lunes, marzo 02, 2009
"Oración de los detenidos políticos a la Virgen de Luján" (se ruega difundir)
Gracias ERREGE
| Oh madre de mi alma Virgen bendita de Luján dígnate a escucharnos e interceded ante Dios Nuestro Señor para que a ellos,presos políticos de la intolerancia y el odio de este tiempo, les llegue la justicia y la libertad. Interceded ante Dios Nuestro Señor, para que reine la concordia en nuestro país y se logre la paz y la felicidad de todos. Esta oración nace de los grupos de detenidos políticos, que están injustamente privados de su libertad en distintas cárceles de nuestro país. En su elevación a través de sus oraciones, piden que se terminen los desencuentros entre argentinos para vivir en paz y armonía; piden que se promueva y sostenga una justicia imparcial e independiente de la animosidad política de este tiempo; piden que haya espíritu de grandeza y deseo conciliador para resaltar las luces y ocultar las sombras; piden que se conozca toda la verdad. Estos son los presos políticos del siglo XXI. |
Publicado por
Dr. Federico Carlos Scharn y Vidal
en
2:19 p.m.
VERDADERO AMOR EN ESTE 14 DE FEBRERO...
Palabras del Tcnl (R) Rodolfo Richter en el acto de reconocimiento que le hiciera la Promoción 101 al cumplirse, en el año 2.005, el 30º aniversario del Combate del Río Pueblo Viejo.
Aclaración:
El discurso no se escribió previamente y tampoco se lo grabó. Fue escrito posteriormente, a pedido de algunos presentes, tratando de ser fiel al original.
Aclaración:
El discurso no se escribió previamente y tampoco se lo grabó. Fue escrito posteriormente, a pedido de algunos presentes, tratando de ser fiel al original.
El Tcnl RICHTER es Infante, aptitud especial de Paracaidista y Comando. Licenciado en Ciencias Políticas, Profesor en la UCA y está cursando su Doctorado.
Es además egresado del Liceo Militar General PAZ..
Desde el 14 de febrero de 1975 y, por las secuelas del combate, yace en una silla de ruedas.
" Acepté este acto por dos motivos: El primero es que no soy insensible a los afectos y esto es como una mano muy grande y muy cálida que me da unas palmadas en el hombro. Y esa mano es la de mis camaradas. Es muy gratificante, me estimula y les estoy muy agradecido. El segundo motivo es que me brinda una oportunidad para rendir homenaje a los hombres que cayeron durante el transcurso de la Operación Independencia. Es justo y es necesario que lo hagamos. Es justo porque hay hombres que murieron en combate, heroicamente y que están siendo olvidados. Y es necesario hacerlo porque el país atraviesa por una crisis de valores y estos hombres encarnan valores que son un ejemplo no sólo para las Fuerzas Armadas sino para toda la juventud argentina.
Tenemos un ejército que ha sido criticado, cuestionado y de algún modo juzgado y condenado por ciertos sectores. Es necesario fortalecerlo; de la manera que ahora y siempre, aquí y en cualquier lugar se fortalecen los ejércitos. No con el material bélico, ni con efectivos, ni con presupuestos. Tampoco con palabras mas o menos condescendientes de alguna prensa. Sino espiritualmente, con el ejemplo de la sangre derramada.
Yo no voy a hablar de todos los hombres que murieron porque no los conozco a todos ni conozco en detalle las circunstancias. Tampoco quiero generalizar porque en las generalizaciones se pierden detalles importantes referidos a las virtudes expuestas. Prefiero referirme solamente a un hecho del que fui actor y testigo preferencial y a un hombre al que vi morir heroicamente en combate a mi lado: el Teniente 1º Héctor Cáceres.
Puedo hablar con objetividad de él. No soy su compañero de promoción, tampoco su amigo; nunca lo fui. Es más, hasta tuve un conflicto con él en el curso de "comandos" por lo que me mantuve a distancia pensando de que era un hombre de carácter difícil. No obstante ello cuando comenzó la Operación Independencia me eligió para formar un pequeño equipo de trabajo y fue creciendo un mutuo respeto.
Comencé a ver en él a un hombre enamorado de su profesión y enamorado de su mujer a quién se refería con frecuencia. Los hombres que aman algo, por eso sólo, ya merecen respeto pero en los próximos días el daría motivos para que lo respetara mucho más.
Cuando llegamos a Tucumán nos encontramos con dos problemas: Por un lado teníamos a soldados del norte, muchos de ellos de la montaña o la puna, que tenían que operar en el . y necesitaban un período de adaptación. Por otro lado la subversión había hecho la propaganda de que los oficiales mandaríamos al frente a los soldados como carne de cañón. Frente a esos problemas no cabían las palabras sino los hechos concretos. Nació la idea de que los oficiales y suboficiales debíamos entrar a . a la cabeza de nuestras respectivas fracciones. No se trataba de amontonarnos absurdamente, todos, en los primeros puestos sino de que marcharíamos más delante de lo que marca la doctrina. La idea flotaba en toda la Fuerza de Tarea; no era de Cáceres exclusivamente, pero él era uno de los que más repetía la frase: "Los oficiales y suboficiales debemos entrar al . a la cabeza de nuestras respectivas fracciones". Ese fue el carácter que tuvo cada incursión en el . y en los cañaverales.
Cáceres no murió de casualidad o porque tuvo mala suerte. Cáceres murió porque fue a desafiar al peligro. No fue el desafío de los arrogantes sino de alguien que creía que ese desafío era inevitable de acuerdo a la misión impuesta y a los valores que había que defender.
El combate de Pueblo Viejo tuvo lugar entre la autodenominada "Compañía de . Ramón Rosa Jiménez", unos 80 guerrilleros o más y un Equipo de combate del Grupo de Artillería de Montaña 5 al mando del Capitán Jones Tamayo. Agregados al Equipo de combate iba un grupo del Regimiento de Infantería de . ., Cáceres y yo. En total unos 60 hombres.
Nosotros volvíamos de un reconocimiento marchando de oeste a este. La "Compañía de ." lo hacía de norte a sur. Su intención era irse de la zona de operaciones a fin de que el ejército cayera en el vacío. Lograron ese objetivo, probablemente en los días posteriores al enfrentamiento, pero como el ejército no se fue de la zona y la subversión no podía abandonar todo el trabajo que habían hecho durante casi un año, al tiempo volvieron. El combate fue tan sorpresivo para ambas partes que durante mucho tiempo el ejército creyó que los subversivos nos habían emboscado y a su vez los subversivos creyeron que nosotros los habíamos emboscado a ellos. En un momento del enfrentamiento "La Compañía de ." inició el repliegue a fin de no quedar aferrada y mantener la libertad de acción. Por esa razón y porque se avanzaba en columna de a uno por las características del terreno, algunos hombres no alcanzaron a empeñarse.
Fui herido en la primera parte del combate cuando chocaron las puntas de infantería. Grité: ¡Cáceres estoy herido! Creí que sería rescatado cuando nuestro avance progresara. Pero no, Cáceres vino directamente hacia donde yo estaba en un pequeño claro de .. A mi no me tiraban seguramente pensando: para que vamos a delatar la posición tirándole a uno caído. En cambio a Cáceres, cuando se tiró cuerpo a tierra a mi lado, le dispararon desde unos 20 o 30 metros y lo mataron. No dijo nada al morir; no necesitaba decir nada, su acción lo había dicho todo.
Recuerdo Pueblo Viejo como un gran día. Se podrá decir como puede ser un gran día si murió un camarada y quedaron dolores, y secuelas irreversibles. Pero tal vez por una cuestión de supervivencia, cuando algo es irreversible se lo termina dejando de lado y en cambio se busca rescatar lo que hay de positivo dentro de lo negativo. En ese sentido Pueblo Viejo fue un gran día por dos motivos: Primero, porque tuve la oportunidad de combatir, de sentir el fusil bramando en las manos y no precisamente en un polígono. Es una suerte grande. Muchos compañeros han deseado combatir y nunca se les dio esa oportunidad. La Argentina ha tenido dos conflictos pequeños que no permitió el empleo masivo de los hombres de las Fuerzas Armadas y muchos camaradas pasaron a retiro sin haber podido cumplir ese anhelo.
Tuve la suerte de combatir y también de presenciar acciones que enaltecen el espíritu humano. Creo que en toda empresa, en toda actividad siempre hay alguna defección o alguien que no está a la altura de las circunstancias. Creo que eso es normal. Sin embargo en Pueblo Viejo no vi nada de eso. Me siento orgulloso de haber combatido con los hombres que ese día combatieron a mi lado. Siento por ellos un entrañable cariño.. Ellos realizaron actos que, vuelvo a repetir, enaltecen el espíritu humano.
Relataré algunos hechos: El Subteniente Arias pasó al asalto a la cabeza de su sección. Fue herido en el cuello, el único herido de su fracción, y no obstante ello continuo combatiendo algunos minutos más. El Cabo 1º Orellana fue herido cuando iba de hombre punta. Logró reponerse y abrir el fuego sobre un guerrillero próximo. Ese día ningún soldado murió o fue herido. Eso fue la consecuencia de aquella intención de que los oficiales y suboficiales marcharían mas adelante de lo que marca la doctrina.
Cáceres no fue el único hombre que acudió en mi ayuda. Hubo otro más y a él le debo la vida. Está en estos momentos en este lugar y seguramente se debe estar poniendo colorado. Él, así como demuestra coraje en el peligro, huye de los halagos. Hace treinta años mi madre le dijo: "Gracias por salvar la vida de mi hijo" y él no sabía donde ponerse.
Me estoy refiriendo al General Grandineti.
En aquel momento el Capitán Grandineti apareció con su helicóptero. A los heridos no se nos podía sacar llevándolos a pié por el . y luego en camión hasta el hospital militar de Tucumán. No llegaríamos. Al menos yo, seguro que no llegaba. Había que sacarnos en helicóptero pero el único lugar para bajar era el río, a través del cual también se había estado combatiendo. Si bien el enemigo había iniciado el repliegue, nadie tenía la certeza de que no quedara uno en la otra margen y abatiera con facilidad la máquina que a su vez disponía de escaso combustible. Creo que una medida prudente hubiera sido no bajar. Pero Grandineti bajó lo mismo. Seguramente hizo un cálculo respecto a los riesgos y al combustible; pero debe haber sido un cálculo muy justo, sin margen de error, que requería sangre fría y valor.
A lo largo de treinta años uno se ha hecho muchas preguntas referidas a las conductas propias y ajenas de aquel día. ¿Qué habrá sentido uno u otro? ¿Cuáles fueron sus motivaciones más intimas? etc. Yo llegué a descubrir, mas adelante, que lo de Grandineti no fue sólo valor. El tiene una gran sensibilidad por el dolor ajeno. Por eso bajó.
Antes de ser rescatados, a los heridos nos llevaron a un lugar que era también el puesto de comando del jefe del Equipo de Combate, el Capitán Jones. Lo mirábamos a Jones casi permanentemente ya que de él saldría la información del momento en que nos sacarían.
Creo que con esas miradas le pusimos una gran presión. Y él estaba presionado por todos lados. Grandineti, cuando apareció en el aire exigió que quienes estaban al sur del Río Pueblo Viejo se identificaran, de lo contrario dispararía. En la radio salía la voz de Grandineti pero de tierra no lograban contestarle. Entonces nos tiró un cohete y luego Jones pudo comunicarse. Grandineti: ¡Todavía le reprochamos ese cohetazo! No, es una broma.
En la milicia nos han enseñado que para conducir hay que tener la cabeza fría y el corazón caliente. Y no es lo mismo la forma de conducción en la paz que en combate. Vi a Jones conducir con la cabeza bien fría y sé por la actuación que el tuvo a lo largo de la Operación Independencia que es un hombre con la sangre bien caliente.
Por todo esto vuelvo a repetir que aquel fue un gran día. Y tengo miedo que todas estas imágenes vividas se olviden para siempre. Como dice una frase que no es mía: que se pierdan en el tiempo como lágrimas en la lluvia.
Tiempo después me enteré que el 14 de febrero es el día de los enamorados. La fecha es todo un símbolo porque nosotros también éramos enamorados. Amábamos ciertos valores y como éramos jóvenes expresamos ese sentimiento con pasión. Los que combatimos allí nunca nos creímos mejores que nadie, tampoco peores. Cometimos errores técnicos y tácticos, al menos yo; pero suplimos esos errores fervorosamente, apasionadamente. Ahora nos estamos volviendo un poco viejos pero no hemos dejado de amar aquello por lo que luchamos. Y creo que de eso se trata, de una cuestión de amor. Creo que la palabra amor y también la palabra eternidad sirven para definir a las partes del conflicto que involucró al ejército y que lo involucra también hoy.
El Ejército Argentino tiene hoy enemigos. No son iguales a los de hace treinta años. Aquellos, hay que reconocer, se pusieron un uniforme, empuñaron un arma y pelearon. Los de ahora no. No quieren destruir al ejército sino disolverlo. Odian al ejército no por los errores históricos y políticos que pudo cometer o por algunas crueldades cometidas durante la lucha contra la subversión. Eso creo que no les importa mucho. Odian al ejército porque está formado por hombres que juran de por vida, que tienen lealtades y compromisos, amores en definitiva, de por vida; que creen en verdades permanentes, eternas. Eso les repugna Cuando no lo atacan es porque creen que ya no tiene el mismo espíritu o la misma mística..
Me resisto a darle a ese enemigo un nombre de carácter ideológico. Los hechos han demostrado que las ideologías se mudan o que son meros instrumentos de otras motivaciones más profundas. Motivaciones que están en la psiquis, en el corazón y hasta en las vísceras de los hombres.
Nuestros enemigos exaltan al hombre que vive la mera existencia, sin fe, sin trascendencia, sin dignidad, sin gloria,.........sin amor en última instancia. Creen que todo es efímero, que nada es permanente. Frente a ellos, nosotros....... los ingenuos; los que todavía creemos que existen valores eternos, que hay una patria para siempre, instituciones para siempre y también un ejército para siempre.
Nuestros enemigos pueden desafiarnos a que demostremos que existe un valor supremo y nosotros, racionalmente, no lo podemos demostrar. Nuestros enemigos pueden presentar cientos, miles de ejemplos de que nada permanece de que todo termina en algún momento. Es cierto. Pero nosotros tenemos un argumento irrefutable: Nunca un hombre a hecho algo pensando que duraría un día, que sería efímero. Lo que construyó fue con la ilusión de que sería de por vida. Y si no fue de por vida, sino fue para siempre, al menos fue digno y tuvo su momento de gloria. Así se hizo el mundo.
Cuando éramos muy jóvenes levantamos muchas banderas. Algunas se diluyeron, otras, nosotros mismos las arriamos porque no tenían identidad de tales. Sin embargo hay una o dos que todavía permanecen allí arriba. Son viejas pero firmes y genuinas.. No caerán y si caen tendremos que caer con ellas. Queremos ser fieles a ellas y por tal motivo no vamos a renegar a las mismas.
No claudicamos, no dudamos, no nos arrepentimos,........... ni queremos que nadie tenga la osadía de arrepentirse por nosotros...
Finalmente quiero rendir un homenaje al Tte 1º Cáceres. Quiero que le dediquemos un minuto pero no de silencio. Permítanme el atrevimiento de alterar esa costumbre. Prefiero algo mas acorde al coraje, al empuje y a la vitalidad de Cáceres: La marcha de San Lorenzo, por favor...
Rodolfo Richter
TCnl ( R )
Promoción 101
Publicado por
Dr. Federico Carlos Scharn y Vidal
en
2:19 p.m.
El fusilamiento de un soldado artillero.
FUSILAMIENTO DEL CORONEL MARTINIANO CHILAVERT
4 de Febrero de 1852:
Casi al finalizar la batalla de Caseros, los únicos federales que mantenían su posición a toda costa, eran los infantes Pedro Díaz y la artillería del Cnl. Martiniano Chilavert. Escondidos tras nubes de humo negro, disparaban con todo lo que tenían. Al acabárseles las balas y la metralla, cargaron piedras y cascotes del palomar que se caía a pedazos. Cuando los cañones se pusieron al rojo vivo, les arrojaron baldazos de agua. Y cuando faltó el agua, los soldados se turnaron para orinar sobre las moles humeantes. La infantería seguía repeliendo el ataque, pero paso a paso las fuerzas de Urquiza iban concentrándose sobre estos valientes, haciendo imposible toda resistencia. Sin municiones ni esperanzas, los artilleros comenzaron a huir a medida que los infantes de Díaz retrocedían.
Una polvareda indicaba el retorno de Lamadrid, que en el fragor de la carga se había desviado como una legua de su blanco. Ahora volvía al campo de batalla cuando poco podía hacer. Chilavert continuó disparando hasta que no tuvo absolutamente nada más que arrojarle al enemigo. "Mierda" dijo el coronel. "Una y mil veces mierda".
Con la última bala que le quedaba, apuntó personalmente hacia los imperiales que avanzaban sobre su posición.
Solo, sin hombres, ni balas, ni ganas de seguir peleando, el coronel Chilavert volvió a colocarse la guerrera azul con vivos rojos, sobre su camisa negra de humo y sudor. Despidió al sargento Aguilar y encendió un cigarrillo con la brasa de los fogones.
El coronel se sentó a esperar la muerte que se avecinaba, cuando de pronto el capitán Alamán se acercó apuntándole con su revolver: "Ríndase oficial. Usted es mi prisionero".
El capitán no tenía la menor idea de con quien estaba hablando. Chilavert se puso de pie con infinito cansancio. Sacó su pistola del cinto y le dijo al capitán con su voz de cañones, mientras le apuntaba: "Si me toca, señor oficial, le levanto la tapa de los sesos, pues yo lo que busco es a un oficial superior para entregar mis armas".
Alamán, intimado por la firmeza de la actitud, mandó a buscar al coronel Virasoro. Sin soltar el arma, Chilavert se quedó en silencio pitando su cigarro. Cientos de soldados se acercaron para ver el espectáculo. El prisionero amenazaba al oficial que lo intimaba a rendirse. Mudos esperaron el desenlace. A poco llegó Virasoro, deteniendo su overo a poca distancia de Chilavert.
-Aquí estoy, coronel -anunció sin apearse del caballo-. Soy el coronel Virasoro.
Chilavert se acercó y le extendió su pistola y su sable: - Señor coronel, aquí me tiene a su disposición. Le aclaro que no puedo caminar. Si me quita el caballo, prefiero que use esa arma para pegarme cuatro tiros acá mismo.
- No tema usted, coronel Chilavert.
-¿Cómo sabe mi nombre? -dijo asombrado.
-Quién no conoce su fama, coronel….
Chilavert le devolvió una ligera reverencia. Venciendo el dolor, montó a un caballo que le acercaron.
-Ahora lléveme con su general, coronel.
-A la orden -dijo Virasoro, marcando el camino hacia Palermo.
El coronel Martiniano Chilavert fue conducido a Palermo, donde Urquiza había organizado su Estado mayor y el gobierno provisorio de la ciudad. Permaneció sentado sobre uno de los bancos del jardín. Aunque Virasoro había dado la orden de permitirle montar a caballo, Chilavert debió caminar las últimas cuadras hasta Palermo, entre dolores brutales y el cansancio. Mientras se recuperaba, veía cómo oficiales y edecanes entraban y salían de las habitaciones, llevando y trayendo muebles. Entre ellos le llamó la atención un hombre de unos cuarenta y cinco, quizás cincuenta años, pelado y con bigote unitario, vestido con un uniforme exuberante, a la moda del ejército francés. Chilavert, que había pasado casi toda su vida entre los ejércitos nacionales, no conocía, ni había escuchado hablar de semejante personaje. Curioso, detuvo a uno de los oficiales que lo había apresado.
- Perdóneme la pregunta, pero podría usted decirme quien es ése de quepis azul.
-¿Cuál? -preguntó el oficial.
-Ese de uniforme azul con galones…. Ese con plumas de general.
-Ah, ése… El de las plumas. Es el boletinero del ejército.
-¿Hasta tienen boletinero? -se asombró Chilavert, ya que en cuarenta años de guerra, pocas veces había servido en ejército alguno que contara con semejante lujo.
-Si es uno de los nuevos amigos del general. Creo que se llama Sarmiento, Domingo Sarmiento, y me parece que anda medio chiflado.
El nombre le sonaba a Chilavert. Era uno de esos unitarios que, desde Chile, descargaban su pluma contra el régimen de Rosas. Vaya forma de conocerlo.
El coronel anduvo por horas sentado, esperando. Pensaba en su esposa, en su hijo. Pensaba en el día en que lo conoció a San Martín. Pensaba en su padre. En las batallas que ganó y en las que perdió. Pensaba en Lavalle y en Oribe, en Rivera y en Paz. En esas horas más de una vez tuvo ocasión de escaparse. El desorden era absoluto. Pero no quiso. Aceptaba su condición mansamente.
Como oficial y caballero, él era un prisionero de guerra que no iba a aprovecharse de las ventajas que el enemigo le daba. Una cosa era una batalla. Otra era asumir su papel de oficial prisionero. El mismo se había entregado y no iba a faltar a su palabra. Así permaneció hasta que una voz sonó a sus espaldas. Un soldado con pechera blanca sobre su blusa punzó estaba parado a su lado.
-Usted es el coronel Chilavert?
-Para servirle - Contestó
-El general Urquiza desea hablarle.
-Y yo también quiero hablar con su general -se levantó. Vamos pues.
En el camino Chilavert se abrochó la guerrera y pasó sus manos por el cabello desordenado. De poco sirvió, pero tampoco era cuestión de presentarse ante Urquiza como un reo, aunque lo fuera. Llegaron hasta la habitación que le había servido de escritorio a Rosas. Recordó sus paredes, los muebles espartanos, la lámpara de aceite, los pocos libros dispersos en la biblioteca. El soldado golpeó la puerta. Una voz grave ordenó que pasara. Chilavert entró solo al cuarto. Allí estaba el generalísimo Justo José de Urquiza, Comandante en Jefe del Ejército Grande, gobernador de Entre Ríos y nuevo amo de la Confederación, la República, la dictadura o el orden que él quisiese imponer para manejar los asuntos de la Argentina por los próximos años.
No era alto, aunque sí de aspecto vigoroso, algo entrado en carnes. Tras esos ojos castaños se adivinaba al demonio, evasivo, sensual. Al entrar Chilavert, se puso de pie tras un escritorio lleno de papeles y carpetas en desorden.
-Pase usted, coronel Chilavert. Tome asiento -dijo Urquiza en tono amable, señalando una silla.
-Estoy bien así, general -contestó Chilavert, manteniéndose de pie.
-Por fin nos conocemos, coronel. Me han hablado mucho de usted -dijo Urquiza con un dejo de ironía, mientras encendía un puro.
-Supongo lo que sus nuevos amigos le habrán dicho de mi.
-Cosas buenas y cosas malas coronel. Pero lo importante del caso es que usted se equivocó de tiempo y lugar…
-No hace mucho, ambos estábamos del mismo lado, general.
-No hace mucho, ambos estábamos del mismo lado, general.
-La diferencia, coronel, es que no ha sabido adaptarse a estos tiempos que corren. Sabe bien usted, que de persistir con la política de Rosas, el país seguiría en este desorden, en estas miserias sujetas a la voluntad del hombre fuerte de turno. Sin constitución, coronel, jamás podremos organizarnos…
-Eso no le da derecho a que un ejército extranjero invada nuestro país -dijo Chilavert desafiante-. La constitución nos la podemos dar nosotros, sin esos brasileros esclavistas que tanto dinero le han prestado.
-Y usted. ¿quién es para decirme qué es bueno o malo para este país? -contestó Urquiza poniéndose de pie.
-Un soldado que lleva cuarenta años peleando por su país y que de ninguna manera aceptará que fuerza extranjera alguna pise ésta, mi patria, aunque traigan constitución, emperador y todo el oro del mundo… Mil veces he de morir, antes de sufrir el oprobio de vender mi patria -Chilavert gritó estas últimas palabras.
Urquiza se sentó nuevamente. Hacía calor en la habitación. Las ventanas abiertas no alcanzaban a atenuar la pesadez del clima. Menos aún este coronel insolente y testarudo. Por un instante miró al coronel Martiniano Chilavert de pie, desafiante aun en la desgracia. Indomable, irreductible, así se lo habían descrito. No tenía ni ganas ni tiempo para discutir con este hombre. Llamó al soldado que esperaba afuera.
-Soldado, acompañe al coronel -y mirándolo le dijo con voz cansada: -Vaya usted, nomás, coronel.
Chilavert giró sobre sus talones y marcando el paso salió de la habitación.
Urquiza se quedó pensando por unos minutos. "Mil veces he de morir. Mil veces…". Llamó a uno de sus edecanes. Le iba a dar el gusto al coronel. "Al coronel Chilavert me lo fusilan por la espalda, como a un traidor".
Una sensación de paz invadió el espíritu del coronel, mientras era escoltado por el soldado, desandando los senderos de Palermo. Nuevamente lo dejaron en el jardín. Ahora el soldado se quedó cerca. A poco de estar allí, pensando en todo lo que hubiese querido decirle a Urquiza sobre sus socios y alcahuetes, se le acercó un oficial, alto y delgado, con la casaca azul cerrada hasta el cuello a pesar del calor que no cedía.
-Coronel Chilavert, soy el mayor Modesto Rolón - dijo impostando la voz mientras hacía la venia. Chilavert no contestó- Debe acompañarme, coronel.
Sin decir palabra lo siguió. El guardia caminaba tras ellos, a distancia prudencial. Caminaron los senderos del jardín que rodeaba la residencia de Palermo, hasta una de las casas donde se guardaban los elementos de labranza. Seis soldados lo esperaban. Fue entonces cuando Rolón, con tono desprovisto de toda emoción, le comunicó que el general Urquiza, comandante en Jefe del Ejército Grande, gobernador de la provincia de Entre Ríos y encargado de los destinos de la Confederación Argentina , lo condenaba a ser fusilado en forma sumaria. El coronel recibió con calma la noticia que de ninguna forma lo sorprendía. Pidió unos minutos para reconciliarse con el Señor. Se apartó unos metros y lo escucharon rezar un padrenuestro en voz baja.
-Estoy pronto -dijo al fin.
Lo condujeron hasta el paredón.
Allí el coronel le entregó su reloj al mayor Rolón.
-Le pido un favor, mayor, entréguele este recuerdo a mi hijo que vive en la calle Victoria -El mayor asintió. El coronel Virasoro, que hasta ese momento había permanecido ajeno al trámite final, se acercó al pelotón. Chilavert se sacó el tirador y lo arrojó al piso.
-Esto es para ustedes -dijo, dirigiéndose a los soldados-, hay algo de dinero y unos cigarros. Repártanselos. Solo les pido que apunten al pecho.
Sabía que era bueno congraciarse con los verdugos, hacen la muerte más rápida. Con resignada valentía se puso contra la pared. Fue entonces cuando el oficial encargado del pelotón, se acercó a Chilavert y le ofreció un pañuelo para vendarse los ojos. El coronel lo rechazó. Había visto tantas veces la muerte ajena que no le molestaba ver la propia. Casi en un susurro, el mayor Rolón le dijo:
-De espaldas, coronel.
Chilavert lo miró sin entender.
-De espaldas -repitió el oficial-. De espaldas, como un traidor.
Un golpe feroz dio en la cara de Rolón, que cayó unos metros más atrás.
-De espaldas, no. Como un traidor, no. -Se acercaron dos soldados para contenerlo. Sufrieron la misma suerte.
-Como un traidor no, como un traidor, jamás. -Se acercaron los otros soldados del pelotón para contenerlo. Como un puma herido enfrentó a todos. -Tiren acá -decía-. Tiren al pecho, al pecho, que yo no soy un traidor. Traidores son los que venden a esta patria. Tiren al pecho. -Un facón brilló entre los golpes y empujones-. Al pecho, al pecho. Traidores son los que se entregan a un imperio de esclavos por unas monedas. -El filo cayó sobre la espalda del coronel, que ni así dejó de gritar: "al pecho, tiren al pecho". Otro filo dibujó su trayecto mortal contra el cuerpo del coronel. "Tiren acá", y peleaba contra todos. Su camisa se tiño de sangre. Una y otra vez los facones y bayonetas se bañaron en esa sangre de valiente, que no dejaba de gritar, mientras se le iba la vida. "¡No soy traidor, no soy traidor!". Un sable le abrió un tajo en la cabeza. Fue entonces cuando cayó al piso. Virasoro sacó el revolver y descargó sus balas sobre el hombre que todavía no se resignaba a ser fusilado como un traidor. En una convulsión final se señaló el pecho. Con un hilo de voz, murmuró por última vez "como un traidor, no".
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Dr. Federico Carlos Scharn y Vidal
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2:18 p.m.
La desacralización de la familia católica
El BLOG
DEL BUEN AMOR
DEL BUEN AMOR
Un blog destinado a presentar y comentar
la Revelación divina acerca del amor humano:
primero según el designio del Creador en un principio,
luego caído y herido por el pecado original,
después santificado en el pueblo elegido
y por fin elevado a misterio grande
en el sacramento del matrimonio.
la Revelación divina acerca del amor humano:
primero según el designio del Creador en un principio,
luego caído y herido por el pecado original,
después santificado en el pueblo elegido
y por fin elevado a misterio grande
en el sacramento del matrimonio.
viernes 20 de febrero de 2009
PROCESO DE DESACRALIZACIÓN DE LA FAMILIA CATÓLICA (2)
LA DESACRALIZACIÓN DE LA FAMILIA CATÓLICA
EN LA RELIGIÓN DEL PROGRESO E IDOLATRÍA DEL HOMBRE
La religión irreligiosa y tres consecuencias funestas
Hemos visto lo que implica la visión religiosa del matrimonio según la revelación divina en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. Y porqué el matrimonio es santo en aquél y sacramento en éste.
Veamos ahora cuál es la visión del matrimonio en la religión secularizada y desacralizada, es decir, valga el retruécano, en la religión irreligiosa. En la idolatría del hombre, que merece el nombre de idio-latría (= adoración de sí mismo) e ideo-latría (= ideo-logía criptorreligiosa).
Lo que esta visión propone es la desvinculación de los lazos esponsales de todo lazo con Dios; y en consecuencia, de todos los demás lazos de parentesco derivados de la alianza matrimonial.
Según esta visión, no tiene sustento objetivo afirmar que haya relaciones objetivas “entre los hombres y Dios”, ni se reconoce la existencia objetiva de un Dios “vincular y vinculador”.
La consecuencia es que todo lo relativo al matrimonio y la familia se reduce a vínculos interhumanos; que, perdido su sustento divino, objetivo, sobrehumano; esos vínculos son amenazados, erosionados, deteriorados, y a veces enteramente devorados por el remolino subjetivo de las pasiones incontroladas: del amor propio.
Sucede así que los vínculos de amistad matrimonial o de parentesco, son transmutados en vínculos de dependencia o de dominación.
CONSECUENCIAS
Tres funestas consecuencias
1ª La guerra entre los "dioses": el imperio de las relaciones de dominación, entre los esposos, en la familia y la sociedad
2ª La pérdida de identidad del individuo por la corrupción de sus vínculos familiares y sociales
3ª Las conductas adictivas, sucedáneas de la gratificación del amor del que se carece.
EN LA RELIGIÓN DEL PROGRESO E IDOLATRÍA DEL HOMBRE
La religión irreligiosa y tres consecuencias funestas
Hemos visto lo que implica la visión religiosa del matrimonio según la revelación divina en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. Y porqué el matrimonio es santo en aquél y sacramento en éste.
Veamos ahora cuál es la visión del matrimonio en la religión secularizada y desacralizada, es decir, valga el retruécano, en la religión irreligiosa. En la idolatría del hombre, que merece el nombre de idio-latría (= adoración de sí mismo) e ideo-latría (= ideo-logía criptorreligiosa).
Lo que esta visión propone es la desvinculación de los lazos esponsales de todo lazo con Dios; y en consecuencia, de todos los demás lazos de parentesco derivados de la alianza matrimonial.
Según esta visión, no tiene sustento objetivo afirmar que haya relaciones objetivas “entre los hombres y Dios”, ni se reconoce la existencia objetiva de un Dios “vincular y vinculador”.
La consecuencia es que todo lo relativo al matrimonio y la familia se reduce a vínculos interhumanos; que, perdido su sustento divino, objetivo, sobrehumano; esos vínculos son amenazados, erosionados, deteriorados, y a veces enteramente devorados por el remolino subjetivo de las pasiones incontroladas: del amor propio.
Sucede así que los vínculos de amistad matrimonial o de parentesco, son transmutados en vínculos de dependencia o de dominación.
CONSECUENCIAS
Tres funestas consecuencias
1ª La guerra entre los "dioses": el imperio de las relaciones de dominación, entre los esposos, en la familia y la sociedad
2ª La pérdida de identidad del individuo por la corrupción de sus vínculos familiares y sociales
3ª Las conductas adictivas, sucedáneas de la gratificación del amor del que se carece.
1. Una primera consecuencia es la guerra entre los dioses: La visión bíblica de la relación solidaria y fraterna entre creaturas, entre miembros del pueblo de la Alianza, - entre hermanos, por ser hijos de un mismo Dios Padre -, es suplantada por la dialéctica del amo y del esclavo. Y ésta invade todas las relaciones humanas, creando oposición entre sexos, edades, razas, clases sociales, ricos y pobres, naciones rivales, etc. etc. Se sustituyen los vínculos de amor, de comunión y de solidaridad, por grillos y cadenas que los hombres se sacuden de encima.
El hombre de la cultura “desacralizada”, - que sin embargo se ha re-sacralizado subrepticiamente a sí mismo comportándose como si fuera Dios -, por su exaltado amor propio, convierte inevitablemente la convivencia humana en una Teomaquia, es decir, en una guerra entre dioses; procede de y conduce inevitablemente a la rivalidad y a la guerra entre el hombre y la mujer, entre esposo y esposa. De allí se sigue la abolición de la familia, la lucha entre las razas, entre los pueblos y naciones: la irreconciliación universal, que sólo podría conjurarse si se aceptara la oferta de reconciliación con Dios en su Hijo[1].
Se asiste así a la progresiva disolución y desaparición de los vínculos libremente contraídos. La disminución de la libertad interior de los individuos, - por la que dejan de ser dueños de sí mismos, y los somete a pasiones cambiantes -, los torna incapaces de un compromiso fiel y duradero para toda la vida. Los hombres se van solitarizando y caen, - por vivir en un estado de indefensión que solamente podría brindarles una familia -, bajo todas las esclavitudes: sociales, políticas, económicas, culturales, pasionales, adictivas.
2. La pérdida de identidad del individuo
Otra consecuencia de la disolución del vínculo matrimonial por el divorcio - y de la confusión de los vínculos de afecto que acarrea la sobreposición de las alianzas maritales -, es causa de la pérdida de identidad de los individuos.
Antoine de Saint-Exupéry, intuyó y expresó poéticamente lo que afirma la antropología, cuando dijo “el hombre no es más que un nudo de relaciones”[2].
Recuerdo la pregunta de un niño pequeño a su mamá, cuando le explicaba el nuevo matrimonio de su padre: ¡Ah ¿entonces tengo dos mamás?!
Nuestra posición en el entrecruzamiento de una red de relaciones es fundamental para nuestra identidad: soy hijo de fulano y mengana, sobrino de tal y tal, nieto de tales, primo…
Los estudios antropológicos muestran que: “El sistema de parentesco hace que el sujeto reconozca su propia identidad simultáneamente al reconocimiento de su relación con otros. […] Para un sujeto humano, quién sea él es algo de lo que tiene noticia junto con y simultáneamente a las relaciones que mantiene con otros. […] Si el parentesco no formara un sistema [o si el sistema se fragmentara como sucede a causa de los divorcios y nuevos matrimonios] las piezas serían independientes entre sí, no tendrían relación unas con otras y el sujeto se vería a sí mismo, vería su propia identidad, como rota en trozos, incomunicables entre sí”[3].
3. Las adicciones
Estoy persuadido que en la esclavitud de las adicciones es posible ver el sucedáneo de la libre adhesión amorosa. Un placebo que ofrece el demonio a la ansiedad que suscita la carencia de amor y la incapacidad para amar. Las adicciones serían así un chupete para calmar la ansiedad, el hambre amorosa dentro de un sistema cultural en que los hombres han caído a la condición de abandónicos-abandonadores.
Al desvincularse de Dios, el hombre desacralizado funda una cultura de la desvinculación entre los hombres. Atomiza la familia y la sociedad.
Lo que venimos afirmando no son deducciones abstractas, sino relevamiento de datos y crónica de sucesos que rompen los ojos, y que quizás por eso mismo parecería que muchos eluden tomar en consideración para eximirse de una autocrítica que perjudicaría sus intereses.
La Sagrada Escritura, comenzando por el relato de la torre de Babel, contiene abundantes enseñanzas acerca de la destrucción y decadencia indefectible que destruye, uno tras otro, los imperios y las culturas vecinas del pueblo santo, debido, precisamente, a su desvinculación religiosa con el verdadero Dios y su culto a los ídolos y a la divinización de las fuerzas de la naturaleza, de la fecundidad de la tierra o de la esfera política
[1] 2ª Corintios 5, 18-20
[2] « Il est difficile d’exister. L’homme n’est qu’un noeud de relations, et voilà que mes liens ne valent pas grand-chose » en : Pilote de Guerre, Ed. Gallimard, Paris, 1942 Pág. 100
[3] Antonio Moreno, Sangre y Libertad. Sistemas de parentesco, diversidad cultural y modos de reconocimiento personal, Ed. Rialp - Universidad de Navarra1994, (Biblioteca del Instituto de Ciencias para la Familia nº 17) Citas en págs. 15-16
El hombre de la cultura “desacralizada”, - que sin embargo se ha re-sacralizado subrepticiamente a sí mismo comportándose como si fuera Dios -, por su exaltado amor propio, convierte inevitablemente la convivencia humana en una Teomaquia, es decir, en una guerra entre dioses; procede de y conduce inevitablemente a la rivalidad y a la guerra entre el hombre y la mujer, entre esposo y esposa. De allí se sigue la abolición de la familia, la lucha entre las razas, entre los pueblos y naciones: la irreconciliación universal, que sólo podría conjurarse si se aceptara la oferta de reconciliación con Dios en su Hijo[1].
Se asiste así a la progresiva disolución y desaparición de los vínculos libremente contraídos. La disminución de la libertad interior de los individuos, - por la que dejan de ser dueños de sí mismos, y los somete a pasiones cambiantes -, los torna incapaces de un compromiso fiel y duradero para toda la vida. Los hombres se van solitarizando y caen, - por vivir en un estado de indefensión que solamente podría brindarles una familia -, bajo todas las esclavitudes: sociales, políticas, económicas, culturales, pasionales, adictivas.
2. La pérdida de identidad del individuo
Otra consecuencia de la disolución del vínculo matrimonial por el divorcio - y de la confusión de los vínculos de afecto que acarrea la sobreposición de las alianzas maritales -, es causa de la pérdida de identidad de los individuos.
Antoine de Saint-Exupéry, intuyó y expresó poéticamente lo que afirma la antropología, cuando dijo “el hombre no es más que un nudo de relaciones”[2].
Recuerdo la pregunta de un niño pequeño a su mamá, cuando le explicaba el nuevo matrimonio de su padre: ¡Ah ¿entonces tengo dos mamás?!
Nuestra posición en el entrecruzamiento de una red de relaciones es fundamental para nuestra identidad: soy hijo de fulano y mengana, sobrino de tal y tal, nieto de tales, primo…
Los estudios antropológicos muestran que: “El sistema de parentesco hace que el sujeto reconozca su propia identidad simultáneamente al reconocimiento de su relación con otros. […] Para un sujeto humano, quién sea él es algo de lo que tiene noticia junto con y simultáneamente a las relaciones que mantiene con otros. […] Si el parentesco no formara un sistema [o si el sistema se fragmentara como sucede a causa de los divorcios y nuevos matrimonios] las piezas serían independientes entre sí, no tendrían relación unas con otras y el sujeto se vería a sí mismo, vería su propia identidad, como rota en trozos, incomunicables entre sí”[3].
3. Las adicciones
Estoy persuadido que en la esclavitud de las adicciones es posible ver el sucedáneo de la libre adhesión amorosa. Un placebo que ofrece el demonio a la ansiedad que suscita la carencia de amor y la incapacidad para amar. Las adicciones serían así un chupete para calmar la ansiedad, el hambre amorosa dentro de un sistema cultural en que los hombres han caído a la condición de abandónicos-abandonadores.
Al desvincularse de Dios, el hombre desacralizado funda una cultura de la desvinculación entre los hombres. Atomiza la familia y la sociedad.
Lo que venimos afirmando no son deducciones abstractas, sino relevamiento de datos y crónica de sucesos que rompen los ojos, y que quizás por eso mismo parecería que muchos eluden tomar en consideración para eximirse de una autocrítica que perjudicaría sus intereses.
La Sagrada Escritura, comenzando por el relato de la torre de Babel, contiene abundantes enseñanzas acerca de la destrucción y decadencia indefectible que destruye, uno tras otro, los imperios y las culturas vecinas del pueblo santo, debido, precisamente, a su desvinculación religiosa con el verdadero Dios y su culto a los ídolos y a la divinización de las fuerzas de la naturaleza, de la fecundidad de la tierra o de la esfera política
[1] 2ª Corintios 5, 18-20
[2] « Il est difficile d’exister. L’homme n’est qu’un noeud de relations, et voilà que mes liens ne valent pas grand-chose » en : Pilote de Guerre, Ed. Gallimard, Paris, 1942 Pág. 100
[3] Antonio Moreno, Sangre y Libertad. Sistemas de parentesco, diversidad cultural y modos de reconocimiento personal, Ed. Rialp - Universidad de Navarra1994, (Biblioteca del Instituto de Ciencias para la Familia nº 17) Citas en págs. 15-16
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Etiquetas: adicciones, consecuencias, desacralización, disolución familiar, dominación, identidad, vínculos
miércoles 18 de febrero de 2009
¡COME CI VOGLIAMO BENE NOI!
¡CUANTO NOS QUEREMOS NOSOTRAS!
BUEN AMOR DE MADRE E HIJA
Un testimonio de Teresa Viacava
Estuve cuidando a mis padres varios años seguidos, doce en total, de los cuales los últimos fueron más intensos a medida que necesitaron más ayuda. Mi papá murió dos años antes que ella. Él se valió siempre por si mismo, hasta el último día y con mucha lucidez. Ella tuvo una enfermedad que puede tener varios nombres, pero al fin, la dificultad es la misma, demencia senil, que se fue agudizando, llegando a ser al final como un bebé necesitado de todo cuidado. Siempre fue muy buena, de un corazón de oro, preocupada por el bien del otro, de su familia en primer término, ayudó a muchas personas haciéndoles trámites como obtener jubilación para dos personas discapacitadas, visitando enfermos, especialmente una enferma de artritis…
A pesar de que a veces yo perdí la paciencia, siempre me recibía con un gran abrazo y un beso a la tarde cuando regresaba para cuidarla Siempre me recibía con un gran cariño, y a medida que fue perdiendo la lucidez mental no perdió su bondad, ni su cariño, ni su necesidad de afecto. Desde que murió mi papá, de lo que –gracias a Dios- no se dio demasiada cuenta hasta el final fue perdiendo vitalidad y fuerzas y perdió la poca lucidez que tenía.
Los últimos tiempos, realmente parecía que ya no estaba con nosotros, la alimentábamos a través de un PEG, no hablaba, ni daba señales de nada, ni de entender algo, por eso la experiencia vivida por mi me llegó como algo inesperado, asombroso y como un lenguaje del Señor.
Desde el punto de vista de la siquiatría me dijo el Doctor que a veces estos enfermos tienen momentos de lucidez, si es así, afloró aquí lo mejor de ella, lo que siempre vivió, la profundidad del amor y Dios se sirvió de esto para hacerme llegar a mí, con un lenguaje que está más allá de las palabras, una enseñanza y una experiencia interior difícil de describir, llena de vida, verdad, esperanza, dulzura y para mí fue la mejor y más grande herencia que mi mamá me dejó , la que me acompaña y creo me acompañará siempreEstuve cuidando a mis padres varios años seguidos, doce en total, de los cuales los últimos fueron más intensos a medida que necesitaron más ayuda. Mi papá murió dos años antes que ella. Él se valió siempre por si mismo, hasta el último día y con mucha lucidez. Ella tuvo una enfermedad que puede tener varios nombres, pero al fin, la dificultad es la misma, demencia senil, que se fue agudizando, llegando a ser al final como un bebé necesitado de todo cuidado. Siempre fue muy buena, de un corazón de oro, preocupada por el bien del otro, de su familia en primer término, ayudó a muchas personas haciéndoles trámites como obtener jubilación para dos personas discapacitadas, visitando enfermos, especialmente una enferma de artritis…
A pesar de que a veces yo perdí la paciencia, siempre me recibía con un gran abrazo y un beso a la tarde cuando regresaba para cuidarla Siempre me recibía con un gran cariño, y a medida que fue perdiendo la lucidez mental no perdió su bondad, ni su cariño, ni su necesidad de afecto. Desde que murió mi papá, de lo que –gracias a Dios- no se dio demasiada cuenta hasta el final fue perdiendo vitalidad y fuerzas y perdió la poca lucidez que tenía.
Los últimos tiempos, realmente parecía que ya no estaba con nosotros, la alimentábamos a través de un PEG, no hablaba, ni daba señales de nada, ni de entender algo, por eso la experiencia vivida por mi me llegó como algo inesperado, asombroso y como un lenguaje del Señor.
He tratado de ponerle palabras, después de un tiempo, después de haber reflexionado sobre lo vivido, un don de Dios, un modo de hacerme comprender el amor humano y el amor divino
EN LA ESCUELA DEL MAESTRO
“Él nos amó primero” 1Jn 4,10
¡Come ci vogliamo bene noi! (Italiano) ¡Cómo nos queremos nosotros! (Castellano)
Hay frases y palabras que nos llegan con una vida diferente, nos impactan, nos interpelan y se nos meten dentro como algo vivo y operante. Esto pasa siempre con la Palabra de Dios que “hace lo que dice”. (ver Is 55,10-11). Pero a veces las palabras humanas también cobran vida y participan algo de esa realidad.
Necesito expresar lo que me pasó con esta frase que me llegó al corazón de una manera diferente y llena de vida.
Mi mamá me hizo el mayor y mejor regalo que una madre puede hacer a un hijo, darle lo más valioso que tenía. Quizás un mes antes de morir o más o menos, cuando ya no hablaba y no parecía tener contacto con lo de fuera porque no contestaba (Ya estaba así desde agosto, cuando fue la última internación) un día que la tenía sentada y apoyada a mí en la cama, porque no la vi con fuerza de llevarla a la sala a sentarse como siempre, me dijo en perfecto italiano y con toda claridad: ¡Come ci vogliamo bene noi! -¡Cómo nos queremos nosotros! Como una fuerte afirmación de dicha y plenitud.
Esta frase que dijo ella con mucha claridad, con pleno conocimiento, la pinta entera por su forma de amar, por su bondad y por su síntesis de expresión.
Recuerdo que en el primer momento me impactó fuertemente y me llamó la atención cómo una persona tan disminuida y que parecía que no captaba lo de alrededor y no hablaba ya, pudiese expresarse así. Además hace ver que nunca podemos saber del todo qué pasa con los enfermos que parece que no están “conectados” con la realidad. La medicina dice que lo último que pierden es la memoria afectiva.
Lo primero que me enseñó el Señor a través de esta frase no lo puedo olvidar y lo expresé entonces así:
“El Señor me enseñó a través de mi mamá una posibilidad de vida nueva. Ella se dejó amar por mí, no puso resistencia, se dejaba... aceptaba... confiaba... estaba segura... y se daba cuenta del cariño que le tenía. Lo expresó en esa frase tan simple, pero tan llena de vida y significado, que agradezco a ella y a Dios el regalo inmenso recibido. Él recibió mi amor a través de ella y también a través de ella me dio esta luz, me habló a través de ella.
Tan simple y sencilla luz que cambia la vida, dejarse amar por el Señor, dejarle hacer a Él, confiar, aceptar, estar seguros de su amor y saber darse cuenta que nos ama siempre, que toda nuestra vida está en sus manos, no oponer resistencia. Dejarlo a Él que tome la iniciativa.”
Todavía resuena en mi interior como si me lo dijera ahora, como si fuera un presente sin acabarse, tiene algo de eterno, de estar fuera del tiempo, tiene algo de Dios. Hoy sigue teniendo vida para mí, perdura más allá de la muerte, como si perteneciera a aquellas cosas que son “de una vez para siempre”. Me llama la atención porque no es un recuerdo simplemente, es como una experiencia actual, presencia viva, llena de paz, me hace pensar que son palabras de ella ciertamente, pero creo que también puedo tomarla como dicha por Dios mismo a través de ella, siendo instrumento en sus manos. Muchas veces mi amor también fue desde ella al Señor. Me habla del amor del Padre, que ama por encima de todo y también perdona y olvida las debilidades, las flaquezas humanas, nuestros cansancios en el amor y el amor de una madre participa de todo esto.
A medida que pasa el tiempo voy viendo que es un mensaje de Dios para mí y que encierra muchos significados.
Pienso que me llegó con una repercusión eterna porque “el Amor viene de Dios” y expresa en esta vida el lenguaje mismo de Dios, el único lenguaje que llega al corazón del hombre como un anticipo de vida eterna, con una fuerza especial, con un sabor de eternidad, lleno de luz y felicidad.
El haber probado aunque sea una vez, - y con los límites propios del tiempo y de la realidad humana -, esa vida de amor que hace salir de sí mismo y buscar el bien del otro puede ayudarnos a comprender más esta expresión.
El amor no muere, es eterno. Por el amor me introduce en el cielo con ella porque me tendrá presente. Por el amor se queda conmigo en la tierra, en esa cercanía de su presencia amorosa. Sólo el amor es lo definitivo. Por el amor está en Dios y Dios en ella. El amor no acaba con la muerte, perdura para siempre, es el modo de seguir unidos en el tiempo y en la eternidad. Hay una parte de mí que está con ella, hay una parte de ella que está conmigo.
El lenguaje del cielo es el amor, debería ser también el lenguaje de la tierra.
El único idioma del cielo es el amor, lo único que perdurará siempre. Estamos llamados a aprender a vivir el amor ya aquí en la tierra para adelantar así la vida venidera, para hacer ya aquí una experiencia de cielo. Por el amor vivimos en el cielo y por el amor podemos introducir el cielo en la tierra que es lo que nos asemeja y hace cercanos a Dios que ama infinitamente, siempre, eternamente. Si todos pudiéramos decirnos el uno al otro: “Cómo nos queremos nosotros” esta tierra sería ya un anticipo de la vida definitiva. Así es el amor, un movimiento recíproco de entrega que plenifica, hace vivir aquello de que “el alma más está en lo que ama que en lo que anima”.
El verdadero amor toma la iniciativa, ama primero y puede no ser correspondido; el que ama deja en libertad al otro, así es el amor de Dios, pero el amor tiende a responder al que ama primero.
El amor nos relaciona, nos une y nos hace sentir plenos, para eso es que hemos nacido, amar y ser amados, esta experiencia es mutua y es el único modo de aprender la vida divina.
Este es el lenguaje de la Trinidad, es el lenguaje de la Sagrada Familia, el lenguaje de los santos, es el lenguaje de Cristo al encarnarse ¡Mirad qué amor nos tiene el Padre...! 1Jn 3,1 y debería llegar a ser el lenguaje de la humanidad entera. Es el único lenguaje del más allá, esa forma de hablar que nunca acaba, que sacia dando más sed. En 1 Cor 13 está el compendio perfecto del amor y pienso que también es un poco la traducción con palabras humanas de algo de la vivencia de Pablo, de aquellas palabras que no supo expresar sobre su experiencia del cielo y que al ser una profunda vivencia interior no se puede traducir. Es como querer expresar la belleza de los colores a un ciego, o el aroma y fragancia de una hermosa rosa a quien está privado del olfato y de la visión.
El amor da vida. El amor no solamente es el gozo de los que se aman y acaba allí, sino que tiene repercusiones en la vida de la Iglesia, engendra vida dónde y cómo Dios quiere para el “bien de los que aman a Dios” (Cf Rom 8,28)
Las mismas palabras pueden decirse a Dios como oración y también pueden decirse a los hermanos como expresión de nuestra entrega, dedicación y amor verdadero, querer el bien del otro! El lenguaje del amor no necesita muchas palabras, es entrega, donación, olvido de sí.
Es la sabiduría de haber llegado a lo único necesario, a lo que más valor tiene.
Es experiencia del no tiempo.
Ella lo dijo como expresión de plenitud, de gozo, felicidad, de cercanía con otro, de confianza, de sentirse acompañada, de experiencia sabrosa, de la mayor riqueza que puede dar y recibir una persona.
Hay cosas que sólo el amor puede mover a hacer, como la madre que entrega su vida por el hijo o como S. Maximiliano Kolbe, que se puso en lugar de otro. Sólo el amor a Dios, que pasa a través de esa persona –como instrumento dócil en sus manos- puede llegar a esta entrega, como la entrega total de Cristo al Padre, y ambos pueden decir “Cómo nos queremos nosotros”
También es un llamado a vivir de otra manera el amor, poder decir a Dios y a los hermanos la misma frase: ¡Cómo nos queremos nosotros!
Esta frase maravillosa, síntesis de una vivencia interior profunda, cálida y gozosa, capaz de dar y recibir, me sirve para animarme, darme una visión nueva de la riqueza del amor, me llena de alegría y me ayuda en lo concreto de la vida de cada día y al repetirla siento que tiene vida, que tiene tesoros escondidos que voy descubriendo a medida que la vivo y la traigo a la memoria. El Señor me da una luz nueva a través de estas palabras y me va enseñando poco a poco muchas cosas.
A partir de este gran acontecimiento –vivido tan intensamente- el Señor quiso que empezara a ver más claro cuándo y de qué manera me habla. En varias ocasiones había experimentado que llegaba a mí “a través de” lecturas, encontraba libros que contestaban mis inquietudes personales, pequeñas cosas, signos sensibles, sencillos, imágenes, estampas, frases. De un tiempo a esta parte parece que este modo de suceder las cosas se hace más seguido, más claro, voy entendiendo más que “es el Señor” que se hace presente a través de instrumentos muy simples, y el diálogo es más factible.
Esto me hace pensar que el Señor tiene una forma personal de llegar a cada uno, que quiere entablar un diálogo con sus creaturas, aunque no seamos capaces comprender al comienzo, nos va capacitando de a poco para entender, nos quiere enseñar, acercar a Él, quiere que experimentemos su amor y también espera nuestra respuesta libre.
La iniciativa la tiene Él, la manera que elige para comunicarse también está en sus manos, el tiempo y el modo cómo nos damos cuenta también. Generalmente se necesita mucho tiempo para comprender esto porque solos tampoco podemos. En general no nos capacitan para esto, nadie habla explícitamente de estas posibilidades, diría “casi sacramentales”, o por lo menos yo no lo recuerdo. Es muy importante caer en la cuenta y estar atento a cómo quiere el Señor llegar personalmente a cada uno.
La reiteración del modo cómo quiere llegar a nosotros nos hace abrir los ojos, llama la atención la repetición de un modo determinado que nos suceden cosas que nos hacen pensar, o nos asombran, a veces ciertas “casualidades” y al fin caemos en la cuenta que todo eso forma parte de un diálogo.
Entendemos también mejor lo vivido anteriormente, como que todo forma parte de una unidad, muchas cosas adquieren sentido, si se lee la propia historia teniendo en cuenta estos elementos.
Primero es como una luz muy suave que anuncia algo y después se va haciendo más luminosa e ilumina nuestra vida, como que se abre una ventana, se experimenta algo por dentro que no se puede definir del todo, quizás como un llamado de atención que nos hace detener y reflexionar, un pequeño acontecimiento que nos asombra, algo de lo que vivimos tiene una connotación especial, el sentido interior nos dice que tengamos en cuenta eso que nos sucede, caemos en la cuenta entonces que lo que acontece tiene un mensaje escondido para nosotros, es una “frase” que nos quiere decir el Señor. En el lenguaje de San Ignacio diría que tiene la connotación de una consolación.
Estas luces se dan cuando el Señor quiere, aunque a veces uno lo comprenda cuando ya pasó y entonces reflexiona sobre el acontecimiento vivido. No encuentro mejor comparación que la frase de los de Emaús: “¿no ardía acaso nuestro corazón...?”
Suele suceder que todo esto se nos pasa por alto debido a nuestra propia debilidad o porque estamos llenos de preocupaciones o enfrascados en nuestras cosas, o con mucho ruido interior por desatención, no reflexionamos sobre lo que nos acontece, no tenemos capacidad de leer con más fe lo que nos pasa.
¿Cuándo será la próxima ocasión? ¿El tiempo favorable?
Reconozco que en mi vida hay un antes y un después de este hecho. No puedo dejar de tenerlo presente como así tampoco la riqueza de su contenido, de la manera que el Señor me lo hizo entender hasta ahora, con sus luces y sus exigencias.
¡Cómo nos queremos nosotros!
Es el lenguaje del amor eterno, el lenguaje de la eternidad. El amor humano busca la vida, quisiera dar vida para siempre al amado, vivir siempre el amor, cuánto más Dios, que es Amor, quiere hacernos partícipes de su vida sin fin, que seamos felices en su Reino donde la vida, la verdad, el amor ya son bienes definitivos porque Él es la Vida, la Verdad, el Amor. Él que dijo “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” ya será nuestra meta para siempre.
Espero pueda ayudar a otros a trabajar con enfermos con esperanza y con la certeza que es el Señor que recibe nuestra entrega y que nuestro amor llega al enfermo y a Él y también a través del enfermo nos entrega su amor y su gracia.
Teresa Viacava
Publicado por
Dr. Federico Carlos Scharn y Vidal
en
2:17 p.m.
Política de defensa Carta lectores La Nación 11Feb09
Carta lectores La Nación 11Feb09
Política de defensa Señor Director:
"Conocí a Horacio Jaunarena en su primera gestión como ministro de Defensa. Y más cercanamente en la segunda, cuando yo integraba la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados. Por su actuación en sus tres gestiones ha merecido el respeto unánime no sólo de las Fuerzas Armadas, sino de la ciudadanía y de todo el espectro político. El subsecretario de Defensa Gustavo Sibilla, en una reciente nota en LA NACION, responde un artículo del ex ministro con términos agraviantes y carentes de fundamentación alguna, al expresar: «Esboza un panorama sombrío empleando datos parciales combinados con picardía». Manifiesta que «a los jefes militares les cupo mutilar cuarteles y desprogramar aviones, barcos y tanques». Continua diciendo que «la ministra Garré reglamentó la ley de defensa en 2005».
"Esta ley de defensa fue consensuada por todos lo partidos políticos en 1998 y votada por unanimidad, lo que produjo «una política de Estado», con el acuerdo del oficialismo y de la oposición. Por su parte, la citada reglamentación de la ministra Garré se hizo sin consenso alguno y contrariando el espíritu y las disposiciones expresas de la ley. La actual gestión, al decir de Jaunarena, «ignora los dictámenes de los cuerpos colegiados de calificación y cambia las decisiones de los altos mandos militares». También agrega el ex ministro que la iniciativa brasileña de integrar una estructura regional Unasur es de cumplimiento imposible por no poder actuar en similitud frente a las importantes adquisiciones de equipamiento de Chile y Brasil. El siniestro del rompehielos Irízar nos muestra una armada inactiva con material obsoleto y sin suministros. La Fuerza Aérea, con aviones de adiestramiento que datan de 1950, presenta continuos accidentes fatales de los pilotos por fallas de mantenimiento. Y, finalmente, nuestro ejército, reducido a 13.000 hombres, se encuentra sin recursos, sin municiones y con un material de armas y vehículos de más de 30 años.
"Este gobierno ha contribuido a la pérdida del instrumento militar, ha desguazado sus fuerzas armadas, y nuestro país está librado a su suerte en comparación con los países vecinos."
Dr. Alberto Allende Iriarte
Diputado de la Nación (mc)
Alberto Allende Iriarte fue diputado por el Partido Demócrata de la Cap Fed. Continua afiliado al mismo partido.
Publicado por
Dr. Federico Carlos Scharn y Vidal
en
2:15 p.m.
Cuarenta días por la Vida
Cuarenta días por la Vida
14 de Febrero al 25 de Marzo 2009
Como cada año, el 25 de marzo celebramos el
Día del Niño por Nacer.
En esta ocasión Pro-Vida Cuba invita a toda nuestra Iglesia a unirnos a la
Campaña de Oración “Cuarenta días por la Vida”
que se realizará del 14 de febrero al 25 de marzo en América Latina y España. Recemos todos, cada día, la Oración por la Vida de S.S. Juan Pablo II
ORACIÓN POR LA VIDA
OH María,
aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira Madre el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo
sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador y amante de la vida. Amén
Juan Pablo II
Provida Cuba:provida@iglesiacatolica.
Publicado por
Dr. Federico Carlos Scharn y Vidal
en
2:15 p.m.
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