viernes, diciembre 23, 2011

miércoles, diciembre 21, 2011


De "La Prensa Popular"
 
Por Nicolás Márquez (*)

Si hay algún sector que desde siempre reivindicó los crímenes del ERP y Montoneros, que a su vez festejó los atentados de Al Qaeda en New York, que deliberadamente elogió a la ETA y mantuvo contactos abiertos con los narcoterroristas de las FARC, esas fueron y son las Madres de Plaza de Mayo.
Que ahora el parricida kirchnerista Sergio Shoklender haya reconocido todo esto aportando algunos detalles de color (como ser que en la “Universidad de las Madres” se guardaba arsenal de guerra, que en su entorno se practicaban robos para autofinanciarse y que capacitaban “compañeros” en campamentos de las FARC para armar un foco en la Argentina menemista) ello no hace mas que confirmar que esta organización es portadora de una ideología o metodología que Hebe de Bonafini y sus secuaces nunca ocultó ni disimuló.
Quienes hoy se sienten defraudados o escandalizados ante lo confirmado por Shoklender, o no estaban al tanto acerca de quienes eran en verdad las Madres de Plaza de Mayo o en su defecto no han querido ver la realidad.
Nosotros consideramos entonces que lo confesado por el parricida no hace más que poner de manifiesto que la institución cuestionada siempre ha sido consecuente en su prédica y acciones. Si bien desde siempre hemos sido críticos de esa entidad, hoy en vez de criticarla o hacer leña del árbol caído, la elogiaremos destacando su histórica militancia signada por la coherencia moral, discursiva e ideológica. Desvergonzado mérito que no podemos dejar de reconocerles a estas empresarias kirchneristas tardíamente cuestionadas.
La Prensa Popular | Edición 73 | Lunes 19 de Diciembre de 2011
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Nació en san martín, en 1897

Benedicto XVI beatificó a la “santita” María Crecencia

Publicado el 20 de Diciembre de 2011
El papa Benedicto XVI autorizó ayer la proclamación como beata de la religiosa argentina María Crecencia, llamada “la Santita”, y cuyo verdadero nombre era María Angélica Pérez, de la congregación de la Hijas de María Santísima del Huerto. El decreto le reconoce haber intercedido en el milagro de curación, sin explicación médica, de la hepatitis aguda fulminante de María Sara Pane, que ya padecía de diabetes.
Según su biografía oficial, esta religiosa nació en San Martín, provincia de Buenos Aires, el 17 de agosto de 1897, y falleció en Vallenar, Chile, el 20 de mayo de 1932. Inicialmente, la población chilena no permitió que se llevaran su cuerpo y por eso quedó allí 35 años, hasta 1966, cuando se dispuso el traslado de sus restos, los cuales fueron encontrados intactos así como su hábito. El proceso de beatificación fue abierto en 1986 por el entonces obispo de San Nicolás, monseñor Domingo Castagna.  <

SOBRE  EL  NEO-REVISIONISMO
El término “Revisionismo”, tan claro en sus orígenes entre nosotros, ha venido sufriendo una serie de tergiversaciones que difícilmente puedan calificarse de inocentes. De hecho, ha variado desde lo prohibido –cuando se trata de hacer “revisionismo” del “Holocausto”- hasta lo grotesco, como parece va a ser este que se anuncia con pompa a través de un instituto “ad hoc” programado por el gobierno kirschnerista.
El preciso artículo que firma Alvaro José Aurane en La Gaceta de Tucumán el 4 del corriente deja ver cómo el objetivo de este Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano, que lleva el nombre de Manuel Dorrego, va más allá de la reivindicación de figuras del pasado reunidas bajo el nunca bien definido campo de lo “nacional y popular”. Se huele con claridad que, bajo la mirada distraída de un Pacho O’Donnell que parece recién caído del nido cuando se refiere a su nueva función, los “intelectuales K” van a cobrar sueldo para reinventar una nueva “historia oficial”, a la medida de sus necesidades setentistas.
Todo lo contrario del Revisionismo Histórico cuyo nombre intentan utilizar. Porque aquél nació sin subsidios para enderezar la historia oficial, escrita según necesidad del liberalismo que ganó con Caseros e inyectada en la conciencia de por lo menos tres generaciones de argentinos hasta que el Nacionalismo la desterró tras la lucha intelectual más desigual y más noble que planteó el saber argentino de nuestro siglo XX. Ni el proto-revisionista Saldías, ni los que vinieron a partir del año treinta pretendieron construir masacote ideológico alguno. Bajo los mil matices de sus personalidades libres, produjeron un enorme monumento a la investigación sobre nuestro pasado que, eso sí, por ser libre y verdadero, no pudo sino terminar afirmando nuestra tradición hispánica y católica, antes combatida o sencillamente ocultada por los liberales desde el Estado. Así investigaron y escribieron los Irazusta, los Ibarguren, Vicente Sierra, Ernesto Palacio, Busaniche, Scalabrini…, sin sueldos ni diplomas oficiales, sin cobrar horas extra ni aguinaldo. Abrieron los ojos patrióticos de los que habían sido literalmente adoctrinados para acomodarse a las necesidades de la Argentina asociada al imperio británico. Quienes vienen de familias con cierto arraigo tienen claro que no otro fue el papel de las escuelas, los colegios y la Universidad hasta, inclusive, la época de Perón, cuando se seguía enseñando más de lo mismo. Y aunque aquella educación fuera en muchos aspectos infinitamente mejor que la actual, no dejaba de apartar a los estudiantes de las que eran las tradiciones de su tierra y de su sangre.
Ganada la calle por el revisionismo, la izquierda no tardó en intentar sumarse con su propio bagaje. Con la excepción de Jorge Abelardo Ramos, que se fue acercando con honesta intención espiritual –y por eso el “progresismo” lo ha pateado-, la maniobra falló porque no pudo sino ser ideológica a la manera del socio-comunismo del momento: la historia argentina no se explica por la lucha de clases.
Pero algo logró carcomer esa mentalidad que amuebló la azotea de tanto guerrillero y acompañantes. Lo cierto es que, una vez derrotados y expulsados, encontraron el campo orégano no sólo en Europa sino en Estados Unidos y, sobre todo, en sus organismos de Inteligencia, que arreciaron con la Doctrina de los Derechos Humanos, llovida a cántaros sobre gente que debería atenerse a cumplir con sus deberes. El resultado, hoy esparcido por nuestra América española pero también por buena parte del mundo, es este neo-revisionismo, que necesita contar una historia cambiada y parcial para justificar cómo va a cercenar toda libertad posible de los espíritus.
La Universidad de las Madres de Plaza de Mayo ha sido un ejemplo. Allí enseñan que la historia argentina arranca en los años “de plomo” y culmina en los logros actuales de las “madres” (exceptuando a Shocklender, se me ocurre). Pero la cosa habrá requerido ser más sutiles, por lo que el recién creado instituto va a escribir todo un texto a la medida del “progresismo”, nuevo nombre de la esclavitud. Son ellos mismos quienes nos han dado la pista, con esto de hablar de la importancia del “relato”. Que no es otra cosa que un cuento, y uno que huele a cuento chino.
Repiten la técnica de los viejos liberales. No nos olvidemos de que son sus sucesores en el materialismo. Sin embargo, ya les va a tocar a ellos ser a su vez revisados. Y, como siempre, no van a poder con la Verdad.
                                                                                  Hugo Esteva

Visiones Misticas del Nacimiento en Belén

Envío número: 469 - 19 de diciembre de 2011   
 
Visiones Misticas del Nacimiento en Belén
Seis testimonios de visiones de la Palestina de aquellos tiempos

Relato de Anna Emmerich sobre sus visiones de la visita de los ángeles a los pastores, instantes después del Nacimiento del Niño Jesús:
"A legua y media más o menos de la gruta de Belén, en el valle de los pastores, había una colina. En las faldas de la colina estaban las chozas de tres pastores. Al nacimiento de Jesucristo vi a estos tres pastores muy impresionados ante el aspecto de aquella noche tan maravillosa; por eso se quedaron alrededor de sus cabañas mirando a todos lados. "
"Entonces vieron maravillados la luz extraordinaria sobre la gruta del pesebre. Mientras los tres pastores estaban mirando hacia aquel lado del cielo, he visto descender sobre ellos una nube luminosa, dentro de la cual noté un movimiento a medida que se acercaba. Primero vi que se dibujaban formas vagas, luego rostros, y finalmente oí cantos muy armoniosos, muy alegres, cada vez más claros. Como al principio se asustaron los pastores, apareció un ángel entre ellos, que les dijo: "No temáis, pues vengo a anunciaros una gran alegría para todo el pueblo de Israel. Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo, el Señor. Por señal os doy ésta: encontraréis al Niño envuelto en pañales, echado en un pesebre". Mientras el ángel decía estas palabras, el resplandor se hacía cada vez más intenso a su alrededor. Vi a cinco o siete grandes figuras de ángeles muy bellos y luminosos. Oí que alababan a Dios cantando:
Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad". Más tarde tuvieron la misma aparición los pastores que estaban junto a la torre. Unos ángeles también aparecieron a otro grupo de pastores cerca de una fuente, al Este de la torre, a unas tres leguas de Belén. Los he visto consultándose unos a otros acerca de lo que llevarían al recién nacido y preparando los regalos con toda premura. Llegaron a la gruta del pesebre al rayar el alba."

Hemos recopilado los relatos de seis místicos sobre el Nacimiento en Belén:
Visiones de María Valtorta, Italia 1944
Visiones de Anna Catalina Emmerich, Alemania, 1820
Relato narrado al Padre Steffano Gobbi, Italia, 1995
Visiones y revelaciones a Sor María de Jesús de Ágreda, España, siglo XVII
Relato narrado a Gladys Quiroga de Motta, Argentina, 1985
Visiones de Luisa Piccarreta, Italia, 1900
En esta Navidad, encontremos al Niño en la Judea de 2000 años atrás, y pongámoslo en el centro de nuestro corazón, por sobre todo lo que nos rodea y distrae.
     
Un Niño nos ha nacido, es Dios entre nosotros