martes, enero 24, 2012

«La masonería tiene una influencia directa en los asuntos políticos», dice el cardenal Policarpo


El cardenal arzobispo de Lisboa José da Cruz Policarpo no deja de sorprender. Tras la entrevista concedida el pasado verano a la publicación mensual “Ordem dos Advogados” en la que se abría al sacerdocio femenino, ha vuelto a hacer pública su opinión, esta vez sobre la masonería. Esta vez, sin embargo, sus palabras contra la masonería parecen coincidir con la opinión de Roma, donde efectivamente, nadie ha protestado. “La masonería –ha dicho- ejercita una influencia directa en los asuntos políticos”. Actividades subversivas e ideas filosóficas y moirales opuestas Desde el santuario mariano de Fátima, el cardenal José Policarpo estigmatiza el poder ejercitado por los masones en la política nacional e internacional. La denuncia del jefe de la Iglesia portuguesa no es una denuncia aislada. Dicha en voz alta como acusación en los medios de comunicación católicos o susurrada en los Palacios Sacros, la palabra “masonería” vuelve a oírse con frecuencia dentro de la Iglesia católica. Bajo el perfil del Magisterio, la fecha símbolo cuando se habla de masonería es el 26 de noviembre de 1983. Ese día, de hecho, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicaba una declaración sobre las asociaciones masónicas. Desde cuando la Iglesia inició a pronunciarse sobre la masonería su juicio negativo ha sido inspirado por muchas razones prácticas y doctrinales. La Iglesia no ha juzgado la masonería responsable solamente de actividades subversivas en su contra, sino que desde los primeros documentos pontificios sobre la materia y en particular en la encíclica “Humanun Genus” de León XIII (20 de abril de 1884), el Magisterio de la Iglesia ha denunciado en la Masonería ideas filosóficas y concepciones morales opuestas a la doctrina católica. Para León XIII, estas tienden esencialmente a un naturalismo racionalista, inspirador de sus planes y de sus actividades contra la Iglesia. En su carta al pueblo italiano “Custodi” (8 de diciembre e 1882), León XIII escribía: “Recordemos que el cristianismo y la Masonería son esencialmente inconciliables, tanto que inscribirse en uno significa apartarse del otro”. No sorprende, por lo tanto, el “anatema” del guardián de la ortodoxia, Joseph Ratzinger. Inconciliabilidad de principios La Iglesia, de hecho, no podía dejar de tomar en consideración la posición de la masonería desde el punto de vista doctrinal, visto que en los años 1970-1980, la Congregación para la Doctrina de la Fe estaba, en correspondencia con algunas conferencias episcopales nacionales, particularmente interesadas en este problema a causa del diálogo iniciado por algunas personalidades católicas con representantes de algunas logias que se declaraban no hostiles a la Iglesia. 1983 era el momento ideal para un pronunciamiento orgánico. El estudio más profundo, de hecho, había llevado al ex Santo Oficio a confirmar su convicción de la inconciliabilidad de fondo entre los principios de la masonería y los de la fe cristiana. Prescindiendo por lo tanto de la consideración de la actitud práctica de diversas logias, de hostilidad o no hacia la Iglesia, la Congregación para la Doctrina de la Fe, con su declaración del 26 de noviembre de 1983, quiso colocarse al nivel más profundo y por otra parte esencial del problema: es decir, en el plano de la inconciliabilidad de los principios, lo cual significa sobre el plano de la fe y de sus exigencias morales. Partiendo de este punto de vista doctrinal, en continuidad con la posición tradicional de la Iglesia (en primer lugar los documentos de condena emanados por León XIII) derivan luego las necesarias consecuencias prácticas, que son válidas para todos esos fieles que inscritos a la masonería en su caso. Sin embargo, a propósito de la inconciliabilidad de los principios, fueron inmediatas las objeciones opuestas por diversas partes al pronunciamiento del Vaticano, iniciando por el hecho de que para la masonería es esencial precisamente el hecho de no imponer ningún “principio”, en el sentido de posición filosófica o religiosa vinculante para todos sus afiliados, sino más bien dar acogida juntos, más allá de las fronteras de las diversas religiones y del mundo, a hombres de buena voluntad en base a valores humanistas comprensibles y aceptables por todos. Según esta objeción, por lo tanto, la masonería constituiría un elemento de cohesión para todos aquellos que creen en el Arquitecto del Universo y se sienten comprometidos respecto a las orientaciones morales fundamentales que son definidas por ejemplo en el Decálogo. Por lo tanto, la masonería no alejaría a nadie de su religión, todo lo contrario, constituiría un incentivo para adherir a ella de una manera más amplia. Una discusión con múltiples consecuencias históricas y filosóficas. Secretismo y el caso de Italia La Santa Sede replica a esta objeción con el Concilio Vaticano II, es decir, con la demostración más patente de que la Iglesia católica está a favor de una colaboración de todos los hombres de buena voluntad. Asociarse a la masonería, sin embargo, va decididamente más allá de la legítima colaboración y tiene un significado mucho más relevante y determinante que este. La comunidad de los “constructores libres” y sus obligaciones morales, de hecho, se presenta como un sistema progresivo de símbolos con un carácter extremadamente comprometedor. La rígida disciplina del arcano que la domina refuerza todavía más el peso de la interacción de señales y de ideas. Este clima de secretismo conlleva, sobre todo, para los inscritos el riesgo de convertirse en un instrumento de estrategias que ellos mismos pueden ignorar. Un cuadro bastante ilustrativo de la “cuestión masónica” y de la controvertida relación entre la túnica y el compás, es el presentado el 28 de agosto de 2011 por el historiador de la Universidad de Turín, Angelo d´ Orsi, en un artículo publicado el “Il Fatto Quotidiano”. El punto de partida es la salida del director de Avvenire, el diario de los obispos, que dando la culpa de una campaña contra la Iglesia a la masonería, habla de una película ya vista”. ¿Pero de qué película estamos hablando? Antonio Gramsci habló una sola vez en el aula del Congreso de los Diputados, el 16 de mayo: se estaba discutiendo el diseño de ley Rocco-Mussolini, que prohibía las “asociaciones secretas”. Se dijo que era contra la Masonería: Gramsci entendió que se trataba de un instrumento para poner al margen de la ley a todas las organizaciones del movimiento obrero, como hizo notar en ese discurso que suscitó violentas interrupciones por parte del mismo Duce y de algunos de sus discípulos. “La masonería es la pequeña bandera que sirve para hacer pasar mercancía reaccionaria antiproletaria”, exclamó ese orador de voz apagada pero de fuerte temperamento; y añade: “Con los masones el fascismo llegará fácilmente a un compromiso”. Y sucedió, aunque formalmente las logias fueran disueltas por el régimen, que la masonería italiana no murió; además los financiamientos de sus miembros al movimiento “mussoliniano” habían sido importantes, y habían favorecido su subida al poder. “Cierto –evidencia el profesor d´Orsi- emergieron dos tendencias, una democrática, antifascista, la otra, filofascista; también en el pasado habían existido dos claras tendencias, llegando en 1908 (la candente cuestión de la laicidad de la escuela) a una escisión que nunca se sanó. Además también en la Iglesia de Roma, declaradamente hostil a la masonería (y formalmente hostilizada por la misma en las publicaciones, más que en las prácticas) hubo, y hay, como es sabido, tendencias rivales”. Al lado de la Iglesia del “pueblo de Dios”, la Iglesia de los humildes, de los desheredados, siempre ha existido una institución jerárquica cercana a los puestos de poder, que a su vez, ejercita un verdadero poder en todos los ámbitos de la vida social. Esta segunda Iglesia, que fue complacida por el fascismo tras haberlo apoyado, de hecho, nunca fue enemiga de la Masonería, la que mantenía relaciones con los centros del poder. Si revisamos la prensa de ideología católica, encontraremos actos de acusación bastante fuertes contra los “hermanos” del Mandil y del Compás; sucederá lo mismo si vamos a ver la prensa o las páginas Web masónicas. Pero sobre todo, se ha tratado de un juego de rol, en el cual, de hecho, dos poderes aparentemente no formalizados en la sociedad, se contendían la hegemonía, a menudo llegado a entendimientos, estos sí subterráneos, cuando no a verdaderos acuerdos formales. Mientras la masonería terminaba por ablandar su condena a la Iglesia, ésta, que también había dejado caer en tiempos recientes la excomunión a los católicos masones, hacía valer su fuerza, especialmente en determinados momentos, tentada desde siempre por la voluntad de plegar y si es posible aplastar al máximo al que más que como un adversario se presentaba como un contendiente. De nuevo en 1983, una declaración (firmada nada menos que por Joseph Ratzinger, entonces potente Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y futuro Papa Benedicto XVI) confirmaba la incompatibilidad de los principios masónicos con la doctrina de la Iglesia y que los fieles miembros de asociaciones masónicas no podían acceder a la Santa Comunión. La oposición estuvo siempre motivada no solo por el carácter secreto de la organización, sino también por el laicismo, racionalismo y “relativismo” de las doctrinas masónicas, y por la reiterada implicación de los “hermanos” en acciones dirigidas contra la Iglesia misma y contra los “legítimos” poderes civiles. Hoy en Italia, la Iglesia oficial, la del Vaticano y la CEI, es un potente apoyo para el poder político. “Ante una movilización de la opinión pública, que ya no aguanta más los privilegios fiscales que ese poder ha concedido al sistema eclesiástico (una “leyenda negra”, según el diario de los obispos)- precisa Angelo d´Orsi- sacar a relucir el poder oculto de la masonería suena, por lo menos grotesco. Verdaderamente, como ha escrito Avvenire, se trata de “Algo que impresiona”. Fuente: http://www.religionenlibertad.com/

Píldoras sobre la Santa Misa
-El regalo mejor que Jesús nos dejó a todos los que creemos en él ha sido la Eucaristía.

-Absolutamente nada de todo lo bueno que existe admite comparación con la santa misa

-Ningún santo o cristiano consciente ha prescindido del sacramento del AMOR.

-La obra diaria que más agrada a Dios y aprovecha al hombre es la comunión en la misa

-En cada misa se actualiza el único sacrificio propiciatorio del Hijo agradable al Padre.

-Un cristiano bien formado procurará participar a diario en la eucaristía.

-Para poder acceder con provecho a la comunión: Fe, 1 hora de ayuno y el alma limpia.

-Quien comulga en pecado mortal, “come su propia condenación”= sacrilegio.

-Si fuera la última comunión de mi vida, con qué fe, amor, fervor comulgaríamos todos

-Ni las devociones más santas-peregrinaciones-viacrucis-ayunos-penitencias etc, se pueden comparar con el valor de una sola eucaristía.

-Nada aprovecha más a un difunto que aplicar por él, el santo sacrificio de la misa.

- La misa no es bonita ni feita, ni algo mágico o solo banquete festivo, es ante todo la presencia de Jesucristo que se ofrece en el altar por nuestros pecados.

-Sin fe y sin la gracia de Dios, es imposible comprender el misterio de la fe cristiana.

-Quien comulga en gracia recibe el cuerpo, sangre, alma y divinidad de Jesús.

MIGUEL RIVILLA SAN MARTIN

martes, enero 17, 2012

Para el Hospital Austral, "no había elementos suficientes" para cambiar el diagnóstico inicial de Cristina





 

Miércoles, 11 de Enero de 2012
   
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Seccion: Política
Para el Hospital Austral, "no había elementos suficientes" para cambiar el diagnóstico inicial de Cristina

Comunicado de la institución
 
 


El hospital Austral confirmó que "no había elementos suficientes" surgidos del examen realizado a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner que "obligaran a modificar el diagnóstico inicial de carcinoma papilar ni la indicación de la cirugía programada".

El texto fue difundido anoche por el hospital Austral "en relación a información periodística publicada en algunos medios en los últimos días", relacionada a la cirugía que se le practicó a la Jefa de Estado el pasado 4 de enero.

En un comunicado oficial que lleva la firma del cirujano Pedro Saco y del director médico del nosocomio, Eduardo Schnitzler, agregaron además que "durante la exploración quirúrgica se constataron los nódulos conocidos en el lóbulo derecho, así como la presencia de un nódulo palpable en el lóbulo izquierdo" de la tiroides.

También se indica que además del nódulo se hallaron "adenopatías visibles en el área de recurrencia derecha y pre-traqueal".

De acuerdo a estos hallazgos, señalan Saco y Schnitzler, "se decidió la realización de una tirodectimía total junto con la linfadenectomía del Sector VI (recurrencial derecho y pretraqueal), extirpándose la pieza operatoria en un solo block".

"La biopsia realizada por congelación informó neoplasia folicular para el nódulo dominante del lóbulo derecho y neoplasia folicular sospechosa de malignidad para el nódulo izquierdo, cuya histología definitiva se defirió", indican en el texto.

En ese marco, agregan que basado en ese informe "se dio por finalizada" la cirugía de Cristina.

Por último, destacan que el informe anátomo-patológico es el "oportunamente comunicado", y resalta que dicho informe "fue revisado por el Servicio de Anatomía Patológica del Instituto de Oncología Angel Roffo de la Universidad de Buenos Aires, que coincidió plenamente con lo informado".
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La Patagonia argentina y chilena en peligro
10 de enero 2012 | 15:35
Pregunta: ¿La Patagonia? ¿Qué es eso? Respuesta: Patagonia es la vasta, inmensamente rica, escasamente poblada, área austral de Sudamérica, extendida desde el Océano Atlántico al Océano Pacífico. Compartida por Argentina y Chile, la Patagonia ha sido por más de un siglo un objetivo claro de la élite de poder global, siendo catalogada como su futuro “refugio”.  Existe evidencia de que intereses extranjeros quieren apropiarse del sur austral.
Mientras observamos el desastre que han hecho de nuestro mundo, aquel “futuro” puede que esté al otro lado de la esquina. Apuntada por el Movimiento Sionista Internacional, esta silenciosa toma de la Patagonia ha progresado dramáticamente en años recientes; no a través de la guerra y la invasión, sino mediante adquisiciones territoriales, infiltración económica, quintas columnas israelíes, apoyo mediático global y posicionamiento geopolítico.
La semana pasada, la furia emergió en Chile luego de que un grupo de “mochileros” israelíes prendieran fuego al bosque virgen del Parque Nacional Torres del Paine en la Patagonia. ¿El sospechoso? Un tal Rotem Singer, quien estaba “turisteando en la Patagonia” con otros “mochileros” israelíes. Éstos insistieron en su inocencia en declaraciones a la radio militar de Israel. Las autoridades chilenas, no obstante, lo detuvieron, e incluso el presidente Sebastián Piñera manifestó su preocupación.
Parque Nacional Torres del Paine, Chile. Foto: Corbis
¿Por qué tanta preocupación? Por décadas, jóvenes oficiales del ejército israelí, camuflados como turistas y mochileros, han estado estudiando, mapeando y viajando por toda esta vasta, rica y escasamente poblada región, conspirando, planeando…¿preparando el futuro?
Esto no es nada nuevo. Hace 26 años, el 5 de enero de 1986, el principal periódico de Argentina, el tradicional y prestigioso La Nación, publicó un artículo bajo el título ‘Estudian el asentamiento de una colonia judía en Santa Cruz’, citando a israelíes que estudian el área, quienes manifiestan “este es un proyecto largamente acariciado”. Se afirma que éstos “realizan un relevamiento de la zona, para estudiar el clima, la flora, la fauna y las riquezas potenciales del lugar”.
Por décadas, los israelíes han estado “surcando” sistemáticamente esta región gracias a la extrema flexibilidad de los gobiernos sucesivos de la Argentina, todos extremadamente permeables y sumisos a la influencia sionista. Esto quedó evidenciado en septiembre de 2003, cuando el entonces Comandante en Jefe del Ejército argentino, Roberto Bendini, fue obligado a renunciar por un escándalo mediático alimentado por el lobby sionista local de la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelíes Argentinas), luego de que Bendini expresara su preocupación por la presencia de oficiales israelíes haciéndose pasar por “mochileros inocentes”. Nuevamente el periódico La Nación del 30 de septiembre de 2003, explicó que “en cuanto a los israelíes, importa advertirlo: que los hay en la Patagonia, los hay. Se mueven en grupos, son jóvenes y hablan entre ellos en hebreo. Una buena parte viene de la milicia. Acaban de quitarse el uniforme del ejército israelí."
Cerro Fitz Roy o Chaltén, ubicado en el límite entre la Argentina y Chile, en la Patagonia. Foto: Corbis
Existe entonces una razón justificada de preocupación entre argentinos y chilenos. Especialmente cuando se considera que el padre fundador del sionismo internacional, Theodor Herzl, escribió en 1896 en su libro ‘El estado judío’ (en un capítulo con el importante título, ‘¿Palestina o Argentina?’) cosas como “Debemos elegir, ¿Palestina o Argentina?... Argentina es, por naturaleza, uno de los países más ricos de la Tierra, con un inmenso territorio, población escasa y clima moderado. La República Argentina tendría el mayor interés de cedernos parte de su territorio…”.
Avancemos al año 2002, cuando, como reportamos en un reciente artículo de RT, Argentina colapsó sufriendo su peor crisis financiera y The New York Times sugirió que el país debía vender la Patagonia para pagar su deuda soberana.
En Argentina también están muy activas personalidades como Eduardo Elsztain, el terrateniente más grande del país, quien “resulta ser” el socio local del magnate y especulador judío-norteamericano-húngaro George Soros (directivo del Consejo de Relaciones Exteriores y la Comisión Trilateral). Elsztain posee grandes extensiones de tierra a lo largo de la Patagonia y también “resulta ser” director ejecutivo del Congreso Mundial Judío y un activo militante del movimiento sionista Jabad Lubavitch.
Elsztain no está solo en acumular millones de hectáreas de tierras argentinas usando sus miles y miles de millones de dólares en dinero. Se asocia informalmente con Carlo y Luciano Benetton, Ted Turner de CNN y TNT, Douglas Tompkins (eco-billonario estadounidense que posee tierras especialmente en Chile), Joseph Lewis (el propietario británico de Planeta Hollywood), Daniel Lerner de Walt Disney Enterprises, Ward Lay dueño de las famosas patatas fritas, e incluso el ex Secretario del Tesoro de George W. Bush y director ejecutivo de Goldman Sachs, Henry Paulson, a través de la ONG The Nature Conservancy.
Pero los sionistas no están solos en esto. El matutino The Telegraph de Londres acaba de titular un artículo el pasado 2 de enero recomendando que “un submarino nuclear sea enviado a las Islas Malvinas para ilustrar la furia británica por la decisión de países sudamericanos de prohibir la entrada a sus puertos de embarcaciones que porten la bandera de las islas”, agregando que “Gran Bretaña debiera… realizar ejercicios militares en respuesta a la ‘agresiva’ decisión de Argentina, Brasil y Uruguay de cerrar sus puertos a navíos que enarbolen la bandera ‘ilegal’ de las Islas Malvinas”, ocupada por Gran Bretaña desde 1833 y convertida en poderosa base militar nuclear frente a la Patagonia y Antártida desde la guerra por las Malvinas entre Argentina y el Reino Unido.
El Telegraph concluye diciendo que “nadie debiera tener dudas sobre el compromiso del Gobierno británico de apoyar esta área, la cual involucra una vasta extensión de potenciales aguas ricas en minerales en el Atlántico Sur”.
¿Necesitamos recordar a los lectores que Gran Bretaña ha sido el principal motor del movimiento sionista, desde que su Declaración Balfour de 1917 trazó el camino que llevó a la violenta creación de Israel en 1948, por bien financiadas organizaciones terroristas como Irgun Zvai Leumi, Stern y Hagganah?
¿Están las élites preparándose para apoderarse de la Patagonia de una buena vez?
Una cosa es segura: ni la Argentina, ni Chile, ni ningún otro país en Sudamérica, quiere ver a la Patagonia convertida en una nueva Palestina. El mundo ha visto suficiente terrorismo sionista en aquellas tierras.
Adrian Salbuchi para RT
­Adrian Salbuchi es analista político, autor, conferencista y comentarista en radio y TV en Argentina. www.asalbuchi.com.ar

Farsa y papelón del gobierno con la operación presidencial

10.01.2012 | Política | Por: Guillermo Cherashny

Farsa y papelón del gobierno con la operación presidencial

Por Guillermo Cherashny para el Informador Público
La telenovela de la operación presidencial sigue su curso. Nuestro colega y médico Nelson Castro reveló que un estudio médico estableció dudas sobre la existencia de un cáncer de tiroides y que el diagnóstico de la clínica Maipú habló de “compatible”, por lo cual tampoco afirmó rotundamente que la presidente tenía un cáncer. Pero el apuro por tapar la compra presidencial del piso de 2 millones de dólares en el Madero Center pudo más que todo. A tal punto que no se habló más de ese tema escandaloso. Se puede evaluar que, para la presidente y su mesa chica, la diferencia entre cáncer sin metástasis o un simple tumor no era demasiado importante, ya que ninguno de los dos implicaba peligro de muerte. Pero la palabra cáncer sí permitía montar un show que rememoraba los festejos del bicentenario y el lanzamiento de Tecnópolis, en este caso con un toque de alta dramaticidad. Así las cosas, esta cirugía era en realidad la tercera zaga de una serie de la farándula. Sin embargo, esta vez apareció el papelón cuando después de la operación se anunció que no había cáncer, tal vez debido a la imposibilidad de continuar sosteniendo médicamente la farsa.

La realidad se impone
El espectáculo se transformó entonces en un papelón mediático bien explotado por muchos medios -empezando por Clarín- que fueron severamente criticados por el gobierno nacional. Éste confía en que la gente no les haga caso a los grandes diarios.
Después del papelón, el gobierno tuvo que minimizar la sequía para que la opinión pública no tome conciencia de que la caja se está agotando. Pese a que las cuentas cada vez cierran menos, Cristina todavía duda en eliminar totalmente los subsidios a la energía y el transporte, con lo cual se ahorraría unos 20.000 o 25.000 millones de pesos. Hasta ahora solamente se redujeron subsidios por 5.000 millones de pesos. Es cierto que tiene una alivio, porque la soja está en 450 dólares la tonelada después de casi tocar los 400 dólares. Sin embargo, el peligro de la sequía y los daños ya consumados garantizan unos U$S 3.000 millones menos de recaudación impositiva. Todo esto en momentos en que los dos impuestos vinculados al consumo, el IVA-DGI y el impuesto al cheque, cayeron exponencialmente en diciembre, como señalamos ayer.

Otra mala noticia es la suba del petróleo debido a la escalada del conflicto entre los Estados Unidos e Irán, acentuada por lo que está ocurriendo en las internas primarias republicanas, donde todos los precandidatos proponen atacar militarmente a ese país, mientras el régimen de Teherán amenaza cerrar el estrecho de Ormuz. Esta suba del petróleo adquiere suma importancia, porque en el 2011 el déficit de la balanza energética fue de U$S 3.500 millones y este año se asegura que estará entre 8.000 ó 10.000. Entonces, hay que mirar atentamente el precio de la soja, la cantidad de toneladas que finalmente se cosechen y el precio del petróleo, para saber si caemos en estanflación o en un crecimiento del 2%. Todo esto muy lejos de las tasas chinas de otrora.