios de comunicación no deja de asombrarme.

Hoy me encontré con un referente de la comunidad judía de Argentina y me dio datos acerca de Sergio Szpolski que yo  personalmente desconocía.

Szpolski fue tesorero de la AMIA  y sacó de los fondos destinados para indemnizaciones a las víctimas del atentado y reconstrucción del edificio, tres millones de dólares sin autorización , los puso en el exterior del país en una cuenta personal y los hizo esfumar.

El no tenía autorización a tocar ese dinero y por supuesto jamás los devolvió.

Se le inició un juicio por parte del Tribunal de Etica de las instituciones judías y por PRIMERA VEZ, como no pasaba desde poco menos de un siglo (desde la expulsión de los proxenetas de la Zwi Migdal) se lo EXPULSO de la comunidad.

Es decir, Szpolski, el empresario que maneja varios medios de comunicación K, bien provisionados por la publicidad oficial, creados por él después de estos hechos o comprados por él con posterioridad a su expulsión,
anda por la vida como si nada.
Cientos de periodistas trabajan para este delincuente, que difícilmente pueda igualársele en inescrupulosidad. Estamos hablando de alguien que se robó el dinero para las victimas del atentado, 85 muertos , 300 heridos y para la reconstrucción del edificio destruido.

Según relata Diego Melamed en su libro" Los judíos y el menemismo", Szpolski le dijo: "¿Te das cuenta de porque me robé la plata de los muertos de la AMIA?. Tengo una sangre fría que ME ASOMBRA"

Diego es socio de FOPEA y conoce bien la interna de la comunidad.
De hecho lo acabo de llamar para consultarlo. La verdad es que yo sabía de sus estafas con el banco Patricios y otras trapisondas pero esto realmente no lo sabía y es mucho mas terrible , ni bien me enteré hoy  pude constatar que además de cierto, es INFORMACION DISPONIBLE  en la Web, me imagino que cualquiera que va a trabajar con alguien , como se dice ahora , lo googlea y sabe de quien se trata , por las dudas ya está dicho.

Como salen nuevos emprendimientos de Szpolski no quería dejar pasar la oportunidad de informar acerca de este personaje.

Lic. Liliana Hendel
Psicóloga - Periodista
011 154935 9057

LA CICATRIZ


Por Antonio Caponnetto


Suele hablarse corrientemente de malos y buenos enfermos, entendiéndose por estos últimos a aquellos que cooperan con sus médicos, que ponen tesón para salir del trance, y que -sin demasiadas quejas- son dóciles a las indicaciones requeridas, aunque resulten exigentes y dolorosas. No es una caracterización completa, pero resulta adecuada.

Cristianamente hablando, sin embargo, el buen enfermo posee otras cualidades, principalmente si el daño que lo aqueja puede poner en riesgo su vida. Por lo pronto se pondrá en paz con Dios, pedirá sacramentos y plegarias que lo encomienden y, sobre todo, aceptará con humilde resignación su condición de creatura transitoria, vulnerable y frágil, como somos todos los mortales. Quien estudie –como lo ha hecho, por ejemplo Emilio Mitré Fernández en su La muerte vencida- la actitud que solía tener el hombre medieval frente a la infirmitas y al desenlace fatal de la misma, se hallará con la prevalencia de un talante piadoso, que todo lo contemplaba sobrenaturalmente.

Es que para un católico serio, que aplique el principio de la analogía, el primer grado de salud lo ocupa la sobrenatural; el segundo, la espiritual o mental, y recién el tercero la salud corporal. Si la enfermedad de la primera es el pecado y el de la segunda el error, el de la tercera lo es cualquier morbo que ande causando daño al organismo. Pero como bien ha notado el Padre Basso, de la mano de Santo Tomás, el desorden y la desproporción consisten en preferir esta última salud a las anteriores. Así como en desaprovechar la enfermedad del cuerpo para no meditar en las otras que tanto más necesitan de nuestra cura. Es el eterno tema tratado en el episodio del paralítico, y resuelto, claro, por la palabra veraz de Jesucristo. Lo más importante es salvarse, no abandonar la camilla y regresar caminando a la casa.

Como era previsible, tratándose de una mujer vulgar e irreligiosa, ninguna de estas consideraciones se hizo presente en Cristina de Kirchner desde el instante en que anunció su dolencia. Y si no ha titubeado en capitalizar ideológicamente la muerte de su propio esposo, tampoco dudó en hacerlo con su afección. Aquel campamento brutal y simiesco,instalado ante las puertas del Hospital Austral durante los días de su internación,y los comunicados del vocero oficial -quien con tono de relator futbolístico iba narrando la goleada contra el cáncer,celebrada por los barras- quedará grabada a fuego en las crónicas de la abyección y del grotesco.

En rigor,la actitud personal y politica de la presidenta ante el achaque  fue tan degradante como la que suele ostentar de ordinario. Para ella y ellos –exhibicionistas de éxitos mundanos y de vanaglorias terrenas- no existe nada parecido a la contemplación de las postrimerías, al ofrecimiento del dolor, a la situación límite del alma contrita y suplicante. La democracia es el carnaval, con mascaritas obligadas a fingir esplendor aunque estén carcomidas por dentro. Y Cristina, claro, en el núcleo más infamante del corso, debe conservar esa burlona risa de acróbata, de la que habla Bergson ,para hacerle creer a la plebe que tras mil acrobacias nada puede pasarle. Sea la suya un alma sin Cuaresma, sin atrición, sin anonadamiento, sin genuflexión ante el Autor de la Vida y de la Muerte, y que sepa Él donde alojarla cuando traspase los lindes de la tierra.

Pero faltaba lo peor y sucedió. En su primera aparición pública -tras el rescate de la tiroides del tumor maligno que la amenazaba- Cristina Kirchner habló de un “milagro”, le agradeció a Dios y a la gente, y sostuvo que el amor puede más que el odio. Porque necesitada de quien gritara “¡viva el cáncer!”, y no hallándolo, era menester inventar, no una gesta, como suponen algunos, sino una nueva variante de la lucha de clases: la del pueblo que quería su saneamiento contra los monopolios destituyentes que clamaban metástasis.La ficción no cesa nunca, ni siquiera ante lo que merecería mayor compostura.

Ahora bien; se puede llamar milagro a un mal diagnóstico, que no habrá ninguna voz eclesial que pida respetar la integridad de los términos. Al contrario, no faltará prete que sostenga que ella merece hasta la suspensión de las leyes naturales, o que, al fin,la mediación de Néstor ha entrado en franca competencia con la del Gauchito Gil. Se puede invocar al amor,con rostro atrabiliario y voz furente, en una sala atestada de odiadores profesionales, de rencorosos de oficios, de artesanos del resentimiento y de la venganza, que nadie osará tampoco marcar la contradicción flagrante. Pero nos perturba e indigna el agradecimiento a Dios, y no queremos guardar silencio cómplice frente a tamaño desafuero.

¿A qué Dios agradece Cristina? ¿Al que ultraja aprobando el matrimonio contra natura, violando el Decálogo,promoviendo ideas y personajes enrolados en el ateísmo militante, befando a la Iglesia, dejando impunes a los incendiarios de pesebres, retirando imágenes marianas o crucifijos de los lugares públicos? ¿A qué Dios agradece? ¿Al que ignora y pisotea en cada acto de su tiranía, en cada gesto altanero, en cada palabra petulante y frívola? ¿Al que ataca con sus programas y textos de estudio plagados de materialismo, al que despoja de su cetro a cada paso de su modelo “nacional y popular”, para sumarse a los intereses de los deicidas, al manifiesto regocijo de los masones, y al acompañamiento de legiones de crápulas sin Fe? ¿A qué Dios agradece esta mujer,en cuyo pecho los pecados capitales nadan a sus anchas? Es simple y trágica la respuesta: al que profanó  públicamente, con horrible sacrilegio,el día que asumió su segunda presidencia, y decidió jurar por una divinidad  potencialmente demandante en paridad de condiciones con Kirchner. Su agradecimiento, en suma, tiene un sólo nombre y es blasfemia.

Cuando Shakespeare trazó el perfil glorioso de Coriolano, en su obra homónima, recordó que el honroso guerrero se había negado a mostrar a la plebe sus cicatrices recibidas en combate, tal como le exigían los demócratas para ganar los votos del gentío. “Preferiría que mis heridas estuvieran por curar, antes que oír decir cómo las recibí. No puedo ponerme la toga de candidato para desnudarme y rogarles que, en obsequio a mis cicatrices, me den el voto. Os suplico: ¡dejadme prescindir de esta costumbre!”. Después Beethoven le regalaría una obertura en su homenaje, que todavía hoy escuchamos estremecidos.

Cristina hizo exactamente lo contrario. Con un lenguaje tilingo –que recuerda al que Landrú sabía poner en boca de dos señoritas banales y futiles- blandió impúdicamente su cicatriz para victimizarse, como lo hace con su viudez o con su luto y su duelo. Porque en personajes de su catadura cualquier recurso es válido para captar sufragios o alimentar los espejismos de la masa. La virtud de la gravitas le es ajena. Otrosí la de la circunspección y el recato. La noción romana de decus no podría aplicársele jamás. Si no Beethoven, de seguro Boudou le pondrá música mañana a esta nueva barrabasada de su mandante.

Era Anzoátegui el que decía que las únicas condecoraciones válidas para un soldado debían ser sus cicatrices; y que la tragedia moderna consistía en  que ahora no quedan más cicatrices que las de alguna apendicitis de urgencia. He aquí toda la gloria que puede exhibir esta mujer que vive imaginando confrontaciones contra supuestos enemigos: el tajo horizontal del que extrajeron su tiroides.

Marechal supo cantar algo superior al respecto. “El dolor de la patria me atravesó el costado. La cicatriz me dura”.

Permita el Señor de la Salud que esta cicatriz nuestra, y de todos los patriotas cabales, cauterice algún día.Que nos sea suturada con el agua, con la sangre o con el fuego. Con el rocío de algún ceibo o el fulgor de alguna estrella argentina. Con el aire sanante de una patria nueva, surgido del soplo mancomunado y altivo de quienes todavía no se rinden.

ASTRONAUTA DOUGLAS WHEELOCK

Norberto Oyarbide cantando con La Mona Jiménez

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